PRODUCCIÓN OVINA A PEQUEÑA ESCALA EN EL SUR DE CHILE.

Posted by aclaro On Marzo - 3 - 2017

                                                                                   Daniel Claro Mimica

                                                                            Ing. Agrónomo, M. Agr.Sci.

La producción ovina indudablemente tiene un enorme potencial en la zona sur de Chile para aprovechar las condiciones climáticas; la gran abundancia de terrenos con aptitud ganadera y las ventajas comparativas del rubro frente a las demás actividades ganaderas.

Así lo han estimado  el Estado, con sus frecuentes campañas de apoyo a la pequeña agricultura ovina, que no solo concentra la mayor parte del inventario, sino que está familiarizado con el rubro .

También el sector privado, con la construcción de una moderna planta faenadora, MAFRISUR, con la intención de fomentar el rubro y multiplicar el inventario de los medianos y grandes productores, para aprovechar el desabastecido mercado nacional y principalmente las enormes potencialidades del mercado de exportación.

 

                   ESTADISTICAS OVINOS ZONA SUR
      SUBSISTENCIA           PEQUEÑOS           MEDIANOS          GRANDES
                   < 50 CABEZAS                51 a 200 cabezas             201 a 1000 cabezas       > 1000 cabezas
REGIONES OVINOS PROPIETARIOS OVINOS PROPIETARIOS OVINOS PROPIETARIOS OVINOS PROPIETARIOS
ARAUCANIA 236.669 22.332 33.557 343 12.787 31 5.244 4
LOS RIOS 97.803 8.532 7.574 98 5.191 15 7.262 3
LOS LAGOS 244.615 1.866 42.484 577 11.410 28 23.822 9
TOTALES 579.087 32.730 83.615 1.018 29.388 74 36.328 16
FUENTE: CENSO AGROPECUARIO 2007, Elaborado por D. Claro

 

El rubro está mayoritariamente en manos de la agricultura de subsistencia, con casi el 80% del inventario de las regiones IX,X y XIV , seguida por la pequeña agricultura con el 12% del inventario.

En todo caso, la actual clasificación de las explotaciones por tamaño de su inventario está totalmente fuera de una visión de mercado, donde un pequeño agricultor debería tener un rebaño mínimo de 200 ovejas, cifra que le permitiría subsistir dedicándose a este rubro. Nadie subsiste con 18 ovejas de inventario, pues además de la necesidad de emplearse para obtener ingresos, deben tener un subsidio social del Estado.

 

 

 

  RESUMEN ZONA SUR      REGIONES IX, X y XIV    
           
TAMAÑO OVINOS PROPIETARIOS % Promedio /propietario  
        Ovejas  
SUBSISTENCIA 579.087 32.730 79,50 18  
PEQUEÑOS 83.615 1.018 11,48 82  
MEDIANOS 29.388 74 4,03 397  
GRANDES 36.328 16 4,99 2.270  
TOTAL 728.418 31.965 100    
           
FUENTE: Censo agropecuario 2007, Elaborado por D.Claro

 

Esta realidad presenta un enorme desafío, principalmente para el Estado, por el gran impacto social del rubro en el sur, con sobre 30.000 pequeños productores. Ellos tienen un conocimiento básico y tradición en el rubro, por convivir  diariamente con sus pequeños rebaños desde varias generaciones.

El reducido inventario de los productores de subsistencia sólo les permite la venta de una decena de corderos anuales en el mercado informal y una fuente de ingreso para las mujeres del hogar, que elaboran artesanalmente la lana. Cifras muy lejanas a un salario mínimo, a pesar de ser propietarios de terrenos de gran valor comercial.

Hasta ahora el Estado ha probado varios enfoques, que no han dado ningún resultado efectivo, a pesar del gran esfuerzo económico involucrado y del tiempo transcurrido.

Las campañas se han justificado por el gran número de agricultores afectados por el problema y el tamaño global del inventario que manejan.

La solución es de muy largo plazo y difícil de abordar, pero de una de una gran responsabilidad moral del Estado.

Unos esfuerzos se han hecho por la vía de financiar actividades académicas que pudieran beneficiar al rubro, tales como evaluación y descripción de la oveja mapuche; de la oveja Chilota; cuyo único resultado visible fue la inscripción de una de ellas como raza y posteriormente la obtención de la denominación de origen. También se financió al Consorcio Ovino, que lamentablemente no produjo mayores aportes para el rubro.

La otra vía ha sido el apoyo estatal a la agricultura familiar campesina en su rubro ovino, mediante asistencia técnica y diversos subsidios, que más que un rol productivo tiene un evidente fin social.

Una de las soluciones experimentadas ha sido llevar la producción de corderos al mercado formal, en una alianza estratégica con las Plantas Faenadoras, con el apoyo del Estado, vía INDAP y PRODESAL.  Varios cientos de pequeños  agricultores fueron incorporados al PABCO EUROPEO, con la intención de que produjeran corderos de exportación. (Proyecto con Carnes Ñuble). .

Las normas PABCO no generan un mejoramiento de la productividad, sino que son un instrumento para certificar el origen del ganado (muy poco efectivo en ovinos al no exigir crotales de identificación individual).

El resultado era totalmente previsible. Los agricultores no quedaron conformes, porque el precio obtenido era al menos 50% más bajo que el tradicional del mercado informal. Las Plantas Faenadoras, tampoco se beneficiaron por el reducido volumen de corderos captados para faena y por la mala calidad de éstos, generalmente muy sobreengrasados.

Este importante esfuerzo no benefició mayormente a los productores y tampoco salvó a la Planta Faenadora de Carnes Ñuble de su cierre.

Otro enfoque ha sido la asistencia técnica, dirigida por INDAP, donde una de sus principales logros son  las campañas sanitarias. El impacto económico ha sido insignificante, porque a pesar de los buenos resultados biológicos, el tamaño minúsculo de los rebaños no se ha incrementado para reflejar el costo del esfuerzo y lograr una mejor calidad de vida de los productores.

Otros temas tecnológicos fueron menos exitosos. por el desconocimiento de la tecnología que se debe emplear. En la mayor parte de las explotaciones se siguen las costumbres ancestrales de manejo que escapan a toda lógica para las condiciones actuales.

Aquí el mejor ejemplo son las pariciones en Junio y Julio, avaladas por los profesionales del rubro, pero que significan enormes pérdidas para los productores.  En dicha época es donde se produce la menor disponibilidad de forraje de todo el año  y en el periodo de parición las ovejas presentan su máxima demanda de alimento. Por lo general los ovinos  no se suplementan. Si sumamos el efecto de los mayores temporales de viento y lluvia del año, las pérdidas de corderos son de gran magnitud.

La justificación es que así se pueden producir corderos para fin de año. Con el cambio de la fecha de parición a septiembre, se aumenta en forma muy significativa el número de corderos producidos y se reduce la mortalidad de las ovejas. Estos corderos “tardíos”, igualmente alcanzan su peso de mercado dentro de la temporada de alta demanda. EL CAMBIO DE MANEJO ES TOTALMENTE GRATUITO PERO POR CONSEJO DE LOS ASESORES Y POR UNA LARGA TRADICIÓN, LOS AGRICULTORES NO HACEN EL CAMBIO.

Otra medida de mayor impacto es el programa de RECUPERACIÓN DE SUELOS DEGRADADOS. Lamentablemente al haber una demanda insatisfecha tan grande, los recursos se diluyen en muchos miles de usuarios, por lo que el impacto individual para cada uno de ellos es pequeño.

La medida lógica que justifica el mejoramiento de los suelos, es el cambio de praderas, para que la mayor fertilidad del suelo se refleje en un producto utilizable que permita mejorar la alimentación del ganado y principalmente aumentar el inventario.  En la práctica la mayor proporción de los agricultores reciben el apoyo financiero y técnico para incorporar un porcentaje muy pequeño de sus praderas, lo que ayuda muy poco a solucionar el problema.

¿Cuál es la verdadera solución?:

En el aspecto tecnológico, el principal error fue creer que la exitosa tecnología ovina aplicada en Magallanes era extrapolable al sur.

Gran error, porque en Magallanes se utiliza una tecnología diseñada para un manejo EXTENSIVO, donde la base es un uso mínimo de insumos como antiparasitarios; suplementos nutricionales, fertilizantes etc. compensados,  con enormes superficies de terreno, de limitado potencial productivo y bajo valor. Esto se traduce en muy bajos costos operacionales pero con grandes volúmenes de producción, combinación que en conjunto produce una actividad muy rentable, con altos ingresos por explotación.

Además las condiciones climáticas adversas; la pobreza y fragilidad de los suelos y praderas naturales, no permiten una modificación masiva y rentable del medio ambiente natural.

En el sur las condiciones son totalmente diferentes, pues se cuenta con condiciones climáticas muy favorables,  pero con terrenos de muy alto valor, que se reflejan en propiedades de  tamaño mediano a pequeño, siendo muy escasos los predios ganaderos que sobrepasan las 500 has.

La única vía de tener explotaciones que permitan una aceptable calidad de vida, es aumentar la producción por hectárea, mediante la intensificación del uso del recurso suelo y el uso de insumos, que en conjunto representan fuertes inversiones en infraestructura productiva, comenzando por el mejoramiento de la fertilidad de los suelos y la siembra de praderas.

La tecnología extensiva utilizada en Magallanes es INAPLICABLE en el sur y todos los que la han tratado de utilizar han fracasado rotundamente.

Por ello uno de los pasos iniciales es la capacitación de los profesionales del rubro ovino en las tecnologías de manejo intensivo desarrolladas en países líderes del rubro, como Nueva Zelandia.

A nivel de agricultores, el orden lógico es realizar  una serie de inversiones básicas y complementarlas con un entrenamiento del agricultor en el uso de nuevas tecnologías que conduzcan a INTENSIFICAR EL USO DEL SUELO PARA AUMENTAR POR ESA VIA EL TAMAÑO DE LA EXPLOTACIÓN.  Es un proceso que requiere una implementación gradual y grandes esfuerzos económicos para una respuesta a mediano plazo.

Esta gradualidad es fundamental por tratarse de un proceso biológico, en la parte productiva. También por la necesaria educación, en la parte humana, para que ambos factores en conjunto logren el resultado esperado.

La primera gran tarea es mejorar la calidad de los suelos para que permitan el establecimiento de praderas de alta productividad. Una primera meta es cambiar las actuales praderas, que hoy día no producen más de 2,5 ton de materia seca  de forraje/ha ,a nuevas praderas que producen 8 a 10 toneladas de materia seca/ha. en una primera gran meta básica.

Ese factor permite aumentar el inventario ovino del agricultor en cuatro veces. Así se puede incrementar la actual producción de 100 kg de corderos (peso vivo)/ha a 400 kg de peso vivo, solo por el aumento de dotación. El aumento es mucho mayor porque mejores praderas permiten una mejor nutrición del ganado y un cambio genético, que en conjunto potencian mucho el resultado del cambio de praderas.

En forma paralela se debe mejorar la calidad genética de las actuales ovejas, las que no son aptas para la producción de carne de calidad. El proceso es lento y se logra con un cruzamiento absorbente con carneros de razas apropiadas.

En las ovejas hay que mejorar dos factores fundamentales, el número de corderos producidos por oveja y la calidad de los corderos, en particular su contenido graso. Por esta vía se logran aumentos en la producción por oveja superiores al 100%, al combinar un mayor porcentaje de destete con un mayor peso de faenamiento al tener como meta un cordero pesado pero magro.

La suma de ambas herramientas de mejoramiento de la productividad, suelo-praderas y ovejas, logran producir entre 600 y 800 kg de peso vivo de cordero/ha

Estos parámetros productivos no solo requieren varios años de mejoramiento constante de los productores, sino también una importante inversión, donde lo más significativo es el mejoramiento de la fertilidad del suelo, seguido por el costo de la siembra de nuevas praderas y la inversión en el aumento de la dotación del ganado más la infraestructura para su manejo, en ese orden de magnitud.

El sector empresarial, donde aparentemente la tarea era más sencilla, también se ha visto afectado por el fracaso generalizado de los medianos y grandes productores para mejorar sus niveles de productividad.

Cada vez quedan menos productores en esta categoría y las causas del fracaso son muy similares a las descritas, que se traducen en un desconocimiento generalizado de la tecnología para la producción intensiva de carne ovina y también en la falta del capital requerido para realizar las grandes inversiones en mejoramiento de suelos y siembra de praderas a gran escala.

A pesar de que actualmente la utilización de la Planta Faenadora de ovinos MAFRISUR es insignificante debido a que el mercado informal absorbe toda la producción de los pequeños productores, su presencia es indispensable en un futuro si el rubro logra despegar y desarrollar su enorme potencial productivo y comercial.

Esta moderna planta opera a pérdida desde sus inicios y ojalá no corra la misma suerte que la de Carnes Ñuble, pues es un eslabón fundamental para operar en un futuro mercado formal, que no solo abastezca la demanda insatisfecha de la población urbana, sino que permita la exportación de carne a los mercados internacionales que pueden absorber varias veces toda la producción nacional.