LOS ESFUERZOS PARA DESARROLLAR LA PRODUCCIÓN  OVINA EN EL SUR DE CHILE


 

                                                                                                          Daniel Claro Mimica

                                                                                                                              Ing. Agrónomo M.Agr.Sci.

                                                                                                                                   Goldensheep Ltda

La producción ovina está presente en la zona sur desde hace muchos años y es uno de los rubros de mayor importancia para varios miles de pequeños productores. Tuvo su época de oro en los años 60, cuando existían explotaciones de importancia, muchas de las cuales contaban con más de 3.000 ovejas en su inventario.

Eran ovejerías con un sistema productivo extensivo, adecuado para la época y cuya principal fortaleza fue contar con superficies de terreno sobre 600 hectáreas, que para hoy día son consideradas grandes. Eso les permitió mantener 3 a 4 ovejas/ha. en praderas naturales  y en algunos casos, hasta 10 ovejas/ha cuando sembraron praderas permanentes.

En esa época la zona central y centro sur,  tenía una población ovina que sobrepasaba los 4 millones de cabezas, mientras que hoy en el mismo territorio apenas se llega a 1 millón.

A comienzo de los años 60,  el Estado reconoció el enorme potencial de las distintas alternativas ganaderas del Sur e  hizo un gran  esfuerzo para potenciarlo, mediante la acción de CORFO, con su recordado PLAN GANADERO SUR, que aplicó la receta perfecta para impulsar el desarrollo: APOYO TECNOLÓGICO MAS APOYO FINANCIERO, en un paquete integrado de tecnologías, con gran énfasis en el DESARROLLO DE LAS PRADERAS.

Para ello se enviaron más de 20 profesionales jóvenes,  a trabajar por periodos de 6 meses en explotaciones ganaderas de Nueva Zelandia, quienes a su regreso al país desarrollaron proyectos para los agricultores del Plan Ganadero, a quienes dieron asistencia técnica personalizada, haciendo un seguimiento mensual de cada Proyecto por hasta 5 años.

El financiamiento para estos proyectos fue dado por CORFO para todas las inversiones requeridas y cuyos plazos y tasas de interés eran las adecuadas a la producción ganadera. El aumento de la masa ganadera se realizó con un BANCO GANADERO administrado por CORFO.

Se introdujeron numerosos avances tecnológicos desde NUEVA ZELANDIA, entre ellos la siembra de praderas de ballica y trébol blanco, la introducción del cerco eléctrico, la producción estacional de leche, la construcción de salas de ordeña modernas; la refrigeración de la leche etc.etc.

Este programa de ayuda a la ganadería del sur duró casi 10 años, durante los cuales tuvo un gran impacto y fue el origen de la industria lechera del sur.

También se desarrollaron varias explotaciones ovejeras de muy buen nivel.

Esta receta de juntar financiamiento con tecnología de punta, ejecutada por CORFO, con una asesoría técnica personalizada, ha sido lejos el mejor y más exitoso apoyo al desarrollo de la ganadería del sur.

Los cientos de miles de hectáreas de este territorio, mayoritariamente tienen 2 aptitudes productivas: FORESTAL o GANADERA.

El Estado ha continuado en forma permanente apoyando al sector forestal, con el decreto 701 para fomentar las plantaciones y con la labor de CONAF, para proteger y ordenar la explotación del bosque nativo.

Luego del abrupto término del PLAN GANADERO SUR, a comienzo de los años 70, el Estado se olvidó del sector ganadero por muchos años.

Posteriormente ha retomado su labor de apoyo a la ganadería, con varias acciones, entre las que destaca  el subsidio para la recuperación de suelos degradados.   Sin desconocer este aporte y el esfuerzo realizado, esta acción es solo algo  aislado , que aborda parcialmente solo un factor de producción, por lo que su verdadero impacto productivo es muy marginal, muy lejano al recordado esfuerzo y éxito de CORFO en los años 60, que fue un enfoque global e integral.

EL APOYO A LA PRODUCCIÓN OVINA

LA AYUDA DEL ESTADO:

En años relativamente recientes se ha vuelto a despertar el interés por concretar el enorme potencial que tiene, en teoría, la producción ovina en la zona sur del país, particularmente de la Araucanía a Chiloé.

Uno de los principales actores ha sido el Estado, por medio de INDAP, con una gran gama de acciones, lamentablemente puntuales y no coordinadas entre sí, por lo que su efecto ha sido muy marginal, incluso para los cientos de pequeños productores beneficiados.

Entre las actividades más conocidas está el apoyo tecnológico básico, vía PRODESAL; la ayuda en obtener subsidios para la recuperación de suelos degradados; el subsidio para sembrar pequeñas superficies de cultivos forrajeros; subsidio a la retención de vientres; compra de carneros y seguramente muchas otras en estos últimos 20 años.

La estrategia de apoyar, simultáneamente, a la mayor cantidad posible de pequeños productores,  se ha traducido en diluir la ayuda que recibe cada usuario, con lo que el impacto real es insignificante.

 Las necesidades del sector son mucho mayores a los recursos disponibles, por lo que la única forma de lograr impactos reales es focalizar la ayuda, aumentando los recursos disponibles para cada beneficiario seleccionado.

A manera de ejemplo, ¿cómo se puede solucionar el problema de falta de forraje de un pequeño productor que tiene al menos 30 has de pradera natural, con el subsidio de 0,5 has de siembra de praderas? Es cierto que ayuda, pero no se nota.

CORFO por su parte también ha estado presente con sus herramientas de fomento, PROFO y  NODOS OVINOS, en muchas comunas del sur.  Además apoyando el desarrollo de seminarios etc.

También algunos MUNICIPIOS han hecho un enorme esfuerzo en desarrollar el rubro ovino en sus respectivas comunas, destacándose al pionero de esta forma de ayuda, la Municipalidad de Loncoche, que por más de 12 años lidera esta iniciativa, con muy buenos resultados en relación a los recursos financieros disponibles.  La Comuna de Loncoche es una de las excepciones  a nivel nacional donde se ha aumentado el inventario de ovinos, lo que refleja el esfuerzo del Municipio por fomentar el rubro.

Recientemente la Municipalidad de Victoria se ha preocupado del rubro, enfocando su accionar en el aspecto GASTRONÓMICO del cordero para promover su consumo

También el Estado ha apoyado con importantes recursos de los FNDR  (Fondos Regionales de Desarrollo) algunas iniciativas de Universidades e INIA, como por ejemplo, a la UFRO en su Proyecto de descripción de la oveja Mapuche, con el objetivo de convertirla en raza y algo similar con INIA para la Oveja Chilota.

FIA tampoco ha estado ausente, apoyando giras tecnológicas de productores a Europa, Uruguay etc.; a los municipios de Loncoche y Victoria, a diversos proyectos de investigación en temas puntuales y al Consorcio Ovino, que a pesar de todos los esfuerzos no pudo despegar.

Las iniciativas ya mencionadas son las más conocidas, pero con seguridad hay muchas otras, donde el Estado ha hecho esfuerzos financieros  muy grandes para apoyar a los  productores de ovinos. Lamentablemente el resultado concreto ha sido insignificante, o nulo, pues el inventario de ovinos ha seguido disminuyendo en la zona sur.

EL SECTOR PRIVADO.

La principal acción ha sido la realizada hace unos 8 años por el Holding del Grupo TATTERSALL, que  invirtió varios millones de dólares para construir la excelente planta Faenadora y Procesadora de carne ovina MAFRISUR en Osorno, con una capacidad instalada de más de 200.000 corderos por temporada, como base de su PROYECTO OVINO.

 También implementó un Plantel Genético y promovió la incorporación de medianos y grandes productores para que se iniciaran en el rubro ovino y fueran la fuente de abastecimiento de la Planta Faenadora.

Lamentablemente la incursión de estos nuevos productores fue un fracaso, por desconocimiento de normas básicas de manejo, principalmente en aspectos sanitarios, que significaron la muerte  en el primer año, de cerca del 30% de los 30.000 vientres ovinos que este grupo de productores trajo desde Magallanes.

Esta inversión hasta ahora no ha podido justificarse por FALTA DE CORDEROS, pues en sus mejores temporadas ha faenado menos de 35.000 animales anuales y muchos años menos de 15.000, a pesar de recolectar corderos desde Los Vilos hasta la Región de Aysén.

 

¿PORQUE TANTOS ESFUERZOS NO FRUCTIFICAN?

Esta es la GRAN PREGUNTA que nos debemos hacer entre los que creemos en el futuro de este rubro. No es por falta de empeño y tampoco porque el rubro no tenga potencial.

 Lamentablemente no hay una respuesta satisfactoria, lo que se refleja en la falta de resultados , donde a pesar de tanto esfuerzo realizado por el Estado y los Privados, cada vez hay menos ovejas.

En mi personal opinión el problema radica en no haber definido un diagnóstico acertado.  El proceso de producir y comercializar corderos es una compleja cadena de eventos, donde cualquier eslabón que falle hace fracasar el resultado. De allí la diversidad de diagnósticos, pues cada profesional aporta su propia experiencia sobre los problemas que le ha tocado solucionar, que eran propios de un productor en particular, pero no el PROBLEMA PRINCIPAL DEL RUBRO.

Los esfuerzos hasta ahora se han concentrado en solucionar problemas de eslabones menores de la cadena del proceso productivo y comercial del rubro, que han pasado a ser mayores, pues sus fallas han hecho fracasar muchos emprendimientos.

Sin embargo, creo que no se han definido los PILARES DEL PROCESO, por lo  que no se les ha dado la importancia que tienen. Aquí aplica perfectamente el refrán “los arboles no dejan ver el bosque”, pues los innumerables detalles que aveces no funcionan esconden el problema principal.

Estos pilares fundamentales son PRADERAS DE OPTIMA CALIDAD Y GENÉTICA. Son los verdaderos motores de todo el sistema, donde ambos condicionan toda la cadena productiva.

 Si no hay praderas de alta producción, la masa ganadera no puede crecer y si no hay genética moderna, la calidad de los corderos es mala, con lo que tampoco habrá mercado.  Sin esta genética también la eficiencia productiva de las ovejas es mala. Al no tener una buena genética no se justifica invertir en praderas.

Hemos invertido mucho tiempo en detalles y en solucionar problemas menores, pero hemos descuidado lo más importante.

Es cierto que la comercialización es importante, pero hoy día se venden TODOS los corderos que se producen, más del 90% de ellos en el mercado informal, a precios muy superiores a los del mercado formal.

Por eso todos los esfuerzos que hagamos ahora en el sector de comercialización y  para fomentar el consumo formal de carne ovina, no tienen ningún efecto en el corto y mediano plazo.

Hoy día no hay corderos para este esfuerzo, pues casi todos van al mercado informal a un precio muy alto.  Dicho esfuerzo sólo servirá para mucho más adelante, cuando haya  abundancia de corderos de calidad, producidos a un costo muy inferior al actual.

Se ha establecido un verdadero círculo vicioso: NO AUMENTA EL CONSUMO FORMAL  PORQUE NO HAY CORDEROS Y NO HAY MAS CORDEROS PORQUE NO AUMENTA EL CONSUMO FORMAL.

Un productor ovino, que utiliza tecnología tradicional, no puede subsistir vendiendo su producción con los precios del mercado formal.  Por otra parte el mercado formal no puede comprar corderos al precio del mercado informal.  Este es el nudo del problema.

Para desarrollar el mercado formal, es fundamental que los productores cambien su tecnología, introduciendo praderas de calidad y genética moderna.

Deben producir corderos de excelente calidad, en mucho mayor cantidad y a menores costos, bajando el precio al consumidor final.

El mercado informal es fundamental hoy día para los pequeños y medianos productores, quienes, a pesar de los excelentes precios, apenas subsisten porque sus volúmenes de producción son muy pequeños y sus costos muy altos. Este mercado informal no tiene una demanda infinita y en la medida que los pequeños productores aumenten el tamaño de sus rebaños van a tener que comercializar una parte muy importante de su mayor producción en el mercado formal, pues de otra forma no podrán vender todos sus corderos.

 En la medida que los pequeños productores puedan acercarse a su potencial productivo , que es al menos 5 veces el actual, van a bajar sus costos, podrán vender a menor precio corderos de mejor calidad y obtener ingresos muy superiores a las actuales, pasando de una producción de subsistencia a una de mercado, con el beneficio final para ellos mismos y para los consumidores

En resumen, el esperado despegue de los ovinos depende principalmente de incorporar PRADERAS Y GENÉTICA moderna, sin descuidar los innumerables eslabones de la cadena productiva, en los cuales hemos invertido tanto tiempo y dinero, sin enfocarnos hasta ahora en los dos factores de mayor importancia.