Categoría: Estudios

EL CORDERO PESADO GANA TERRENO


                                                           Daniel Claro Mimica

                                                                                                                                   Ing. Agrónomo M.Agr.Sci

     GOLDENSHEEP LTDA

 

La industria ovina en EEUU siempre ha sido el pariente pobre de la ganadería. concentrándose en algunos estados del interior y muy especialmente en las reservaciones de  tribus indígenas. Hasta en las películas de vaqueros los ovejeros siempre fueron discriminados por los grandes ganaderos, relatando sin duda la realidad del rubro en los tiempos del lejano oeste.

Los norteamericanos nunca se han destacado entre los países productores ovinos, a diferencia de su indiscutido liderazgo mundial en la tecnología de producción de carne bovina.

Sin embargo, gracias a su pragmatismo y gran capacidad de innovar, han sido los pioneros en los dos principales adelantos genéticos que hoy día son fundamentales para la producción eficiente de carne ovina.

En primer lugar, a mediados del siglo pasado en la Estación Experimental de Clay Center, Nebraska, descubrieron que las leyes genéticas de Mendel, con su natural dispersión en los cruzamientos, no aplicaban para los principales factores productivos de reproducción, ganancia de de peso etc., sino que dichos parámetros se rigen por la genética aditiva. Con ello, al hacer cruzamientos entre 4 razas, dieron origen al Polipay, la primera raza compuesta ovina, de muy rápida estabilización genética y cuyos principios técnicos revolucionaron al rubro  en Australia y Nueva Zelandia 40 años más tarde.

El otro aporte fundamental ha sido el concepto de producir corderos pesados, para lo cual es indispensable la característica de presentar carne magra. Así los corderos en EEUU se faenan con 80-90 kg de peso vivo a los 11 meses de edad, luego de un proceso de engorda a feedlot.

Determinaron que el carácter magro está asociado, en términos generales, al tamaño del peso adulto del animal. Mientras mayor sea el peso adulto, más se demora durante su etapa de crecimiento en depositar grasa y por ende se pueden faenar a una edad y peso mayor sin sobreengrasarse.

Lentamente los líderes mundiales del mercado ovino han ido reconociendo estos dos grandes descubrimientos de los norteamericanos. En el caso de la carne, en Nueva Zelandia por 60 años produjeron corderos de 12 kg vara. En los últimos 20 años, gracias al cambio genético y a la presión económica, han aumentado a 19 kg vara el peso promedio de sus corderos. Lejos aún de los 30 a 40 kg vara de los corderos producidos en USA. Para continuar aumentando el peso de faenamiento de sus corderos, en Nueva Zelandia, deberán volver a modificar su genética para reforzar dos factores fundamentales, por un lado la producción de leche de las ovejas, a fin de obtener un peso al destete mucho más elevado que el actual y por otro aumentar el factor magro a un mayor nivel que el actual.

Tal como hemos definido hace ya un buen tiempo, en nuestra política de producción de corderos, la apuesta de volcarse al CORDERO PESADO se está imponiendo cada vez con más fuerza en los países líderes del rubro.

Nuestros estudios técnicos indican que el cordero pesado, en el rango de 45-50 kg de peso vivo, es la forma más eficiente de producir corderos para el sur de Chile, aprovechando el periodo de primavera-verano-otoño, que acumula más del 80% e la producción anual de las praderas.

  Para ello es indispensable contar con la genética que garantice la obtención de carne magra y praderas de excelencia para que la ganancia de peso de los corderos sea muy alta, y así  puedan alcanzar esta meta a una edad temprana, 5 a 6 meses de vida, antes de la presencia del invierno donde es muy difícil obtener ganancias de peso.

La época del año más propicia para el crecimiento y desarrollo de los corderos en el sur, está comprendida entre mediados de Septiembre y fin de Marzo, periodo donde se dispone del máximo crecimiento de las praderas además de un alto valor nutritivo, donde el contenido de energía del alimento es fundamental, puesto que normalmente el nivel de proteína está sobre el mínimo requerido.

Podemos distinguir dos etapas en el proceso del desarrollo del cordero. La primera corresponde a la lactancia y luego la engorda.

LACTANCIA:

Comprende desde el nacimiento hasta el destete. Tiene dos fases bien definidas:

  1. Desde el nacimiento hasta los dos meses de edad, periodo donde la leche es el alimento principal del cordero, aportando el 90% de sus requerimientos nutricionales en promedio. Este periodo coincide con los máximos requerimientos de la oveja, que hasta cuadriplica sus requerimientos nutricionales básicos. Por ello el manejo animal la hace coincidir con el máximo crecimiento de las praderas en plena primavera.

A pesar de contar con forraje muy abundante el costo de la lactancia es tan importante para  las ovejas de alto nivel productivo que no son capaces de consumir todo el alimento requerido, aunque haya una gran abundancia de pasto. Deben recurrir a sus reservas corporales de grasa para mantener un alto volumen de producción láctea, por lo que bajan de peso.

  1. La segunda fase se caracteriza por la declinación de la producción de leche y el aumento rápido del consumo de pasto por parte del cordero, que rápidamente pasa de ser monogástrico a rumiante. Casi todas las razas ovinas tienen una lactancia corta, con un máximo de 90 días de duración.  Las razas lecheras como la East Friesian o Milchshaf tienen lactancias superiores a los 180 días.

El destete se programa según la disponibilidad de leche de la oveja y de pasto para alimentar a los corderos destetados. En la producción de corderos de hasta 35 kg. de peso vivo el término de la lactancia de las ovejas coincide con el peso de faenamiento de los corderos y van directamente al matadero, sin un período de engorda.

En el caso de los corderos pesados, con metas de 45-50 kg o más, se requiere un periodo de engorda para completar el proceso productivo

DESTETE Y ENGORDA:

Los corderos provenientes de genética con participación de la raza East Friesian , nacidos a fin de Septiembre, en el sur de Chile, ya  pueden alcanzar un peso de 40 kg a fin de Enero, a una edad cercana a los 4 meses, oportunidad en que son destetados. Si además poseen genética magra pueden continuar su ciclo productivo pasando a la etapa de engorda.

Para ello se deben  alimentar en praderas de muy alta calidad, pues sus exigencias nutricionales son muy elevadas, particularmente en forrajes de alta energía y digestibilidad. Así se asegura un alto consumo de nutrientes, para que su desarrollo no se vea afectado.

Por eso se requiere que las praderas tengan alta digestibilidad, nivel proteico superior a 13 % de proteína y sobre todo, un alto nivel de energía, sobre 2,75 M.cal de Energía Metabolizable por kg de materia seca.

El cumplimiento  de estos requerimientos nutricionales por parte del forraje, no es fácil si no se cuenta con una pradera adecuada. Las ballicas en el verano entran en un periodo de maduración natural, emitiendo espigas, seguido de un periodo de latencia productiva. No solo se detiene momentáneamente su crecimiento, sino que baja notablemente su calidad nutritiva, su digestibilidad y valor proteico.

Sólo el trébol es capaz de tener buen desarrollo en el verano con un alto contenido de energía y proteína, requerimientos indispensables para que los corderos ganen peso a elevadas tasas sobre los 0,3 kg por día.. También cumplen con este requisito las hierbas forrajeras: chicoria y siete venas.

Otras opciones para la engorda estival de corderos son el uso de cultivos forrajeros suplementarios como raps; raps asociado a trébol rosado, o trébol rosado-siete venas y/o chicoria.

El proceso de engorda es la etapa de mayor rentabilidad en el ciclo productivo ovino, similar al caso de los bovinos de carne, pues en este caso el costo adicional en tiempo y en recursos es muy marginal, de modo que prácticamente todos los kilos ganados son utilidad neta.

Hoy día prácticamente no hay engordas de corderos en el país, principalmente por no disponer de la genética magra y también por no contar con las praderas de alta calidad.

En la siguiente tabla se indica el peso óptimo de faenamiento para los corderos provenientes de razas magras, o donde uno de sus padres posee genéticamente dicho carácter

 

PESO OPTIMO DE FAENAMIENTO DE CORDEROS SEGÚN TAMAÑO DE SUS PADRES

tabla pesos

La tabla está confeccionada en base a promediar el peso adulto de la oveja  con el peso adulto del carnero de las razas progenitoras, multiplicando dicho resultado por 0,7. Dicha cifra indica el peso optimo de faenamiento de las crías, según su desarrollo fisiológico, antes de comenzar la etapa del desarrollo donde depositan grasa. Esta tabla no aplica para razas no magras.

En el caso de la raza Goldensheep donde la oveja tiene un peso promedio 70 kg y el carnero 110, el peso recomendado para el faenamiento sería de 63 kg. Si se sobrepasa el peso recomendado se corre el serio riesgo de producir canales engrasadas.

MERCADO:

Afortunadamente nuestro mercado y la Planta Faenadora del sur, han asumido que el futuro de la producción de corderos del sur pasa necesariamente por el cordero pesado, siendo lo más conveniente, no sólo para los productores, sino también para el proceso de industrialización de la carne y en forma muy especial para el consumidor final.

Esta realidad ha costado mucho en ser aceptada en países líderes del rubro ovino como lo es Nueva Zelandia, que se ha caracterizado, no solo por sus innovaciones científicas en favor de la producción ovina, sino también por tener una mentalidad profundamente conservadora en la composición racial de sus rebaños.

Luego de casi 100 años, donde el cordero liviano de 27 kg de peso vivo y 12 kg de canal, basada en la oveja Romney era el estándar del cordero de calidad. Sobre ese peso no se podía comercializar por acumular una gran cantidad de grasa. El aumento acumulativo de los costos de producción hicieron muy poco competitiva a la industria ovina de Nueva Zelandia que en 25 años bajó su inventario de 70 a 35 millones, sobreviviendo solo los productores de mayor tamaño y eficiencia.

Luego a mediados de los años 90 introdujeron nueva genética proveniente de Europa, encabezada por las razas East Friesian y Texel, que  en sus cruzas con el tradicional Romney y gracias a ser magras, permitieron la producción de corderos más pesados, pero aún con un fuerte componente Romney.

Se estableció un nuevo estándar donde el peso de la canal promedio llegó a 17,5 kg. Todavía el Romney, mejorado por selección, domina el inventario, pero cada vez va disminuyendo su impacto con el crecimiento de nuevas razas compuestas, donde el Romney forma parte de ellas como  un componente cada vez menor.  Incluso este  nuevo estándar de 17.5 kg promedio, con un tope de 22 kg para las canales de cordero, se ha ido quedando estrecho ante la permanente lucha de los productores contra el aumento de costos y el aumento de las razas modernas que son mucho más magras incluso que el Romney mejorado.

Lentamente y a razón de 0.3 kg por temporada, se ha ido incrementando el peso promedio de las canales, gracias a que cumplen con el requisito básico de ser magras. Hoy día el peso promedio de las canales de cordero de Nueva Zelandia ha subido a 20 kg y seguirá subiendo.

La industria ovina de Nueva Zelandia tuvo que adecuar sus parámetros de calidad y precios, primero con el cambio de 12 kg a 17.5 kg de peso de canales, eliminando el castigo anterior que pesaba sobre varas de sobre 13 kg., estableciendo una nueva escala  con un tope de 22 kg.  que es el adecuado para su actual genética.

La realidad del mercado y el gusto de los consumidores hace cambiar las exigencias para la cadena productiva. El piso para el mercado de USA y Europa del Norte es de 22 kg vara de carne magra. Muy pronto en Nueva Zelandia deberán cambiar sus normas para promover canales que superen los 22 kg de hoy día.

PRECIO VARA NETO A PRODUCTOR NZ Diciembre 2014
Kg  vara $NZ cordero $NZ/ kg $US/kg $ CH/kg
13 51,73 3,98 2,97 1.869,16
15 88,39 5,89 4,39 2.767,95
17 103,13 6,07 4,52 2.849,59
19 111,62 5,87 4,38 2.759,53
21 122,95 5,85 4,37 2.750,15
FUENTE:  Elaborado en base a Agri HQ-SB report December 2014
1 $US = 0,7456 $ NZ
1 $US = $ 630

Hoy día el precio vara para los productores de corderos en Nueva Zelandia no ofrece mayores diferencias entre los 15 y 21 kg, rango donde se concentra toda la producción. Sin embargo, se establece un fuerte castigo para el que fuera su producto estrella hace 30 años atrás, el cordero de 13 kg vara.

La razón no sólo es por la eficiencia de la cadena productiva, que ha eliminado esta opción, sino porque la demanda de este cordero liviano se ha ido reduciendo a gran velocidad y hoy día sólo se mantiene en los países europeos del área mediterránea, que además concentra la pobreza del continente.

En el futuro cercano, la presión de los productores por producir corderos más pesados y de los mercados que prefieren este tipo de corderos, hará que el poder comprador de las plantas procesadoras en Nueva Zelandia eliminen el castigo para los corderos pesados, donde los productores previamente deberán introducir nuevas modificaciones a sus componentes genéticos para fortalecer el componente magro de las canales a pesos cada vez mayores..

HERRAMIENTAS GENETICAS PARA RENTABILIZAR LA PRODUCCION OVINA EN LA ZONA SUR ¿PROLIFICIDAD O CORDERO PESADO?

                                                                                                                    ARMIN CLARO FOX

                                                                                                     Ing. Comercial  MBA U Adolfo Ibañez

                                                                                                                aclaro@goldensheep.cl

Desde hace al menos 8 años en la zona sur de Chile, particularmente en las regiones IX; X y XIV,  los ovinos tienen pronosticado un gran futuro. Sin embargo, hasta la fecha sólo se ha materializado la construcción de una moderna planta faenadora en Osorno, habilitada para exportar a los principales mercados internacionales: Europa, Japón y por supuesto abastecer al mercado nacional. Los productores estamos en deuda. Hemos tenido 3 años de precios record, 2009 al 2011, pero no ha aumentado significativamente la producción de corderos.

La planta faenadora instalada en Osorno, ha tenido que abastecerse con corderos, desde Los Vilos hasta Aysén para subsistir. La otra moderna planta ubicada en la VIII Región, que también se abastecía en parte desde la zona sur, cerró sus actividades, lo que confirma que el anunciado despegue de los ovinos en el centro sur y sur de Chile, está muy lejos de producirse.

Durante el 2012 el precio del cordero ha disminuido un 30% en el exterior,  lo que disminuirá aún más el entusiasmo de los productores por este rubro. A partir del 2013, con el ingreso a gran escala de China al mercado importador, los precios se vienen recuperando en forma lenta pero sostenida. Con este panorama es importante preguntarse si el diagnóstico optimista de hace 8 años era correcto o porqué no se ha cumplido. La respuesta no es tan simple, por la gran cantidad de factores que influyen en el despegue de un rubro, relativamente nuevo a escala comercial. No es sólo el precio, ni la infraestructura, ni la voluntad de los productores, ni los mercados, ni el apoyo del estado para los pequeños lo que determina el éxito comercial. Todos estos factores, individualmente y en particular en su conjunto, son fundamentales.

Sin embargo, hay  elementos que no se han considerado y que constituyen la base de una explotación ovina exitosa.

El primero de ellos es la PRODUCTIVIDAD DE LAS PRADERAS. Es algo muy fácil de comprender, en particular, con los elevados precios que ha adquirido la tierra en la zona sur en los últimos años. Estos precios hacen cada vez más difícil obtener utilidades con los sistemas productivos ganaderos, cuando se considera el valor de arriendo como uno de los costos importantes de la actividad, pues es difícil imaginar un balance económico sin darle un valor al uso de la tierra, aunque sea propia. Si no se logran praderas de excelencia es imposible obtener utilidades, no sólo con ovinos, sino que con cualquier emprendimiento ganadero.

Asumiendo que tenemos PRADERAS DE EXCELENCIA, esa sola característica tampoco es garantía de tener un éxito económico. Es FUNDAMENTAL el COMO se utiliza dicha pradera. La primera elección, es con que producción animal desarrollamos nuestro negocio y además que actividad específica, que adaptándose al predio, es la que obtiene mejores resultados.

Este tipo de análisis es fundamental realizarlo ANTES de emprender un negocio ganadero, pues posteriormente el costo de cambiar de actividad es enorme. Un análisis macro indica que la actividad lechera, es la que generalmente genera mejores utilidades. Sin embargo, la lechería no garantiza el éxito. El negocio es bastante estrecho y la eficiencia y el tamaño de la explotación, son fundamentales al momento de tener balances positivos. Hay muchas lecherías que por fallas productivas o por su tamaño muy pequeño, no producen utilidades.

Por otra parte, la producción de carne bovina, tiene dos fases bien marcadas: Vaca-Ternero, donde históricamente las utilidades son mínimas y por ello utilizan generalmente los suelos de menor calidad y no compiten con la lechería ni engorda en los mejores suelos. La otra opción, Recría-Engorda, tiene mejores retornos que la crianza, pero dista mucho de los resultados de las buenas lecherías. A pesar de que saber engordar es muy importante, el margen económico es tan estrecho, que la utilidad muchas veces radica en haber hecho una buena compra de terneros. En la práctica, pesa más la habilidad de  comerciante que la de productor. La venta es menos compleja, pues hay mucha competencia entre los distintos compradores de carne, por lo que la compra del ganado para engorda es uno de los factores decisivos para tener utilidades.

La otra alternativa ganadera es la producción ovina, que si bien ha tenido muchos pronósticos optimistas, no ha despegado, a pesar de los favorables escenarios internacionales que tuvo hasta hace un par de años. En la zona sur, dado el alto valor de la tierra y el pequeño tamaño de las propiedades, solo permite tener explotaciones ovinas intensivas, en praderas de alto rendimiento. En los ovinos este sistema productivo tiene bastantes  similitudes con la producción lechera, pues ambas actividades exigen mucha tecnología y son muy sensibles a los errores de manejo.

Una de las grandes diferencias entre la ovejería y la lechería es  la cantidad de mano de obra por predio. Un buen ovejero puede cuidar de 2000 a 2500 ovejas, por lo que en muchos casos constituye el único personal de planta requerido. Sin embargo, la diferencia principal entre ambas actividades es que en la producción ovina intensiva, el periodo crítico de atención del ganado, es durante los 45  días donde se concentran los partos. En esa época la actividad es full time, 10 horas diarias, incluyendo los festivos. En el resto del año la actividad es liviana, cumpliendo el programa de manejo planificado, mediante una supervisión simple, sin mayores problemas sanitarios ni de manejo. La lechería requiere un trabajo intenso durante todo el proceso productivo, tanto en la ordeña propiamente tal, como en la atención sanitaria de las vacas y la crianza de los terneros. En las lecherías estacionales esta actividad dura 10 meses y en las de ordeña permanente, todo el año. En las lecherías la atención veterinaria es principalmente curativa, pues cada vaca enferma es de un alto valor y los problemas de salud en vacas de ordeña son muy frecuentes. Las ovejas sólo tienen un programa sanitario preventivo, pues el valor de cada individuo no compensa el costo de su tratamiento individual. La excepción ocurre en el periodo de parto que es donde se concentran los problemas de salud.

Asumiendo que disponemos de praderas de excelencia, intentaremos analizar que factor productivo, la prolificidad o el peso de venta de los corderos, tiene mayor importancia al planificar una explotación ovina moderna.  Es lógico que el óptimo se obtiene al maximizar ambos factores, pero el manejo de cada uno de ellos sigue un camino diferente, de allí la necesidad de saber el impacto de cada cual en los resultados económicos de la explotación. Para ello utilizaremos la información que hemos adquirido, al comenzar con una moderna explotación ovina intensiva en la provincia de Osorno.

En otras palabras nos creímos el diagnóstico optimista y  ya analizamos nuestros primeros resultados. En praderas top, con sobre 15 toneladas de materia seca por hectárea como producción de forraje, la ovejería intensiva se asemeja mucho a lo que es habitual en Nueva Zelandia.

Se da por sentado la calidad de las praderas, su manejo óptimo, el manejo sanitario y nutricional del ganado. Nuestra apuesta es que, con todas las demás variables optimizadas, EL COMPONENTE GENÉTICO MARCA LA DIFERENCIA.

Analizaremos 4 alternativas para una misma pradera de alta producción, con 20 ovejas/ha. , pero con distinta genética y metas productivas. Como es difícil hacer una comparación física simultánea a escala comercial para las cuatro propuestas analizadas, utilizamos un modelo de simulación, empleando datos reales obtenidos en la zona, donde sólo las opciones 3 y 4 utilizan resultados físicos reales, obtenidos en nuestro rebaño en Osorno. Los parámetros productivos de las dos primeras opciones son supuestos y pueden estar sujetos a errores de menor magnitud. TODAS LAS ALTERNATIVAS ANALIZADAS TIENEN MANEJO INTENSIVO, EN PRADERAS OPTIMAS Y 20 VIENTRES POR HA, que representa el límite superior productivo con los conocimientos actuales.

  1. GENÉTICA TRADICIONAL, no magra y poco prolífica, con 1,1 corderos destetados por oveja adulta encastada. Las borregas de reemplazo de 8 meses de edad no se reproducen por falta de precocidad sexual (componente genético) y los corderos se venden con 37 kg de peso vivo los machos y 35 kg las hembras.(sobre ese peso se engrasan) Un representante de esta genética es el ROMNEY tradicional o Inglés.
  2. GENÉTICA PROLIFICA, pero no magra, con 1,4 corderos destetados por oveja adulta encastada. Las borregas de reemplazo son precoces y se encastan con 8 meses de edad produciendo 1 cordero por borrega encastada. Los corderos se venden al mismo peso que la alternativa anterior, que es el peso actual utilizado en Nueva Zelandia y que se engrasan fuertemente al sobrepasarlo. Esta genética la representa el NZ Romney moderno.
  3. GENÉTICA PROLIFICA Y MAGRA, con los mismos resultados reproductivos que la alternativa 2,  pero producen CORDEROS PESADOS, donde los machos se faenan a los 47 kg de peso vivo y las hembras a los 45 kg. La raza Goldensheep, al igual que varias otras razas compuestas, representan esta genética.
  4. GENÉTICA PROLIFICA y MAGRA, con los mismos resultados reproductivos que las alternativas 2 y 3,  pero produciendo corderos ULTRA PESADOS, con faenamiento de los machos a los 60 kg de peso vivo y las hembras a los 58 kg.  ESTA ES NUESTRA APUESTA para la zona sur de Chile.

Los resultados de las alternativas 3 y 4 han sido obtenidos a nivel comercial en nuestro predio. En el modelo de simulación, para las 4 alternativas, se emplearon los mismos precios de venta de $850/kg vivo de cordero y $ 700/kg lana (2014). Se emplearon los mismos costos unitarios de producción, para aquellas variables generales, como mano obra, fertilización de praderas, manejo sanitario, fletes  etc. No se consideró el precio de arriendo del predio por ser una cifra muy variable y difícil de generalizar.

 

Picture4

RESULTADOS COMPARATIVOS:

 

 

Picture2

Al analizar los resultados expuestos, la primera conclusión es que la excelencia de las praderas utilizadas, por si sola, no garantiza los resultados económicos. Una parte muy importante del resultado se obtiene con la genética empleada. No da lo mismo utilizar cualquier raza pues la principal diferencias entre ellas son:

Precocidad sexual: Muy pocas razas son capaces de producir un cordero en su primer año de edad

Prolificidad: Se pueden obtener sobre 30 puntos porcentuales en el porcentaje de señalada o corderos destetados por oveja solo por efecto de la genética utilizada

Peso de venta: Los corderos magros, de rápido crecimiento diario obtenidos de ovejas con alta producción láctea alcanzan sobre los 50 kg de peso vivo a los 5 meses de edad y es un factor fundamental para maximizar la rentabilidad del negocio ovino. Un cordero tradicional se engrasa sobre los 35 kg de peso vivo y no es aceptado por el mercado formal.

Si se asigna un valor de arriendo comercial al uso de la tierra, queda en evidencia que a pesar de las excelentes praderas consideradas para la simulación de los resultados, la genética tradicional difícilmente cubre el valor del arriendo. (alternativa 1)

Al mejorar la cantidad de corderos, utilizando una genética de alta prolificidad y  precocidad sexual avanzada, mejoran los resultados económicos, pero si se asigna un valor de arriendo al uso de la tierra, no es una alternativa muy atractiva, por la limitación de producir corderos de peso mediano, con hasta 37 kilos de peso vivo. (alternativa 2)

Para hacer rentable la intensificación de la producción ovina se requiere además de las praderas de excelencia, una genética de alta prolificidad (muchos mellizos) y que al menos produzcan corderos pesados, 45-50 kg de peso vivo, para lo cual además del carácter magro, la oveja debe tener una abundante producción de leche. Las alternativas 3 y 4 utilizan la misma genética, con la sola diferencia del peso de faenamiento de los corderos, que por ser magros y de excelentes características carniceras pueden ser faenados a los 5-6 meses de edad a un peso muy elevado, pero con optima calidad organoléptica; excelente masa muscular; carne jugosa y blanda; características requeridas obligatoriamente por el mercado norteamericano y en forma creciente demandada por los restoranes especializados.

El peso de faenamiento del cordero es fundamental para lograr rentabilidades positivas. A mayor peso, la rentabilidad es mayor, pues los costos adicionales son insignificantes. Esta característica realza la necesidad de producir CORDEROS MAGROS, no sólo porque es lo que el consumidor está exigiendo, sino también por ser la mejor opción de rentabilizar el negocio. Sólo con genética adecuada se puede producir corderos magros y es un factor casi desconocido por los productores. Al comparar el costo energético que debe aportar la nutrición para producir un  cordero se obtienen los siguientes resultados:

Picture3

Para un cordero ULTRAPESADO, el  81% del costo de su alimentación está dado por el forraje consumido por su madre durante todo un año hasta entregar un cordero de 35 kg al destete. Ese peso se logra con una lactancia de 93 días en el caso de mellizos y 66 días en los corderos únicos.

Por ello al pasar de un cordero de 35 kg a otro de 60 kg., el costo para aumentar en  un 71% la producción de carne  es muy rentable en términos de consumo de forraje, pues sólo requiere un mayor consumo energético de 19%. En términos de rentabilidad representa casi la totalidad de ella, pues los costos fijos de producción son los mismos para cualquier peso de cordero y los costos variables incrementales para el mayor peso, son insignificantes.

La ovejería no ha despegado en el sur de Chile, fundamentalmente porque no se ha utilizado praderas de alta calidad y productividad. Sin embargo, el factor más determinante es que las razas  tradicionales utilizadas no son compatibles con la obtención de utilidades en el negocio de la carne ovina, aún cuando se utilizaran praderas de excelencia.

En resumen, la ovejería intensiva puede ser muy rentable si se conjugan PRADERAS Y GENETICA DE EXCELENCIA, enfocadas a producir corderos PESADOS y ULTRA PESADOS.

En Chile ese tipo de cordero sólo es posible producirlo en las regiones IX, X y XIV, donde a futuro pueden llegar a ser un producto típico y exclusivo.

El potencial de la producción de carne ovina en la zona sur de Chile, regiones IX, X y XIV

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

SITUACION ACTUAL

El rubro ovino ha sido el “pariente pobre” de la ganadería del sur de Chile, estando asociado a los pequeños productores, que poseen más del 80% del inventario, con dotaciones promedio de 10 ovejas por explotación. La tecnología empleada es de muy bajo nivel, tanto en la base del sistema productivo ganadero, las praderas, como en la producción ovina propiamente tal.

Cuadro 1: INVENTARIO ACTUAL DEL RUBRO OVINO EN
EL SUR DE CHILE, REGIONES IX; X y XIV
       
 

IX

X

XIV

Cabezas

277.000

315.000

116.000

       

Los ovinos prácticamente no tienen acceso a las praderas sembradas y mejoradas. No hay estadísticas disponibles que indiquen la superficie que ocupan realmente, pues comparten el territorio con los bovinos. Utilizan casi exclusivamente praderas naturales degradadas, de muy baja productividad, con una dotación cercana a 3 ovejas por hectárea y con producciones de 0,8 a 1 cordero por oveja, que en el mejor de los casos producen 90 kilos de cordero vivo/ha.

Representa mayoritariamente un rubro de subsistencia, con muy poca participación en el mercado formal. Los corderos se venden principalmente al detalle, en dinero efectivo, en la puerta del predio. La calidad de los corderos es mala, principalmente porque se comercializan con un peso muy superior al recomendable para sus A pesar de ello, el precio es 25 a 30% superior al del mercado formal, representado principalmente por el que ofrece la planta faenadora, que fija el precio en base al mercado internacional.

Los productores pequeños, que poseen sobre el 80% del inventario ovino, ya tienen su propio mercado tradicional, que no exige calidad y paga muy por sobre el precio internacional. La demanda está estabilizada y difícilmente puede aumentar con las características actuales. Se produce entre diciembre y marzo, gracias a la masiva presencia de veraneantes que consumen el total de la producción.

Existen pocos productores medianos con sobre 500 ovinos, donde también, salvo muy pocas excepciones, la tecnología está muy atrasada. Este estrato vende su producción principalmente en el mercado formal. Por la baja eficiencia productiva, causada por el uso de tecnología obsoleta. El negocio es poco atractivo y en los últimos 30 años se ha reducido en más de un 50%, tanto el número de productores de este estrato, como la masa ganadera que ellos poseen.

Cuando la productividad y la eficiencia productiva es baja, la única esperanza de los productores es obtener un mejor precio, el que no siempre es posible de lograr, pues el techo lo impone el mercado internacional, al menos en el mercado formal

Recientemente entró en operación una moderna planta faenadora de ovinos en Osorno, FRIMA, de la empresa MAFRISUR, del consorcio Tattersall, con una capacidad instalada de 300.000 corderos por temporada.

El objetivo principal de la industria procesadora, es captar la producción de los medianos y grandes productores, cuyo acceso al mercado informal es limitado, por los volúmenes que manejan. La principal dificultad está en el precio que puede pagar el mercado formal y en las exigencias de calidad, factores que complican el abastecimiento actual de la industria procesadora.

Es natural que en la medida que el rubro sea atractivo para los productores, aumentará el inventario y la producción. El mercado informal está próximo a su saturación y el futuro del rubro radica en un aumento importante en el número de corderos producidos, de mejor calidad, a precios de mercado formal, pero con costos de producción mucho más bajos. Este incremento en la producción, necesariamente se canalizará en el mercado formal. Por eso es importante visualizar cual es el potencial productivo de los ovinos.

EL POTENCIAL DEL SUR

La base de los sistemas ganaderos eficientes y rentables, es contar con praderas de alta productividad forrajera y calidad nutricional. En el sur de Chile, la principal limitante para tener praderas de alto nivel, es la baja fertilidad de los suelos, asociada a un baja nivel de fósforo, con alta acidez y presencia de concentraciones de aluminio, que reduce la disponibilidad de fósforo para las plantas y en algunos casos problemas de mal drenaje.

Si el suelo no presenta las condiciones adecuadas, no es posible establecer y mantener praderas de calidad. Cuando se corrigen las deficiencias del suelo y se siembran praderas permanentes, de leguminosas y gramíneas, se logran producciones de sobre 15 toneladas de materia seca, similares a las mejores presentes en Nueva Zelandia y muy superiores a las praderas naturales que hoy día aportan entre 2 y 3 toneladas de materia seca al año.

En el cuadro 2 ,se aprecia que la mayor parte de las praderas sembradas y mejoradas, se concentra en las regiones X y XIV, que sustentan la producción de leche y carne bovina, convirtiendo a estas regiones en las principales productoras de carne bovina y leche del país.

Cuadro 2: INVENTARIO DE PRADERAS EN LA ZONA SUR DE CHILE, REGIONES IX; X y XIV
  Superficie en hectáreas

IX

X+XIV

PRADERAS NATURALES

827.000

671.000

PRADERAS MEJORADAS

138.000

525.000

PRADERAS SEMBRADAS

77.000

145.000

El recurso suelo de la zona sur puede ser asignado por los agricultores a diversos rubros, principalmente ganaderos y también cereales. Uno de los factores más determinantes en esta asignación es la rentabilidad que se obtiene en cada alternativa productiva.

Con las tecnologías empleadas hasta ahora, a nivel de campo, el rubro ovino no puede competir con la producción de leche o con las engordas de vacunos.

Sin embargo, las tecnologías disponibles para el rubro ovino, lo transforman en un competidor de primer nivel frente a las mejores explotaciones del rubro bovino, como se aprecia en el cuadro 3.

Las bases de este cambio tecnológico es intensificar la producción con el uso masivo de praderas sembradas de alta productividad, un aumento muy importante en la dotación ganadera y un cambio total de la actual genética ovina utilizada.

Para iniciar un programa de desarrollo, es necesario ir escalando gradualmente el nivel tecnológico y productivo, desde la base actual, con praderas naturales y muy baja productividad.

Aunque se cuente con el capital y los conocimientos tecnológicos, al tratarse de un modelo biológico, las respuestas demoran en expresarse; tanto en praderas, para aumentar su nivel productivo, como en la producción ganadera, donde el proceso es aún más complejo, pues requiere simultáneamente un cambio genético y aumento de dotación. Además, por tratarse de una forma totalmente diferente de trabajo, respecto al manejo tradicional, es necesario que el personal y los productores aprendan muchas tecnologías, totalmente nuevas para ellos, lo que requiere un periodo de tiempo.

El cambio genético se destaca por su alto impacto, al doblar la producción de kilos de cordero producidos por oveja

Utilizando la información disponible para sistemas productivos que emplean distintos grados de intensidad en el uso del recurso suelo, se simuló el resultado económico para un módulo de 33 hectáreas físicas, utilizando la tecnología recomendable para dicho nivel de desarrollo. Los resultados se indican en el cuadro 3.

Cuadro 3: POTENCIAL ECONOMICO PRODUCCIÓN OVINA ZONA SUR DE CHILE REGIONES IX; X y XIV, SEGÚN DESARROLLO TECNOLOGICO

CARGA


3 ovejas/ha

10 ovejas/ha

15 ovejas/ha

20 ovejas/ha

Pradera

natural

mejorada

sembrada

sembrada

M.Seca/ha (ton)

3

7

11

15

Carne/ha (kg)

98

471

705

939

Lana/ha (kg)

8

27

40

54

Ingresos/ha ($)

70.711

397.883

596.659

795181

Costos/ha($)

31.636

196.261

290.453

351.993

margen bruto /ha($)

39.075

201.621

306.205

443.188

margen/cabeza ($)

13.865

22.554

22.810

24.788

costo /kg. carne ($)

322

417

412

375

La situación actual está representada por la primera columna, con una carga de 3 ovejas/ha en praderas naturales. La producción apenas alcanza a 98 kilos de peso vivo por hectárea/año y el margen bruto operacional a sólo $31.000 por hectárea. Es fácil deducir porqué el rubro ovino está en franca declinación y sólo se mantiene a nivel de pequeños productores con rebaños de 10 ovejas, cumpliendo un rol de subsistencia. Los productores de mayor tamaño tienen resultados parecidos pues su mayor dotación de ganado sirve para financiar el costo adicional de la mano de obra contratada, generando excedentes muy bajos.

Al mejorar el nivel de la fertilidad de suelos y productividad de las praderas, se incrementa la carga animal, dotación del predio y también su productividad. Aquí se hace indispensable un cambio genético, para mejorar la cantidad de corderos producidos por oveja y su calidad,

Con praderas de buena calidad, sobre 11 toneladas de materia seca/ha, el margen bruto operacional sobrepasa los $300.000/ha/año, siendo muy competitivo con la ganadería bovina, incluso de leche y también con los cultivos.

Dada la situación actual es natural que los ovinos tengan asignadas las praderas de menor productividad, siendo que es una actividad poco rentable con la tecnología utilizada hoy día.

Existen varias ventajas estratégicas del rubro para fomentar su rápido desarrollo:

  • Los tratados de libre comercio, con importantes cuotas sin arancel que se utilizan sólo parcialmente.
  • La fortaleza del mercado internacional de la carne ovina, con creciente demanda y con oferta estancada.
  • La capacidad productiva de los principales exportadores a nivel mundial, que ha alcanzado un techo.
  • Dos nuevas plantas faenadoras muy sub-utilizadas actualmente. FRIMA y CARNES ÑUBLE.
  • Lo más importante, la disponibilidad de tecnologías de producción no utilizadas, que se reflejan en la simulación económica del cuadro 3, posibilitando que el rubro sea una alternativa productiva de muy alta conveniencia para los productores.

Asumiendo que existe la voluntad de aprovechar estas ventajas, es necesario proyectar el potencial del negocio para el país. Es razonable estimar que en el corto y mediano plazo, el desarrollo del rubro debe provenir del mejoramiento de las praderas naturales.

Si el negocio ovino es bueno para los productores, éstos van a incorporarse a él, en la medida que vean los resultados de sus vecinos. Podemos asumir que en el largo plazo, el 50% de la superficie de praderas naturales se asigna a la producción ovina, invirtiendo en la fertilización de los suelos, para lograr praderas de mediana productividad, con al menos 7 toneladas de materia seca de forraje/ha/año.

En consecuencia, la disponibilidad de praderas para los ovinos con este nivel de productividad, en el largo plazo sería de 750.000 hectáreas en las regiones del sur de Chile.

Cuadro 4: POTENCIAL PRADERAS MEJORADAS Y DOTACION VIENTRES OVINOS
  Regiones

IX

X+XIV

 
  Praderas (has.) mejoradas

413.500

336.000

 
  Vientres (cabezas)

4.135.000

3.336.000

 
  Inventario actual

277.000

431.000

 
  Número potenciaI incremento de vientres

3.860.000

2.905.000

 

Además de las praderas, el otro componente fundamental en un emprendimiento ovino exitoso es la genética. Todas las razas utilizadas comercialmente hoy día en Chile no sirven para una producción intensiva de carne ovina. Sus principales defectos son una muy baja eficiencia en producción de corderos, donde apenas logran 1 cordero por parto; madurez sexual tardía, que sólo les permite producir su primera cría a los dos años de edad y engrasamiento de los corderos a muy temprana edad y bajo peso, con un peso recomendado de faenamiento no mayor a 30 kilos de peso vivo.

Al disponer de la genética ovina moderna se logra producir 1,4 corderos por oveja; la primera cría se obtiene al año de edad y los corderos se pueden faenar con 45 kilos de peso vivo, sin problemas de engrasamiento. La combinación de estos factores hace que las nuevas ovejas produzcan más del doble de carne que las ovejas tradicionales.

Cuadro 5: POTENCIAL PRODUCCION INCREMENTAL CARNE OVINA
ZONA SUR DE CHILE REGIONES IX ;X y XIV  
  REGIONES

IX

X + XIV

 
  Ovejas incrementales

3.858.000

2.905.000

 
  Corderos/oveja

1,35

1,35

 
  Total corderos incrementales

5.208.300

3.921.750

 
  Peso corderos (kg.)

40

40

 
  Toneladas incrementales corderos vivos

208.332

156.870

 
  Toneladas carne cordero

93.749

70.592

 
  N° Ovejas incrementales faenadas

385.800

290.500

 
  Toneladas incrementales ovejas vivas faenadas

27.006

20.335

 
  Toneladas incrementales carne oveja

12.153

9.151

 

El potencial a largo plazo para la producción de carne ovina de la zona sur de Chile, al desarrollar el 50% de sus actuales praderas naturales, a un nivel intermedio de productividad de 7 toneladas de materia seca/ha/año, es enorme. Es sin lugar a dudas la zona geográfica del país que presenta el mayor potencial para esta actividad.

Otra forma de visualizar el impacto potencial de desarrollar este rubro se aprecia en el cuadro 6, con los valores FOB, a precios promedios actuales de la producción incremental exportable.

Cuadro 6: VALOR POTENCIAL PRODUCCION INCREMENTAL CARNE OVINA ZONA SUR DE CHILE REGIONES IX ;X y XIV
REGIONES

IX

X+XIV

TOTAL

 
Ton. carne cordero

93.749

70.592

165.119

 
US tonelada FOB

4.000

4.000

 

 
Ton carne oveja

12.153

9.151

21.404

 
US $ tonelada FOB

1.500

1.500

 

 
Valor FOB Corderos $US

374.997.600

282.366.000

657.363.600

 
valor FOB ovejas $US

18.229.050

13.726.125

31.955.175

 
Valor FOB carne ovina $US

393.226.650

296.092.125

689.318.775

 

El valor del potencial exportable de carne ovina en las regiones del sur de Chile es de gran magnitud, como también el desafío de los productores para lograrlo. Es un proceso de largo plazo pero que bien vale la pena emprender, particularmente cuando las expectativas de mercado pronostican una demanda crecientemente sostenida y una oferta estancada.

Exportación de corderos: oportunidades y desafíos

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

Christian Crempien L.
Médico Veterinario
ccrempien@manquehue.net

MAGALLANES: PIONERO Y LIDER ACTUAL

Desde el siglo XIX, con el masivo poblamiento de las extensas praderas naturales de la XII Región de Magallanes con ganado ovino, este rubro ha marcado la presencia chilena en los mercados internacionales. En los primeros años de la colonización austral, la lana fue el producto que se exportó masivamente, principalmente al mercado de Londres. El negocio produjo grandes ganancias que le dio prosperidad a la Región. De esta manera, que el puerto de Punta Arenas recibía innumerables veleros encargados del transporte de la lana, que casi en su totalidad, se vendía al exterior.

Ya a comienzos del siglo XX, las grandes compañías ganaderas que controlaban la explotación ovina construyeron modernos frigoríficos en Punta Arenas, Puerto Natales y Tierra del Fuego, con tecnología de punta para la época permitiendo exportar importantes cantidades de carne, principalmente borregos, capones y ovejas,  actividad que se sumó al auge económico de la  lana en la zona austral de Chile.

En la segunda mitad del siglo XX, las grandes compañías perdieron la concesión de las tierras fiscales que tenían en arrendamiento, o fueron expropiadas y  dejaron de existir. El Estado subdividió la propiedad, dando lugar a centenares de medianos propietarios, que continuaron la explotación de las antiguas “Estancias”, como se denominaron las  grandes extensiones pobladas con ovinos.

La isla de Tierra del Fuego, se ha especializado recientemente en la producción de carne orgánica certificada por una empresa alemana y destinada al mercado europeo. En el sector continental, que cuenta con praderas de mejor potencial, por su mayor pluviometría, se inició un ajuste tecnológico para adecuar su producción al mercado, que demanda corderos de mayor peso, sin aumento de la  cobertura de grasa. Es así como se están introduciendo razas más especializadas en la producción de carne, tales como el Suffolk, Dorset, Border y Texel, (INIA – Kampenaike), para producir este nuevo producto, mediante cruzamientos sobre las ovejas Corriedale que dominan los rebaños.

La producción de carne que comenzó siendo un subproducto del rubro principal, lana, hoy día está adquiriendo un gran impulso en Magallanes. Hace casi 20 años que Punta Arenas tuvo el primer frigorífico nacional autorizado para exportar ovinos a la Comunidad Europea.

El principal destino de la carne ovina exportada por Chile es Europa, con una creciente importancia de España y Francia. En el continente americano los grandes compradores son México y Brasil.

En los últimos tres años, las exportaciones aumentaron en 120% su valor medido en dólares y 33,4% en volumen. El gran aumento en valor, se debe en parte a que las exportaciones a Europa se transan en euros y luego se convierten en dólares, y durante este período,  el euro se ha valorado al menos 40% frente a la moneda norteamericana.

VENTAJAS ARANCELARIAS

El rubro ovino es sin lugar a dudas una de las actividades agropecuarias más favorecidas con los recientes tratados comerciales suscritos por Chile, y representa un desafío de magnitud para los productores nacionales. Esto podría significar un quiebre positivo en la tendencia, donde por más de 20 años ha disminuido el inventario nacional. Estas ventajas para exportar carne ovina, se aprecian en el Cuadro 1

Cuadro 1.-   Ventajas arancelarias para la carne ovina en los  nuevos tratados comerciales.

(Toneladas sin arancel)

Año  2002

Aumento por Tratado

Año 2003-2004

U.E.*

3.000

2.000 + 10% anual

5.000

USA**

0

SIN LIMITE

SIN LIMITE

TOTAL

3.000

200 ton/año

SIN LIMITE

* Tiene un incremento anual de 200 ton. a partir de 2004.

* * Considera que el Tratado entra en vigencia el año 2004.

COMO AUMENTAR LA PRODUCCION EXPORTABLE

Para aumentar la capacidad exportadora nacional, a primera vista, se podría pensar que la XII Región  sería la más indicada. Magallanes tiene hoy día los mercados; la mayor parte de la masa ovina nacional; excelente infraestructura y experiencia; pero su producción apenas alcanza para los  niveles de exportación previos a los nuevos tratados comerciales.

Con el fin de superar esta limitación, Magallanes tendría dos opciones: incrementar el peso de los corderos, que es lo que demanda el mercado y, aumentar el número de corderos producidos. Ambas iniciativas tienen un importante componente ambiental que las restringe, pues la capacidad de carga animal en sus praderas está copada y el cambio masivo de praderas naturales a las de siembra, es de un costo prohibitivo.

El incremento potencial de la producción de corderos por la vía del aumento de un 15 a 20% en el peso de faenamiento, mediante los cruzamientos con razas de carne utilizadas como cruza terminal en una parte del rebaño, sería de 300 toneladas, cifra muy pequeña frente a la nueva cuota del mercado europeo y a su incremento anual de 200 ton.

Los corderos más pesados consumen mayor cantidad de  alimento y requieren un mejor nivel nutritivo.  Si no se ajusta la carga animal o se produce un aumento de forraje, esta opción no es sustentable en el tiempo. Entonces sucederá que los corderos nuevamente disminuirán su peso, tal como ocurrió con los animales de raza Corriedale, cuyos corderos livianos actuales son la expresión del efecto de un ambiente nutricionalmente deprimido, a causa de la degradación de las praderas.

El aumento del número de corderos sería posible sólo a través de la obtención de  mellizos, que hoy en día son casi inexistentes, pues hay consenso que con las actuales praderas no es posible subir la dotación de vientres. Esta opción presenta grandes dificultades, pues requiere un cambio racial del rebaño de ovejas madres, que en una primera instancia difícilmente sería aceptado por los productores, pues implica necesariamente un perjuicio en la producción de lana, que  aún sigue siendo un rubro de gran importancia. Aún suponiendo un cambio racial masivo, el aumento en la producción de corderos sería relativamente bajo, no más de un 15%, debido a las restricciones que el medio ambiente impone a la producción y sobrevivencia de corderos mellizos. Ello, principalmente, por problemas de nutrición y clima adverso al momento del nacimiento. El mejoramiento de la nutrición de las ovejas madres sólo sería posible con el uso de recursos forrajeros suplementarios y praderas sembradas, que por su gran costo, difícilmente sean rentables de incorporar en Magallanes.

Con los antecedentes expuestos, podemos concluír que el aporte de la Región de Magallanes a un incremento en la exportación de carne ovina, sólo será marginal. Por consiguiente, la respuesta al desafío exportador, con todas las dificultades que ello involucra,  tiene sus mejores oportunidades en la XI Región; en los secanos de la zona central y en la zona sur. Estas tienen un gran potencial para la producción ovina, donde por falta de volumen productivo, calidad del cordero y de plantas faenadoras especializadas, no se ha producido la exportación de carne ovina. Ello a pesar de los excelentes resultados obtenidos por las entidades dedicadas a la investigación para mejorar los resultados productivos del rubro.

EL DESPEGUE DE AYSEN

En la XI Región, INIA – Tamelaike en la década de los 90, demostró el enorme potencial para el establecimiento de praderas, a costos razonables, en la zona húmeda, con producciones de sobre ocho toneladas de materia seca y su utilización con híbridos ovinos junto a una nueva genética. Esta genética se refiere a Border; Dorset; Romney y Suffolk, utilizados como carneros terminales y otras opciones para usar vientres híbridos. Existen en esta región sobre 500.000 hectáreas donde se podrían mantener 8 ovejas de alta productivad por hectárea si se invierte en el establecimiento de praderas de alta productividad.

En el corto plazo, la XI Región podría ser el próximo gran actor en el mercado exportador. Es así como en el año 2003  exportó 170 ton. y sobre US $650.000; pues su mercado más conveniente es el de exportación, dado el alto costo del flete a la zona central del país.

EL SUR TAMBIEN PUEDE

La zona sur es hoy día el corazón ganadero bovino del país y tiene la gran ventaja de contar con las características de clima y suelos que permiten desarrollar las mejores praderas del país, sin nada que envidiar a uno de los lideres mundiales, Nueva Zelandia.

El desarrollo de la ganadería sureña requiere praderas de excelencia; aumento acelerado de la masa ganadera y mercados amplios y atractivos. Para acceder a los mercados de exportación además de la calidad se requiere de un volumen importante, que sólo se logra incrementando la masa ganadera. Una producción ovina moderna tiene muchas ventajas en un programa de desarrollo. El aumento de masa puede ser muy acelerado cuando se dispone de la genética adecuada, caracterizada por la producción de al menos 1,5 corderos por parto y porque las hembras se pueden reproducir ya a los 8 meses de edad, cuando tienen la genética requerida y son bien manejadas. Existe una buena complementación entre ovinos y bovinos con el pastoreo mixto y el atractivo mercado de exportación que presentan los ovinos puede ser una buena opción para diversificar la producción pecuaria.

Estas ventajas han llamado la atención de consultores de Nueva Zelandia que ya están trabajando para desarrollar este rubro en Chile, aprovechando su tecnología que es aplicable en buena medida en la zona sur. Hay que recordar que también el país posee mucha tecnología para este fin  la que lamentablemente muchos agricultores desconocen.

EL POTENCIAL DEL SECANO CENTRAL

La otra zona de un buen potencial es el Secano de la Zona Central, donde los autores han trabajado por 30 años en el CE – Hidango de INIA. La VI Región en el pasado fue un importante enclave ovejero, pero por la baja del precio de la lana y no haber modernizado la tecnología productiva para adecuarse a los nuevos escenarios,  produjo una disminución de más del 50% de la dotación ovina regional. Es así como en la actualidad, los productores  enfrentan una grave situación económica, con permanentes pérdidas en sus resultados operacionales anuales.

Los resultados de la investigación en INIA- Hidango,  indican que es posible pasar de un 80-100% de producción de corderos por oveja encastada, a 140-160%, mediante la masiva producción de mellizos, originados en un cambio genético rápido de las razas ovinas actualmente en explotación. Este solo cambio permite incrementar en casi un 100% el margen económico actual de las explotaciones. Sin embargo, el mayor potencial de esta macro zona radica en la posibilidad de sustituir una parte importante de sus actuales praderas naturales, a un costo razonable, por praderas sembradas, apoyadas por cultivos forrajeros. Estas nuevas praderas incrementan en 8 a 10 veces el potencial de carga animal por hectárea. Ambos cambios tecnológicos se potencian entre sí y causan un impacto de gran magnitud en los resultados productivos, pasando desde una producción actual de 25 kg. de peso vivo por hectárea al año, hasta 530 kilos. De esta forma se mejora en 30 veces el margen económico que obtienen  por hectárea actualmente los productores, sin considerar ninguna mejoría en el precio de los corderos producidos.

En estas dos macrozonas, sur y central, es donde radican las mayores posibilidades de desarrollar una floreciente producción ovina, capaz de producir los animales requeridos por los nuevos tratados comerciales. Se necesita sí de una modernización de las explotaciones, invirtiendo en nuevas praderas de alta producción; generando un cambio racial e incorporando nuevas razas especializadas en carne tales como: Texel, Dorper, Arcot, Limousin y otras. El no contar con ellas afecta la calidad potencial del producto final. Hasta el momento, las importaciones de genética ovina han sido insuficientes y no se han acompañado por la multiplicación biotecnológica de estos valiosos animales.

En el corto plazo, mientras se produce el cambio en la producción primaria para incrementar el volumen de producción y se modernizan las plantas faenadoras para ajustarse a los requisitos de la exportación, el mercado nacional sigue siendo una excelente alternativa en estas regiones, pues el precio de la carne ovina es similar o superior al del mercado de exportación y superior a la carne de vacuno.

EL FUTURO

Para poder acceder a estas nuevas oportunidades comerciales, se debe producir una acción conjunta entre los productores que generan la materia prima, corderos; las plantas faenadoras que realizan el procesamiento industrial y comercialización de la carne y, el Estado, que además del aporte ya entregado para la investigación del rubro, debe hacer una acción de fomento entre los agricultores dedicados a la producción ovina de estas regiones con potencial exportador.

La cadena agroalimentaria es una realidad y hoy día es una de las prioridades del Ministerio de Agricultura.  Aveces  cada eslabón ve sólo su punto de vista, ignorando a los otros actores. Sólo si esta cadena funciona apropiadamente, en forma coordinada y con beneficios para todos, un rubro puede despegar, como ha sucedido con la industria avícola y porcina, donde todos los eslabones responden a la gestión de una empresa que coordina cada etapa del proceso.

Los productores deberán realizar un gran esfuerzo para mejorar su tecnología y aprovechar la abundante información disponible, producto de tantos años de investigación, concentrando  sus esfuerzos en el cambio racial y en la siembra de praderas, que en conjunto mejoran notablemente la eficiencia productiva.

Es indispensable el aporte del sector privado en la habilitación o construcción de plantas faenadoras modernas y eficientes que cumplan con los requisitos establecidos por los países importadores. Por ello los productores ovinos tienen la gran ventaja de que ya existen dos industrias que están en operación y con una ubicación estratégica privilegiada..

La pionera fue CARNES ÑUBLE, ubicada en Chillán y recientemente entró en operaciones  FRIMA, en Osorno, del holding Tattersall.

Los beneficios de la exportación deben compartirse entre todos los actores y evitar que se transforme en sólo una oportunidad para quienes hacen la comercialización. En dicho caso, al no haber un atractivo para los agricultores que producen la materia prima, se pone en riesgo la inversión en plantas faenadoras y en la apertura de mercados.

Finalmente, el Estado no puede  estar ajeno en esta tarea. Mediante un nuevo impulso a  la investigación destinada a generar los conocimientos tecnológicos que requerirá una ovejería totalmente distinta a la actual; fomento a la importación y multiplicación de nuevo material genético y  apoyo a los productores, para que realicen las inversiones indispensables para la modernización del rubro. Este esfuerzo debe constituir un proyecto con acciones planificadas, coordinadas y priorizadas, evitando los frecuentes errores de descoordinación entre los diversos actores que participan en la cadena investigación – difusión de conocimientos – producción – industrialización y comercialización. En este sentido, cada eslabón deberá modernizar y hacer eficiente su accionar, si se quiere cumplir con el desafío de hacer realidad la exportación de carne ovina a gran escala.

Los mercados internacionales están esperando la producción nacional de corderos, gracias al prestigio obtenido por casi 100 años de exportación desde Magallanes.  Generalmente, lo más difícil para exportar es precisamente, abrir los mercados. Aquí la situación es atípica. Hoy día está la demanda, los mercados están abiertos, pero no hay suficiente producción nacional. En suma, el destino de los productores nacionales depende en gran medida de sus propios esfuerzos por modernizar sus sistemas productivos y así poder aprovechar esta excelente oportunidad que muchos otros rubros envidian.

El mercado local y de exportación de la carne ovina chilena

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero Agrónomo, M. Agr. Sci.

La producción comercial de carne ovina tiene dos destinos principales. En la XII Región y crecientemente en la XI Región, se exporta principalmente al mercado europeo. Las exportaciones representan aproximadamente el 50% de la producción nacional. Una proporción de la producción de carne ovina se utiliza en el autoconsumo en las áreas rurales,  cifra muy difícil de cuantificar.

1.- El mercado de exportación:

La exportación de carne ovina ha sido tradicional en la Región de Magallanes desde el comienzo de la ganadería lanar, a fines del siglo XIX.- En años recientes, el aumento del precio internacional de la carne ovina, ha convertido a dicho rubro en un excelente negocio para los productores de  dicha Región.

Cuadro 1.-  Exportación de carne ovina por destino  año 2004  ($US FOB)

PAIS Ton. $US $US/Kg.
EUROPA 3.773,4 16.625,5 4,41
AMERICA 1.361,2 2.594,4 1,91
Otros 240,4 782,4 3,25
TOTAL 5.375,0 20.002,3 3,72

Fuente: Elaborado con  información de ODEPA.

El principal producto exportado es el cordero congelado, en forma de canales completas o medias canales y también trozado en cortes. El cordero exportado proviene en un 95% de la XII Región y el saldo de la XI Región. Se puede clasificar como de peso mediano a liviano, con canales de 12-13 kilos. Sin embargo; los mercados están exigiendo cada vez más, el tipo de cordero pesado pero magro, porque el consumidor rechaza la grasa y prefiere cortes con mayor superficie de músculo y menos hueso. En otras palabras, exige carne con un mayor porcentaje aprovechable para el consumo.

Cuadro 2.- Evolución de las Exportaciones Chilenas de Carne Ovina
               
  2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006  
Toneladas 3.828 4.818 4.269 5.106 5.375 5.586 5.677  
$US Miles 7.427 10.476 11.234 16.369 20.058 24.253 23.439  
$US/Kg. 1,94 2,17 2,63 3,21 3,73 4,34 4,13  
Fuente: Elaborado base información ODEPA      

Aproximadamente un 40% del aumento del precio, expresado en dólares americanos, se debió a la desvalorización de dicha moneda frente al Euro, mientras que el saldo del aumento, es un alza real en Europa, debido a la disminución de los subsidios para la producción europea.-

El incremento del precio internacional ha incentivado el aumento de las exportaciones, principalmente desde la Región de Magallanes, que prácticamente ya no abastece al mercado nacional, sino que desvió la totalidad de sus excedentes de carne ovina a la exportación.

A partir del año 2005 el incremento del volumen de las exportaciones es marginal, debido a que no ha aumentado significativamente la producción y el resto del país aún no comienza la exportación de carne ovina, a pesar de existir plantas faenadoras y la demanda internacional.

La XII Región tiene sólo un pequeño margen para aumentar la exportación de carne ovina, por estar cerca del límite de la capacidad de sustentación de ganado de sus praderas naturales y porque las características agroclimáticas y su sistema extensivo de producción, basado en grandes volúmenes y bajos costos, dificultan una intensificación masiva de la producción.

Los tratados comerciales  firmados por Chile en los años recientes, han abierto un mercado muy amplio para la carne ovina, el que no puede ser abastecido a plenitud por la actual producción nacional. El cupo libre de arancel para exportar a la Unión Europea fue de 5.400 toneladas para el año 2004, donde sólo se exportaron a dicho mercado 3.800 toneladas, con un precio promedio de $US 4,4 FOB por kilo vara, siendo casi exclusivamente carne de cordero.

Este cupo aumenta aproximadamente en 200 toneladas anuales, cifra que es mayor que el aumento de las exportaciones, por lo que queda un amplio margen para que otras zonas del país aprovechen este mercado.- La mayor parte del saldo exportado se destina principalmente a México y corresponde a la categoría de capón- oveja.

Entre los Censos de 1976 y 1996, se redujo el inventario nacional de ovinos en un 35%, donde las mayores bajas correspondieron a la V Región con una baja del 72% y a la XI Región con 55%. En años recientes se ha producido una estabilización en el inventario, como lo indicaría la producción de carne, medida por el beneficio de ganado que se indica en el Cuadro 3 .

Cuadro 3.- Beneficio anual de carne Ovina en Vara por Regiones; Exportación y     Consumo Interno (Toneladas).

REGION

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

V

97

94

52

60

22,4

19

23

27

27

25

RM

1.021

891

684

566

495,0

355

340

301

344

271

VI

202

63

95

108

149

105

138

147

142

198

VII

189

157

101

69

55

42

46

50

34

37

VIII

320

306

251

235

273

220

213

301

268

241

IX

248

301

310

307

319

258

325

232

232

172

X

226

273

265

266

262

272

263

217

147

207

XI

500

494

481

483

548

410

361

402

369

378

XII

7.174

5.971

7.394

9.114

10.547

9.375

9.077

8.049

7.897

7.841

TOTAL Nacional

10.288

8.789

9.811

11.335

12.752

11.141

10.884

9.857

9.625

9.539

Exportación

2.741

2.046

3.304

3.709

4.596

3.828

4.785

4.296

5.106

5.375

Consumo local

7.547

6.743

6.507

7.626

8.157

7.314

6.099

5.561

4.519

4.164

Fuente: Elaborado en base a  datos de  ODEPA.

En este cuadro también se observa que la producción total de carne en vara tiene una tendencia a mantener un nivel cercano a 10.000 toneladas anuales. Sin embargo, mientras la cantidad exportada tiende a subir, el saldo destinado al consumo local lo hace en forma proporcionalmente inversa, teniendo una importante disminución.

El nuevo desafío de aumentar la exportación de carne ovina está mayoritariamente en manos de los productores de las Regiones V a XI. Los mercados están abiertos y existe una buena demanda internacional. Este eslabón de la cadena exportadora, el comprador final, que  es lo más difícil de lograr, no sólo para la carne ovina sino, para cualquier negocio nuevo, afortunadamente ya existe.

El cordero puede ser todo un nuevo éxito exportador en los próximos años, para las regiones  V a la XI.  Esta oportunidad depende principalmente de los productores, que deberán hacer un gran esfuerzo modernizador en sus sistemas productivos para aumentar, no sólo la cantidad de su producción, sino también la calidad de los corderos.

En muy poco tiempo más estarán operando las modernas plantas faenadoras: Carnes Ñuble y Frima en Osorno, cuyas instalaciones están diseñadas para exportar a los mercados más exigentes. ¿Están los corderos para este nuevo negocio? Es evidente que no están, ni en cantidad, ni tampoco existe la calidad requerida para la exportación.

Una  parte importante de los corderos comercializados en la zona centro sur y sur se caracteriza por ser pesados, sobre 35 kilos de peso vivo, pero con un exceso de grasa y masas musculares reducidas; producto de la genética utilizada,  que no es la adecuada para la producción de corderos pesados; condición que limita seriamente su mercado externo. Estas características no son las de un cordero calidad de exportación y es lo primero que deben mejorar los productores locales.

El precio de exportación ha sido un gran estímulo para aumentar la producción en las Regiones Australes, cuyo acceso al mercado del resto del país era caro y difícil, por lo cual la exportación es lejos el mejor mercado para dichas regiones. El precio que ofrecerán las nuevas plantas de la zona centro sur y sur estará determinado por la calidad del producto y también por la gestión comercial y operativa que dichas plantas realicen.

El actual valor del cordero en el mercado internacional permitiría un precio adecuado para que el productor que abastezca a las nuevas plantas, pero la diferencias con el precio local actual, difícilmente  será de gran magnitud, como lo fue en la zona austral. A manera de ejemplo, el precio local para los corderos de exportación en Nueva Zelandia; Australia y Uruguay, fluctúan entre $US 1,2 y 1,4 por kilo vivo. Estos precios son muy similares a los precios obtenidos en el mercado nacional en la temporada de mayor demanda, Septiembre y Diciembre.-

Las Plantas Faenadoras deberán diseñar bien su estrategia de como promover la producción de corderos para la exportación, incentivando y fidelizando a los productores con asistencia técnica; genética; acceso a insumos y servicios, ya que el precio no será necesariamente el mayor estímulo.

Además el estímulo para los productores de estas regiones tiene que venir, más que por el precio, por la seguridad de un mercado de gran tamaño, que no se saturará con la producción nacional.

La modernización de los sistemas productivos es la gran apuesta para que el aumento en la eficiencia y productividad mejore la rentabilidad, los márgenes operacionales y el volumen del negocio de los productores ovinos. Ello se conseguirá al aumentar el tamaño de sus rebaños y la cantidad de corderos que producen  sus ovejas, reduciendo de esta forma los costos unitarios por kilo producido. De esta forma, al tener un mercado seguro, de gran tamaño,  con precios conocidos de antemano, será posible invertir en tecnología y genética, para que las Plantas Faenadoras tengan los corderos que necesitan para satisfacer el mercado de exportación y  así aprovechar los tratados de libre comercio.

Las nuevas Plantas, si quieren tener éxito en su aventura de exportar carne ovina de estas regiones, deberán guiar la modernización del sistema productivo de los productores, comenzando con mejorar la calidad del cordero y también la eficiencia productiva, para que los costos sean adecuados a los precios que el mercado pueda pagar.

2.- El mercado nacional:

El 50 % de la producción nacional se consume en el mercado local. El consumo oficial de carne ovina ha disminuido desde 2,5 kilos por habitante, en los años 60, a 0,6 kilos a fines de los 90 y más recientemente a 0,3 kilos por habitante.

Esta disminución es consecuencia del aumento explosivo de la exportación de carne ovina de Magallanes, cuya producción se ha restado al consumo nacional. De esta forma hoy día la carne ovina es prácticamente una carne exótica en la mesa de los consumidores nacionales en gran parte del territorio.-

A pesar de todos los problemas, este tipo de carne sigue siendo reconocida como la carne roja de mejor sabor y prestigio, manteniendo un precio en vara superior a la carne de vacuno y teniendo una gran aceptación en los restoranes de calidad.

El mercado local prefiere la carne fresca, cuya oferta tiene su máxima expresión en el período Septiembre –Marzo,  para casi desaparecer el resto del año. La falta de una oferta continua es uno de los principales factores del bajo consumo.

La calidad del cordero es bastante variable durante la temporada de oferta. El precio alcanza su mayor valor en septiembre y la calidad es buena, faenándose los corderos con un peso vivo de hasta 30 kilos y una adecuada cobertura de grasa. Con posterioridad, el precio baja significativamente y los agricultores contrarrestan esta baja reteniendo la venta y vendiéndolos mucho más pesados, con cerca de 40 kilos de peso vivo.

Esta sobreengorda no tiene un real costo para el agricultor, porque el pasto ya está disponible y no tiene otro destino. De esta forma, con un menor precio por kilo y el mayor peso logrado, obtienen un valor similar por cordero vendido que el que logran los productores que venden corderos más livianos en Septiembre. El verdadero costo está oculto y es el desprestigio de la carne de cordero por el exceso de grasa..

La genética utilizada para la producción ovina en las Regiones V a X con las razas, Merino Precoz, Suffolk; Hampshire o Romney,  puede producir corderos de buena calidad, sólo si se faenan con pesos bajo los 30 kilos, porque sobre dicha cifra, se acumula una gran cantidad de grasa que es rechazada por los consumidores.

El precio en vara representa en mejor forma el valor del cordero a través del tiempo, por lo reducido del volumen transado en Feria.  Para un promedio desde 1976 a la fecha, se observa un valor cercano a $ 1.300 por kilo vara y un máximo estacional promedio de        $ 1.500 en el mes de Septiembre, ambos expresados en moneda del 2005.

Al comparar los precios de la carne en vara de cordero con la de novillo, el precio promedio año de este último, era superior al del cordero hasta hace 10 años. Sin embargo, a partir de 1995, se ha producido un quiebre en la tendencia. Desde esa fecha el precio de la carne en vara de cordero, base Santiago, supera constantemente al novillo.

En el mercado local, hasta ahora no se registra importaciones masivas de carne ovina, como ocurre con el vacuno, que enfrenta una dura competencia con la carne importada desde los países del MERCOSUR; mientras que la carne de cordero sólo compite con las demás carnes y dicho factor puede explicar la sostenida baja del precio del novillo.

Cuadro 4.- Comparación precios promedios de corderos y novillos, en los últimos 15 años como carne en vara base Santiago, precio sin IVA ($ Marzo 2005)

  Cordero

Novillo

 

$/Kg.

$/Kg.

Promedio 1990-94

1.329

1.498

Promedio 1995-99

1.360

1.281

Promedio 2000-04

1.489

1.119

Fuente: Elaborado con datos de ODEPA.

El precio de la carne de cordero tiende a mantenerse, con una tendencia al alza en el último quinquenio, el novillo baja en forma muy significativa, acumulando una pérdida cercana al 25% en términos reales. Este quiebre de tendencia se aprecia en mejor forma en el Gráfico 1.

Grafico 1.-  Precio Vara de corderos y novillos ($/Kg sin IVA, marzo 2005)

La presentación del cordero en los puntos de venta ha sido por muchos años una barrera importante para que los consumidores lo adquieran. Era usual la venta de corderos presentados en medias canales, haciendo muy difícil el transporte al domicilio del comprador, como también su posterior trozado y almacenamiento en el hogar.

En años recientes se ha mejorado la presentación del producto, principalmente en los supermercados, siendo ahora posible obtener cortes específicos, en porciones adecuadas al tamaño del consumo familiar. Sin embargo, aún es posible mejorar más si se compara con la presentación de los cortes en países desarrollados. En las carnicerías de barrio no se encuentra trozado y la unidad de venta al por menor es ¼ de canal.

La exportación de corderos que en el futuro puedan realizar las nuevas Plantas Faenadoras, próximas a entrar en operación, sin duda que va a tonificar el mercado local y mejorar el estándar de calidad, no sólo para las regiones donde operarán dichas plantas, sino que también tendrán influencia en las regiones aledañas, para las cuales también pueden representar una buena posibilidad de comercialización de los corderos.

Modernización de la producción de carne ovina

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

Las explotaciones ovinas nacionales se podrían clasificar según el potencial productivo del suelo que ocupan, pudiendo formarse dos grandes categorías: con bajo potencial forrajero debido a sus condiciones edafo-climáticas y con alto potencial de producción de forraje.

Producción con bajo potencial forrajero: En esta categoría se encuentran principalmente las explotaciones ovinas de la estepa patagónica y ciertas zonas del secano interior de la zona central y la IV Región, donde por la restricción de pluviometría se hace muy difícil cambiar la actual cubierta vegetal conformada por pasto natural, que si bien está muy bien adaptado a las difíciles condiciones ambientales imperantes, es de muy baja productividad y calidad nutritiva.

Bajo estas condiciones, las explotaciones ovinas se han especializado en la producción de lana, teniendo la carne como un subproducto. En la patagonia, donde las grandes extensiones de las explotaciones compensan la baja productividad de la pradera natural, al permitir el manejo extensivo con importantes economías de escala en mano de obra, gastos generales etc., la producción de carne tiene un rol importante y las explotaciones se pueden describir como de doble propósito: lana y carne.

Las restricciones nutricionales del ganado en épocas que son muy estratégicas para el resultado de la reproducción, tales como  encaste, último mes de preñez y comienzo de lactancia establecen un techo al número de corderos producidos, limitando el número de nacimientos dobles o mellizos y disminuyendo la sobrevivencia de los nacidos, con importantes perdidas en los primeros días de vida de los corderos, por una interacción negativa entre mala nutrición (bajo peso de nacimiento y poca leche disponible) y condiciones climáticas difíciles (baja temperatura- viento- lluvia). Es difícil o tiene un costo muy elevado modificar la nutrición y el efecto del clima adverso en las explotaciones extensivas, de modo que el número de corderos producidos, el factor más importante para que la producción de carne sea el rubro principal, tiene una restricción básica casi insalvable. Adicionalmente las razas laneras o de doble propósito tienen restricciones genéticas para producir corderos de rápido desarrollo o que alcancen un peso elevado, ya sea porque son de crecimiento lento o porque a temprana edad y bajo peso depositan una gran cantidad de tejido graso. Por ello, el potencial de producción de carne de estas zonas es principalmente para producir corderos livianos o de mediano peso.

La principal herramienta para mejorar la producción de carne en este medio ambiente es el uso de cruzamientos terminales para obtener corderos algo más pesados, con menos grasa y cortes de mejor calidad.

Producción con alto potencial forrajero: Existen en el país grandes extensiones de terreno donde la investigación ha establecido un alto potencial para la producción de forraje, con cifras superiores a las 8 toneladas de materia seca por hectárea y en zonas más privilegiadas sobre 15 toneladas. (zonas de riego o con buena pluviometría y distribución de las lluvias). Hoy día, casi todo este potencial no se ha desarrollado, porque los suelos no tienen la fertilidad requerida y presentan praderas naturales, con especies de muy poca productividad y adicionalmente baja calidad nutricional. Una vez superada esta importante barrera de entrada a la modernidad, que es el mejoramiento de la fertilidad de los suelos y establecimiento de praderas de alta productividad, el camino para la producción eficiente y rentable de carne ovina está abierto.

Es bajo estas condiciones ,de praderas de alta calidad, donde el ovino expresa todo su potencial para producir carne, con grandes ventajas sobre otros animales domésticos. Los ovinos tienen potencial de producir entre 1,8 y 2 corderos por vientre encastado; la preñez es de sólo 5 meses y los corderos nacidos pueden faenarse a los 3-5 meses de edad, según el mercado de destino. Adicionalmente su consumo principal es forraje de bajo costo de producción y el ciclo productivo se completa en menos de un año, con alta producción de carne por hectárea. En explotaciones aún más intensivas se puede aprovechar la característica de ciclo sexual muy amplio de algunas razas, en forma natural, cuando la latitud es propicia (zona central) o utilizando un estimulador hormonal del celo (zona sur), para obtener un parto cada 8 meses, acercando así al rubro a la posibilidad de su manejo industrial, de modo de abastecer el mercado con carne fresca casi todo el año.

Además, la carne ovina tiene un precio superior, cercano al 30% sobre la carne bovina, tanto en el mercado nacional como en el mercado mundial.

La producción especializada de carne, como rubro principal de la explotación ovina, depende en primer lugar de la cantidad de corderos producidos e indudablemente también de su calidad; siendo esta última muy amplia, acorde al mercado objetivo del cordero. Hay mercados que exigen corderos ultra livianos o lechales, con canales de 7-8 kilos, destacándose el área del Mediterráneo. En esta categoría la producción nacional es ínfima, estando concentrada en unos pocos productores que abastecen a restoranes especializados de la Región Metropolitana. El cordero liviano se sitúa entre los 10-12 kilos de canal y corresponde a la mayor parte de las exportaciones de las regiones australes. El cordero mediano tiene canales de 13-15 kilos y representa el prototipo del mercado nacional de la zona central, aunque muchas veces con un exceso de grasa, por problemas de manejo e inadecuada genética. Finalmente hay corderos pesados y ultra pesados con canales de 20 y más kilos de peso, de carne magra, caracterizadas también por grandes masas musculares. Son muy demandados por los restoranes y por el mercado norteamericano, que tiene un potencial insospechado. Este tipo de cordero no se produce actualmente en Chile, porque si bien se venden muchos corderos de este peso, no califican para este exigente mercado, por estar muy sobreengrasados.

La cantidad de corderos producidos por hectárea es lejos el mayor factor de eficiencia productiva y depende de tres  componentes principales:

i)   Carga animal

ii)   Prolificidad del vientre

iii)  Nutrición del rebaño

Las claves principales para producir carne ovina en forma eficiente son:

1-     Tener praderas de alta producción

2-     Usar genética de alta prolificidad

3-     Producir carne magra con altas ganancias diarias y con la calidad carnicera de la canal que exige el mercado objetivo

4-     Suplementación del ganado en fases críticas para suplir el bajo aporte de las praderas en dicho momento y para potenciar la producción de mellizos.

Las praderas de alta productividad: Son el principio de la modernización, pues permiten aumentar el tamaño de la empresa en muchas veces, sin adquirir tierra, que hoy día resulta de un costo mucho mayor que el establecimiento de praderas. A manera de ejemplo, en el secano central el costo de una hectárea es al menos $600.000 y produce 800 a 1.000 kilos de forraje medido como materia seca, pudiendo soportar 0.8 a 1 ovejas. Esa misma superficie con una pradera sembrada  puede producir 10 veces más forraje y de mucho mejor calidad, con una inversión en siembra de pradera del orden de $300.000. Para lograr algo similar habría que comprar 10 hectáreas adicionales a un costo de $6.000.000.

Al aumentar la carga, gracias a las buenas praderas,  se pueden manejar rebaños de sobre 1.000 cabezas en pequeñas superficies con una gran economía de escala en los costos de mano de obra, cercos, etc.

La productividad de la pradera no sólo influye en la carga animal, sino que en forma muy directa en la productividad del ganado. La genética de punta no puede expresar todo su potencial si la nutrición del ganado es inadecuada, aspecto que se soluciona con una buena pradera y un adecuado programa de suplementación, basado en  forraje conservado o cultivos forrajeros, ya sea para consumo directo o conservación.

La suplementación: Tiene un gran efecto en mejorar la eficiencia de utilización de las praderas, cuyo crecimiento presenta curvas estacionales, donde en ciertas épocas del año, según la localidad, el crecimiento puede ser nulo. Ejemplo en  invierno en la zona austral por las bajas temperaturas o en verano en el secano central por falta de lluvias.

Las épocas más críticas en la alimentación del vientre ovino están relacionadas a su ciclo reproductivo anual.Una de ellas es el período de su encaste o encarneramiento (15 días antes de colocar los carneros y hasta la fecundación). La sobrealimentación permite aumentar en forma importante la producción de óvulos, maximizando el número de mellizos producidos.

Otra etapa,aún más crítica, es la alimentación en los 30 días antes del parto,pues determina en gran medida el peso del cordero al nacer; su sobrevivencia y la producción de leche, factor también clave en disminuir la mortalidad de los corderos nacidos y en acelerar su crecimiento. Este factor cobra mayor importancia en el caso de los mellizos, por lo que aumentar la prolificidad, si no se mejora la nutrición pre- parto no es aconsejable. En algunas ocasiones hay poco forraje al momento del nacimiento y se debe también forrajear a las ovejas para no afectar su producción de leche.

Algunos granos producidos en el predio como cultivo forrajero constituyen un excelente alimento tales como lupino, avena, cebada, que se consumen enteros sin necesidad de chancarlos o molerlos y son de un alto valor nutritivo, fácil cosecha, almacenamiento, transporte y entrega.

El cambio genético: Es de muy bajo costo, considerando que un carnero de buena calidad cuesta aproximadamente $ 250.000, tiene una vida útil de 5 temporadas y puede cubrir 50 ovejas por temporada. Aquí hay dos líneas de acción

1.- Mejorar la cantidad de corderos producidos, vía aumento de la prolificidad de los vientres. Esta medida es de máxima importancia, aunque sus resultados no se aprecian de inmediato. Por razones prácticas, sólo se puede cambiar la genética por medio de cruzamiento absorbente sobre los vientres locales, cuyo resultado se aprecia en buena medida en las hijas o F1 y ya en plenitud en las nietas o F2. Se producen vientres híbridos de alta prolificidad acorde con los carneros utilizados.

2.- Uso de cruzamiento terminal para mejorar la calidad de los corderos producidos. Su efecto es inmediato.

Herramientas genéticas disponibles para producir más y mejores corderos:

A semejanza de otros rubros ganaderos ya industrializados y de alta eficiencia, como aves y cerdos, es fundamental manejar una línea madre de alta prolificidad. Las razas locales producen generalmente muy pocos mellizos. No existe en el mercado el vientre perfecto o todo terreno, pues las razas disponibles, además de ser poco prolíficas tienen otros defectos, como poca producción de leche, problemas de cojeras al ser muy sensibles al foot-rot o pudrición de la pezuña en terrenos húmedos, etc.

Para solucionar este problema hay dos grandes líneas de trabajo: cruzar con carneros de razas prolíficas (o inseminar), utilizando carneros de razas sobresalientes en esta característica tales como Coopworth,Border Leicester o Milchshaf a manera de ejemplo, formando un híbrido simple que se puede estabilizar. Esta opción obtiene resultados visibles en el corto plazo.

La otra alternativa es la formación de un vientre “compuesto”, partiendo también de la oveja local y  por cruzamiento absorbente se llega a la generación F2, donde el 75% de la genética corresponde al compuesto introducido  inicialmente por medio de los carneros. Esta es la herramienta preferida en los países desarrollados, pues permite “fabricar” el vientre más adecuado a las características locales.

La formación de la línea materna  compuesta, se basa en varios principios genéticos de importancia: el mecanismo de herencia aditiva, la complementariedad de las razas elegidas, el efecto del hibridismo o heterosis y la selección.

Afortunadamente en el ovino los principales caracteres productivos tales como prolificidad, ganancia de peso, producción de leche, tienen herencia aditiva por depender de una gran cantidad de genes, de tal modo que los F1 o híbridos están estabilizados y al cruzarse entre sí no disgregan, manteniendo una gran uniformidad. De hecho la variabilidad entre individuos de una raza pura para estos caracteres es igual o superior a la observada en los híbridos de dos razas  complementarias.

La complementariedad de razas es fundamental al hacer la elección para formar un compuesto. Hay que elegir razas que sean destacadas en alguna característica importante. Por ejemplo para prolificidad destacan Finn; Milchshaf, Border Leicester.- Para ciclo sexual amplio destacan el Merino Precoz y el Dorset. En producción de leche Milchshaf supera a todas las razas, mientras que en sobrevivencia de los recién nacidos, a pesar de su tamaño pequeño, el Finn es lejos la mejor raza. En el carácter magro se destacan nítidamente Finn y Milchshaf.

También hay factores no deseados en algunas razas los que pueden ser compensados al manejar la complementariedad, por ejemplo Finn tiene corderos muy pequeños y de mala conformación, factor que es corregido con la incorporación de Dorset. El ciclo sexual restringido y tardío de Border es compensado con Milchshaf, Merino y Dorset.

Es muy importante tener claro el objetivo de la producción de cada predio en particular, a fin de formar el compuesto más apropiado.

La heterosis es responsable en gran medida del éxito de las razas compuestas debido a que en una sola cruza se logra aumentar la prolificidad que demoraría 50 años en un proceso de selección riguroso. La prolificidad o capacidad de producir mellizos en la hembra híbrida resultante es el valor promedio de los padres componentes, multiplicado por un factor especial acorde al número de razas participantes, que es el efecto propio de la hibridación.

Con dos razas la prolificidad es igual al promedio de las razas componentes multiplicado por 1,03. Al incorporar 3 razas el resultado es el promedio multiplicado por 1,13. El  máximo de heterosis se logra con 4 componentes donde el resultado es el promedio multiplicado por 1,27. Al incorporar más componentes no se aumenta la heterosis pero sí se logran importantes avances en la complementariedad de razas.

La selección si bien como herramienta aislada de mejoramiento es poco efectiva, por la lentitud de sus resultados, se convierte en una herramienta de gran valor para evitar perder gran parte del efecto logrado por la heterosis, al ir aumentando la consanguinidad del ganado compuesto formado. Por ello, es muy importante al tener ya formado el rebaño compuesto, seleccionar particularmente los carneros por su gran impacto, de tal forma de elegir sólo mellizos. También es importante utilizar un número adecuado de carneros, superior a 8 ejemplares, para frenar el avance de la consanguinidad, al evitar un grado muy próximo de parentesco entre los componentes del rebaño.

El futuro: Es muy prometedor para la producción intensiva de carne ovina en las zonas de alto potencial forrajero, utilizando las ventajas competitivas que tiene el ovino como especie frente a otras alternativas ganaderas. Los mercados internacionales están abiertos y la demanda por productos de calidad es alta a precios que son atractivos.

También el mercado nacional es de alto interés pues existe una renovada demanda en todos los restoranes de categoría, donde la carne de cordero se ha posicionado como un plato fino de alto valor. El cordero es indispensable en todo buen asado entre amigos.

Sin embargo, para poder aprovechar estas oportunidades de mercado se requiere aumentar en forma muy significativa la cantidad de corderos producidos e incorporar el concepto de calidad, particularmente reduciendo el contenido graso y aumentando la masa muscular.

Las ovejerías han ido disminuyendo su tamaño y desapareciendo, porque la tecnología utilizada  por los productores es inadecuada, resultando en altos costos de producción y muy bajos ingresos, por el pequeño tamaño de los rebaños. Al modernizar las explotaciones se soluciona el problema económico, sin aumentar el precio de venta del cordero, factor al que los productores suelen culpar de su mal resultado económico, sin analizar previamente que, su actual eficiencia productiva, es incompatible  con el tamaño de sus predios y con obtener el sustento.

Sólo la modernización permitirá revertir la situación económica de los productores ovinos de las zonas con potencial, convirtiendo un negocio en crisis ya por muchos años en una excelente oportunidad comercial, con alta rentabilidad y excelentes márgenes por hectárea.

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