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EL CORDERO GOURMET


                                                                                                                 Daniel Claro Mimica;

                                                                                                             Ing. Agrónomo M. Agr.Sci

                                                                                                        Ganadera GOLDENSHEEP Ltda.

En Chile el consumo de carne ovina es aparentemente muy bajo, pues se calcula en base a las estadísticas de animales faenados en mataderos, que alcanza a 10.000 toneladas anuales, de las que se exporta en promedio 6.500 ton. Por eso, las cifras oficiales indican un consumo per cápita de 0,2 kg al año.  Eso es lo que se vende en carnicerías y supermercados, cuyo destino es el consumo en restoranes o en los hogares de las grandes ciudades.

Este escenario nos induciría a creer que no hay mercado para esta carne, ya sea porque no nos gusta o porque su precio es elevado. La realidad es bien distinta. Nos gusta el cordero, pero en asados y parrilladas, ya sea en reuniones familiares y principalmente cuando vamos de vacaciones a la zona sur. El gran consumo del cordero hoy día no está en las ciudades, sino en localidades rurales y lugares turísticos de la zona sur y austral.

La verdadera producción  de carne ovina nacional se estima en 25.000 toneladas anuales. Hay unas 15.000 toneladas no registradas, donde una parte se destina al autoconsumo de las regiones australes y la mayoría se convierte en asados y parrilladas, para atender a los turistas de la zona sur, o se consumen en los eventos familiares de fin de año en comunidades rurales sureñas. El consumo real se acerca a 1,1 kg per cápita, pero el grueso de la población que vive en las ciudades solo consume menos de 0,1 kg. per cápita/año

Como el rubro ovino tiene un insospechado potencial productivo en la zona sur, la gran preocupación es como fomentarlo, pues hoy día es poco atractivo para los ganaderos. El aumento del consumo en las grandes ciudades sería sin duda un tremendo estímulo para los productores ovinos.

Por eso, una de las líneas utilizadas para fomentar el desarrollo de la producción ovina, ha sido destacar las virtudes de la carne de cordero como producto gourmet. Es una tarea difícil, por no haber una cultura al respecto y principalmente porque no hay un abastecimiento permanente y de calidad en el mercado formal.

En el mercado internacional de las carnes, en los países de cultura occidental, los corderos se consideran un producto gourmet, por ser consumidos en prestigiosos restoranes y por ser la carne roja de mayor precio.

También  en muchos países, por ser la preferida de las carnes para ocasiones especiales, como matrimonios; fiestas tradicionales; Navidad o Año Nuevo, o en reuniones importantes.

A nivel internacional, el precio mayorista promedio por kilo de carne de cordero, es entre 20 y 30% superior al precio de la carne de vacuno. En Chile es al revés y la carne de vacuno tiene un precio 20% superior al cordero en el mercado formal.

Esta relación de precios, desfavorable  para el cordero en el mercado nacional, se ha producido en los últimos 8 años, por una disminución importante en el consumo formal de ovinos, desde que aumentó en forma muy importante la exportación de carne ovina de Magallanes, a partir del año 2008. Este aumento en la exportación, del orden de 3.000 ton/año, anteriormente se comercializaba en Santiago.

Esta falta de oferta afectó negativamente la demanda y el precio, al desaparecer el cordero de carnicerías y supermercados, a pesar de que a diferencia del vacuno, el cordero no enfrenta ninguna competencia con carne importada a gran escala. De hecho en Chile prácticamente no hay importaciones de carne ovina.

Al no haber oferta permanente, baja la demanda, pues el público pierde el hábito de consumir un producto que solo encuentra en forma muy ocasional en el mercado.

Para los ovinos en Chile hay dos mercados. El formal, donde la carne se faena en mataderos establecidos y se registra la producción. El informal, que es mayoritario en la zona centro sur y sur, e incluso en la zona austral, donde el faenamiento no es en mataderos, sino que las ventas son de animales en pie, que luego son faenados por los compradores en forma artesanal, generalmente en el patio de sus viviendas, casi siempre en localidades rurales. De esta forma de comercio no hay registros oficiales, por lo que no están incorporados en las estadísticas del consumo oficial.

El mercado informal es muy reducido en el caso de los vacunos, tanto por las mayores dificultades para su faenamiento artesanal, como también por la dificultad de distribución y almacenamiento de una gran cantidad de carne por animal.

En Chile la carne de cordero es de consumo popular, estacional y restringida por la oferta, pero de precio superior al vacuno en el mercado informal,  donde tiene gran aceptación. El consumo del mercado informal supera largamente al que registra el mercado formal con carne faenada en mataderos.

Nos encontramos con una realidad algo difícil de entender, donde la demanda de temporada de carne de cordero en la zona sur, es muy alta, a pesar de que su precio supera en hasta un 50% el de la carne de vacuno. O sea, en este caso el precio no es una limitante para su consumo masivo, pues se consume toda la producción disponible.

En el territorio comprendido entre la Región de Valparaíso y Chiloé, se estima que se producen anualmente unos 650.000 corderos, de los que sólo se faenan en matadero 52.000 ovinos,  incluyendo otras categorías, como son las ovejas.  Los aproximados 600.000 corderos no faenados en mataderos,  aportan anualmente aproximadamente 9.000 toneladas de carne al consumo informal para  estas regiones.

La producción no registrada en estas regiones es similar a las 10.000 toneladas promedio de carne ovina que registra los ovinos  faenados en todos los  mataderos del país, incluyendo la gran producción de Magallanes.

 

 

   

 

 

FAENAMIENTO OVINOS EN MATADEROS Y  PLANTAS FRIGORIFICAS (número de cabezas)  
                 
                 
REGION 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
RM 5.137 4.587 6.705 8.257 8.378 6.977 4.537 906
V 0 0 0 0 0 0 0 0
VI 2.753 1.539 1.707 1.857 3.596 4.425 3.515 5.903
VII 0 0 0 0 0 0 0 0
VIII 37.175 45.975 51.913 68.871 33.337 8.249 7.827 5.383
IX 9.224 9.136 8.308 10.107 13.554 13.924 13.371 11.507
X 21.168 16.763 24.700 32.144 36.351 24.497 37.760 28.893
XI 25.926 12.789 10.974 8.270 10.103 15.968 17.224 27.462
XII 690.054 685.654 659.082 660.567 568.063 532.066 619.522 571.623
XIV 0 0 0 0 0 0 0 0
TOTAL 791.437 776.443 763.389 790.073 673.382 606.106 703.756 651.677
Elaborado Base ODEPA  

 

           

 

Con la desaparición de la Región Metropolitana de los grandes Frigoríficos como Lo Valledor y O´Higgins, que faenaban todo tipo de ganado, prácticamente ha desaparecido el faenamiento de ovinos en dicha región.

Luego del cierre en Chillán de la planta de CARNES ÑUBLE, el año 2012, donde faenaron cerca de 80.000 ovinos, ese ganado no fue absorbido por otros mataderos, sino que pasó a engrosar la cifra del faenamiento informal.

La presencia de mataderos permite la comercialización de corderos en el mercado formal, en particular para productores de mediano tamaño, cuyos predios se encuentren a una distancia razonable de los mataderos.

En Chile el consumo de carnes rojas ha aumentado significativamente, en la medida que los ingresos promedio de la población han ido creciendo.  De hecho somos un país de parrilladas en la zona central y de asados al palo en la zona sur y austral.

No hay partido de futbol de cierta importancia que no sea acompañado por una parrillada o asado, para celebrar con un grupo de amigos, cuando se gana o para pasar las penas cuando se pierde. En las ciudades se prefiere el vacuno; pollo; cerdo y embutidos (choripanes), ya sea por su precio y principalmente, por ser carnes que están disponibles todo el año en supermercados y carnicerías.

El cordero informal abastece casi todo el consumo  de ovinos, desde el Biobío a Chiloé, que es donde también concentra su producción en la zona sur. Este consumo es casi exclusivamente en las localidades rurales, cercanas a los lugares de producción y se destina principalmente a la modalidad de asado al palo, para las festividades familiares de fin de año y en particular, para la atención de los miles de turistas que visitan el sur en el periodo de vacaciones, donde uno de sus objetivos importantes es comerse un cordero asado al palo.

Para el consumo de cordero gourmet se requiere algo fundamental, que la carne sea faenada en un matadero y luego sea comercializada formalmente, ya sea en carnicerías o supermercados.

Una parte muy importante de la producción ovina de Magallanes se faena en frigoríficos y mataderos autorizados, pero la mayor parte de esta producción se exporta y lo que se comercializa en el resto del país es una cifra pequeña.

Al no haber cifras oficiales sobre la comercialización de corderos magallánicos en el resto del país, es difícil estimar su cantidad, pero no debiera ser muy significativa, por lo que la mayor cantidad de carne ovina para el consumo formal, sin duda proviene de las 52.000 cabezas que actualmente se faenan en mataderos, principalmente en la X Región.

Esa cantidad es insignificante para promover un consumo gourmet de carne de cordero, ya sea en restoranes o en los hogares, pues es difícil abastecerse durante todo el año, en supermercados o carnicerías.

Esto explica el porqué el consumo formal de carne ovina no puede crecer en las grandes ciudades del país, que es donde está la demanda potencial. Los habitantes de estas ciudades, que durante todo el año no comen carne de cordero, es lo primero que hacen cuando salen de vacaciones a la zona sur, a pesar de que el precio es mucho más elevado que el de la carne de vacuno y que la ocasional presencia en supermercados y carnicerías para la carne ovina..

Para promover el consumo formal de carne de cordero, lo más importante es aumentar en forma muy significativa la producción, con un producto de muy alta calidad, magro, sin olor a sebo, disponible en cortes amigables para el consumidor, a precios similares al del vacuno y principalmente disponible durante todo el año.

La presencia permanente de carne de cordero en supermercados y carnicerías es esencial para que los millones de potenciales consumidores de las ciudades puedan primero conocer el producto y luego tener un consumo frecuente.

Con las modernas tecnologías de procesamiento de las carnes, la carne congelada es muy similar a la carne fresca. Lo importante es saber descongelarla lentamente en el refrigerador, por al menos 24 horas luego de sacarla del freezer.  De hecho toda la carne de vacuno importada es congelada y o tiene ningún rechazo.

 

 

 

EL BIOTIPO EN LOS OVINOS

La principal herramienta que utiliza hoy día  CHILE para  definir lo que es una raza ovina “NUEVA”. es el  BIOTIPO o FENOTIPO, que no es otra cosa que la apariencia física que aporta a la herencia un muy reducido número de genes, asociados a determinados caracteres, pero que no influyen en el valor productivo del animal.

Para determinar el BIOTIPO, en algunos cientos de animales representativos de una determinada población, se miden rigurosamente una veintena de parámetros físicos, tales como: largo de las orejas; ancho del lomo, altura de la cruz; ancho de la cara; largo de las manos y patas; largo de la cola, largo del lomo, etc ,etc. además de otras descripciones como color de la lana; forma y color de la cabeza.

Con toda esta información se hace un exhaustivo análisis estadístico, tales como promedio; media; mediana; desviación estándar, para determinar la medida oficial de cada uno de los parámetros considerados, los que pasan a ser el “sello de la raza”. Estadísticamente correcto, genéticamente errado.

Todas estas medidas no tienen ninguna importancia económica pues científicamente se  ha comprobado que existe igual o mayor variabilidad fenotípica dentro de una “raza pura” que en un híbrido, con un mínimo de selección por apariencia.cc15072001_zpshbhywbzq

Si no se compara este “nuevo estandar”, con UNA BASE DE DATOS O  “BANCO DE ESTANDARES UNIVERSALES”, ES IMPOSIBLE ASEGURAR QUE DICHOS PARÁMETROS SON EXCLUSIVOS DE UNA DETERMINADA RAZA, en particular para el caso de las emergentes razas compuestas, como se analizará más adelante.

El “mejoramiento genético” de los ovinos comenzó en el siglo XIX en Inglaterra, con el registro de los animales en el “STUD BOOK”  o REGISTRO GENEALOGICO de cada raza, donde se almacenaba el pedigrí de cada animal inscrito  o “fino de pedigrí” y que dieron origen a los PLANTELES.

Como herramienta de mejoramiento se utilizó la SELECCIÓN por aspecto o fenotipo, que determina la apariencia de cada individuo. Además se estableció el ARBOL GENEALÓGICO, que certificaba la línea de parentesco de los animales seleccionados como los “más bellos” y que mejor se ajustaban a los ESTANDARES DEFINIDOS DE CADA RAZA, DONDE SE HACÍA UNA DESCRIPCIÓN amplia y detallada DE LAS DISTINTAS CARACTERISITICAS CORPORALES.  Tampoco se “medían” objetivamente dichos caracteres.

Las exposiciones de animales eran el lugar donde se evaluaba la “calidad” de cada individuo, por un juzgamiento de su belleza corporal, que tenía que ajustarse al máximo con el estándar de la respectiva raza. Los descendientes y parientes cercanos de los ejemplares ganadores, eran de un enorme valor, pues se transaban en muchos miles de dólares como reproductores “mejoradores” de sus razas, en la creencia errónea de que eran mejoradores de la raza.

Estos concursos de belleza tenían muchas cosas en común con los actuales concursos para elegir a Miss Universo y muchas otras mises en la especie humana, que con seguridad se inspiraron en estos principios nacidos en la era de BLACKWELL en Inglaterra.1440875785_f1619cdd1f

Así como en los modernos concursos de belleza muchas candidatas tiñen su cabello; se implantan silicona en diversas partes del cuerpo; se operan otras; utilizan botox y muchos otros “secretos de belleza”, que en una época hicieron famosas a las mises de VENEZUELA, también había expertos en el embellecimiento artificial de los ovinos concursantes en los “shows”.

 Entre los tantas herramientas utilizadas mencionamos teñir con betún negro las pezuñas, cuando el estandar indicaba ese color como el correcto; darle forma al ancho del lomo, utilizando una tabla ancha sobre el lomo y recortando con tijeras la lana que sobresalía para así formar un perfecto rectángulo.

Un defecto importante era la presencia de pelos o kemps (lana de perro) en algunos sectores del vellón. Estos se eliminaban con la llama de un encendedor, que quemaba el pelo, pero no la lana. El rey de los arregladores era un experto peluquero ovino.emo-sheep

La otra gran herramienta para mejorar el look era sobreengordar a los animales, de modo que la grasa mejoraba la conformación y le daba una apariencia de gran masa muscular debajo de la lana. Todos los ejemplares machos de estos animales presentaban esterilidad durante casi un año.

Para incrementar la uniformidad y semejanza con el biotipo ideal de la raza, los planteles empezaron a utilizar  cruzamientos consanguíneos  muy cercanos a los ejemplares ganadores de premios y una fuerte selección para eliminar aquellos que se alejaban del prototipo. Larga tarea dada la gran dispersión que generan pocos genes, siguiendo las leyes de Mendel.

No se llevó ningún registro productivo, sólo se utilizó el árbol genealógico y la apariencia del animal como criterios de selección.  Luego de muchos años los criadores observaron que la alta consanguinidad producida por los cruzamientos de parientes cercanos, no era aconsejable por la frecuente aparición de defectos genéticos y principalmente por un aumento importante en la infertilidad.

Hoy día se están creando docenas de razas compuestas, mezclando varios genotipos, que a su vez traen impreso una determinada apariencia o fenotipo. Estos genotipos generadores de nuevas razas tienen muchos componentes comunes entre sí, a pesar de pertenecer a RAZAS DIFERENTES.

En producción de carne las principales razas mejoradoras que aportan sus genotipos a nivel mundial son TEXEL, EAST FRIESIAN,FINN,SUFFOLK,  actuando sobre razas locales de importancia según el país donde se empleen: Romney; Coopworth etc.

Estas razas mejoradoras tienen genes dominantes para determinados fenotipos, tales como largo y forma de la cola (East Friesian), cara despejada; forma de las orejas (East Friesian; Texel); ancho y forma de la grupa (Texel); Barriga y ubre despejada (Finn y East Friesian), muchos de los cuales no aportan nada a la producción, pero son el “sello” de las razas aportantes.

Estas características quedan “impresas” en los nuevos genotippringle-1os formados con las razas locales  y por ser parte obligada de casi todas las nuevas razas modernas, les dan una apariencia común a todas ellas, aunque sus resultados productivos suelen ser bien diferentes y característicos, tales como :precocidad sexual; calidad y producción de lana; prolificidad; magritud, producción de leche y ganancia diaria de peso; calidad de la carne etc.

Por tener un pool genético con varios componentes comunes, aunque en diferentes proporciones, el BIOTIPO de las razas resultantes tiene una similitud enorme entre ellas, hasta tal punto que es casi imposible distinguirlas si se hace una comparación fenotípica.

Recién en el siglo XX, en los años 60, en la Estación Experimental de Dubois, Idaho, USA, sus genetistas determinaron que en la genética de los ovinos operan dos mecanismos, el MENDELIANO , para caracteres gobernados por muy pocos pares de genes, tales como el color de la piel, presencia de cuernos, que no tienen ninguna importancia económica. Estos caracteres disgregan en los cruzamientos según lo determinado por Mendel. Son los que determinan EL BIOTIPO.

El otro mecanismo es la GENÉTICA ADITIVA, que es la responsable de todos los factores productivos, los que están determinados por miles de pares de genes. En los cruzamientos se produce un promedio entre los valores del padre y de la madre, pero no hay una gran dispersión respecto a dicho promedio, por lo que incluso al cruzar animales de razas distintas, el promedio entre ambas se mantiene y se fija rápidamente en las generaciones siguientes, formando las bases de una nueva raza.

La COMPLEMENTARIEDAD es el factor que se utiliza para mejorar un parámetro muy débil de una determinada raza, corrigiendo esa debilidad con el aporte genético de otra raza que presenta esa característica en su máxima expresión. Por ejemplo, utilizar la raza Finn con una prolificidad cercana a 3 para “mejorar” este importante factor productivo logrando un  promedio con la genética de la raza con la cual se cruza, más un margen adicional por heterosis.

 Esto fue confirmado en los años 80 en el Meat Animal Research Center, en Clay Center, Nebraska, USA, donde se formó la primera oveja moderna, con la inclusión de 4 razas para formar la oveja POLYPAY.

 Allí pudieron medir que la variabilidad de los factores de producción en los miembros de un rebaño “mestizo” o hibrido, ya en la primera cruza, era muy similar o inferior al observado en un rebaño de ovejas de raza tradicional pura.

Las razas tradicionales antiguas, tienen un biotipo característico y propio de cada una, por lo que es muy fácil diferenciarlas por su aspecto en forma visual, tales como Suffolk, Corriedale, Romney; Lincoln; Cheviot; Border Leicester; Hampshire Down  y algunos cientos más.

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El mejoramiento genético actual de los ovinos ha dado en muy corto tiempo un impresionante salto productivo, gracias a los cruzamientos, creándose nuevas razas, denominadas sintéticas o compuestas, donde el principal beneficio es un enorme incremento de algunas características productivas, al complementar los atributos de una “raza madre”, que es la que se quiere mejorar, cruzándola con  otras que aportan en muy alto nivel características deficitarias de la raza original. Este mejoramiento, por complementariedad de caracteres, supera en una sola generación el mejoramiento genético logrado por 50 años de selección.

La selección sigue siendo una herramienta indispensable para lograr dentro de cada raza un mejoramiento continuo, pues sus logros perduran en el tiempo, aunque el proceso es muy lento con avances de 1 a 2% anual.

Los genotipos más utilizados como mejoradores en el proceso de formación de razas compuestas son  FINN, por su aporte en la prolificidad;  EAST FRIESIAN, por su aporte en producción de leche, prolificidad y magritud de la canal y TEXEL, por su aporte en la magritud y musculatura de la canal.

El biotipo de casi todas estas razas compuestas, tales como Highlander; TefRom; Kelso; Greeline; Goldensheep, es muy similar entre ellas, de tal modo que no se pueden establecer  diferencias significativas que permitan identificarlas.

Por eso la forma de diferenciarlas entre si es por medio de su ADN.

El uso del BIOTIPO o apariencia corporal, no se utiliza en el mejoramiento en la genética ovina moderna, donde sólo se emplean índices de selección, basados en parámetros productivos que se someten a mediciones objetivas, tales como kilos de cordero producidos por oveja al destete; ganancia diaria de peso; calidad de la canal etc.

El biotipo es una herramienta del siglo XIX y hoy día no se utiliza en los países líderes del mundo ovino: Nueva Zelandia; Australia, Inglaterra.

Hoy día se avanza rápidamente en la SELECCIÓN GENÓMICA, mediante el uso de marcadores moleculares, que augura un mejoramiento muy significativo en los resultados de los procesos de selección en los próximos años, con el uso de los SNP (Single Nucleotid Polymorfism) para determinar la presencia o no de los genes responsables de muchas características productivas. Esta nueva forma de selección acelera en 2 a 3 veces el mejoramiento por selección, que es lento, indispensable y permanente.

Rápidamente bajan los costos de estas nuevas tecnologías, que se originaron con la obtención del mapa del genoma ovino y aumenta el número de factores para los cuales se puede seleccionar.

 En este desarrollo ha sido muy importante el aporte de la empresa Pfizer (Zoetis), en colaboración con destacados genetistas de Nueva Zelandia y el aporte de BEEF + LAMB NEW ZEALAND (joint venture gobierno de NZ y productores).

El productor manda por correo una human-dna-sequence-009gota de sangre extraída de la oreja y conservada en un papel especial y luego de cancelar una tarifa conocida, el laboratorio le indica si dicho animal tiene los genes que determinan los parámetros productivos que se buscan: prolificidad; resistencia a parasitismo; área muscular; producción de leche; finura de la lana, sabor y terneza de la carne etc.

Ya se elaboran indices como el MBV ( Molecular Breeding Value); que será la nueva herramienta de selección del futuro cercano.

El progreso productivo ovino hoy día está determinado en un 60% por el mejoramiento genético; 35% por el mejoramiento nutricional y 5% por el mejoramiento de la salud

LOS PLANTELES  OVINOS que en el pasado fueron sinónimos de “calidad”, ya perdieron la guerra de la genética en Nueva Zelandia, que comenzó a fines de los años 90. con la aparición de las primeras razas compuestas y en particular con la aparición de masivas herramientas de selección a nivel nacional, para cada raza, realizada por organizaciones como el SIL, (sheep improvement ltd), que anualmente analiza muchos miles de datos y rankean los mejores animales para rebaños de cada raza, con miles de ejemplares cada uno, en base a parámetros establecidos de producción, sin incluir ningún parámetro fenotípico.

Las ventas de reproductores y germoplasma se hacen exclusivamente en base a los parámetros emitidos por el SIL. NO EXISTEN ANIMALES FINOS INSCRITOS, salvo los saldos de los antiguos PLANTELES TRADICIONALES ya en PROCESO DE EXTINCIÓN.2

De hecho para las nuevas razas hay ASOCIACIONES DE PRODUCTORES , pero no un REGISTRO OFICIAL que inscriba a los reproductores y certifique el genotipo de un determinado animal.  Por supuesto que todo esto se basa en la honestidad generalizada y el honor, donde hacer trampas no está en la mente de nadie.

 

 

 

UNA MIRADA A LA PRODUCCIÓN OVINA NACIONAL.

                                                                                                                        Daniel Claro Mimica

                                                                                                                     Ing. Agrónomo  M.Agr.Sci

                                                                                                                          GOLDENSHEEP LTDA

 

La producción ovina nacional se concentra en distintas macrozonas del país. Así, podemos encontrar la de la zona centro (V y VI regiones), centro sur (VII y VIII regiones) sur (IX, X y XIV regiones), sur austral (XI región) y Austral (XII región), cada una de las cuales posee sus propias características y problemáticas.

Es difícil dar una solución generalizada a los problemas del rubro, compatibilizando en una receta, realidades tan distintas, por lo que es importante focalizarse en grandes temas, que pueden ser comunes a todas ellas, entre estos temas :

  1. Implementar mecanismos de capitalización, para poder realizar las inversiones que permitan un cambio tecnológico de gran magnitud, entre ellos, créditos a largo plazo similares a los otorgados para la adquisición de viviendas a los que podemos acceder casi todos.
  2. Acceso a nuevas tecnologías, mediante la capacitación de profesionales y técnicos, con cursos específicos y giras técnicas, para masificar el cambio tecnológico de los productores.
  3. Modernización de los contenidos de la enseñanza universitaria y centros tecnológicos, para formar nuevos profesionales que dominen la tecnología de la producción intensiva, que es la tecnología del futuro para el rubro en gran parte del país.
  4. Promover la agrupación de los productores y su asociatividad, que es fundamental para su progreso. Sólo en Magallanes los productores están bien organizados en ASOGAMA y Asociación Criadores de Corriedale. En el resto del país las organizaciones de los ovejeros son de pequeño tamaño con muy pocos miembros.

Analizaremos brevemente la situación del rubro ovino de las regiones AUSTRAL, donde tiene una gran relevancia económica; SUR -AUSTRAL y SUR, donde tiene hoy día tiene una gran importancia social, por ser la subsistencia de varios miles de pequeños campesinos, pero su verdadera importancia está en el enorme potencial productivo, si se logra mejorar las praderas y aplicar tecnología moderna para producción intensiva de carne, donde tiene mejores resultados económicos que la ganadería tradicional del sur.

En la ZONA CENTRAL la ovejería fue un rubro muy importante para los terrenos de secano en el pasado. Hoy día va aceleradamente hacia la extinción.

La producción ovina en la ZONA CENTRO SUR mantiene parte de su importancia, pero con grandes dificultades.

ZONA AUSTRAL : Desde los inicios de la producción ovina en Chile, ha mantenido el liderazgo en el rubro, no sólo en lo tecnológico, sino también en lo productivo; participación en el inventario nacional y en las exportaciones de carne y lana.

Comenzó como un rubro netamente lanero y la producción de carne fue tomando importancia lentamente, luego de la construcción de grandes plantas frigoríficas a fines del siglo XIX.  Se ha mantenido como una de las actividades económicas más importantes de la  XII Región, luego del agotamiento del petróleo.

Hoy día mantiene su esquema tecnológico de producción extensiva, perfeccionado por más de 100 años, caracterizado por explotaciones de gran tamaño.

La rigurosidad del clima hace muy difícil la intensificación del sistema productivo, que demandaría fuertes inversiones con dudosas ganancias económicas.

El principal insumo, que es el forraje para la alimentación del ganado, proviene mayoritariamente de grandes superficies de praderas naturales, entre las que destaca por su aporte, los coironales. Sólo en áreas de mayor precipitación se ha podido establecer praderas más productivas que las nativas, pero su alto costo difícilmente justica hoy día su implementación a gran escala.

El mayor problema es la degradación de su capital principal, que son las praderas, fenómeno que no ha sido debidamente considerado por los ganaderos. Ha estado relativamente oculto, por ser un proceso  lento en sus primeras etapas, lo que ha dificultado su detección.

Ante la degradación de sus praderas y una fuerte sequía, los ganaderos, solo recientemente, han bajado levemente la carga animal. Lamentablemente la solución no ha producido una mejoría verdadera, pues no es suficiente para el caso de praderas de dominancia de coironales, que requieren un largo tiempo para su recuperación. Ha sido como una aspirina para mejorar un dolor de cabeza permanente. La verdadera solución debe combinar una baja en la carga animal acompañada de un cambio de manejo de las praderas.

Como resultado de esta disminución de la carga animal, se produjo una reducción  del inventario de ovinos en los últimos años, desde 2,2 millones a 1,8 millones de cabezas. A pesar de ello el problema continúa, pues no se ha modificado el manejo de las praderas y la sequía acelera el proceso de degradación.

La gravedad del caso es que se está manejando un recurso natural frágil, de muy difícil renovación y que en la medida que avanza la degradación, el deterioro se acelera en forma mucho más rápida que el deterioro histórico, pudiendo llegar a un punto de no retorno.

Con seguridad  muchos ganaderos tendrán que evaluar su manejo y  además bajar aún más su dotación de ovejas, para evitar un daño irreversible, como el ocurrido hace mas de 30 años en buena parte de la Patagonia Argentina, que a pesar del masivo despoblamiento de ganado, aún no logra recuperarse y prácticamente es un desierto poblado por algunos pocos ñandues.

Un cambio genético puede tener un insospechado impacto económico. Se trata de la reciente incorporación de dos razas nuevas: DOHNE MERINO, importada desde Australia y MARIN MAGELLAN MEAT MERINO o 4 M, desarrollada localmente por el empresario José Marín, el mayor productor de ovinos en Chile.

Estas dos razas se caracterizan por tener una producción de carne igual o superior al tradicional Corriedale, pero duplicando el valor de la producción de lana, gracias a su gran finura.

Este cambio genético puede permitir bajar la carga animal para promover la recuperación de las praderas, sin deteriorar en forma significativa los ingresos de los ganaderos.

Las explotaciones están capitalizadas y tienen costos operacionales bajos, que les ha permitido sobrellevar los grandes vaivenes del precio de la lana y de la carne. Otra gran ventaja del rubro es su  acceso a varias plantas frigoríficas, con un amplio mercado internacional. También el poder comprador de la industria lanera opera en buena forma, tanto para el procesamiento local como para el mercado de exportación.

La comercialización, tanto de carne como lana, no es un problema para los ganaderos de Magallanes, a diferencia de muchas otras regiones del país.

ZONA SUR-AUSTRAL:  Tiene dos grandes áreas productivas. En el sector oriental árido dominan las praderas de coirones, con características similares a las de las estancias magallánicas. Son grandes extensiones con unas pocas empresas de gran tamaño.

El otro sector de importancia  y de un enorme potencial está en el llano central, con clima húmedo, que permite el establecimiento de praderas de alta producción. Es el territorio de los medianos y pequeños productores, muchos de los cuales sufren el problema común de falta de capital para tecnificar sus predios, que tienen un gran potencial, donde es posible mantener hasta 8 ovejas/ha frente al promedio actual cercano a 2 ovejas/ha.

Un problema importante que ha frenado el desarrollo de la ovejería de la XI Región ha sido la aislación geográfica, que ha dificultado el acceso a los mercados, al no tener una planta local de faenamiento.

Recientemente se instaló un moderno matadero frigorífico para ovinos, CISNE AUSTRAL, que lamentablemente solo alcanzó a funcionar una temporada. No sabemos las reales causas. Es un gran golpe para esta Región, que tiene un enorme potencial productivo para el rubro ovino, por sus condiciones ambientales y número de productores con cultura ovejera.

Sin embargo, el principal problema que enfrentan estos valiosos emprendimientos en plantas faenadoras, es la falta de ganado, en número suficiente para cubrir sus costos fijos y amortizar las cuantiosas inversiones requeridas para su instalación. El autoconsumo de corderos y el mercado informal, no dejan corderos disponibles para los mataderos.

Tradicionalmente los ovinos  de la XI región se faenaban en Osorno y anteriormente incluso en Santiago, luego de un larguísimo transporte en camión y ferry.  No solo el costo del transporte era  muy alto, sino también se deterioraba la calidad por el largo viaje.

Los ovejeros de la XI Región cuentan con un excelente centro de investigaciones, TAMELAIKE, que ha logrado importantes avances tecnológicos en genética, cuidado de depredadores con perros guardianes, establecimiento y manejo de praderas, especialmente determinando el alto potencial productivo de las praderas de la zona húmeda.

Entre las mejoras tecnológicas más al alcance de los productores, por ser de muy bajo costo, está el mejoramiento de la calidad de los corderos producidos en la zona húmeda, con un cambio genético, haciendo cruzamientos de sus actuales ovejas con razas de carácter magro, que permitan obtener corderos de no menos de 45 kg de peso vivo sin engrasamiento. Este cambio mejoraría en forma importante los resultados económicos.

El gran freno para la producción ovina en esta Región, es la falta de capital de los ganaderos para realizar las inversiones requeridas, principalmente en establecimiento de praderas, que es la llave para el desarrollo.

ZONA SUR:  Es por lejos la que tiene el mayor potencial, a largo plazo, para un aumento muy importante de la producción ovina.

Representa hoy día sobre el 70% del inventario ovino entre la V y X regiones, con sobre el 22% del inventario nacional y es la macrozona que tiene el mayor potencial, a nivel nacional, para incrementar su inventario.

El sector agropecuario de la zona sur tiene 3 principales actividades productivas: FORESTAL, CULTIVOS Y GANADERÍA, siendo esta última actividad la que agrupa la mayor cantidad de agricultores y que ocupa la mayor superficie no forestal.

La actividad ganadera tiene 2 principales actores en su actual impacto económico: 1º El sector lechero y 2º los productores de carne bovina.

Ambos actores se caracterizan porque sólo los grandes empresarios, con sobre 300 cabezas de ganado, tienen resultados económicos positivos en sus  explotaciones, básicamente porque están capitalizados; pueden aplicar tecnologías de punta y tienen ventajas por presentar importantes economías de escala. Representan un número menor del universo de productores.

Los medianos productores bovinos subsisten con grandes problemas económicos y no desarrollan su potencial productivo por falta de capital.

El rubro casi olvidado de la ganadería del sur, entre los medianos y grandes productores, es la Producción Ovina, cuyo inventario se concentra en pequeñas explotaciones,  en predios con menos de 50 ha de superficie y  representan el 90% del inventario de ovejas.

Uno de los grandes problemas prácticos para desarrollar el rubro ovino, es la atomización que presenta, con muchos miles de productores, cuyo inventario promedio es de 10 ovejas. Esta realidad dificulta enormemente la organización de los productores y en particular los medios para modernizar estas explotaciones, con asistencia técnica y ayuda del Estado.

Para que la producción ovina del Sur pueda algún día, en el largo plazo, expresar su enorme potencial, es indispensable que una parte importante de los actuales pequeños productores aumenten en forma muy significativa sus inventarios y que los medianos ganaderos se atrevan a incorporarse a un rubro que hoy desconocen.

Dentro de los rubros ganaderos que tienen los pequeños productores, la producción ovina es por lejos la que produce los mejores resultados económicos, pero a pesar de ello, es la que ocupa el menor porcentaje de los terrenos utilizados por ellos.

ZONA CENTRO SUR:   Representada por las regiones VII y VIII, casi exclusivamente por explotaciones de secano, basadas en praderas naturales de baja productividad. Su inventario ha disminuido en menor proporción que en otras regiones del secano debido a una mejor disponibilidad de precipitaciones. Es el territorio indiscutido del ovino Suffolk.

Con los tamaños actuales de los predios la explotación ovina no es rentable, salvo que se invierta fuertemente en la siembra de praderas especializadas para climas mediterráneos, como tréboles subterráneos; trébol balanza y gramíneas como ballica wimmera; falaris. Sobre el potencial de estas praderas hay amplia experiencia en el centro experimental Cauquenes de INIA.

A pesar de la favorable respuesta de las praderas sembradas, su superficie es muy pequeña, reflejando del problema generalizado de los productores que es la falta de capital para hacer inversiones.

El cierre de la Planta Faenadora de Ovinos de CARNES ÑUBLE ha sido sin duda un duro golpe para el futuro del negocio ovino en esta zona.

ZONA CENTRAL: En el pasado fue la zona de las haciendas ovejeras con 10 a 15.000 ovinos, respaldadas por prestigiosos Planteles que se encargaban de proporcionar la genética y de mejorarla, con frecuentes importaciones de animales desde Europa.

La V región tenía 119.000 ovinos en 1964, habiendo bajado a menos de 30.000 para el 2007. Hoy día es un rubro en extinción por el impacto de las frecuentes sequías; el ataque de perros; el robo de ganado y los cada vez más frecuentes incendios.

Influyó mucho en esta baja de inventarios la desaparición de las grandes haciendas, pues con praderas naturales de baja productividad como las utilizadas en el secano, la ganadería no es rentable a pequeña y mediana escala. Era la zona de los Merino Precoces.

Es una de las regiones donde no existe un matadero autorizado para faenar ovinos.

La VI región también ha disminuido mucho su inventario ovino por razones similares a la V región. La reducción ha sido menor gracias al gran número de pequeños propietarios, que es donde se mantiene vigente el rubro. En esta región predominan el Suffolk y en menor medida el Merino Precoz.

Con praderas sembradas de trébol blanco y falaris o ballica Wimmera se puede aumentar en forma muy significativa la dotación, desde 0,8 ovejas/ha de las praderas naturales a 8 ovejas/ha. Al igual que en la mayoría de las explotaciones ovinas del país, el uso de praderas sembradas es insignificante, pues los productores no pueden financiar dicha inversión.

Los recientes incendios que arrasaron gran parte del secano de la zona central y centro sur, sin duda repercutirán en una nueva disminución generalizada del rubro ovino, con muy pocas probabilidades de que recupere su importancia.

¿PORQUE EL AUMENTO DE INVENTARIO ES FUNDAMENTAL?

Hoy día el consumo de corderos en el sur está prácticamente concentrado en los asados campestres de fin de año, para las fiestas de Navidad y Año Nuevo, para continuar durante el verano con los turistas, que traen entre sus objetivos comer un cordero asado al palo.

Toda esta demanda se abastece por el mercado informal, que comercializa cerca del 95% de la producción de corderos del sur. El 5% restante abastece al mercado formal,  situación que se traduce en una notable escasez de carne ovina en los supermercados y carnicerías, así prácticamente impide el consumo en restoranes y hogares, por falta de oferta.

También se afecta el abastecimiento de la moderna planta faenadora de ovinos, construida en Osorno, que trabaja muy por debajo de su capacidad, aún recolectando corderos de la zona central.

El cordero del mercado informal se caracteriza por ser pesado y muy engrasado, pero igualmente tiene gran demanda, pues es lo único que hay para los tradicionales asados al palo. Sin embargo, este exceso de grasa les otorga un fuerte sabor y olor que no es aceptado en el mercado formal, que se concentra en las ciudades.

No solo la mala calidad, de la mayoría de los corderos comercializados en el sur, los alejan del mercado formal, sino también su precio, que fácilmente supera en más de un 50% el precio del mercado formal. Ambas razones impiden su compra por parte de la planta faenadora y mataderos de la zona sur.

Los pequeños productores están obligados a vender sus corderos en el mercado informal. Las razones son muy lógicas. En primer lugar, venden la totalidad de su producción fácilmente, en efectivo, en la puerta del campo, sin ningún costo y a un precio muy superior al que puede pagar el comercio formal.

Por otra parte las ferias de ganado, que serían su mercado natural, comercializan cantidades insignificantes de lanares, donde muchas veces si se sobrepasa la cantidad de 50 ovinos por remate, no hay compradores.

Para un pequeño productor, es imposible transportar su producción de 5 a 10 corderos al mercado, por el costo del flete y la incertidumbre de la venta. Tampoco pueden vender en la planta faenadora, que sólo compra mayores cantidades por proveedor y además no puede comprar los corderos engrasados, que no tienen mercado.

Si los pequeños productores aumentaran significativamente el tamaño de sus rebaños, en algún punto de su crecimiento, saturarían  su natural mercado informal. Entonces la mayor parte de su mayor producción iría al mercado formal. Este crecimiento debería necesariamente ir acompañado, desde un comienzo, de un cambio genético, para producir corderos magros, que son los que demandan los consumidores urbanos.

Aunque el precio unitario por estos nuevos corderos será menor que el actual, a pesar de su mejor calidad, una producción, 3 a 5 veces mayor que la actual, compensará los menores precios y asegurará un ingreso notablemente mayor. Adicionalmente el mercado formal tendría un abastecimiento adecuado para sostener un importante incremento en el consumo urbano.

Por eso, mientras no aumente sustancialmente el volumen de corderos comercializados en el mercado formal, no va a aumentar el consumo urbano de corderos, que es el que se refleja en las estadísticas.  Con seguridad,  hoy día, todavía queda una oferta insatisfecha de corderos para el mercado de los asados, que es el primero que debe coparse, pues por el mayor precio que paga atraerá los primeros aumentos de producción de los pequeños productores.

Para aumentar los inventarios de los rebaños de ovinos se requieren algunas acciones básicas: La primera de ellas, MEJORAR LAS PRADERAS, para transformar, la actual cubierta de chépica y malezas, de las praderas naturales, que son muy rústicas pero de bajísima producción. Esto requiere un enorme esfuerzo  económico, en mejorar en primer lugar la fertilidad de los suelos y luego sembrar nuevas praderas.

Una vez alcanzada la meta, permitiría aumentar la capacidad de carga ovina/ha en al menos 3 veces y adicionalmente aumentar la productividad /ha en casi 5 veces, producto de la mayor dotación y también del impacto de una mejor nutrición y nueva genética que mejoran notablemente la producción individual de la oveja.

 

La fertilización de los suelos es por lejos la inversión más importante, no solo por los elevados montos involucrados, sino también por el gran impacto productivo.

La otra acción es que los productores se concentren en los rubros de mayor beneficio económico, en vez de tener en sus predios un poco de muchos rubros, como para no poner todos los huevos en el mismo canasto. Para ello no solo requieren de ayuda económica y técnica, sino también tienen que poder visualizar las ventajas de dicha acción que, debido al tamaño minúsculo de cada rubro  que actualmente explotan, no hace sino perpetuar la pobreza, pues en la mayoría de ellos no cubren los costos de producción.

Actualmente casi todos los pequeños productores tienen en su inventario 10 ovejas y una docena de gallinas. No tratamos de convertirlos en productores avícolas, pero sí tratamos  de convertirlos en productores ovinos, sin  medidas que cambien el tamaño de sus inventarios ni la tecnología de su producción, esforzándonos para que progresen en dicho rubro, lo cual es una tarea imposible, donde solo se logra subsidiar a los agricultores para que sobrevivan.

Mientras no se logre un aumento significativo en el inventario de ovinos de las explotaciones, es casi imposible lograr que muchos productores pasen del nivel de subsistencia a un nivel productivo de mercado.  Este tamaño mínimo es de 200 a 250 ovejas para un pequeño productor y de 2.500 para un productor mediano, inventarios que son perfectamente posibles de mantener en las actuales propiedades, con praderas de buena calidad y de alta producción.

LA TECNOLOGÍA: Para aumentar significativamente los inventarios, mejorando la productividad del suelo y sembrando nuevas praderas, además de una gran inversión, se requiere un cambio importante en la tecnología del manejo ovino que hoy día se utiliza.

Hay que pasar de un esquema extensivo, en miniatura, a una explotación intensiva a pequeña o mediana escala. En esta nueva modalidad hay muy pocos especialistas en el país, e incluso en los centros de investigación no se ha desarrollado el tema con la debida profundidad.

El manejo intensivo de los ovinos tiene desafíos que no se conocen masivamente en el país. El parasitismo en una zona con praderas verdes todo el año y cargas de 10; 15 o más ovejas/ha, es uno de los aspectos importantes a resolver.

La nutrición de las ovejas es otro factor fundamental, pues ya no se trabaja con ovejas rústicas de muy baja producción, alimentándose con praderas naturales de muy baja productividad y sin suplementación en periodos críticos.

Lo más importante es el cambio de mentalidad del productor, para pasar de un sistema productivo lento y bucólico, con pocas actividades durante el año, a otro sistema muy dinámico, donde todo cambia muy rápidamente y hay que estar atento a estos cambios para aplicar las herramientas de manejo correspondiente.

En la medida que se le exige más el sistema se hace más productivo y rentable, pero se va poniendo cada vez más sensible a los errores de manejo.

GENETICA:   La actual genética de los ovinos está dominada por ovejas “cabeza negra,” donde la raza Suffolk tuvo influencia hace ya mucho tiempo. El otro componente importante es el Romney. Hay mucho mestizaje, que se caracteriza por la gran rusticidad de las ovejas, pero a la vez una baja producción.  Aquí no hay milagros. No se puede tener ovejas rústicas mal alimentadas que nos den una alta producción de carne de buena calidad.

Otra característica de los actuales rebaños es que sus corderos se engrasan mucho al faenarse sobre los 30 kg de peso vivo. Como la mayor parte de los corderos se venden al detalle por unidad, a un precio fijo, el comprador invariablemente elige los más grandes, pues cree obtener más valor por el precio que paga, sin saber que obtiene mayor cantidad pero mucho peor calidad.

El consumidor rechaza el exceso de grasa que adicionalmente le da a esta carne un fuerte sabor y olor, mayoritariamente desagradable.

Con genética magra se logra un significativo mejoramiento de la calidad, al producir carne de sabor suave y sin olor. Además permite producir corderos más pesados, de hasta 50 kg de peso vivo a los 6 meses de edad. De esta forma en el mercado formal el valor del cordero pesado es igual o superior al obtenido en el mercado informal.

MERCADO:  El mercado internacional es muy amplio, pero para abastecerlo se requieren productos de calidad y volúmenes importantes; condiciones que hoy día no se dan en la zona sur. Tiene la gran ventaja de su tamaño que puede absorber cualquier aumento de la producción nacional, por importante que sea.

En el mercado nacional, el cordero ha casi desaparecido del mercado formal en los últimos 30 años, en gran parte por el decaimiento de las ovejerías de la zona central y sur, con lo que la oferta para el consumidor es escasa y solo de temporada. También se notó la ausencia del cordero magallánico, que ante mejores precios  y facilidades de comercialización se concentró en los mercados internacionales.

La carne ovina de calidad puede perfectamente competir con la carne de vacuno, pues su costo de producción es menor. Mientras el rubro ovino de la zona sur no alcance un inventario importante, de al menos el doble de su tamaño actual, deberá comercializar su carne preferentemente en el mercado nacional.

La apertura del mercado nacional es un proceso gradual, que debe sustentarse en calidad y precios competitivos con el vacuno. También el crecimiento del inventario de ovinos será un proceso gradual, por lo que se acomoda perfectamente a este mercado en desarrollo.

La estacionalidad natural de la oferta de carne de cordero, hoy día no es un inconveniente, pues el proceso industrial de envasado al vacío y congelamiento, mantiene en perfectas condiciones la calidad inicial del producto, pudiendo de esta forma mantener la oferta de carne durante todo el año. La clave es envasar carne de calidad.

El rechazo que algunos consumidores tienen respecto de la carne congelada, no tiene ninguna justificación, pues también la mayor parte de la carne de vacuno que consumen ha tenido un proceso de congelación y es aceptada sin problemas.

LOS ESFUERZOS PARA DESARROLLAR LA PRODUCCIÓN  OVINA EN EL SUR DE CHILE

 

                                                                                                          Daniel Claro Mimica

                                                                                                                              Ing. Agrónomo M.Agr.Sci.

                                                                                                                                   Goldensheep Ltda

La producción ovina está presente en la zona sur desde hace muchos años y es uno de los rubros de mayor importancia para varios miles de pequeños productores. Tuvo su época de oro en los años 60, cuando existían explotaciones de importancia, muchas de las cuales contaban con más de 3.000 ovejas en su inventario.

Eran ovejerías con un sistema productivo extensivo, adecuado para la época y cuya principal fortaleza fue contar con superficies de terreno sobre 600 hectáreas, que para hoy día son consideradas grandes. Eso les permitió mantener 3 a 4 ovejas/ha. en praderas naturales  y en algunos casos, hasta 10 ovejas/ha cuando sembraron praderas permanentes.

En esa época la zona central y centro sur,  tenía una población ovina que sobrepasaba los 4 millones de cabezas, mientras que hoy en el mismo territorio apenas se llega a 1 millón.

A comienzo de los años 60,  el Estado reconoció el enorme potencial de las distintas alternativas ganaderas del Sur e  hizo un gran  esfuerzo para potenciarlo, mediante la acción de CORFO, con su recordado PLAN GANADERO SUR, que aplicó la receta perfecta para impulsar el desarrollo: APOYO TECNOLÓGICO MAS APOYO FINANCIERO, en un paquete integrado de tecnologías, con gran énfasis en el DESARROLLO DE LAS PRADERAS.

Para ello se enviaron más de 20 profesionales jóvenes,  a trabajar por periodos de 6 meses en explotaciones ganaderas de Nueva Zelandia, quienes a su regreso al país desarrollaron proyectos para los agricultores del Plan Ganadero, a quienes dieron asistencia técnica personalizada, haciendo un seguimiento mensual de cada Proyecto por hasta 5 años.

El financiamiento para estos proyectos fue dado por CORFO para todas las inversiones requeridas y cuyos plazos y tasas de interés eran las adecuadas a la producción ganadera. El aumento de la masa ganadera se realizó con un BANCO GANADERO administrado por CORFO.

Se introdujeron numerosos avances tecnológicos desde NUEVA ZELANDIA, entre ellos la siembra de praderas de ballica y trébol blanco, la introducción del cerco eléctrico, la producción estacional de leche, la construcción de salas de ordeña modernas; la refrigeración de la leche etc.etc.

Este programa de ayuda a la ganadería del sur duró casi 10 años, durante los cuales tuvo un gran impacto y fue el origen de la industria lechera del sur.

También se desarrollaron varias explotaciones ovejeras de muy buen nivel.

Esta receta de juntar financiamiento con tecnología de punta, ejecutada por CORFO, con una asesoría técnica personalizada, ha sido lejos el mejor y más exitoso apoyo al desarrollo de la ganadería del sur.

Los cientos de miles de hectáreas de este territorio, mayoritariamente tienen 2 aptitudes productivas: FORESTAL o GANADERA.

El Estado ha continuado en forma permanente apoyando al sector forestal, con el decreto 701 para fomentar las plantaciones y con la labor de CONAF, para proteger y ordenar la explotación del bosque nativo.

Luego del abrupto término del PLAN GANADERO SUR, a comienzo de los años 70, el Estado se olvidó del sector ganadero por muchos años.

Posteriormente ha retomado su labor de apoyo a la ganadería, con varias acciones, entre las que destaca  el subsidio para la recuperación de suelos degradados.   Sin desconocer este aporte y el esfuerzo realizado, esta acción es solo algo  aislado , que aborda parcialmente solo un factor de producción, por lo que su verdadero impacto productivo es muy marginal, muy lejano al recordado esfuerzo y éxito de CORFO en los años 60, que fue un enfoque global e integral.

EL APOYO A LA PRODUCCIÓN OVINA

LA AYUDA DEL ESTADO:

En años relativamente recientes se ha vuelto a despertar el interés por concretar el enorme potencial que tiene, en teoría, la producción ovina en la zona sur del país, particularmente de la Araucanía a Chiloé.

Uno de los principales actores ha sido el Estado, por medio de INDAP, con una gran gama de acciones, lamentablemente puntuales y no coordinadas entre sí, por lo que su efecto ha sido muy marginal, incluso para los cientos de pequeños productores beneficiados.

Entre las actividades más conocidas está el apoyo tecnológico básico, vía PRODESAL; la ayuda en obtener subsidios para la recuperación de suelos degradados; el subsidio para sembrar pequeñas superficies de cultivos forrajeros; subsidio a la retención de vientres; compra de carneros y seguramente muchas otras en estos últimos 20 años.

La estrategia de apoyar, simultáneamente, a la mayor cantidad posible de pequeños productores,  se ha traducido en diluir la ayuda que recibe cada usuario, con lo que el impacto real es insignificante.

 Las necesidades del sector son mucho mayores a los recursos disponibles, por lo que la única forma de lograr impactos reales es focalizar la ayuda, aumentando los recursos disponibles para cada beneficiario seleccionado.

A manera de ejemplo, ¿cómo se puede solucionar el problema de falta de forraje de un pequeño productor que tiene al menos 30 has de pradera natural, con el subsidio de 0,5 has de siembra de praderas? Es cierto que ayuda, pero no se nota.

CORFO por su parte también ha estado presente con sus herramientas de fomento, PROFO y  NODOS OVINOS, en muchas comunas del sur.  Además apoyando el desarrollo de seminarios etc.

También algunos MUNICIPIOS han hecho un enorme esfuerzo en desarrollar el rubro ovino en sus respectivas comunas, destacándose al pionero de esta forma de ayuda, la Municipalidad de Loncoche, que por más de 12 años lidera esta iniciativa, con muy buenos resultados en relación a los recursos financieros disponibles.  La Comuna de Loncoche es una de las excepciones  a nivel nacional donde se ha aumentado el inventario de ovinos, lo que refleja el esfuerzo del Municipio por fomentar el rubro.

Recientemente la Municipalidad de Victoria se ha preocupado del rubro, enfocando su accionar en el aspecto GASTRONÓMICO del cordero para promover su consumo

También el Estado ha apoyado con importantes recursos de los FNDR  (Fondos Regionales de Desarrollo) algunas iniciativas de Universidades e INIA, como por ejemplo, a la UFRO en su Proyecto de descripción de la oveja Mapuche, con el objetivo de convertirla en raza y algo similar con INIA para la Oveja Chilota.

FIA tampoco ha estado ausente, apoyando giras tecnológicas de productores a Europa, Uruguay etc.; a los municipios de Loncoche y Victoria, a diversos proyectos de investigación en temas puntuales y al Consorcio Ovino, que a pesar de todos los esfuerzos no pudo despegar.

Las iniciativas ya mencionadas son las más conocidas, pero con seguridad hay muchas otras, donde el Estado ha hecho esfuerzos financieros  muy grandes para apoyar a los  productores de ovinos. Lamentablemente el resultado concreto ha sido insignificante, o nulo, pues el inventario de ovinos ha seguido disminuyendo en la zona sur.

EL SECTOR PRIVADO.

La principal acción ha sido la realizada hace unos 8 años por el Holding del Grupo TATTERSALL, que  invirtió varios millones de dólares para construir la excelente planta Faenadora y Procesadora de carne ovina MAFRISUR en Osorno, con una capacidad instalada de más de 200.000 corderos por temporada, como base de su PROYECTO OVINO.

 También implementó un Plantel Genético y promovió la incorporación de medianos y grandes productores para que se iniciaran en el rubro ovino y fueran la fuente de abastecimiento de la Planta Faenadora.

Lamentablemente la incursión de estos nuevos productores fue un fracaso, por desconocimiento de normas básicas de manejo, principalmente en aspectos sanitarios, que significaron la muerte  en el primer año, de cerca del 30% de los 30.000 vientres ovinos que este grupo de productores trajo desde Magallanes.

Esta inversión hasta ahora no ha podido justificarse por FALTA DE CORDEROS, pues en sus mejores temporadas ha faenado menos de 35.000 animales anuales y muchos años menos de 15.000, a pesar de recolectar corderos desde Los Vilos hasta la Región de Aysén.

 

¿PORQUE TANTOS ESFUERZOS NO FRUCTIFICAN?

Esta es la GRAN PREGUNTA que nos debemos hacer entre los que creemos en el futuro de este rubro. No es por falta de empeño y tampoco porque el rubro no tenga potencial.

 Lamentablemente no hay una respuesta satisfactoria, lo que se refleja en la falta de resultados , donde a pesar de tanto esfuerzo realizado por el Estado y los Privados, cada vez hay menos ovejas.

En mi personal opinión el problema radica en no haber definido un diagnóstico acertado.  El proceso de producir y comercializar corderos es una compleja cadena de eventos, donde cualquier eslabón que falle hace fracasar el resultado. De allí la diversidad de diagnósticos, pues cada profesional aporta su propia experiencia sobre los problemas que le ha tocado solucionar, que eran propios de un productor en particular, pero no el PROBLEMA PRINCIPAL DEL RUBRO.

Los esfuerzos hasta ahora se han concentrado en solucionar problemas de eslabones menores de la cadena del proceso productivo y comercial del rubro, que han pasado a ser mayores, pues sus fallas han hecho fracasar muchos emprendimientos.

Sin embargo, creo que no se han definido los PILARES DEL PROCESO, por lo  que no se les ha dado la importancia que tienen. Aquí aplica perfectamente el refrán “los arboles no dejan ver el bosque”, pues los innumerables detalles que aveces no funcionan esconden el problema principal.

Estos pilares fundamentales son PRADERAS DE OPTIMA CALIDAD Y GENÉTICA. Son los verdaderos motores de todo el sistema, donde ambos condicionan toda la cadena productiva.

 Si no hay praderas de alta producción, la masa ganadera no puede crecer y si no hay genética moderna, la calidad de los corderos es mala, con lo que tampoco habrá mercado.  Sin esta genética también la eficiencia productiva de las ovejas es mala. Al no tener una buena genética no se justifica invertir en praderas.

Hemos invertido mucho tiempo en detalles y en solucionar problemas menores, pero hemos descuidado lo más importante.

Es cierto que la comercialización es importante, pero hoy día se venden TODOS los corderos que se producen, más del 90% de ellos en el mercado informal, a precios muy superiores a los del mercado formal.

Por eso todos los esfuerzos que hagamos ahora en el sector de comercialización y  para fomentar el consumo formal de carne ovina, no tienen ningún efecto en el corto y mediano plazo.

Hoy día no hay corderos para este esfuerzo, pues casi todos van al mercado informal a un precio muy alto.  Dicho esfuerzo sólo servirá para mucho más adelante, cuando haya  abundancia de corderos de calidad, producidos a un costo muy inferior al actual.

Se ha establecido un verdadero círculo vicioso: NO AUMENTA EL CONSUMO FORMAL  PORQUE NO HAY CORDEROS Y NO HAY MAS CORDEROS PORQUE NO AUMENTA EL CONSUMO FORMAL.

Un productor ovino, que utiliza tecnología tradicional, no puede subsistir vendiendo su producción con los precios del mercado formal.  Por otra parte el mercado formal no puede comprar corderos al precio del mercado informal.  Este es el nudo del problema.

Para desarrollar el mercado formal, es fundamental que los productores cambien su tecnología, introduciendo praderas de calidad y genética moderna.

Deben producir corderos de excelente calidad, en mucho mayor cantidad y a menores costos, bajando el precio al consumidor final.

El mercado informal es fundamental hoy día para los pequeños y medianos productores, quienes, a pesar de los excelentes precios, apenas subsisten porque sus volúmenes de producción son muy pequeños y sus costos muy altos. Este mercado informal no tiene una demanda infinita y en la medida que los pequeños productores aumenten el tamaño de sus rebaños van a tener que comercializar una parte muy importante de su mayor producción en el mercado formal, pues de otra forma no podrán vender todos sus corderos.

 En la medida que los pequeños productores puedan acercarse a su potencial productivo , que es al menos 5 veces el actual, van a bajar sus costos, podrán vender a menor precio corderos de mejor calidad y obtener ingresos muy superiores a las actuales, pasando de una producción de subsistencia a una de mercado, con el beneficio final para ellos mismos y para los consumidores

En resumen, el esperado despegue de los ovinos depende principalmente de incorporar PRADERAS Y GENÉTICA moderna, sin descuidar los innumerables eslabones de la cadena productiva, en los cuales hemos invertido tanto tiempo y dinero, sin enfocarnos hasta ahora en los dos factores de mayor importancia.

EXPORTACIONES DE CARNE OVINA

Armin Claro Fox

Ing. Comercial MBA

Septiembre, 2015

MERCADO INTERNACIONAL

A nivel mundial el 2014 se exportaron alrededor de 1.265.000 de ton de carne ovina anualmente, con un valor que superan los 7.240 millones de dólares. Recuperando la baja que se produjo en los años 2010 y 2011 por la crisis Europea y gracias al fuerte aumento de las importaciones Chinas de los últimos años.

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Fuente: http://www.trademap.org

El precio de la carne ovina ha mostrado una recuperación en el 2014, con crecimiento del 12%, a pesar de ello todavía no se llegan a los niveles del 2010 previa crisis europea. Está claro que esta tendencia se mantendrá, ya que la demanda está creciendo gracias a la apertura del mercado Chino a una tasa mayor que el aumento de la producción, la cual se ha mantenido.

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Fuente: http://www.trademap.org

 

Exportadores:

Desde el 2013 Australia superó en el primer lugar a la histórica Nueva Zelanda, que  juntos representan cerca del 70% del comercio mundial. Le siguen muy por debajo el Reino Unido, Irlanda y España.

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Fuente: http://www.trademap.org

Importadores:

Los principales Importadores de carne ovina a  nivel mundial son China, que representa el 23% de las importaciones mundiales, doblando su volumen en los últimos dos años. Después le siguen Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, donde cada uno representa cerca del 8% de las importaciones mundiales. Le sigue Arabia Saudita. Entre todos ellos representan cerca del 50% del comercio de carne ovina.

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Fuente: http://www.trademap.org

SITUACION EN CHILE

En Chile se exportan alrededor de 6.170 ton anualmente, con un valor de 35 millones de US$., siendo esta el 98% producida en Magallanes. Las exportaciones muestran una tendencia a recuperarse después es la crisis del 2012, tanto en volumen como en valor. El mayor aumento del valor respecto del volumen, se debe principalmente por un aumento del precio internacional y al cambio en el producto exportado, desde canales enteros a productos de mayor valor agregado como cortes específicos.

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DESTINOS

El principal destino de las exportaciones chilenas es la Comunidad Europea, con más del 53% del volumen exportado (3.240ton).  México es el principal país comprador con cerca de 899 ton, representando el 14% de las exportaciones nacionales. Se aprecia una fuerte caida en las exportaciones hacia España, historicamente el principal comprador, eso debido a la fuerte crisis del 2011 que de a poco se esta recuperando.

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Fuente: Aduanas

Los principales destinos de las exportaciones son: México, España, Holanda, Estados Unidos, Israel y Alemania, estos países representan el 62% del volumen exportado.

Es importante destacar que Chile ha comenzado a exportar carne ovina a Estados Unidos desde el 2012, país con el cual contamos con un muy beneficioso tratado de comercio.

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Fuente: Aduanas


PRECIOS

El precio promedio de la exportación de la carne ovina en Chile están por sobre el precio promedio internacional y ha aumentado en los últimos años, siguiendo la tendencia mundial.

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Fuente: Aduanas y  www.trademap.org

Se aprecia una diferencia en los precios promedio según destino de las exportaciones. Los mayores precios se observan en las exportaciones a Sudamérica, esto debido a que esta zona importa productos de mayor valor agregado que el resto de las zonas, siendo Brasil el principal destino.

Los precios de Norte América, donde gran parte de la exportación es destinada a México,  están por debajo del precio promedio, pero muestran un alza sostenida en el tiempo. Esto se debe a que dicho país importaba principalmente cortes de bajo valor, como canales y medias canales, mayoritariamente de oveja. En los últimos años ha bajado su volumen de importación, pero cambiando su mix de productos a cortes de mayor valor, lo cual se refleja en precio promedio.

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precio expo pais

Respecto de los precios promedio de las distintas Glosas exportadas se aprecia una recuperación, respetando los valores relativos dependiendo del tipo de corte. A excepción de la Glosa Silla sin Deshuesar, Congelada en la cual se aprecia una disminución de su precio promedio.

 
precio por glosa

 PRODUCTOS

La glosa que ha mostrado un mayor crecimiento en su volumen y que hoy es la que mas se exporta  es la de Los Demás Cortes sin Deshuesar, que incluye los cortes de mayor valor como las chuletas, lomo y cortes elaborados. Le siguen las Piernas y Paletas de Cordero. Las Canales y Medias canales muestran una tendencia a la disminución en su volumen de exportación.

Esto nos indica que los exportadores han agregado valor a sus exportaciones en los últimos años, cambiando de productos  poco elaborado como las Canales y Medias Canales, a cortes con mayor valor agregado por su elaboración.

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 Expo ton glosa


TRATADOS DE LIBRE COMERCIO

Chile cuenta con tratados con los principales países y bloques económicos que importan carne ovina a nivel mundial.

Comunidad Europea

El arancel de importación aplicado por la Unión Europea es de un 12,80% del valor CIF de importación, no obstante éste derecho se reduce a 0%, siempre y cuando no supere la cuota establecida como libre de Arancel. De igual forma, es importante señalar que el producto también se encuentra sujeto a un derecho específico de 234.50 EUR / 100 kg, el cual debe ser pagado por los productos de cualquier origen, incluido Chile

Desde el año 2003 Chile cuenta con una cuota libre de aranceles de 5.000ton, la cual se amplia en 200 ton anualmente. Hoy (2014) el monto asciende a 7200 ton. Dicha cuota no se ha copado desde su implantación, generando  actualmente un excedente de 4.000 ton. aproximadamente.

cuota europa

NAFTA

Gracias al TLC de Chile con USA, Canadá y Medico, desde 2004 que las importaciones de carne ovina están libres de aranceles. Estados Unidos y Canadá pueden convertirse en un mercado interesante para Chile, pero requieren cortes de mayor valor y corderos pesados. Pese a esto, México sigue siendo el principal importador de carne ovina desde Chile. Dada la caída en las exportaciones de Europa, es Norteamérica que presenta un crecimiento sostenido en los volúmenes de exportación en los últimos años con la incorporación de Estados Unidos desde el 2012 con volúmenes interesantes.

expo nafta

CANALES DE COMERCIALIZACIÓN DE OVINOS EN CHILE

Armin Claro Fox

Ing. Comercial MBA

Agosto, 2015

 

ANTECEDENTES

Este estudio busca identificar los distintos canales de comercialización de ovinos en Chile, sus características y uso por parte de los productores de las distintas zonas.

Masa Ganadera:
Actualmente Chile cuenta con 3.350.000 ovinos aprox a nivel nacional, mostrando una disminución del 10% respecto al último censo de 1997. Históricamente se aprecia una clara tendencia a la baja en la población ovina del País, principalmente por la poca modernización y desconcentración de la industria productiva.

censo

La masa ganadera en Chile, a excepción de la Región de Magallanes, se concentra en pequeños productores. En general esto nos indica una atomización en la producción, dando como resultado un manejo poco intensivo, bajo en tecnología y por ende poco eficiente.

La masa ganadera de la zona Centro y Sur (VI a X  regiones) con 1.150.000 ejemplares, representa el 34% del ganado ovino en Chile y es la principal abastecedora del mercado local.

Producción de Carne

En Chile, por razones geográficas e históricas, existen dos macro zonas relevantes de producción: Magallanes, dedicada a la exportación (>70% de la producción) y la zona Centro y Sur del País que abastece el mercado local.

Históricamente la producción es estacional concentrándose entre los meses de Diciembre y Abril. Esto se debe principalmente por el manejo tradicional y poco tecnificado en la producción.

En Chile se faenan alrededor de 10.000 ton. de carne ovina en mataderos de las cuales mas del 90% son producidas en Magallanes y Aisén. En cifras generales, a nivel País, se aprecia una clara tendencia a la baja de producción de carne ovina, esto debido principalmente a la decadencia de la producción en la zona centro sur. Dado que no existe una tecnificación e industrialización de la producción en los medianos y pequeños productores de la zona Centro y Sur del País, hace que esta actividad ganadera sea de subsistencia o altamente informal.

beneficio

Consumo:

En Chile se consumen menos de 3.800 ton. de carne ovina de forma formal (faenadas en matadero) y cerca de 22.000 ton de forma informal.

El consumo interno de carne ovina se basa  en la producción de la zona centro y sur del País, ya que la principal zona productora, Magallanes, dedica casi exclusivamente su producción a la exportación.

La baja sostenida de las últimas décadas en el consumo formal de carne ovina se explica más que por una tendencia del consumidor, por una carencia de una oferta de productos, tanto en cantidad, variedad, como en calidad en el mercado formal.

La alta atomización de los productores hacen que el autoconsumo y el canal informal sea significativo y mucho más rentable que el formal.

consumo aparente

Precios a Productor:

En la última década los precios a productor en moneda local se han mantenido estables, entre un rango de 600 a 800 $/Kg vivo, apreciándose una recuperación en los últimos años.

 Precios Mayorista:

A diferencia de los precios a productor, los precios mayoristas han experimentado una fuerte alza en los últimos años, alcanzando valores por sobre los 2.200 $/Kg.vara, sobrepasando el promedio de $1.600 de la últimas dos décadas, lamentablemente estos cayeron producto de la crisis del 2012 en el mercado internacional de los últimos años llegando a un nivel 1.900 $/Kg vara. Se espera que los precios actuales se mantengan.

Exportaciones:

Chile exporta sobre las 6000 ton de carne ovina al año, siendo estas más del 90% producida en Magallanes. Las exportaciones muestran una clara tendencia al aumento, tanto en volumen como en valor, después de la crisis del 2012. El mayor aumento del valor respecto del volumen, se debe principalmente por un cambio en el producto exportado, desde canales enteros a productos de mayor valor agregado como cortes específicos, lo que se refleja en el aumento del precio promedio.

destinos expo

Expo ton

expo fob

precio expo

Importaciones:

Se puede decir que Chile no importa carne ovina, dado que los montos han sido nulos o insignificantes en la última década.

CANALES DE COMERCIALIZACIÓN

 esquema comercializacion

En la siguiente figura se aprecia la cadena de comercialización del cordero:

El productor cuenta con tres alternativas a su alcance:

  1. Venta Directa en Predio
  2. Feria de Ganado
  3. Planta Faenadora

A continuación analizaremos cada una en profundidad.

VENTA DIRECTA EN PREDIO

Para la gran mayoría de los productores este es su principal canal de comercialización. Esto debido a que estos son altamente atomizados con un tamaño pequeño, no mayor de 50 animales por predio. Este segmento representa el 35% de las existencias nacionales y más del 95% de los productores de la zona Centro y Sur del País.

Para estos productores es su vía natural de venta y a su vez la mas rentable, ya que venden sus animales a un precio fijo por unidad, independiente de su peso. Los valores que se manejan por cordero en predio esta entre los 40.000 y 50.000 pesos por animal. Sus principales clientes son consumidores finales de la zona o turistas. En menor medida venden su producción a intermediarios como carniceros y otros.

Este mercado informal para estos pequeños productores es su mejor alternativa, ya que es aquí donde logran los mejores precios para su ganado y a su vez logran vender toda su producción.

La calidad genética de los animales de estos productores no permite hacer comparativamente rentable la venta en otros canales de comercialización, ya que no alcanzan los pesos y calidad que compensen los precios que pueden conseguir con una venta directa informal al consumidor.

Se estima que el 88% de la producción de la zona Centro y Sur del País unas 10.800 ton se comercializa por el canal informal vía venta directa en el predio.

tabla informal

FERIA DE GANADO

Esta vía de comercialización ha perdido dramáticamente su incidencia en el canal de distribución de la producción de ovinos, representando hoy no más del 7% de la venta de ganado en feria. Esto se aprecia claramente en el grafico a continuación:

remate feria

Esta disminución de venta de ovinos en feria se debe principalmente por la disminución del tamaño de los rebaños y por ende del excedente de producción de los mismos productores.

No obstante desde 2012 se ha apreciado un gran aumento del número de ovinos tranzado en feria, esto principalmente por el cierre en 2013 de la única planta faenadora y exportadora de ovinos en la zona central, Carnes Ñuble. Lo que ha obligado a muchos medianos productores de vender sus animales en feria, ya que no cuentan con otra alternativa de comercialización.

Por ser un canal formal de comercialización, este lleva implícito mayores costos de comercialización en comparación con la venta directa en predio. Se debe pagar fletes, comisiones e impuestos. A su vez la venta se realiza por peso de animal vivo y no por unidad. Esto hace que los ingresos por animal de este canal sean menores a los logrados por vía de venta en predio.

Los precios del cordero vivo se han mantenido estables en los últimos años, en un rango de entre los $800 y $1000 por kg

La gran mayoría de productores venden la totalidad de su producción en predio, sólo los productores medianos y grandes destinan en parte el excedente de producción que no lograron vender en el predio al mercado de ferias de ganado.

PLANTAS FAENADORAS

Se entiende por plantas faenadoras a los mataderos y frigoríficos que faenan ovinos para su posterior comercialización en vara o trozado.

Actualmente sólo hay plantas faenadoras autorizadas por el SAG para matar ovinos en las siguientes regiones:

Coquimpo (3), Metropolitana (3), O´Higgins (1), Bio Bio (7), Araucania (1), Los Lagos (4), Aisen (4) y Magallanes (3). Como se aprecia no hay mataderos autorizados en toda la zona Norte, ni en la región del Maule. Lo cual implica que en dichas regiones no hay alternativa de faenar de forma legal y formal los ovinos producidos.

De las plantas disponibles sólo hay autorizadas para exportar en las regiones de Los Lagos, Aisén y Magallanes.

La zona Centro y Sur su volumen ha disminuido de 6000 ton en la década del 80 a tan sólo 1000 en los últimos 10 años. Esta tendencia está acorde con la disminución del inventario ovino en esta misma zona para este periodo de tiempo. Es importante destacar que solo queda una gran planta faenadora ovina en Osorno, la cual ha impulsado el negocio ovino con el objetivo de llenar sus capacidades productivas.

El volumen de producción de  Aysen y Magallanes se ha mantenido estable con variaciones puntuales en algunos años entre 10.000 y 8.000 ton.

beneficio

Este canal de comercialización es utilizado principalmente por los grandes productores del país y por los medianos de Aysen y Magallanes, ya que por su nivel de producción no es posible vender todo el ganado en la puerta del predio. A su vez esta característica hace que estos productores sean en gran parte empresas formales dedicadas a la ganadería ovina.

La forma de comercializar el producto es por medio del animal faenado y se utiliza el precio mayorista de la carne de cordero en vara. Este ha aumentado su valor en los últimos años, marcado por una tendencia internacional de alza en el precio de la carne ovina.

De esta producción entre un 50 a un 60% se destina a la exportación. Siendo la zona de Aysen y Magallanes la principal exportadora con cerca del 70% de su producción y mas del 90% de la exportación nacional.

Para las Plantas Faenadoras  de Aysen y Magallanes su principal negocio es la exportación, destinando el excedente al mercado local.

consumo aparente

Se observa un fuerte aumento de la exportación  en la Zona Centro y Sur en el 2009, esto a raíz del establecimiento de dos nuevas plantas en la zona destinadas a este fin, las cuales han impulsado el negocio ovino en la zona. De las cuales hoy sólo queda una y esto se aprecia en la reducción de las cantidades exportadas en dicha zona, reduciéndose su participación a solo un 10% de lo faenado el 2014.


CONCLUSIONES

Existe una clara correlación entre el tamaño del productor y el canal de comercialización que utiliza. Esto se debe principalmente a que cada productor busca maximizar sus ingresos destinando su producción al canal más rentable, con la restricción de cuanta producción pueda absorber cada canal.

A continuación se aprecia una estimación de ingreso bruto en $ por cordero en las zonas Centro y Sur, según el canal de comercialización:

precios comparativos canales

El peso promedio de venta de los corderos en las zonas Centro y Sur de Chile es de 35 kg. Vivo, mientras que en Magallanes es inferior a 30 kg de peso vivo. Es importante considerar que la venta en canales formales incluye gastos adicionales asociados como fletes, comisiones y otros.

Es por eso que la utilización de los distintos canales es muy diferente en la zona Centro y Sur de Chile que en Aysen y Magallanes, dado que el tamaño de los productores es radicalmente distinto.

En el Centro y Sur de Chile la producción esta altamente atomizada y con rebaños muy pequeños, lo cual hace prevalecer el autoconsumo y la venta informal en predio.

Por otro lado en Aysen y Magallanes hay pocos productores pero con rebaños de gran tamaño, lo cual lleva a utilizar el canal formal de venta.

Es importante destacar que pese a esto hay un porcentaje alto que no pasa por el canal formal de venta y es principalmente por el gran autoconsumo que existe en la zona.

A continuación se presentan los diagramas para cada zona y sus porcentajes de utilización por canal.

canales centrosur

canales magallanes

TECNOLOGÍA Y PRODUCCIÓN OVINA

Daniel Claro Mimica

Ingeniero Agrónomo, M. Agr.Sci

 GOLDENSHEEP LTDA.

daniel@goldensheep.cl

 

La tecnología demora muchos años en desarrollarse, mediante numerosos trabajos de investigación, que van construyendo la base de datos, para solucionar problemas específicos y cuellos de botella en sistemas productivos. Aún mucho más grande es la demora para que los resultados sean aplicados masivamente por los potenciales usuarios.

La investigación en los países líderes en tecnología ovina y también en Chile, ha logrado muy importantes avances  en los últimos 30 años, para el aumento de la producción de los dos pilares del rubro:

LA PRODUCCIÓN DE LAS PRADERAS Y LA PRODUCCIÓN DE LAS OVEJAS.

En nuestro país, lamentablemente por diversos motivos, el uso masivo de la mayor parte de estos conocimientos es muy escaso, aún hoy día, particularmente en lo relacionado con las ovejas propiamente tal. En parte, es porque hay un déficit en la preparación de los profesionales que se dedican a los ovinos, salvo en Magallanes.

 Esta situación  no es de extrañar, dado que en Chile, el ovino ha sido un rubro perdedor en los últimos 50 años.  En el pasado, para perfeccionarse en producción ovina con estudios de post grado en los países líderes, principalmente Nueva Zelandia, había que tener una vocación muy fuerte y mucho amor por las ovejas, o adivinar que en un futuro lejano el rubro tendría un enorme potencial al aplicar tecnologías modernas.

Por eso son muy escasos los profesionales que apostaron por este rubro, invirtiendo su tiempo y dinero en estudios en el extranjero, cuando el panorama al regreso de sus estudios no podía ser peor, pues la oportunidades laborales eran casi cero.

Ahora, que las perspectivas mundiales hacen de este rubro un proyecto con gran futuro, se nota esta debilidad y ojalá las universidades remedien esta falencia, con cursos de perfeccionamiento para los profesionales actuales que no tuvieron la oportunidad de conocer lo mejor de la tecnología.

Los nuevos profesionales se verán incentivados por el auspicioso futuro del rubro y las cada vez mayores facilidades de estudiar en el extranjero. También  por las oportunidades laborales que deberán presentarse a mediano plazo.

Para el territorio comprendido entre la V y XI Regiones las tecnologías para producir forraje y en parte, para su mejor utilización, son bastante conocidas, particularmente en producción de leche y carne bovina.  Muchas de ellas también son perfectamente aplicables a los ovinos.

Las principales falencias están en el rubro ovino propiamente tal.

Hoy día, en la mayor parte del país, salvo en  Magallanes, la producción ovina, ya no se puede sostener en base a tecnologías de manejo extensivo, con enormes superficies de terreno y muy bajas dotaciones de ganado por hectárea, que es característica de suelos pobres y de bajo valor.

El aumento del valor de la tierra y de los costos de producción por un lado y la baja del precio de los productos por otro, ha hecho indispensable la intensificación del uso del suelo, utilizando fertilizantes, praderas sembradas y también el uso de ovejas muy eficientes, con muchos mellizos; alta producción de leche; carne magra y con masas musculares desarrolladas.

Se acabó el tiempo de la ovejería bucólica, con rutinas de manejo muy tranquilas, a paso lento; tecnologías  sencillas y de bajo costo. Muchos de los productores que no percibieron oportunamente el cambio de escenario ya han desaparecido. Los que no tomen medidas  adecuadas para modernizarse, desaparecerán en el corto plazo.

En base a las tecnologías disponibles, se analiza qué producir como rubro principal en un animal que nos da carne y  lana, que requieren distintas exigencias nutricionales y ambientales; distinta genética y sus mercados son totalmente independientes entre sí.

QUÉ PRODUCIR:

En el caso de Magallanes, la lana siempre va a tener un lugar importante en el balance de la oveja de doble  propósito: Carne-Lana. El negocio ovino magallánico comenzó en el siglo 19 con dos productos principales: sebo y lana. Con el desarrollo de la industria frigorífica, a fines del siglo 19, la carne fue desplazando al sebo hasta eliminarlo.

Desde mediados de los años 90 la carne ha aumentado, en forma muy significativa, su demanda mundial y precio, mientras que las lanas tradicionales fueron bajando su valor.  Hoy día, sobre el 70% del ingreso, de la mayor parte de los productores magallánicos, proviene de la carne, a pesar de utilizar ovejas de doble propósito y continuar con su cultura lanera.

Recientemente en Magallanes hay una nueva tendencia de producir lana fina de alto valor cambiando la tradicional genética Corriedale.

La gran ventaja de la producción de lana, es que se adapta mucho mejor que la carne a los climas áridos, con baja producción de forraje, pues el proceso productivo es menos exigente que las altas demandas nutricionales implicadas en la producción de carne.

La aparición en Australia, hace unos 15 años, de un fardo de lana ultra fina, dentro de un universo superior a 4 millones de fardos, causó gran expectación. Dicha lana tenía una finura cercana a 14 micras, similar a la lana de vicuña. En el remate el precio fue cercano a los US$ 5.000 por kilo, unas 500 veces más cara que el kilo de lana merino tradicional.

Hoy día la lana ultrafina,  en base a la selección rigurosa en el Merino Saxon, alcanza hasta 11 micras de finura, siendo sin duda la lana más fina del mundo. Además del proceso de selección, se han desarrollado nuevas tecnologías de manejo, tales como, destinar a la producción sólo ovinos capones; encerrados en jaulas; dentro de galpones climatizados; cubiertos con capas protectoras del vellón y con nutrición diseñada especialmente para este fin.

La crianza de merinos para este propósito ha aumentado, pero no en forma explosiva, a pesar de la tentación del precio. Hay fuertes objeciones en contra de este manejo, que atenta contra  el bienestar animal. Además las inversiones en genética, instalaciones y manejo son muy elevadas y lo más importante, en la medida que aumenta la oferta de esta lana Premium, el precio baja. En la actualidad, el mejor fardo de 100 kilos con la lana más fina del mundo con 11,8 micras, se vendió a $ US 1.500 dólares por kilo. Las lanas de 14 micras se transan entre 150 y 300 dólares por kilo, precio muy  inferior a los 5.000 dólares originales.

A nivel nacional, no han faltado los entusiastas, que documentados vía internet, recomiendan que el futuro de la ovejería en la zona central y centro sur, debe ser la producción de lana, transformando los rebaños Suffolk en productores de lana ultra fina.

Este tipo de recomendaciones, sin fundamentos de peso, sólo sirven para desorientar aún más a los ya desorientados productores.

Entre las regiones V y XI (salvo la estepa de coironales de Aysén), la producción de lana sólo tiene un valor marginal, con menos del 5% del valor de los ingresos.

El secano central, donde domina la aridez durante la mayor parte del año, tampoco favorece comercialmente a la producción de lana, pues con sólo 4 meses de forraje abundante y de buena calidad, los corderos son el producto principal.

En la zona sur, con pasto verde todo el año y 8 meses de abundante producción de forraje, las condiciones no podrían ser mejores para utilizar razas de carne.

PRODUCCION DE CARNE OVINA:

 En el proceso intervienen cientos de factores, cuyo conocimiento pleno, tanto en sus bases científicas como en sus aspectos prácticos, es indispensable para darle seguridad al sistema productivo, evitando imprevistos y sorpresas, que pueden llevar a un fracaso.

La complejidad tecnológica de un sistema intensivo de producción ovina se asemeja a la de un plantel lechero de alto nivel, muy distante de la creencia popular, basada en la tradición de los sistemas extensivos.

 En un sistema intensivo de producción, para maximizar los retornos y la productividad, se trabaja cerca del límite superior, por lo que cualquier error puede significar el fracaso de un año de trabajo, con grandes pérdidas económicas. Es un riesgo que hay que saber manejar.

 Es evidente que los riesgos son mayores que en los sistemas productivos antiguos, donde la intervención humana era mínima, comparada con la realidad actual.  Hoy día el proceso productivo es muy dinámico, tanto en la producción de forraje y manejo de las praderas, como en el manejo de las ovejas, su alimentación, sanidad y manejo reproductivo. Hay que estar siempre atentos, observando permanentemente el ganado y las praderas.

Por eso se requiere de un amplio conocimiento de todos los factores productivos, en profundidad, a fin de prevenir cualquier imprevisto y actuar en forma preventiva, para evitar los errores que se puedan cometer. Sólo así el negocio es seguro y entrega altas rentabilidades.

Dentro de los numerosos  componentes que intervienen en un sistema moderno de producción de carne ovina, los que causan mayor impacto en los resultados económicos son dos: manejo de la nutrición y genética.

En ambos aspectos el aporte de la tecnología generada por la investigación científica, en todo el mundo y también en Chile, ha sido enorme y constante. La ciencia no descansa y sigue trabajando para generar la tecnología del mañana.

NUTRICIÓN:

La nutrición de la oveja se basa principalmente en el consumo de pasto, cosechado directamente por ella durante el pastoreo. La producción de forraje no es uniforme durante el año y su curva productiva depende de las características climáticas de la localidad, de la fertilidad del suelo y de las especies forrajeras dominantes en la pradera.  Hay periodos, generalmente en primavera,

donde en solo dos meses se produce el 65% del volumen anual y otros, en invierno, donde el crecimiento es insignificante. La situación es aún mucho más extrema en los secanos de la zona central, donde todos los años hay al menos 7 meses de sequía, sin producción de pasto, en verano y otoño.

Por otra parte, la oveja tampoco tiene una demanda  uniforme de alimento. Sus requerimientos nutricionales son mínimos, durante casi 8 meses del año, luego del destete y durante sus primeros 100 días de preñez y máximos en el pick de su lactancia, donde a los 60 días de edad, los corderos y su madre requieren 4 veces más alimento que una oveja seca.

Una de las medidas básicas de manejo nutricional es darle a la oveja el alimento  que necesita, de acuerdo a su ciclo reproductivo. La forma más eficiente de hacerlo es ajustar la curva de requerimientos nutricionales con la curva de producción de forraje. Para ello, las dos herramientas recomendadas son:

  1. Fijar la fecha de nacimiento de los corderos en las proximidades del inicio del crecimiento acelerado del forraje en primavera.

 Hoy día es un gran error fijar la fecha de nacimiento para tratar de obtener mejores precios en la venta de corderos. El precio en la actualidad es bastante estable durante todo el año. Por ello, lo más aconsejable es que los corderos nazcan cuando se inicia el crecimiento de la pradera en primavera, fecha que varía según la localidad y calidad de las praderas. Así las ovejas llegan en mejores condiciones al parto, tienen menor mortalidad, producen más leche y crían muchos más y mejores corderos.

  1. Suplementar el ganado en los puntos críticos del ciclo productivo , generalmente invierno un mes antes del parto y en el secano preocuparse del nivel proteico en verano. Se utiliza la cosecha de excedente de forrajes, conservados como heno, ensilaje o cultivos forrajeros y ocasionalmente algún insumo comprado.

El forraje producido por las praderas es el insumo principal de la producción de carne ovina. El aporte de la tecnología ha sido enorme, tanto en su producción, como para mejorar la eficiencia de su utilización.

Con la fertilización de los suelos y la siembra de praderas, se ha aumentado considerablemente la producción de forraje.

En la zona sur, desde 2-3 toneladas de materia seca por hectárea, hasta más de 15 toneladas. Así  la capacidad potencial de sustentación o carga animal ha subido desde 3 a más de 20 ovejas por hectárea, con sus respectivas crías.

En el secano de la zona central y centro sur, el incremento ha sido desde 0,8-1 toneladas de materia seca por hectárea a 8 toneladas por hectárea, incrementando la capacidad de carga desde 0,8-1 oveja/ha a 6 ovejas /ha.

En resumen, la tecnología ha permitido aumentar, potencialmente, la productividad del suelo en al menos 5-7 veces en la zona sur y también en el secano.

 La inversión para lograr este salto productivo es significativa, principalmente en fertilizantes, pero muy inferior al valor de la tierra, por lo que se ha transformado en la forma más eficiente de aumentar el tamaño de las explotaciones ganaderas. Así, mejorando sus praderas,  un pequeño productor se puede transformar en un productor de tamaño mediano  y uno mediano en uno grande, al menos ese es su potencial si contara con el apoyo financiero y tecnológico.

Otro aspecto fundamental, donde la tecnología ha hecho un aporte muy significativo, es en el manejo, utilización de praderas y conservación de forrajes.

Aquí sin duda la herramienta más importante ha sido el uso del cerco eléctrico, que permite un apotreramiento adecuado a bajo costo y le da una gran flexibilidad al manejo de praderas y ganado.

 También ha sido muy importante el aporte de la tecnología de distribución de agua potable, por medio de mangueras o cañerías de bajo costo, para abastecer bebederos con flotadores y así mantener permanentemente al ganado bien abastecido de agua, en cada potrero, en los lugares  estratégicos. Incluso ya se utilizan bombas de agua impulsadas por energía solar.

Un adecuado abastecimiento de agua potable permite aumentar hasta en un 30% la eficiencia de utilización del forraje. El consumo de agua por parte de una oveja es muy fluctuante, dependiendo del tipo de alimento que consumen y del clima. En invierno, al haber bajas temperaturas y disponer de alimento suculento, la oveja consume aproximadamente 0,5 lt. de agua diariamente, mientras que en verano con temperaturas altas, cerca de 30 grados y forraje totalmente seco, el consumo está sobre los 7 lt. por día en el secano de la zona central.

La conservación de forrajes también ha tenido grandes avances con la introducción de cultivos forrajeros, ya sea para cosecha mecanizada o para consumo directo. En este tema es notable el avance hacia la zona sur de la alfalfa y del maíz, especies forrajeras ideales para conservar forraje. Hace no tanto tiempo atrás, dichos cultivos eran imposibles en el sur, al no disponer de la tecnología adecuada.  Recientemente se ha popularizado con gran rapidez el uso de ensilaje en bolsas de polietileno , “bolos”, que se pueden almacenar en el mismo potrero e incluso permiten su traslado y comercialización.

GENETICA:

Es el tema tecnológico que más discusiones ha generado y sigue generando, no sólo en Chile, sino también en países que están a la vanguardia en producción ovina.

El mejor ejemplo para ilustrar los errores que se cometen y el costo que ellos significan, es el caso de Nueva Zelandia, sin duda uno de los principales líderes mundiales en tecnología ovina.

Nueva Zelandia se destacó desde hace más de 100 años por la excelencia de sus praderas y de los adelantos tecnológicos,  desarrollados por ellos mismos, para su mejoramiento.  Por algo toda la ganadería de ese país se basa en la utilización de praderas, siendo una ganadería netamente pastoríl. Gracias a su eficiencia y a pesar de ser un país pequeño, son los principales exportadores de carne ovina y de leche. Inventaron el cerco eléctrico y el uso de aviones para la siembra y aplicación de fertilizantes en los lomajes y  cerros.

Sin embargo, ya en los años 70 llegaron al techo, tanto en la producción como en la eficiencia de utilización de sus praderas. Allí empezaron los primeros problemas para muchos productores ovinos, que con la declinación de los precios no fueron capaces de obtener la  utilidad esperada.

En ese entonces Nueva Zelandia tenía una población de 70 millones de ovinos. Más del 90% de las ovejas eran de la raza Romney, que  se cruzaban con carneros  South Down  para producir corderos de exportación. La producción por oveja era de 1 cordero destetado, con 26 kilos de peso vivo. En las mejores praderas se mantenían 15 ovejas/ha, produciendo 390 kilos de peso vivo/ha.

El gran problema,  no  detectado por muchos años, fue la utilización de genética de baja eficiencia productiva, que no permitía expresar en dinero la excelencia de las praderas y su manejo.

Los productores de punta tenían planteles de Pedigree, con registros genealógicos que se remontaban a casi 100 años. Sólo se registraba el parentesco, pero no los parámetros productivos. La selección se hacía por línea de Pedigree y por apariencia física, no por producciones medibles.

A mediados de los años 60, el Profesor Sir Ian Coop, comenzó su trabajo de cruzar el Romney con Border Leicester, junto con un estricto programa de selección, para aumentar la cantidad de mellizos producidos. Tuvo que luchar muchos años con los Planteles de Pedigree, que no valoraron  este nuevo avance tecnológico y despectivamente  catalogaron  a la raza resultante, Coopworth, como “mestiza”.

Este Coopwoorth producía un 50% más de corderos destetados por oveja, mejoría lograda principalmente por haber cruzado dos razas complementarias y en mucho menor medida a la selección y vigor híbrido.

 Un trabajo de mucho mayor impacto fue el realizado por el Dr. Jock Allison, a comienzo de los años 90, al introducir al conservador escenario racial de Nueva Zelandia, las razas Finnish Landrace, Texel y East Friesian. Sin embargo, lo más importante fue introducir el concepto de formación de nuevas razas o compuestos, basado en los descubrimientos de los norteamericanos en CLAY CENTER, Nebraska, en los años 60.   Ahora quedaba claro que los registros genealógicos  basados en el Pedigree, sin antecedentes productivos, no tenían mayor valor.

En los años 90 la situación de los productores ovinos de Nueva Zelandia era tan mala, que el inventario nacional se había reducido a sólo 30 millones de ovejas y muchos cientos de productores habían vendido sus campos.

A pesar de la férrea oposición de los planteles de Pedigree productores de genética tradicional, preferentemente Romney, el esfuerzo del Dr. Allison fructificó y en sólo 15 años, el promedio nacional de las ovejas en Nueva Zelandia subió a 1,4  corderos destetados, con más de 37 kilos de peso vivo por cordero. Los productores con buenas praderas ahora producen  algo más de 900 kilos de cordero/ha.

Hoy día, gracias al cambio genético generalizado, tanto por la aparición de nuevas razas, como por un fuerte proceso de selección por resultados, Nueva Zelandia, con 30 millones de ovejas produce casi la misma cantidad de carne de cordero que cuando tenía 70 millones de ovejas. Lamentablemente para ellos, han llegado a un nuevo techo, pues en el corto plazo no hay tecnologías disponibles para seguir aumentando la eficiencia de sus ovejas, ni la producción de sus praderas. Tampoco hay nuevos terrenos de baja producción que mejorar. El aumento de los costos vuelve a transformarse en una amenaza para estos productores.

Su próxima meta será producir corderos pesados, de sobre 25 kg de canal. Para ello deberán volver a cambar su genética, introduciendo germoplasma que favorezca la producción de leche de la oveja y el carácter magro de las crías.  El proceso de cambio se permanente como en todas las industrias y a la larga los consumidores terminan recibiendo productos de mucho mejor calidad y a un precio más conveniente.

Paralelamente  los científicos en Nueva Zelandia ya trabajan para aumentar la eficiencia reproductiva de la oveja, con avances anuales de 3 a 4%, mientras que los genetistas forrajeros aumentan en  3% anual  la productividad de las nuevas forrajeras que saldrán al mercado en los próximos años.

EN CHILE:

El desconcierto sobre que raza utilizar es muy grande entre los profesionales y con mayor razón entre los productores que reciben de cada profesional una opinión distinta.

Se recomiendan razas, sin haber definido primero cuales son los objetivos de mayor impacto para el productor.

Por ejemplo se recomienda mucho utilizar carneros Texel. Si el objetivo principal fuera mejorar la calidad del cordero con animales magros y de mejor conformación, la recomendación estaría correcta. Sin embargo, para el productor, lejos la primera prioridad, es aumentar el número de corderos destetados por oveja encastada.

 Esto no se logra con el Texel. Al contrario, la mayor parte de las líneas Texel  son utilizadas sólo, como cruzamiento terminal, donde todas las crías hembras van a matadero. La razón es su baja tasa de prolificidad, pues produce muy pocos mellizos. De esa forma es imposible aumentar la masa de un productor. Si dejara hembras de esta cruza para su reproducción, obtendría cada vez menos corderos, al ir reemplazando cada año una parte de su rebaño por un ganado poco prolífico.

Esta recomendación de usar Texel es muy buena para mejorar la calidad de los corderos, factor que en Chile hoy día, casi no se valora ni paga. En nueva Zelandia la principal raza de carneros para cruzamientos terminales es el Texel.

Otro ejemplo es la recomendación de usar Suffolk, por su gran popularidad. Se olvidan que en el país es una raza poco prolífica y que los corderos se engrasan a los 30 kilos de peso vivo. Si se utilizara estas ovejas, aún en praderas de muy alta productividad, no sería un  negocio rentable, por la baja cantidad de corderos producidos y la limitación en su peso de faenamiento.

La recomendación más curiosa es utilizar el Dorset en la zona sur, para tener un ciclo sexual amplio y así producir 1,5 o  en algunos casos hasta dos partos al año. En primer lugar por la latitud geográfica, las razas de ciclo amplio, sólo expresan parcialmente esta característica. Adicionalmente no es recomendable pasar directamente de un manejo prácticamente extensivo, con un parto al año y un solo cordero destetado por oveja, a otro manejo muy intensivo, con más de un parto anual. Primero hay que dominar el manejo reproductivo y nutricional del rebaño, produciendo en un parto una proporción importante de mellizos. Sin la adecuada nutrición, el fracaso de tener partos frecuentes está garantizado.

Otros factores no considerados en esta recomendación es la poca prolificidad de los Dorset y su tendencia a engrasarse cuando sobrepasan los 35 kilos de peso vivo, por lo que su productividad es menor.

Un factor muy importante, que recién se está teniendo en cuenta en el extranjero, es la precocidad sexual, donde con encastes a los 7 meses de edad, las hembras producen un cordero cuando recién cumplen un año. Este es un cordero adicional en su vida productiva, no afecta su posterior desempeño y los corderos son muy similares a los de ovejas adultas.

 Como esta categoría de hembras representa la clase más numerosa del inventario, muchas veces sobre el 25%, el lograr en promedio un cordero significa aumentar el porcentaje de parición del predio en forma muy importante y prácticamente sin ningún costo adicional.

En resumen, antes de recomendar una determinada genética, es necesario definir lo que se quiere obtener y como dicha genética cumple con los resultados esperados.

Los principales requerimientos son:

  1. Alta prolificidad, con al menos 1,5 corderos destetados por oveja adulta.
  2. Precocidad sexual, que permita obtener al menos 1 cordero destetado en borregas, cuando cumplan 1 año de edad, con encastes a los 7-8 meses de edad.
  3. Calidad carnicera del cordero, donde lo más importante es que sea magro y permita faenarlo, al menos con 45 kilos de peso vivo.
  4. Carne tierna, sabrosa y suave, sin olor.
  5. Buena proporción de músculos que den origen a chuletas grandes y piernas voluminosas.

 

 

 

GENÉTICA:  LA TECNOLOGÍA OLVIDADA EN LA PRODUCCIÓN OVINA DEL SUR DE CHILE

                                                                                                                                      Daniel Claro Mimica

                                                                                                                             Ing. Agrónomo M. Agri. Sci.

                                                                                                                                          GOLDENSHEEP LTDA

 

En general hoy día los suelos del sur de Chile tienen un alto valor comercial. Para poder sostener un negocio ovino rentable en ellos, deben cumplir con elevados estándares de calidad, para que los demás componentes del  sistema productivo puedan expresar todo el potencial que el rubro tiene con la tecnología moderna.

SUELO: Es la inversión más alta de toda explotación ganadera, representando sobre el 80% del capital total requerido.

La productividad del suelo, en el negocio ganadero, se expresa en el potencial del forraje que puede producir la pradera que soporta, medida en kilos de materia seca por hectárea.

En la zona sur, para que el suelo pueda sostener una ganadería rentable, debe tener las condiciones mínimas que requieren las praderas que exigen las praderas de alta productividad. Estas condiciones mínimas son un buen drenaje; saturación de aluminio menor a 3%; pH sobre 5,8; fósforo superior a 15 ppm; azufre 20 ppm.  y potasio 200 ppm.

Las fallas más generalizadas de los suelos del sur son problemas de drenaje; altos niveles de acidez y saturación de aluminio, bajo contenido de fósforo y azufre.

Por eso, antes de mejorar las praderas es indispensable mejorar el suelo.  De otra forma la inversión en praderas productivas se pierde rápidamente y se produce un retorno a la cubierta de chépica y malezas que caracterizan a las praderas naturales de suelos pobres.

PRADERAS: Son la fuente de alimentación del ganado, mediante el pastoreo directo y  de forrajes conservados, ya sea como ensilaje o heno. Sólo en las lecherías de alta producción se utilizan concentrados.

En suelos de buena fertilidad el potencial de las praderas es de 10 a 15 ton de materia seca/ha/año.

La fertilidad del suelo es la base productiva y representa una elevada inversión. Sin embargo otros factores también son de máxima importancia, como las especies forrajeras que se establecen y las variedades de dichas especies.

Las especies clásicas están en la mezcla de trébol blanco asociado a ballicas perennes, que se adaptan en excelente forma al manejo ovino intensivo, con más de 80 años de éxito en países de clima y suelos similares a los de nuestro sur.

GENÉTICA DE FORRAJERAS:

Recientemente se han incorporado a esta mezcla o como cultivos suplementarios, dos nuevas especies, chicoria y plantago (siete venas), hierbas forrajeras, desarrolladas genéticamente en Nueva Zelandia a partir de malezas. Tienen una duración de hasta 4 años, pero aportan una gran producción de verano, aún bajo condiciones de sequía, gracias a sus profundas raíces.

Otras características de estas de estas nuevas forrajeras son el alto contenido de energía y minerales, que aumentan la producción diaria de leche o carne de 7 a 10%.

Por otra parte, las variedades modernas de forrajeras son muy superiores  a las con más de 10 años  de antigüedad, en producción de materia seca; resistencia a enfermedades y plagas; valor nutritivo. Esto debido al permanente trabajo genético de las empresas productoras de semillas, que logran un mejoramiento acumulado anual de 2 a 3% en promedio.

Este constante mejoramiento en productividad de las nuevas variedades de las forrajeras, hace necesario un recambio de praderas, al menos cada 10 años, para incorporar las variedades más recientes que pueden superar la productividad de las antiguas en 15 a 20%, lo que de por sí justifica plenamente el recambio.

Por suerte todas estas nuevas variedades llegan muy rápido a nuestro mercado, aunque muchos agricultores insisten en las antiguas variedades que conocen por más de 20 años.

A pesar de contar con las especies y variedades forrajeras de primer nivel, ese solo hecho no garantiza el éxito.

El manejo adecuado de los periodos de pastoreo; la altura de los residuos post-pastoreo; los rezagos y la fertilización de mantención, son  fundamentales para la sobrevivencia y alta producción de las praderas.

Con el buen manejo de praderas de alta productividad (10-15 ton materia seca/ha/año) se logra mantener 15 y hasta 20 ovejas/ha/año. Así se cumple con una parte muy importante de los requisitos para tener una alta eficiencia productiva con resultados económicos favorables.

GENETICA OVINA:  Junto al SUELO y PRADERAS, completa el trío de eslabones claves de la cadena productiva de la producción de carne ovina.

Es el factor más OLVIDADO, pues estamos acostumbrados a las razas tradicionales, las que en el rubro ovino, no solo son muy pocas en el sur de Chile, sino también tienen su productividad estancada desde hace más de 50 años. En todo este período no han sido mejoradas e incluso se han deteriorado.

Su producto principal, la carne de cordero, no cumple con las exigencias mínimas de calidad exigida por los consumidores.

Además sus bajos parámetros productivos tampoco satisfacen las necesidades económicas de los productores.

Ambos factores han producido en los últimos 50 años una reducción del inventario de ovinos del sur y centro sur, de al menos un 70%, a causa de los malos resultados económicos que originan.

En otros rubros ganaderos del sur han habido importantes cambios genéticos. Hace 30 años el Hereford era la raza más apreciada en producción de carne bovina, gracias a la rusticidad de sus vientres y a los novillos de menor edad que entregaban al mercado. Hoy día el Hereford ha sido sustituido masivamente por el Angus, que produce carne bovina de mejor calidad, gracias a su terneza, sabor y jugosidad.

La GENETICA OVINA MODERNA tiene dos atributos productivos de máxima importancia:

  1. CALIDAD DE LA CARNE: Gracias a que su grasa tiene mucho menor cobertura; mayor infiltración en la masa muscular y mejor composición de ácidos grasos, resultando en un producto sin olor a sebo, sabor suave, tierna y muy jugosa. Estas características hacen posible la producción del cordero pesado, con 45 a 55 kg de peso vivo a los 5 meses de edad, frente a los 35 kg a los 4 meses de las razas tradicionales.

  1. PROLIFICIDAD: Representa el número de corderos nacidos por oveja y que ya alcanza a sobre 1,5 corderos destetados por oveja en las razas modernas, en comparación con 1,1 corderos destetados de las razas tradicionales.

De esta forma, una oveja moderna es capaz de producir al menos 75 kg de corderos destetados, frente a los 40 kg de una oveja tradicional. Eso representa un aumento en la productividad de casi un 90% por oveja.

En general las razas más productivas tienden a ser de mayor tamaño y peso que las de menor producción. Por ello sus requerimientos nutricionales aumentan, a medida que aumenta su peso. De allí la importancia de analizar LA EFICIENCIA de conversión de alimento en carne, pues existe la creencia de que estas razas al consumir más alimento serían menos eficientes.

EFICIENCIA DE PRODUCCION:  Siendo el suelo el capital de mayor valor del negocio ovino, la producción de forraje y su conversión en carne, es fundamental para determinar los resultados económicos.

 No sólo se trata de producir más pasto, que solo es la materia prima para el producto final, la meta es aumentar la producción de carne por hectárea.

En este aspecto, el porcentaje de utilización del forraje producido es de gran importancia, dependiendo del manejo de las praderas y del ganado. En lecherías es difícil sobrepasar el 70% de utilización, mientras que en ovinos se llega hasta un 85%, dada su mayor flexibilidad en el manejo nutricional del rebaño de ovejas, durante el año.

La genética ovina es de elección del productor y determina en gran medida la eficiencia de conversión de pasto a carne, habiendo una gran diferencia a favor de las razas modernas.

 Las razas ovinas modernas  especializadas en producción de carne, en general, son de mayor tamaño que las tradicionales. El consumo de alimento de estas ovejas más pesadas es más elevado que el de ovejas más pequeñas, pero no son necesariamente menos eficientes.

En la zona sur la energía es la principal limitante de la alimentación del ganado, por eso la eficiencia con que se utiliza es un muy buen parámetro para medir la conversión del pasto en carne.

El consumo de energía de una oveja depende no solo de su tamaño sino también del número de corderos que produce. El consumo anual de energía, expresada en  Mega Joules de Energía Metabolizable (MJ EM) es el siguiente:

Oveja seca                                                                                3.775 MJ EM

Oveja con 1 cordero hasta 35 kg de peso vivo                    5.860 MJ EM

Oveja con 1,5 corderos hasta 35 kg de peso vivo                6.670 MJ EM   (+13%)

FUENTE: Elaborado en base a Nicol & Brook,2007 NZ Society  of Animal Production

Un rebaño  con genética moderna puede producir 1,5 corderos por oveja que comparado con 1,1 corderos de las razas tradicionales significa un 35% de aumento en la cantidad de corderos, con sólo un incremento en el costo energético de 13%.

Sin embargo, la mayor ventaja de las razas modernas al producir corderos magros, es la producción de corderos pesados, donde se expresa realmente la mayor eficiencia de conversión del forraje, gracias a la característica genética del tipo de cordero producido.

La energía consumida por una oveja moderna para producir en promedio 1,5 corderos anuales varía según el peso final del cordero.

1 oveja TRADICIONAL + 1,1 cordero de 35 kg peso vivo                       5.860  MJ EM

1 oveja + 1,5 corderos de 35 kg de peso vivo cada uno                          6.670  MJ EM

1 oveja + 1.5 corderos de 45 kg de peso vivo cada uno                          7.232  MJ EM

1 oveja + 1,5 corderos de 50 kg de peso vivo cada uno                          7.569  MJ EM

FUENTE: Elaborado en base a Nicol & Brook,2007 NZ Society  of Animal Production

En el caso del peso más alto (50 kg x 1,5 corderos), la producción por oveja es de 75 kg de peso vivo y su consumo de 7.569 MJ EM. La oveja tradicional produce 40 kg de cordero, con un consumo de 5.860 MJ EM.  Para un aumento  de 89% en la producción de  kilos de cordero por oveja, sólo se produce un aumento de 29% en el consumo energético aportado por el forraje.

En resumen las razas modernas no sólo producen más corderos de mayor peso, sino que son mucho más eficientes en la conversión de pasto en carne.

Hay muchos factores que determinan la rentabilidad de la ovejería moderna, pero el más olvidado de todos en nuestro país, es sin ninguna duda la genética, a pesar de su gran impacto.

 

 

EL CORDERO PESADO GANA TERRENO

                                                           Daniel Claro Mimica

                                                                                                                                   Ing. Agrónomo M.Agr.Sci

     GOLDENSHEEP LTDA

 

La industria ovina en EEUU siempre ha sido el pariente pobre de la ganadería. concentrándose en algunos estados del interior y muy especialmente en las reservaciones de  tribus indígenas. Hasta en las películas de vaqueros los ovejeros siempre fueron discriminados por los grandes ganaderos, relatando sin duda la realidad del rubro en los tiempos del lejano oeste.

Los norteamericanos nunca se han destacado entre los países productores ovinos, a diferencia de su indiscutido liderazgo mundial en la tecnología de producción de carne bovina.

Sin embargo, gracias a su pragmatismo y gran capacidad de innovar, han sido los pioneros en los dos principales adelantos genéticos que hoy día son fundamentales para la producción eficiente de carne ovina.

En primer lugar, a mediados del siglo pasado en la Estación Experimental de Clay Center, Nebraska, descubrieron que las leyes genéticas de Mendel, con su natural dispersión en los cruzamientos, no aplicaban para los principales factores productivos de reproducción, ganancia de de peso etc., sino que dichos parámetros se rigen por la genética aditiva. Con ello, al hacer cruzamientos entre 4 razas, dieron origen al Polipay, la primera raza compuesta ovina, de muy rápida estabilización genética y cuyos principios técnicos revolucionaron al rubro  en Australia y Nueva Zelandia 40 años más tarde.

El otro aporte fundamental ha sido el concepto de producir corderos pesados, para lo cual es indispensable la característica de presentar carne magra. Así los corderos en EEUU se faenan con 80-90 kg de peso vivo a los 11 meses de edad, luego de un proceso de engorda a feedlot.

Determinaron que el carácter magro está asociado, en términos generales, al tamaño del peso adulto del animal. Mientras mayor sea el peso adulto, más se demora durante su etapa de crecimiento en depositar grasa y por ende se pueden faenar a una edad y peso mayor sin sobreengrasarse.

Lentamente los líderes mundiales del mercado ovino han ido reconociendo estos dos grandes descubrimientos de los norteamericanos. En el caso de la carne, en Nueva Zelandia por 60 años produjeron corderos de 12 kg vara. En los últimos 20 años, gracias al cambio genético y a la presión económica, han aumentado a 19 kg vara el peso promedio de sus corderos. Lejos aún de los 30 a 40 kg vara de los corderos producidos en USA. Para continuar aumentando el peso de faenamiento de sus corderos, en Nueva Zelandia, deberán volver a modificar su genética para reforzar dos factores fundamentales, por un lado la producción de leche de las ovejas, a fin de obtener un peso al destete mucho más elevado que el actual y por otro aumentar el factor magro a un mayor nivel que el actual.

Tal como hemos definido hace ya un buen tiempo, en nuestra política de producción de corderos, la apuesta de volcarse al CORDERO PESADO se está imponiendo cada vez con más fuerza en los países líderes del rubro.

Nuestros estudios técnicos indican que el cordero pesado, en el rango de 45-50 kg de peso vivo, es la forma más eficiente de producir corderos para el sur de Chile, aprovechando el periodo de primavera-verano-otoño, que acumula más del 80% e la producción anual de las praderas.

  Para ello es indispensable contar con la genética que garantice la obtención de carne magra y praderas de excelencia para que la ganancia de peso de los corderos sea muy alta, y así  puedan alcanzar esta meta a una edad temprana, 5 a 6 meses de vida, antes de la presencia del invierno donde es muy difícil obtener ganancias de peso.

La época del año más propicia para el crecimiento y desarrollo de los corderos en el sur, está comprendida entre mediados de Septiembre y fin de Marzo, periodo donde se dispone del máximo crecimiento de las praderas además de un alto valor nutritivo, donde el contenido de energía del alimento es fundamental, puesto que normalmente el nivel de proteína está sobre el mínimo requerido.

Podemos distinguir dos etapas en el proceso del desarrollo del cordero. La primera corresponde a la lactancia y luego la engorda.

LACTANCIA:

Comprende desde el nacimiento hasta el destete. Tiene dos fases bien definidas:

  1. Desde el nacimiento hasta los dos meses de edad, periodo donde la leche es el alimento principal del cordero, aportando el 90% de sus requerimientos nutricionales en promedio. Este periodo coincide con los máximos requerimientos de la oveja, que hasta cuadriplica sus requerimientos nutricionales básicos. Por ello el manejo animal la hace coincidir con el máximo crecimiento de las praderas en plena primavera.

A pesar de contar con forraje muy abundante el costo de la lactancia es tan importante para  las ovejas de alto nivel productivo que no son capaces de consumir todo el alimento requerido, aunque haya una gran abundancia de pasto. Deben recurrir a sus reservas corporales de grasa para mantener un alto volumen de producción láctea, por lo que bajan de peso.

  1. La segunda fase se caracteriza por la declinación de la producción de leche y el aumento rápido del consumo de pasto por parte del cordero, que rápidamente pasa de ser monogástrico a rumiante. Casi todas las razas ovinas tienen una lactancia corta, con un máximo de 90 días de duración.  Las razas lecheras como la East Friesian o Milchshaf tienen lactancias superiores a los 180 días.

El destete se programa según la disponibilidad de leche de la oveja y de pasto para alimentar a los corderos destetados. En la producción de corderos de hasta 35 kg. de peso vivo el término de la lactancia de las ovejas coincide con el peso de faenamiento de los corderos y van directamente al matadero, sin un período de engorda.

En el caso de los corderos pesados, con metas de 45-50 kg o más, se requiere un periodo de engorda para completar el proceso productivo

DESTETE Y ENGORDA:

Los corderos provenientes de genética con participación de la raza East Friesian , nacidos a fin de Septiembre, en el sur de Chile, ya  pueden alcanzar un peso de 40 kg a fin de Enero, a una edad cercana a los 4 meses, oportunidad en que son destetados. Si además poseen genética magra pueden continuar su ciclo productivo pasando a la etapa de engorda.

Para ello se deben  alimentar en praderas de muy alta calidad, pues sus exigencias nutricionales son muy elevadas, particularmente en forrajes de alta energía y digestibilidad. Así se asegura un alto consumo de nutrientes, para que su desarrollo no se vea afectado.

Por eso se requiere que las praderas tengan alta digestibilidad, nivel proteico superior a 13 % de proteína y sobre todo, un alto nivel de energía, sobre 2,75 M.cal de Energía Metabolizable por kg de materia seca.

El cumplimiento  de estos requerimientos nutricionales por parte del forraje, no es fácil si no se cuenta con una pradera adecuada. Las ballicas en el verano entran en un periodo de maduración natural, emitiendo espigas, seguido de un periodo de latencia productiva. No solo se detiene momentáneamente su crecimiento, sino que baja notablemente su calidad nutritiva, su digestibilidad y valor proteico.

Sólo el trébol es capaz de tener buen desarrollo en el verano con un alto contenido de energía y proteína, requerimientos indispensables para que los corderos ganen peso a elevadas tasas sobre los 0,3 kg por día.. También cumplen con este requisito las hierbas forrajeras: chicoria y siete venas.

Otras opciones para la engorda estival de corderos son el uso de cultivos forrajeros suplementarios como raps; raps asociado a trébol rosado, o trébol rosado-siete venas y/o chicoria.

El proceso de engorda es la etapa de mayor rentabilidad en el ciclo productivo ovino, similar al caso de los bovinos de carne, pues en este caso el costo adicional en tiempo y en recursos es muy marginal, de modo que prácticamente todos los kilos ganados son utilidad neta.

Hoy día prácticamente no hay engordas de corderos en el país, principalmente por no disponer de la genética magra y también por no contar con las praderas de alta calidad.

En la siguiente tabla se indica el peso óptimo de faenamiento para los corderos provenientes de razas magras, o donde uno de sus padres posee genéticamente dicho carácter

 

PESO OPTIMO DE FAENAMIENTO DE CORDEROS SEGÚN TAMAÑO DE SUS PADRES

tabla pesos

La tabla está confeccionada en base a promediar el peso adulto de la oveja  con el peso adulto del carnero de las razas progenitoras, multiplicando dicho resultado por 0,7. Dicha cifra indica el peso optimo de faenamiento de las crías, según su desarrollo fisiológico, antes de comenzar la etapa del desarrollo donde depositan grasa. Esta tabla no aplica para razas no magras.

En el caso de la raza Goldensheep donde la oveja tiene un peso promedio 70 kg y el carnero 110, el peso recomendado para el faenamiento sería de 63 kg. Si se sobrepasa el peso recomendado se corre el serio riesgo de producir canales engrasadas.

MERCADO:

Afortunadamente nuestro mercado y la Planta Faenadora del sur, han asumido que el futuro de la producción de corderos del sur pasa necesariamente por el cordero pesado, siendo lo más conveniente, no sólo para los productores, sino también para el proceso de industrialización de la carne y en forma muy especial para el consumidor final.

Esta realidad ha costado mucho en ser aceptada en países líderes del rubro ovino como lo es Nueva Zelandia, que se ha caracterizado, no solo por sus innovaciones científicas en favor de la producción ovina, sino también por tener una mentalidad profundamente conservadora en la composición racial de sus rebaños.

Luego de casi 100 años, donde el cordero liviano de 27 kg de peso vivo y 12 kg de canal, basada en la oveja Romney era el estándar del cordero de calidad. Sobre ese peso no se podía comercializar por acumular una gran cantidad de grasa. El aumento acumulativo de los costos de producción hicieron muy poco competitiva a la industria ovina de Nueva Zelandia que en 25 años bajó su inventario de 70 a 35 millones, sobreviviendo solo los productores de mayor tamaño y eficiencia.

Luego a mediados de los años 90 introdujeron nueva genética proveniente de Europa, encabezada por las razas East Friesian y Texel, que  en sus cruzas con el tradicional Romney y gracias a ser magras, permitieron la producción de corderos más pesados, pero aún con un fuerte componente Romney.

Se estableció un nuevo estándar donde el peso de la canal promedio llegó a 17,5 kg. Todavía el Romney, mejorado por selección, domina el inventario, pero cada vez va disminuyendo su impacto con el crecimiento de nuevas razas compuestas, donde el Romney forma parte de ellas como  un componente cada vez menor.  Incluso este  nuevo estándar de 17.5 kg promedio, con un tope de 22 kg para las canales de cordero, se ha ido quedando estrecho ante la permanente lucha de los productores contra el aumento de costos y el aumento de las razas modernas que son mucho más magras incluso que el Romney mejorado.

Lentamente y a razón de 0.3 kg por temporada, se ha ido incrementando el peso promedio de las canales, gracias a que cumplen con el requisito básico de ser magras. Hoy día el peso promedio de las canales de cordero de Nueva Zelandia ha subido a 20 kg y seguirá subiendo.

La industria ovina de Nueva Zelandia tuvo que adecuar sus parámetros de calidad y precios, primero con el cambio de 12 kg a 17.5 kg de peso de canales, eliminando el castigo anterior que pesaba sobre varas de sobre 13 kg., estableciendo una nueva escala  con un tope de 22 kg.  que es el adecuado para su actual genética.

La realidad del mercado y el gusto de los consumidores hace cambiar las exigencias para la cadena productiva. El piso para el mercado de USA y Europa del Norte es de 22 kg vara de carne magra. Muy pronto en Nueva Zelandia deberán cambiar sus normas para promover canales que superen los 22 kg de hoy día.

PRECIO VARA NETO A PRODUCTOR NZ Diciembre 2014
Kg  vara $NZ cordero $NZ/ kg $US/kg $ CH/kg
13 51,73 3,98 2,97 1.869,16
15 88,39 5,89 4,39 2.767,95
17 103,13 6,07 4,52 2.849,59
19 111,62 5,87 4,38 2.759,53
21 122,95 5,85 4,37 2.750,15
FUENTE:  Elaborado en base a Agri HQ-SB report December 2014
1 $US = 0,7456 $ NZ
1 $US = $ 630

Hoy día el precio vara para los productores de corderos en Nueva Zelandia no ofrece mayores diferencias entre los 15 y 21 kg, rango donde se concentra toda la producción. Sin embargo, se establece un fuerte castigo para el que fuera su producto estrella hace 30 años atrás, el cordero de 13 kg vara.

La razón no sólo es por la eficiencia de la cadena productiva, que ha eliminado esta opción, sino porque la demanda de este cordero liviano se ha ido reduciendo a gran velocidad y hoy día sólo se mantiene en los países europeos del área mediterránea, que además concentra la pobreza del continente.

En el futuro cercano, la presión de los productores por producir corderos más pesados y de los mercados que prefieren este tipo de corderos, hará que el poder comprador de las plantas procesadoras en Nueva Zelandia eliminen el castigo para los corderos pesados, donde los productores previamente deberán introducir nuevas modificaciones a sus componentes genéticos para fortalecer el componente magro de las canales a pesos cada vez mayores..

EL EFECTO PRECIO EN LA PRODUCCIÓN OVINA DEL SUR

 Daniel Claro Mimica

Ingeniero Agrónomo M.Agr.Sci.

GOLDENSHEEP LTDA

Muchos productores ovinos se consuelan de sus malos resultados económicos culpando a los bajos precios obtenidos por sus corderos y lana. El precio es un factor, que por importante que sea, no es controlado por el productor ganadero.

Sin duda que el precio, tanto de la carne como de la lana, influye mucho en el resultado económico de una explotación ovina. Sin embargo, el productor tiene pocas herramientas para mejorarlo.

Sobre el 80% de los corderos del sur son producidos por los pequeños productores, en rebaños de hasta 50 ovejas (10 en promedio) y se comercializan informalmente en la puerta de los predios. Lamentablemente estos productores no tienen otra real alternativa para vender su producción. En este segmento productivo, el precio aparentemente no es un problema hoy día, pues en el caso de los corderos, supera fácilmente en un 50% al mercado formal y la lana es utilizada en la elaboración artesanal de productos de alta demanda.

Los productores medianos no acceden normalmente al mercado informal, pues por el tamaño de su producción, saturan rápidamente la demanda cercana a sus predios. En este mercado la demanda se genera en pequeños poblados cercanos a los lugares de producción y ocasionalmente en automovilistas que transitan por los caminos rurales.

El problema oculto es que el mercado informal impide el crecimiento futuro de los rebaños, pues ya está muy próximo a su saturación. Si aumentara la producción de los pequeños agricultores, pronto tendrían que acceder al mercado formal, que para ellos, bajo las actuales circunstancias, no es rentable.

El mercado formal de los productos ovinos en la zona sur del país es muy imperfecto. Las diversas ferias ganaderas transan 40 a 50 cabezas por remate, pues para cantidades mayores no hay compradores en dichos recintos. Por eso para los corderos de los medianos productores existe un solo comprador a escala comercial, la planta faenadora MAFRISUR.

El precio internacional de la carne ovina deja sólo un pequeño margen para mejorar los valores que ofrece el poder comprador de la planta faenadora del sur, para corderos destinados a la exportación.

El principal problema para acceder al mercado internacional es la falta de corderos, pues los pequeños productores, responsables de más del 80% de los corderos producidos en el sur, no exportan, no solo porque el precio está muy por debajo de lo que ellos obtienen informalmente, sino también porque la calidad de dichos corderos no califica para el mercado formal y menos para el internacional. Para ellos el sobreprecio que obtienen en el mercado informal les permite subsistir, pues sus niveles productivos actuales son tan bajos que con un precio formal tendrían que salir del negocio.

Sólo si el inventario ovino del sur aumentara en forma muy significativa, la alternativa real de exportar carne ovina sería una realidad, pues dichos mercados no solo exigen calidad, sino también volúmenes de importancia.

En el mercado nacional las expectativas son mucho mejores para volúmenes pequeños y medianos, pero hay que desarrollarlo casi desde cero.

La demanda actual es pequeña, pero creciente, siempre que se ofrezca un producto de calidad y a precios competitivos con la carne de vacuno. En la medida que la planta faenadora tenga éxito en su gestión comercializadora abriendo el mercado nacional para la carne de cordero, será posible una mejoría en los precios obtenidos por el productor.

Para el caso de la lana la situación es aún peor, pues prácticamente no existe un mercado formal y cuando lo hay, los precios ofrecidos son al menos un 60% inferiores a los que un producto equivalente obtendría en Magallanes.

De hecho muchos productores entregan toda su producción de lana, como pago del servicio de esquila, al contratista que realiza la faena.

Uno de los principales destinos de la lana en Chile es la exportación al mercado internacional, donde no sólo se requiere calidad, sino también volúmenes, que el reducido tamaño de las explotaciones ovinas sureñas está muy lejos de alcanzar.

Por eso la lana sureña seguirá siendo un subproducto, pues no es fácil consolidar cosechas de distintos productores que difieren mucho en su calidad.

En resumen, reconociendo la gran importancia que tienen los precios en los resultados, el futuro de la producción sureña de ovinos no puede basarse, en el corto y mediano plazo, en una mejoría de ellos, sino solamente en la mejoría de la eficiencia productiva, para bajar los costos y aumentar el tamaño de los rebaños para tener economías de escala y mayores ingresos.

Para los productores ovinos sureños, la solución del problema económico depende principalmente de ellos mismos y viene de la mano de aplicar tecnologías modernas en todas las etapas del proceso productivo.

Afortunadamente hay una gran cantidad de tecnologías conocidas pero no utilizadas, en praderas; nutrición, genética, sanidad y manejo animal, que se pueden incorporar para cambiar el actual sistema productivo que es muy ineficiente. El impacto productivo de aplicar tecnologías modernas, es tan importante, que permite convertir la producción ovina en un buen negocio con los precios del mercado formal.

Algunas de ellas requieren inversiones de gran magnitud, como el mejoramiento de la calidad del suelo y la incorporación de praderas de alta producción. Otras, como el ajuste de la fecha de parición, que determina la demanda nutricional de la oveja, para que coincida con el inicio del crecimiento primaveral de las praderas, es gratis.

Indudablemente que el acceso a la tecnología y su financiamiento, representan hoy día la principal limitante para que el rubro ovino despegue en el sur de Chile en forma definitiva, para aprovechar su gran potencial como alternativa productiva del sector ganadero.

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