EL ROBO DE GANADO EN CHILE


                                                      EL ROBO DE GANADO

 

Daniel Claro Mimica

Ingeniero Agrónomo

M.Agr.Sci Lincoln University N.Z

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El abigeato o robo de ganado, es un problema que afecta tarde o temprano a todos los ganaderos del país.

 Debido a lo difícil y peligroso que resulta sorprender a los ladrones en el momento mismo del robo;  a las bajísimas penas que reciben en el caso de ser detenidos y a las bajas probabilidades de que sean condenados, se ha convertido en una actividad cada vez más rentable para los delincuentes. De hecho menos del 3% de las denuncias tiene detenidos y de ellos prácticamente ninguno es condenado.

Podemos distinguir diversas modalidades como se cometen estos robos y conocerlas ayuda a idear métodos preventivos, para disminuir e incluso evitar este grave problema.

 En Magallanes el objetivo principal de los ladrones es el ganado ovino, el que es sustraído en forma profesional, por bandas de delincuentes provistos de perros ovejeros. Rodean un lote de ovejas y las cargan en camiones de transporte de ovinos. El robo es a gran escala, pues en cada oportunidad sustraen 200 o más animales.  La cifra de pérdidas por robo de ovejas en  Tierra del Fuego alcanza al menos a 25.000 cabezas anuales, con un  valor de 1 millón de dólares.

El robo hormiga o a pequeña escala es de poca significación.

En el resto del país la preferencia de los delincuentes es por caballares y vacunos. Aquí hay dos modalidades bien definidas.

El robo a gran escala, cometido por bandas organizadas de delincuentes. Entre la IX y X regiones se roban sobre 10.000 vacunos y caballares por año.

Los caballares mansos son fácilmente atraídos por los ladrones, muchas  veces ofreciéndoles heno de alfalfa u otro alimento atractivo. Luego les colocan un lazo o soga y los llevan de tiro hacia un camino cercano.

Allí los espera una camioneta o camión mediano. Allí proceden a cargarlos, aculatando el vehículo en un desnivel a la berma del camino.  La cantidad de animales robados depende de la capacidad del camión, entre 8 y 20 animales por vez, los que son sustraídos de uno o más predios vecinos, para optimizar el uso del camión. En esta modalidad actúan 3 a 4 delincuentes, que se distribuyen las tareas y se comunican por celular.  Una vez cometido el robo, los animales son llevados a alguna feria de la región o a un matadero clandestino. Es muy difícil recuperar un caballo robado y muchos valiosos ejemplares corraleros han terminado convertidos en empanadas.

También existe el  robo a pequeña escala, donde actúan generalmente 2 o 3 delincuentes. Muchas veces proceden a matar al animal en el mismo predio y se llevan la carne. Otras veces llevan al animal de tiro con una soga para cargarlo en una camioneta, en un camino cercano. La cantidad robada es generalmente uno o dos animales.

En el caso de los vacunos el procedimiento es bastante similar al  ya descrito. Lo importante, es que cualquiera modalidad de robo, requiere siempre de un vehículo de transporte para llevarse, ya sea el ganado en pie o la carne. Por ello es fundamental  vigilar los caminos más cercanos al predio, particularmente en las fechas donde se produce con mayor frecuencia este tipo de delito, como vísperas de  fiestas patrias, navidad y año nuevo.

 

El robo de ovinos en cambio, mayoritariamente es del tipo hormiga, donde un par de ladrones ingresan al predio y cada uno se lleva una oveja o cordero sobre sus hombros. El destino siempre es un vehículo menor, taxi colectivo o camioneta, donde se cargan y van a un matadero clandestino para su faenamiento.

El problema radica en que  cuesta bastante darse cuenta del robo cuando no se tiene experiencia. Cuando se detecta el problema, ya faltan 50 o más animales, pues los ladrones vienen al menos un par de veces por semana.

Es muy raro el robo en camiones, por la dificultad de los ladrones en manejar un grupo de ovinos para llevarlos a cargadero en un camino cercano.

COMO PREVENIR EL ROBO DE OVINOS:

Para las explotaciones ovinas la principal amenaza, en casi todo Chile, es el ataque de perros y en algunas zonas precordilleranas, o de Aysén, el ataque de otros predatores protegidos por ley, como el puma y zorro culpeo.

Respecto al robo de ovinos, lejos la mejor defensa es contar con perros guardianes Gran Pirineo, que viven con los rebaños y no permiten la entrada de extraños, tanto humanos como también perros y predatores.

Para facilitar la labor de los perros, particularmente en predios de tamaño mediano, inferior a 2000 hectáreas, es muy útil tener un cerco perimetral electrificado, con sensores que indican en un monitor que sector del circuito ha sido interrumpido por el ingreso de ladrones. Este sistema de defensa también tiene alarmas sonoras, que al cortarse los alambres asustan generalmente a los ladrones.

Otra medida muy importante es tener un  inventario actualizado del ganado de cada potrero y proceder a su control al menos una vez al mes para detectar si se han producido robos.

También es muy útil la permanente revisión de los cercos de los potreros, pues siempre quedan rastros tanto de pisadas o motas de lana en los alambres.

Sin embargo, la mejor herramienta para evitar robo es confiar el cuidado del ganado a perros guardianes.