Categoría: Situación en Chile (Page 1 of 2)

LA CALIDAD DE LA CARNE DE CORDERO


El concepto calidad tiene distintas definiciones según el eslabón de la cadena que conecta el lugar primario de producción, los animales en el potrero, con el destino final, el plato del consumidor.

En el mercado informal, responsable de más del 95% de la comercialización de los corderos del sur, manda el tamaño, porque se venden por unidad y no por kilo. Mientras más grande sea el cordero, comen más personas en el asado y así queda más dinero de la cuota aportada por los participantes para comprar el vino, indispensable para pasar el sabor a sebo.

En el reducido mercado formal de los corderos del sur, lo importante es la denominada calidad carnicera, que corresponde a la conformación del cuerpo del cordero y que tiene poco que ver con la calidad que requiere el consumidor final.

El comerciante que compra corderos en pie, prefiere animales musculosos, característicos de las razas especializadas de carne, debido a que tienen un mayor rendimiento de carne vendible por kilo de canal (rendimiento al desposte) que es parte importante de la utilidad del carnicero.

El frigorífico MAFRISUR, en sus reducidas compras, se preocupa fundamentalmente de evitar el exceso de grasa de cobertura. Hasta hace poco limitaba sus compras al rango de 28-35 kg vivo con 13 a 15 kg de canal, dando así satisfacción a lo demandado por los supermercados, sus principales clientes. En años recientes prefieren corderos pesados pero magros, que son los preferidos de los supermercados, pero muy escasos aún.

En los países desarrollados, la carne de cordero se comercializa exclusivamente en el mercado formal y es la de mayor valor de todas las carnes, salvo la super premium WAGYU

El sabor es el más importante componente de la calidad de cualquier alimento. Determina el grado de aceptación por el consumidor final, que es el que en definitiva hace la compra y mueve toda la cadena productiva, procesadora y comercializadora de cada producto alimenticio.

La calidad final del cordero no la dan la conformación ni la magritud, que son solo parámetros intermedios en la cadena productiva.

Las actuales razas ovinas de Nueva Zelandia han sido seleccionadas por conformación de la canal y por cobertura de grasa externa, al detectar que los consumidores rechazan el exceso de grasa.  Hoy día sus corderos con sobre 21 kg de canal no son aceptados por los consumidores, debido a un exceso de grasa de cobertura entre otros factores.

Por un largo proceso de selección durante 60 años han logrado subir el peso de las canales del Romney, su raza dominante, desde 12 kg a 18 kg de canal, pero han llegado al techo para su actual genética.

Estudios recientes han establecido que la grasa en sí misma no es mala. Todo depende de la composición de sus ácidos grasos.  De hecho es la responsable del sabor, ternura, jugosidad, blandura y olor de la carne, en especial cuando presenta una buena infiltración y dominancia de los ácidos grasos insaturados o poli insaturados.

Una adecuada composición de los ácidos grasos convierte a la carne de cordero en saludable, si presenta abundancia de ácido oleico (aceite de oliva). Muy beneficiosos son los ácidos linoleicos conjugados (CLA). Más conocidos son los efectos beneficiosos de los ácidos Omega, de los que ciertas carnes de cordero son muy abundantes, con la mejor proporción de Omega 3: Omega 6,de todas las carnes rojas, siendo menor a 4:1.

Los corderos de Nueva Zelandia tienen gran parte de su grasa en forma externa, con muy poca infiltración y casi sin marmoleo.  Otro gran defecto es la composición de los ácidos grasos con dominancia de los saturados, cuyo consumo frecuente es dañino para la salud, donde algunos de ellos como el ácido esteárico tiene un fuerte olor a sebo.

Para corregir este defecto que está afectando el valor comercial de sus corderos, hace dos años, comenzó el multimillonario Proyecto OMEGA LAMB. Requiere una inversión de 25 millones de dólares, en un periodo de 10 años, donde el 50% lo aporta el Estado y el resto el frigorífico Alliance y un grupo de productores.

Contempla una investigación de combinaciones genéticas para formar una raza compuesta con altos contenidos de ácidos grasos insaturados, gran infiltración y ácidos grasos saludables, seguida por una campaña de marketing para promover las características de este nuevo cordero SALUD y SABOR.

En Chile nuestra raza GOLDENSHEEP ya produce el cordero del futuro, con casi toda su grasa infiltrada, una excelente y saludable composición de sus ácidos grasos, que en una primera etapa se detectó por la gran aceptación  de los consumidores, donde el que come una vez repite y luego mediante análisis de laboratorio.

Para aprovechar estas cualidades hemos comenzado a vender carne envasada directamente a restoranes de la zona, El Espantapájaros y Block House y también en Santiago.

El futuro de la producción de corderos está en masificar el mejoramiento de la calidad para el consumidor y en desarrollar el mercado formal, donde los consumidores viven en las ciudades y hoy dìa prácticamente no tienen dónde comprar carne de cordero.

Es una tarea de largo plazo pero indispensable, donde siguiendo el ejemplo de Nueva Zelandia deben participar el Estado; la Planta Faenadora y los productores.

 

 

 

 

 

LOS PEQUEÑOS OVEJEROS DEL SUR

Daniel Claro Mimica

                                                                                                                            Ing. Agrónomo M.Agr.Sci

                                                                                                                GANADERA GOLDENSHEEP LTDA

 

 

Los pequeños productores ovinos se ubican principalmente entre la VI y XI región, aunque el concepto “pequeño” es diferente en la Patagonia.

La primera consideración es destacar la enorme importancia social del rubro; la concentración en esta categoría de productores del 90% del inventario ovino de la zona sur, y los problemas económicos, derivados de una interacción entre tamaño reducido y tecnología obsoleta, esta última incompatible con el potencial agroclimático y el alto valor de la tierra.

Las características de los “pequeños productores ovinos” difieren según la zona geográfica del país, donde los principales factores comunes son los bajos ingresos generados y el uso de una tecnología totalmente inadecuada, derivada de la adaptación del Sistema Extensivo Magallánico a una realidad de pequeña escala, en predios de pequeño tamaño; realidad que es incompatible con un sistema extensivo de producción.

Zona Central y Centro-Sur.  Son verdaderos ovejeros, mayoritariamente producto de la Reforma Agraria. Tienen en promedio 50 has físicas de suelos de secano y una dotación de 40 ovejas. Casi la totalidad del predio está dedicado a la producción ovina.

Manejan sus explotaciones en forma semi-extensiva y durante los últimos 30 años han recibido asistencia técnica para mejorar temas puntuales de bajo costo de implementación, tales como manejo sanitario; separar los carneros para colocarlos con las ovejas sólo en una época definida de encaste; selección por FENOTIPO y defectos corporales; revisión de carneros (palpación de testículos).

Con esta asistencia técnica han mejorada levemente su eficiencia productiva, subiendo de 80% de señalada en el pasado, a 100% actualmente y elevando su producción promedio de 18-20 kg de peso vivo/ha a 25 -30 kg/ha. Utilizan praderas naturales de baja producción.

Casi todos siembran un par de has de trigo para auto consumo. Tienen 3 a 4 vacas y un par de caballos. Algunos pocos siembran un poco de avena como cultivo forrajero para suplementar sus ovejas, producto de los consejos técnicos recibidos.

Mayoritariamente tienen ovejas “cabeza negra” derivadas del Suffolk y venden sus corderos en la puerta a comerciantes acopiadores.

Por el constante ataque de perros vagos el ganado es encerrado en las tardes, lo que restringe su tiempo de pastoreo en forma importante. No siempre estas encierras protegen al ganado, ya que el perro causa mucho más daño en un piño de ovejas encerradas en un corral que cuando las corretea en un potrero.

NO VIVEN DE LA OVEJERÍA, PUES DEBEN CONTRATARSE COMO MANO DE OBRA Y ADEMÁS RECIBIR LA AYUDA FINANCIERA DE INDAP PARA SUBSISTIR.

El potencial de estos predios, cambiando la genética y en particular, sembrando praderas de trébol subterráneo + ballica Wimmera es bastante elevado, considerando la calidad de los suelos y los 6-7 meses de sequía total que tiene el clima mediterráneo que los caracteriza.

La dotación puede subir desde su actual cifra de 0,8- 1 oveja/ha/año a 6-8 ovejas/ha con un aumento en la producción de peso vivo desde los actuales 20-30 kg/ha a 300-350 kg/ha.

 

ZONA SUR: Hay dos tipos de campesinos que explotan ovejas

a) Los minifundistas o agricultores de subsistencia, que en la IX Región suman 22.300 agricultores; en la X 18.700 y en la XIV 8.500, con un promedio de 11 ovejas por predio, pero que en total suman 579.000 ovinos en estas 3 regiones. Generalmente son producto de comunidades indígenas, muy apegados culturalmente a sus ovejas, pero con superficies muy reducidas de suelo que hacen inviable cualquier desarrollo ganadero económicamente sustentable.

Mejorar la productividad de este universo tan atomizado de productores ovinos, es una tarea casi imposible, a pesar de todo el esfuerzo que se pone, por ser un estrato muy numeroso y donde se concentra la pobreza rural, teniendo eso sí un enorme impacto social.

La asistencia técnica debe concentrarse, tal como se ha realizado hasta ahora, en pocas medidas de fácil ejecución y de bajo costo. Por ejemplo ordenar el ciclo productivo de la oveja, de modo que las pariciones ocurran a finales de invierno y no como ahora en pleno invierno. De esa forma aumentaría en forma importante la sobrevivencia de los corderos nacidos, no solo por tener un clima más benigno, sino en forma más importante, por disponer de una mejor alimentación con el crecimiento primaveral de las praderas.

Este ejercicio ya lo han aplicado con éxito muchos pequeños productores del secano central, donde a pesar de atrasar hasta en dos meses la fecha de parto, el peso de los corderos al momento de venderlos para las fiestas de fin de año, es igual o superior al de corderos de mayor edad, gracias a una mejor ganancia diaria de peso. También la calidad carnicera de estos corderos más nuevos es mucho mejor y la cantidad comercializada aumenta al reducirse las muertes.

El inventario ovino en promedio es de 10 cabezas por productor y es atendido generalmente por las mujeres ,que  además aprovechan la lana en forma artesanal elaborando mantas, gorros, medias etc., gran parte de las cuales venden.

El ganado se encierra todas las noches para minimizar el ataque de perros vagos.

Las praderas son naturales, mayoritariamente de chépica y malezas de hoja ancha, que difícilmente producen 2 ton de materia seca de forraje/ha/año, con una capacidad talajera cercana a dos ovejas/ha/año.

Son praderas “rusticas” que sustentan “ovejas rústicas“, de cabeza negra; originarias en el pasado de ancestros Suffolk y Hampshire, que han constituido la OVEJA ARAUCANA, productora de lana de colores café y corderos que se comercializan en el mercado informal con 35 a 40 kg de peso vivo a los 6 meses de edad, generalmente muy sobre engrasados.

La productividad por oveja es baja, no solo por genética, sino también por la mala nutrición que se acentúa con los partos en pleno invierno, junio, para llegar con corderos al mercado para las fiestas de fin de año.

La producción ovina expresada en kg de peso vivo producido anualmente por hectárea ocupada con ovejas es cercana a 75 kg/ha.

b) Los pequeños agricultores, que en su mayor parte tiene su origen en la Reforma Agraria, con predios de 50 a 70 has.

Los pequeños agricultores tienen una gran aversión al riesgo y por eso en sus predios realizan muchas actividades agropecuarias, desde pequeñas superficies de siembras de cereales, producción ganadera de carne; ordeña de 3-4 vacas para confección de queso; unos pocos cerdos y la infaltable docena de gallinas y  también por supuesto un rebaño de ovejas.

Tampoco son 100% ovejeros propiamente tales, dado que la mayor parte del predio está destinado a mantener ganado vacuno.  Este grupo de pequeños agricultores tiene entre 60 y 80 ovejas en una superficie de 15 a 20  has del total de su predio de unas 50-60 has totales. La producción de peso vivo/ha es cercana a 100 kg/ha/año.

Las características de las explotaciones en cuanto a praderas y genética ovina son similares a las de los agricultores de subsistencia, dominando absolutamente las ovejas cabeza negra y las praderas   naturales en base a chépica.

A pesar de ocupar un bajo porcentaje del predio, los ovinos generan una parte importante de los ingresos anuales, pues venden 60 a 70 corderos en el mercado informal a $60.000-70.000 cada uno.

La producción de queso artesanal es otra fuente importante de ingresos de temporada junto a la venta de terneros. Siempre dejan 2-3 vaquillas como “ahorro” de fácil liquidez. Son la alcancía y seguro de los productores para emergencias de salud, fiestas de bautizos, matrimonios, velorios etc.

Al tener una producción muy diversificada para “disminuir riesgos” (no poner todos los huevos en la misma canasta), indudablemente que bajan sus ingresos totales, al destinar la mayor parte de la superficie de sus predios, a rubros de muy baja rentabilidad, como en el caso de tener vacas para producir terneros, donde siempre el rubro vaca-ternero es y será la actividad ganadera menos eficiente y menos rentable,  pero la más fácil de realizar y la menos riesgosa.

Esta categoría de pequeños agricultores en las 3 Regiones sureñas suman 83.000 ovinos y totalizan 1.000 agricultores, donde la mayoría de ellos se concentran en la X Región.

c) Los medianos agricultores, muchos provienen de predios de sus antepasados familiares que se fueron subdividiendo. Tienen en promedio cerca de 400 ovinos y una superficie cercana a las 100 has. Sólo sumaban 74 en el conjunto de las tres regiones sureñas y su inventario totaliza casi 30.000 ovinos. Estas son las cifras oficiales del último censo agropecuario de 2007,pero ya muchos de ellos se han retirado del rubro por tener permanentemente ingresos menores a sus gastos operacionales. Es un excelente estrato para apoyar su tecnificación tendiente a mejorar su eficiencia productiva y situación económica.

Sus problemas y características productivas son similares a la categoría de pequeños productores.

  RESUMEN DE LA ZONA SUR:

La gran diferencia entre las categorías en que el INE estratificó a los agricultores  productores de ovinos radica principalmente en el tamaño de sus predios y en el inventario.

Sus sistemas productivos son muy similares en praderas; genética; comercialización, diversificación productiva, donde prácticamente no hay agricultores ovejeros especializados en el rubro, pero donde la producción ovina tiene una importante participación relativa en todos los estratos.

En todos ellos la oveja es parte importante de su cultura y el mercado informal de sus corderos es una necesidad, pues por su reducida producción y corderos sobreengrasados, no son objeto de compra por parte de la planta faenadora.

Las ferias ganaderas tampoco son utilizadas por el bajísimo poder comprador en cada remate, donde el tope es cercano a 50 ovinos para cada remate, mientras que en vacunos sobrepasan largamente los 1.000 ejemplares.

ZONA AUSTRAL: Los pequeños productores de Aysén se dedican casi exclusivamente a la producción ovina y sus rebaños tienen cerca de 1.000 ovinos en las zonas más áridas, con cargas animales cercanas a 1 oveja/ha. y manejo extensivo, característico de la Patagonia, utilizando razas de doble propósito como Romney y Corriedale.

En la zona húmeda del llano central las propiedades son de menor tamaño y los rebaños también, dominando la raza Romney y cruzas con cara negra. En esta zona casi no hay productores ovinos de tamaño medio o grande, ya que la ganadería es dominada por el ganado bovino de carne.

Sus problemas son similares a los pequeños productores de la zona sur.

Están muy bien atendidos por INDAP y su nivel tecnológico es similar al de los grandes empresarios, pero a pequeña escala.

En algunas zonas, como en Cochrane, han solucionado el problema de depredadores naturales como el zorro y perros vagos, con la reciente introducción de perros guardianes Gran Pirineo. (proyecto INIA-FNDR). Allí también incursionan en el cambio genético, introduciendo la raza DOHNE MERINO, para aumentar considerablemente el valor de sus cosechas de lana a producir lanas finas.

 

CONSIDERACIONES PARA DISEÑAR UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO PARA LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES OVINOS de la zona Sur.

El gran potencial para el rubro ovino se encuentra en las regiones del sur, por sus condiciones agroclimáticas, que con la debida tecnología e inversiones, hacen de la producción de carne ovina una alternativa muy competitiva, incluso con la producción lechera y muy superior a la ganadería bovina de carne.

La tecnología utilizada por casi la totalidad de los productores ovinos del sur, es una adaptación del exitoso sistema extensivo de producción desarrollado en Magallanes, el que por razones de tamaño de las propiedades, es INVIABLE en términos económicos para TODOS los tamaños de emprendimiento ovino de la zona sur.

Hay un enorme déficit de profesionales que dominen el conjunto de tecnologías que se integran en un sistema intensivo de producción de carne ovina. Este sistema productivo no se conoce en Chile y es el estandard de producción de los países líderes tecnológicos del rubro para zonas de clima templado-lluvioso, como son Inglaterra; Irlanda; Nueva Zelandia.

En los últimos 50 años sólo tres profesionales chilenos obtuvieron un post grado especializado en ovinos en estos países.  Esto es una consecuencia natural para un rubro que viene decayendo en forma permanente y no ha tenido buenas perspectivas laborales para los profesionales con vocación ovejera.

Si no existen profesionales calificados para este sistema productivo, que es el único que es compatible con predios de reducido tamaño y alto valor económico, es muy difícil poder implementarlo sin que haya previamente una capacitación y un reforzamiento en la enseñanza superior.

A pesar de que hoy día no hay demanda laboral para este tipo de profesionales, se debe romper el círculo vicioso, donde el sistema intensivo no se aplica porque no es demandado, por falta de conocimiento de su impacto productivo y no se especializan los profesionales en esta tecnología porque no tienen futuro laboral.

Una primera medida de corto plazo es copiar, a pequeña escala, el programa de becas en Nueva Zelandia para alumnos de escuelas agrícolas que opera con mucho éxito para el rubro lechero.

Otra medida es que algunos profesionales jóvenes hagan estudios de post grado en universidades de países líderes del rubro ovino como Australia, Nueva Zelandia; Irlanda, para que posteriormente dicten los cursos del rubro en la educación superior.

El desarrollo  de la producción de carne ovina se logra con un radical cambio tecnológico en los dos factores estratégicos de la producción moderna: PRADERAS Y GENÉTICA,  que en un mediano plazo logre praderas de 8-9 toneladas de materia seca/ha/año, que permite mantener una carga animal de 10 ovejas/ha más sus crías. En una segunda etapa se puede pensar en tener praderas similares a las mejores del sector lechero y mantener no menos de 15 ovejas/ha/año.

Los productores que no tienen potencial de desarrollo, por disponer de predios muy pequeños, deben tener un reforzamiento en el apoyo asistencial para garantizar su subsistencia. No es factible convertirlos en productores ovinos, aunque seguirán teniendo una decena de ovejas. Deberán seguir recibiendo asistencia técnica en medidas básicas de manejo, de muy bajo costo o sin costo operacional, es la única ayuda razonable por la vía de programas de asistencia técnica. Por ejemplo tener pariciones en primavera; manejo sanitario priorizando las vacunaciones y desparasitaciones.

El esfuerzo en introducir  nuevas tecnologías debe ser exclusivamente para los productores con potencial productivo y en forma de proyectos de desarrollo, donde se combine asistencia técnica personalizada, con aporte de capital para las cuantiosas inversiones requeridas. Estos proyectos deben  tener una duración no menor a 6 años para cada productor seleccionado, con asistencia técnica frecuente, muchas veces mensual, dado el gran dinamismo de los eventos que operan en un sistema de producción intensiva de carne ovina.

La asistencia técnica, sin apoyo para inversiones, tiene muy poco impacto en la productividad.

El diluir los siempre escasos recursos, para tratar de satisfacer a decenas de miles de productores, solo causa un impacto muy marginal en la calidad de vida de los beneficiados y en la productividad.

Los esfuerzos del Estado en financiar Proyectos destinados a fomentar el rubro ovino deben concentrarse en fomentar el AUMENTO DEL INVENTARIO OVINO Y MEJORAMIENTO DE LA CALIDAD DE LOS CORDEROS, que deben hacerse en  forma simultánea.

De acuerdo a la disponibilidad de recursos, se debe seleccionar un grupo determinado de productores para desarrollar estos proyectos de desarrollo, concentrándose en los medianos y pequeños productores, definiendo un número de beneficiarios acorde con el presupuesto disponible y que debiera tener una continuidad de 6 años. Luego de este periodo estos productores deben alcanzar las metas para ser autosuficientes y dar lugar a un segundo grupo de agricultores para que tengan acceso al programa de desarrollo integral.

El mejoramiento de las praderas es fundamental porque con praderas naturales de baja producción ninguna actividad ganadera es rentable.

Este mejoramiento de praderas nace con la inversión más alta, que es indispensable para mejorar la fertilidad del suelo, donde en el sur hay tres factores fundamentales

  • Drenaje de los suelos de Ñadi
  • Corrección de la acidez natural de los suelo
  • Mejorar el bajo nivel inicial de fósforo y azufre.

En suelos con mal drenaje no se pueden establecer praderas de alta producción.

Los suelos ácidos impiden la permanencia de praderas de larga duración, las que si se establecen bajo estas condiciones revierten a su estado original al cabo de solo un año. Igual situación ocurre con suelos pobres en fósforo.

Por ello, si no se enmienda la fertilidad del suelo para satisfacer los requerimientos mínimos de las praderas de alta producción, es inviable establecerlas, pues rápidamente revierten a la condición original de praderas de chépica y malezas de hoja ancha, que están adaptadas a la pobreza del suelo, que se transmite a los productores.

A manera de ejemplo un nivel muy frecuente de pH del suelo original es de 5.2 y para sostener el crecimiento de praderas sembradas el nivel mínimo es de 5,8  Para incrementar el pH en 0,1 unidades se requiere aproximadamente una tonelada de cal, de modo que para corregir el suelo de este ejemplo se requieren 6 toneladas/ha con un costo total estimado, incluyendo su aplicación, de $ 480.000/ha + IVA.

El nivel más frecuente de fósforo de los suelos con praderas naturales del sur es de 5 ppm de P2O5, debiendo llegar a 18 ppm de P2O5, para una pradera con producción de 9 toneladas de Materia Seca/ ha.  Ese incremento se logra con 585 unidades de P2O5/ha con un costo estimado de $430.000/ha + IVA.

El nivel de azufre inicial es cercano a 5 debiendo llegar a 20 para de esa forma favorecer el desarrollo de los tréboles y en especial, facilitar la movilidad del fósforo del suelo, para que pueda ser utilizado por las forrajeras.  Esta enmienda tiene un costo muy aproximado de $200.000/ha + IVA.

En resumen, la inversión en mejoramiento de la fertilidad del suelo para que sea compatible con el establecimiento de praderas de alta producción es del orden de $1.100.000 + IVA  en suelos con buen drenaje.

Finalmente el establecimiento de praderas sobre suelos en que ya se ha mejorado la fertilidad,es cercano a $250.000/ha + IVA.

La inversión total se acerca a $1,5 millones/ha. que si bien es muy alta, permite al menos triplicar, la capacidad talajera inicial del suelo, cuyo valor comercial hoy día no baja de $5 millones/ha. Esta es la única forma de aumentar el tamaño de los inventarios de ganado, medida indispensable para bajar los costos de la producción, diluyendo significativamente los costos fijos en un mayor número de animales productivos.

El proceso de establecer praderas permanentes de alta producción es gradual, por el costo elevado de la inversión en el mejoramiento de la fertilidad del suelo y por la necesidad de ir consumiendo el forraje adicional producido con una dotación ganadera mayor. Generalmente este proceso de desarrollo debe hacerse incrementando la superficie de praderas y simultáneamente aumentando el número de animales, en proporción al aumento de la producción de forraje.

El aumento del número de animales es por medio del crecimiento natural de la masa ovina por reproducción, pues es difícil adquirir vientres en el mercado. Este es un proceso biológico relativamente lento, mientras que la incorporación de praderas, depende principalmente de tener una fuente de financiamiento de las inversiones. Siempre el aumento del forraje debe ir delante del aumento de la dotación ganadera, con un desfase de algunos meses.

El aumento de la producción de forraje comienza con la fertilización y manejo adecuado de la pradera ya existente,  donde en las primeras etapas se va incrementando la productividad inicial de las praderas por la aparición de trébol y gramíneas , aumentando la producción de materia seca hasta un nivel de 5-6 ton/ha. Para completar el desarrollo se requiere sembrar praderas con forrajeras de alta producción cuando los suelos ya tienen la fertilidad requerida.

Este incremento gradual de la producción de forraje en la fase de fertilización del suelo, permite un aumento de la masa ovina basada en el incremento natural por el proceso reproductivo acompañado con una retención de hembras, que debiera ser financiado por el Proyecto de desarrollo, pues el agricultor no tiene la capacidad económica para hacerlo.

Praderas de alta productividad no son rentables con ovejas de baja eficiencia productiva como las actuales razas utilizadas por los agricultores.

El mejoramiento genético es el otro pilar que junto a nuevas praderas permiten el despegue de la producción ovina.

Las actuales razas ovinas presentes en la casi totalidad de las explotaciones del sur, son ineficientes en la cantidad de corderos producidos por oveja y sus corderos sólo son de buena calidad con un peso de faenamiento menor a 30 kg de peso vivo.

El mejoramiento genético contempla dos aspectos fundamentales en la producción de carne ovina, el aumento de la prolificidad y el mejoramiento de la calidad de los corderos, reduciendo el nivel de grasa que  en las razas actuales se acumula en los corderos sobre los 30 kg de peso vivo; mejorando la composición de los ácidos grasos para reducir las grasas saturadas, que no solo son dañinas para la salud, sino que también imprimen el fuerte olor a sebo; reducción del nivel de colesterol y aumentando los ácidos grasos saludables.

La mayor prolificidad de la oveja debe ir acompañada  indispensablemente con un aumento en la producción de leche. Hay numerosos ejemplos de nuevas razas que producen muchos mellizos, pero al no tener leche suficiente, las ganancias diarias de peso son muy reducidas. El resultado final son corderos que no alcanzan un peso adecuado al destete y deben permanecer un largo tiempo en el predio antes de poder comercializarse, caracterizándose por ser viejos y livianos, con poca masa muscular y engrasados.

Por eso es indispensable que la raza elegida tenga en su composición el aporte genético de la East Friesian, así los mellizos tienen una ganancia de peso mucho mayor que el de corderos únicos de razas tradicionales.

Al no haber en la actualidad rebaños comerciales con genética moderna, la forma recomendada de realizar el mejoramiento genético, es mediante el uso de carneros mejoradores, que actúan en un proceso de absorción genética, donde ya las nietas de las ovejas originales se comportan como la genética que se quiere introducir.

El mejoramiento genético tiene un impacto de gran magnitud pues una oveja moderna, especializada en producción de carne, supera en más de 2,5 veces la productividad de las actuales ovejas comerciales presentes en el país.

El costo del mejoramiento genético es mucho menor que el mejoramiento de las praderas, impactando no solo en el nivel productivo, sino también en el grado de aceptación de la carne producida. Este último factor es fundamental para ganar el mercado del consumidor urbano, que es donde está el gran potencial de mercado para la carne ovina a nivel nacional.

El aumento del inventario ovino es clave para dar inicio a un proceso de comercialización formal de los corderos, que además permita el consumo regular de carne ovina por la población urbana, abasteciéndose en carnicerías y supermercados.  Sólo de esta forma será posible la sustentación de la única planta faenadora de la zona sur, tanto para abastecer al comercio formal como también para abrir los enormes mercados internacionales.

En la actualidad el mercado informal consume más del 90% de la producción de carne ovina del sur y aún tiene margen para seguir creciendo. En alguna etapa de un proceso generalizado de aumento de inventarios, el mercado informal quedará saturado y el excedente de la producción necesariamente deberá canalizarse en el mercado formal.

Hoy día los pequeños y medianos productores ovinos solo pueden comercializar informalmente en la puerta del campo, pues las pequeñas cantidades de corderos que producen no tienen cabida en la planta faenadora , tanto por la mala calidad, como porque la cantidad mínima de faenamiento por productor en la Planta faenadora es del orden de 80- 100 corderos.

El precio del mercado informal supera casi en un 100% el que puede pagar el mercado formal. Por eso la única forma para aumentar los inventarios a mediano plazo, es reducir considerablemente el costo de producir un cordero, que está muy ligado al empleo de tecnología moderna y a la economía de escala de tener rebaños de mayor tamaño, de modo que el precio del mercado formal sea rentable para el productor, situación que hoy día está muy lejana para casi todos los productores.

Los perros vagos, en mayor medida que los “asilvestrados”, causan un daño enorme a los pequeños ovejeros, que muchas veces sufren en un solo ataque la pérdida de más del 50% de su capital ovino. Este problema es de alta frecuencia en  la mayoría de las explotaciones ovinas del país y en muchos casos ha sido una de las principales causas del abandono del rubro de muchos productores.

En ciertas zonas el ataque de fauna protegida, como por ejemplo el zorro culpeo y más ocasionalmente el puma , se agregan al riesgo de pérdida de inventario, pero su impacto es mucho menor al daño ocasionado por los perros.

Ambos problemas pueden ser fácilmente evitados con la presencia de perros guardianes, como quedó ampliamente demostrado en Cochrane, donde esta medida redujo pérdidas de más del 20% del inventario anual a 0%.  INDAP debería considerar el aporte de perros guardianes en todos los proyectos de inversión en el rubro ovino.

LOS ESFUERZOS PARA DESARROLLAR LA PRODUCCIÓN  OVINA EN EL SUR DE CHILE

 

                                                                                                          Daniel Claro Mimica

                                                                                                                              Ing. Agrónomo M.Agr.Sci.

                                                                                                                                   Goldensheep Ltda

La producción ovina está presente en la zona sur desde hace muchos años y es uno de los rubros de mayor importancia para varios miles de pequeños productores. Tuvo su época de oro en los años 60, cuando existían explotaciones de importancia, muchas de las cuales contaban con más de 3.000 ovejas en su inventario.

Eran ovejerías con un sistema productivo extensivo, adecuado para la época y cuya principal fortaleza fue contar con superficies de terreno sobre 600 hectáreas, que para hoy día son consideradas grandes. Eso les permitió mantener 3 a 4 ovejas/ha. en praderas naturales  y en algunos casos, hasta 10 ovejas/ha cuando sembraron praderas permanentes.

En esa época la zona central y centro sur,  tenía una población ovina que sobrepasaba los 4 millones de cabezas, mientras que hoy en el mismo territorio apenas se llega a 1 millón.

A comienzo de los años 60,  el Estado reconoció el enorme potencial de las distintas alternativas ganaderas del Sur e  hizo un gran  esfuerzo para potenciarlo, mediante la acción de CORFO, con su recordado PLAN GANADERO SUR, que aplicó la receta perfecta para impulsar el desarrollo: APOYO TECNOLÓGICO MAS APOYO FINANCIERO, en un paquete integrado de tecnologías, con gran énfasis en el DESARROLLO DE LAS PRADERAS.

Para ello se enviaron más de 20 profesionales jóvenes,  a trabajar por periodos de 6 meses en explotaciones ganaderas de Nueva Zelandia, quienes a su regreso al país desarrollaron proyectos para los agricultores del Plan Ganadero, a quienes dieron asistencia técnica personalizada, haciendo un seguimiento mensual de cada Proyecto por hasta 5 años.

El financiamiento para estos proyectos fue dado por CORFO para todas las inversiones requeridas y cuyos plazos y tasas de interés eran las adecuadas a la producción ganadera. El aumento de la masa ganadera se realizó con un BANCO GANADERO administrado por CORFO.

Se introdujeron numerosos avances tecnológicos desde NUEVA ZELANDIA, entre ellos la siembra de praderas de ballica y trébol blanco, la introducción del cerco eléctrico, la producción estacional de leche, la construcción de salas de ordeña modernas; la refrigeración de la leche etc.etc.

Este programa de ayuda a la ganadería del sur duró casi 10 años, durante los cuales tuvo un gran impacto y fue el origen de la industria lechera del sur.

También se desarrollaron varias explotaciones ovejeras de muy buen nivel.

Esta receta de juntar financiamiento con tecnología de punta, ejecutada por CORFO, con una asesoría técnica personalizada, ha sido lejos el mejor y más exitoso apoyo al desarrollo de la ganadería del sur.

Los cientos de miles de hectáreas de este territorio, mayoritariamente tienen 2 aptitudes productivas: FORESTAL o GANADERA.

El Estado ha continuado en forma permanente apoyando al sector forestal, con el decreto 701 para fomentar las plantaciones y con la labor de CONAF, para proteger y ordenar la explotación del bosque nativo.

Luego del abrupto término del PLAN GANADERO SUR, a comienzo de los años 70, el Estado se olvidó del sector ganadero por muchos años.

Posteriormente ha retomado su labor de apoyo a la ganadería, con varias acciones, entre las que destaca  el subsidio para la recuperación de suelos degradados.   Sin desconocer este aporte y el esfuerzo realizado, esta acción es solo algo  aislado , que aborda parcialmente solo un factor de producción, por lo que su verdadero impacto productivo es muy marginal, muy lejano al recordado esfuerzo y éxito de CORFO en los años 60, que fue un enfoque global e integral.

EL APOYO A LA PRODUCCIÓN OVINA

LA AYUDA DEL ESTADO:

En años relativamente recientes se ha vuelto a despertar el interés por concretar el enorme potencial que tiene, en teoría, la producción ovina en la zona sur del país, particularmente de la Araucanía a Chiloé.

Uno de los principales actores ha sido el Estado, por medio de INDAP, con una gran gama de acciones, lamentablemente puntuales y no coordinadas entre sí, por lo que su efecto ha sido muy marginal, incluso para los cientos de pequeños productores beneficiados.

Entre las actividades más conocidas está el apoyo tecnológico básico, vía PRODESAL; la ayuda en obtener subsidios para la recuperación de suelos degradados; el subsidio para sembrar pequeñas superficies de cultivos forrajeros; subsidio a la retención de vientres; compra de carneros y seguramente muchas otras en estos últimos 20 años.

La estrategia de apoyar, simultáneamente, a la mayor cantidad posible de pequeños productores,  se ha traducido en diluir la ayuda que recibe cada usuario, con lo que el impacto real es insignificante.

 Las necesidades del sector son mucho mayores a los recursos disponibles, por lo que la única forma de lograr impactos reales es focalizar la ayuda, aumentando los recursos disponibles para cada beneficiario seleccionado.

A manera de ejemplo, ¿cómo se puede solucionar el problema de falta de forraje de un pequeño productor que tiene al menos 30 has de pradera natural, con el subsidio de 0,5 has de siembra de praderas? Es cierto que ayuda, pero no se nota.

CORFO por su parte también ha estado presente con sus herramientas de fomento, PROFO y  NODOS OVINOS, en muchas comunas del sur.  Además apoyando el desarrollo de seminarios etc.

También algunos MUNICIPIOS han hecho un enorme esfuerzo en desarrollar el rubro ovino en sus respectivas comunas, destacándose al pionero de esta forma de ayuda, la Municipalidad de Loncoche, que por más de 12 años lidera esta iniciativa, con muy buenos resultados en relación a los recursos financieros disponibles.  La Comuna de Loncoche es una de las excepciones  a nivel nacional donde se ha aumentado el inventario de ovinos, lo que refleja el esfuerzo del Municipio por fomentar el rubro.

Recientemente la Municipalidad de Victoria se ha preocupado del rubro, enfocando su accionar en el aspecto GASTRONÓMICO del cordero para promover su consumo

También el Estado ha apoyado con importantes recursos de los FNDR  (Fondos Regionales de Desarrollo) algunas iniciativas de Universidades e INIA, como por ejemplo, a la UFRO en su Proyecto de descripción de la oveja Mapuche, con el objetivo de convertirla en raza y algo similar con INIA para la Oveja Chilota.

FIA tampoco ha estado ausente, apoyando giras tecnológicas de productores a Europa, Uruguay etc.; a los municipios de Loncoche y Victoria, a diversos proyectos de investigación en temas puntuales y al Consorcio Ovino, que a pesar de todos los esfuerzos no pudo despegar.

Las iniciativas ya mencionadas son las más conocidas, pero con seguridad hay muchas otras, donde el Estado ha hecho esfuerzos financieros  muy grandes para apoyar a los  productores de ovinos. Lamentablemente el resultado concreto ha sido insignificante, o nulo, pues el inventario de ovinos ha seguido disminuyendo en la zona sur.

EL SECTOR PRIVADO.

La principal acción ha sido la realizada hace unos 8 años por el Holding del Grupo TATTERSALL, que  invirtió varios millones de dólares para construir la excelente planta Faenadora y Procesadora de carne ovina MAFRISUR en Osorno, con una capacidad instalada de más de 200.000 corderos por temporada, como base de su PROYECTO OVINO.

 También implementó un Plantel Genético y promovió la incorporación de medianos y grandes productores para que se iniciaran en el rubro ovino y fueran la fuente de abastecimiento de la Planta Faenadora.

Lamentablemente la incursión de estos nuevos productores fue un fracaso, por desconocimiento de normas básicas de manejo, principalmente en aspectos sanitarios, que significaron la muerte  en el primer año, de cerca del 30% de los 30.000 vientres ovinos que este grupo de productores trajo desde Magallanes.

Esta inversión hasta ahora no ha podido justificarse por FALTA DE CORDEROS, pues en sus mejores temporadas ha faenado menos de 35.000 animales anuales y muchos años menos de 15.000, a pesar de recolectar corderos desde Los Vilos hasta la Región de Aysén.

 

¿PORQUE TANTOS ESFUERZOS NO FRUCTIFICAN?

Esta es la GRAN PREGUNTA que nos debemos hacer entre los que creemos en el futuro de este rubro. No es por falta de empeño y tampoco porque el rubro no tenga potencial.

 Lamentablemente no hay una respuesta satisfactoria, lo que se refleja en la falta de resultados , donde a pesar de tanto esfuerzo realizado por el Estado y los Privados, cada vez hay menos ovejas.

En mi personal opinión el problema radica en no haber definido un diagnóstico acertado.  El proceso de producir y comercializar corderos es una compleja cadena de eventos, donde cualquier eslabón que falle hace fracasar el resultado. De allí la diversidad de diagnósticos, pues cada profesional aporta su propia experiencia sobre los problemas que le ha tocado solucionar, que eran propios de un productor en particular, pero no el PROBLEMA PRINCIPAL DEL RUBRO.

Los esfuerzos hasta ahora se han concentrado en solucionar problemas de eslabones menores de la cadena del proceso productivo y comercial del rubro, que han pasado a ser mayores, pues sus fallas han hecho fracasar muchos emprendimientos.

Sin embargo, creo que no se han definido los PILARES DEL PROCESO, por lo  que no se les ha dado la importancia que tienen. Aquí aplica perfectamente el refrán “los arboles no dejan ver el bosque”, pues los innumerables detalles que aveces no funcionan esconden el problema principal.

Estos pilares fundamentales son PRADERAS DE OPTIMA CALIDAD Y GENÉTICA. Son los verdaderos motores de todo el sistema, donde ambos condicionan toda la cadena productiva.

 Si no hay praderas de alta producción, la masa ganadera no puede crecer y si no hay genética moderna, la calidad de los corderos es mala, con lo que tampoco habrá mercado.  Sin esta genética también la eficiencia productiva de las ovejas es mala. Al no tener una buena genética no se justifica invertir en praderas.

Hemos invertido mucho tiempo en detalles y en solucionar problemas menores, pero hemos descuidado lo más importante.

Es cierto que la comercialización es importante, pero hoy día se venden TODOS los corderos que se producen, más del 90% de ellos en el mercado informal, a precios muy superiores a los del mercado formal.

Por eso todos los esfuerzos que hagamos ahora en el sector de comercialización y  para fomentar el consumo formal de carne ovina, no tienen ningún efecto en el corto y mediano plazo.

Hoy día no hay corderos para este esfuerzo, pues casi todos van al mercado informal a un precio muy alto.  Dicho esfuerzo sólo servirá para mucho más adelante, cuando haya  abundancia de corderos de calidad, producidos a un costo muy inferior al actual.

Se ha establecido un verdadero círculo vicioso: NO AUMENTA EL CONSUMO FORMAL  PORQUE NO HAY CORDEROS Y NO HAY MAS CORDEROS PORQUE NO AUMENTA EL CONSUMO FORMAL.

Un productor ovino, que utiliza tecnología tradicional, no puede subsistir vendiendo su producción con los precios del mercado formal.  Por otra parte el mercado formal no puede comprar corderos al precio del mercado informal.  Este es el nudo del problema.

Para desarrollar el mercado formal, es fundamental que los productores cambien su tecnología, introduciendo praderas de calidad y genética moderna.

Deben producir corderos de excelente calidad, en mucho mayor cantidad y a menores costos, bajando el precio al consumidor final.

El mercado informal es fundamental hoy día para los pequeños y medianos productores, quienes, a pesar de los excelentes precios, apenas subsisten porque sus volúmenes de producción son muy pequeños y sus costos muy altos. Este mercado informal no tiene una demanda infinita y en la medida que los pequeños productores aumenten el tamaño de sus rebaños van a tener que comercializar una parte muy importante de su mayor producción en el mercado formal, pues de otra forma no podrán vender todos sus corderos.

 En la medida que los pequeños productores puedan acercarse a su potencial productivo , que es al menos 5 veces el actual, van a bajar sus costos, podrán vender a menor precio corderos de mejor calidad y obtener ingresos muy superiores a las actuales, pasando de una producción de subsistencia a una de mercado, con el beneficio final para ellos mismos y para los consumidores

En resumen, el esperado despegue de los ovinos depende principalmente de incorporar PRADERAS Y GENÉTICA moderna, sin descuidar los innumerables eslabones de la cadena productiva, en los cuales hemos invertido tanto tiempo y dinero, sin enfocarnos hasta ahora en los dos factores de mayor importancia.

EL EFECTO PRECIO EN LA PRODUCCIÓN OVINA DEL SUR

 Daniel Claro Mimica

Ingeniero Agrónomo M.Agr.Sci.

GOLDENSHEEP LTDA

Muchos productores ovinos se consuelan de sus malos resultados económicos culpando a los bajos precios obtenidos por sus corderos y lana. El precio es un factor, que por importante que sea, no es controlado por el productor ganadero.

Sin duda que el precio, tanto de la carne como de la lana, influye mucho en el resultado económico de una explotación ovina. Sin embargo, el productor tiene pocas herramientas para mejorarlo.

Sobre el 80% de los corderos del sur son producidos por los pequeños productores, en rebaños de hasta 50 ovejas (10 en promedio) y se comercializan informalmente en la puerta de los predios. Lamentablemente estos productores no tienen otra real alternativa para vender su producción. En este segmento productivo, el precio aparentemente no es un problema hoy día, pues en el caso de los corderos, supera fácilmente en un 50% al mercado formal y la lana es utilizada en la elaboración artesanal de productos de alta demanda.

Los productores medianos no acceden normalmente al mercado informal, pues por el tamaño de su producción, saturan rápidamente la demanda cercana a sus predios. En este mercado la demanda se genera en pequeños poblados cercanos a los lugares de producción y ocasionalmente en automovilistas que transitan por los caminos rurales.

El problema oculto es que el mercado informal impide el crecimiento futuro de los rebaños, pues ya está muy próximo a su saturación. Si aumentara la producción de los pequeños agricultores, pronto tendrían que acceder al mercado formal, que para ellos, bajo las actuales circunstancias, no es rentable.

El mercado formal de los productos ovinos en la zona sur del país es muy imperfecto. Las diversas ferias ganaderas transan 40 a 50 cabezas por remate, pues para cantidades mayores no hay compradores en dichos recintos. Por eso para los corderos de los medianos productores existe un solo comprador a escala comercial, la planta faenadora MAFRISUR.

El precio internacional de la carne ovina deja sólo un pequeño margen para mejorar los valores que ofrece el poder comprador de la planta faenadora del sur, para corderos destinados a la exportación.

El principal problema para acceder al mercado internacional es la falta de corderos, pues los pequeños productores, responsables de más del 80% de los corderos producidos en el sur, no exportan, no solo porque el precio está muy por debajo de lo que ellos obtienen informalmente, sino también porque la calidad de dichos corderos no califica para el mercado formal y menos para el internacional. Para ellos el sobreprecio que obtienen en el mercado informal les permite subsistir, pues sus niveles productivos actuales son tan bajos que con un precio formal tendrían que salir del negocio.

Sólo si el inventario ovino del sur aumentara en forma muy significativa, la alternativa real de exportar carne ovina sería una realidad, pues dichos mercados no solo exigen calidad, sino también volúmenes de importancia.

En el mercado nacional las expectativas son mucho mejores para volúmenes pequeños y medianos, pero hay que desarrollarlo casi desde cero.

La demanda actual es pequeña, pero creciente, siempre que se ofrezca un producto de calidad y a precios competitivos con la carne de vacuno. En la medida que la planta faenadora tenga éxito en su gestión comercializadora abriendo el mercado nacional para la carne de cordero, será posible una mejoría en los precios obtenidos por el productor.

Para el caso de la lana la situación es aún peor, pues prácticamente no existe un mercado formal y cuando lo hay, los precios ofrecidos son al menos un 60% inferiores a los que un producto equivalente obtendría en Magallanes.

De hecho muchos productores entregan toda su producción de lana, como pago del servicio de esquila, al contratista que realiza la faena.

Uno de los principales destinos de la lana en Chile es la exportación al mercado internacional, donde no sólo se requiere calidad, sino también volúmenes, que el reducido tamaño de las explotaciones ovinas sureñas está muy lejos de alcanzar.

Por eso la lana sureña seguirá siendo un subproducto, pues no es fácil consolidar cosechas de distintos productores que difieren mucho en su calidad.

En resumen, reconociendo la gran importancia que tienen los precios en los resultados, el futuro de la producción sureña de ovinos no puede basarse, en el corto y mediano plazo, en una mejoría de ellos, sino solamente en la mejoría de la eficiencia productiva, para bajar los costos y aumentar el tamaño de los rebaños para tener economías de escala y mayores ingresos.

Para los productores ovinos sureños, la solución del problema económico depende principalmente de ellos mismos y viene de la mano de aplicar tecnologías modernas en todas las etapas del proceso productivo.

Afortunadamente hay una gran cantidad de tecnologías conocidas pero no utilizadas, en praderas; nutrición, genética, sanidad y manejo animal, que se pueden incorporar para cambiar el actual sistema productivo que es muy ineficiente. El impacto productivo de aplicar tecnologías modernas, es tan importante, que permite convertir la producción ovina en un buen negocio con los precios del mercado formal.

Algunas de ellas requieren inversiones de gran magnitud, como el mejoramiento de la calidad del suelo y la incorporación de praderas de alta producción. Otras, como el ajuste de la fecha de parición, que determina la demanda nutricional de la oveja, para que coincida con el inicio del crecimiento primaveral de las praderas, es gratis.

Indudablemente que el acceso a la tecnología y su financiamiento, representan hoy día la principal limitante para que el rubro ovino despegue en el sur de Chile en forma definitiva, para aprovechar su gran potencial como alternativa productiva del sector ganadero.

EL NEGOCIO OVINO EN CHILE

Daniel Claro Mimica
Ing. Agrónomo, M.Agr.Sci.
daniel@goldensheep.cl

MAGALLANES:

Principal región ovejera del país. En la actualidad con 2 millones de ovejas y 95% de las exportaciones de carne  ovina del país.

Sistema productivo extensivo, donde casi el único insumo es la mano de obra, con un ovejero por 3.000 ovejas. Costos muy bajos en operación y tierra de muy bajo valor, sin otras opciones productivas, salvo los bovinos de carne que son menos rentables.

Se basa en pastos naturales, muy difíciles de reemplazar, tanto por costo como por condiciones climáticas. Actual producción muy cercana al techo productivo. Exportación de carne casi estancada con 5.500 a 6.000 ton/año, donde sólo 4.500 ton. van a Europa, cuya cuota sin arancel es de 6.000 ton/año y se incrementa en 200 ton. anuales.

El tamaño medio de los 300 principales productores ovinos es de 4.000 ovejas. Hay unos 15 EMPRESARIOS de mayor tamaño con rebaños desde 20.000 a 300.000 ovejas.

Margen bruto operacional aprox. $20.000 por oveja y $15.000 por hectárea. Pero cada productor tiene muchas ovejas en muchas hectáreas.

Aunque por razones de adaptación a las duras condiciones ambientales utilizan una raza doble propósito, cerca del 80% de los ingresos proviene de la producción de carne.

 

V a X REGION:

El inventario en 50 años  de esta macrozona bajó de 4 millones de ovejas, a sólo 1 millón. La reforma agraria  de finales de los años 60 eliminó las ovejerías de un tamaño superior a 1000 ovejas. Este cambio de escala productiva en la práctica significó el fin de la ovejería como rubro productivo comercial en toda la zona central y buena parte de la zona sur.

El sistema productivo era y aún  es, extensivo, similar al magallánico, pero en predios muy pequeños, en base a pasto natural e inviable por la reducida escala utilizada. Apenas genera ingreso para el pago de la mano de obra en los predios malamente llamados “grandes”.

Más del 75% del inventario está en explotaciones de 10 ovejas. Muy pocos predios comerciales con más de 1000 ovejas. Casi no hay empresarios, sólo agricultores.

Producción en zona central 20 a 30 kg de peso vivo/ha al año y en la zona sur 90 a 100 kg. Margen bruto operacional -$6.000/ha zona central y sólo $28.000 /ha en la zona sur.

PORQUÉ HAY UNA GRAN OPORTUNIDAD COMERCIAL:

 La declinación permanente del negocio ovino, desde los años 60 en adelante, a causa de que el rubro dejó de ser un negocio atractivo, se refleja fielmente en la desaparición de los empresarios ovinos y la constante disminución del inventario.

Hay regiones donde las cifras son realmente dramáticas, como por ejemplo en la V Región, cuyo inventario bajó desde casi 200.000 cabezas (1975) a menos de 27.000 y con seguridad seguirá bajando, por los 8 meses de sequía anual; inexistencia de mataderos; robos; ataque de perros; incendios etc.

Sin embargo, donde el clima es propicio para el crecimiento de las praderas durante la mayorparte del año, a pesar de la muy deprimida situación actual del rubro ovino, existe un enorme potencial esperando su oportunidad.

La tecnología moderna utilizada en los países líderes no se emplea en Chile y su aplicación hace el negocio muy rentable, en términos comparativos con otras alternativas ganaderas y agrícolas; particularmente en la zona sur, aunque no tanto en la zona central.

El gran potencial se concentra en las regiones IX, X y XIV, donde existen sobre 1,5 millones de hectáreas de pastos naturales de muy baja productividad, que  en un importante porcentaje se puede sustituir por praderas sembradas, si se mejora la fertilidad del suelo e incorpora semillas forrajeras. El aumento en productividad  de forraje por hectárea con este cambio es de hasta 5 veces.

EN LA ZONA SUR:

INGRESOS BRUTOS:  Esta cifra es muy fácil de calcular y nos da una primera idea del potencial económico de un rubro. No hay que engañarse porque lo que realmente importa es el Margen Neto, al descontar los gastos operacionales, habiendo algunos rubros con gastos muy elevados.

Lecherías TOP: Producen 8.000 lts. de leche/ha., con un precio productor de $200/lt. generando un ingreso bruto de $ 1.600.000/ha/año.

Engorda de novillos TOP: Producen 800 kg. de ganancia de peso vivo/ha/año vendidos a $ 1000/kg., obteniendo un ingreso bruto anual de $ 800.000/ha.

Crianza TOP: Produce 2,5 terneros/ha/año con 600 kilos vendidos a $1100/kg, ingresando una venta bruta de $ 660.000 /ha./ año.

Trigo TOP: Produce 75 quintales/ha a $ 15.000, con un ingreso bruto de $1.125.000/ha

Ovejería TOP: Con 20 ovejas/ha produce 1.250 kilos de peso vivo/ha anual a $ 900/kg. El ingreso bruto es de $1.125.000/ha.

 

GASTOS OPERACIONALES:

Cada cual tiene sus propios costos operacionales, por lo que es difícil generalizarlos. Es una tarea personal de cada productor analizar el potencial de su campo al explotarlo con las distintas alternativas productivas que son posibles de realizar.

La lechería y el trigo son los con mayores gastos operacionales.

La lechería, en mano de obra, electricidad, insumos veterinarios y concentrados alimenticios.

El trigo, en semillas, pesticidas, herbicidas, fertilizantes y maquinaria. El trigo no puede repetir el uso del suelo y es el más rentable de la rotación de cultivos, por lo que el ingreso promedio año, baja considerablemente al hacer el ciclo completo de cultivos de la rotación para un mismo potrero.

 El gasto en praderas es el mismo para todas las alternativas ganaderas “TOP”. La engorda tiene mayor costo en suplementación alimenticia que la ovejería y crianza. La mano de obra es similar para todas las opciones de producción de carne.

En resumen, sin entrar en detalles, el MARGEN OPERACIONAL de la OVEJERÍA moderna es el más alto de todas las opciones para la zona sur, lo que puede confirmarse con un análisis económico detallado. NO ES EL PARIENTE POBRE DE LA GANADERÍA COMO MUCHOS CREEN

CAMBIO TECNOLÓGICO ZONA SUR:

Pasar de un sistema EXTENSIVO  a un  INTENSIVO, con el cambio de pasto natural por praderas sembradas,  genera un aumento de 5 veces en la producción de pasto por hectárea. El cambio genético genera un aumento productivo de 1,8 veces por oveja.

Ambos factores tecnológicos se potencian y multiplican entre sí en lo económico, por aumento de la eficiencia productiva y baja de costos, aumentando el Margen Bruto Operacional de $ 28.000/ha a $540.000/ha anual.

 

GENÉTICA OVINA:

Chile no tiene razas ovinas modernas para producción de carne a nivel comercial.

Las utilizadas son de baja eficiencia con menos de 1 cordero/oveja; de mala calidad por exceso de grasa. El peso máximo de faenamiento no debe sobrepasar los 30 kilos  de peso vivo y el primer parto se produce sólo a los 2 años de edad.

La genética Goldensheep en promedio produce sobre 1,4 corderos por oveja, los corderos se faenan con sobre 45 kilos de peso vivo, son magros, de excelente calidad y sabor. El primer parto se produce con 1 año de edad.

 

RAZAS OVINAS MODERNAS EN PAISES TOP:

  • Combinación de varias razas en una LINEA MATERNA
  • Combinación de varias razas en una LINEA PATERNA
  • Cruzamiento de ambas líneas para obtener el producto de consumo final. TODAS las crías se faenan, pues las hembras tienen muy baja eficiencia reproductiva

Con el cambio genético Nueva Zelandia  DUPLICÓ la producción de carne de cordero por oveja de inventario a NIVEL PAIS en sólo 15 años

  • Goldensheep es una de las pocas razas a nivel mundial que tiene las líneas maternas y paternas, incorporadas en una sola raza, donde las hembras son excelentes reproductoras y no es necesario eliminarlas, como es el caso al utilizar un cruzamiento terminal.

 

EL ROBO DE GANADO EN CHILE

                                                      EL ROBO DE GANADO

 

Daniel Claro Mimica

Ingeniero Agrónomo

M.Agr.Sci Lincoln University N.Z

daniel@goldensheep.cl

 

 

El abigeato o robo de ganado, es un problema que afecta tarde o temprano a todos los ganaderos del país.

 Debido a lo difícil y peligroso que resulta sorprender a los ladrones en el momento mismo del robo;  a las bajísimas penas que reciben en el caso de ser detenidos y a las bajas probabilidades de que sean condenados, se ha convertido en una actividad cada vez más rentable para los delincuentes. De hecho menos del 3% de las denuncias tiene detenidos y de ellos prácticamente ninguno es condenado.

Podemos distinguir diversas modalidades como se cometen estos robos y conocerlas ayuda a idear métodos preventivos, para disminuir e incluso evitar este grave problema.

 En Magallanes el objetivo principal de los ladrones es el ganado ovino, el que es sustraído en forma profesional, por bandas de delincuentes provistos de perros ovejeros. Rodean un lote de ovejas y las cargan en camiones de transporte de ovinos. El robo es a gran escala, pues en cada oportunidad sustraen 200 o más animales.  La cifra de pérdidas por robo de ovejas en  Tierra del Fuego alcanza al menos a 25.000 cabezas anuales, con un  valor de 1 millón de dólares.

El robo hormiga o a pequeña escala es de poca significación.

En el resto del país la preferencia de los delincuentes es por caballares y vacunos. Aquí hay dos modalidades bien definidas.

El robo a gran escala, cometido por bandas organizadas de delincuentes. Entre la IX y X regiones se roban sobre 10.000 vacunos y caballares por año.

Los caballares mansos son fácilmente atraídos por los ladrones, muchas  veces ofreciéndoles heno de alfalfa u otro alimento atractivo. Luego les colocan un lazo o soga y los llevan de tiro hacia un camino cercano.

Allí los espera una camioneta o camión mediano. Allí proceden a cargarlos, aculatando el vehículo en un desnivel a la berma del camino.  La cantidad de animales robados depende de la capacidad del camión, entre 8 y 20 animales por vez, los que son sustraídos de uno o más predios vecinos, para optimizar el uso del camión. En esta modalidad actúan 3 a 4 delincuentes, que se distribuyen las tareas y se comunican por celular.  Una vez cometido el robo, los animales son llevados a alguna feria de la región o a un matadero clandestino. Es muy difícil recuperar un caballo robado y muchos valiosos ejemplares corraleros han terminado convertidos en empanadas.

También existe el  robo a pequeña escala, donde actúan generalmente 2 o 3 delincuentes. Muchas veces proceden a matar al animal en el mismo predio y se llevan la carne. Otras veces llevan al animal de tiro con una soga para cargarlo en una camioneta, en un camino cercano. La cantidad robada es generalmente uno o dos animales.

En el caso de los vacunos el procedimiento es bastante similar al  ya descrito. Lo importante, es que cualquiera modalidad de robo, requiere siempre de un vehículo de transporte para llevarse, ya sea el ganado en pie o la carne. Por ello es fundamental  vigilar los caminos más cercanos al predio, particularmente en las fechas donde se produce con mayor frecuencia este tipo de delito, como vísperas de  fiestas patrias, navidad y año nuevo.

 

El robo de ovinos en cambio, mayoritariamente es del tipo hormiga, donde un par de ladrones ingresan al predio y cada uno se lleva una oveja o cordero sobre sus hombros. El destino siempre es un vehículo menor, taxi colectivo o camioneta, donde se cargan y van a un matadero clandestino para su faenamiento.

El problema radica en que  cuesta bastante darse cuenta del robo cuando no se tiene experiencia. Cuando se detecta el problema, ya faltan 50 o más animales, pues los ladrones vienen al menos un par de veces por semana.

Es muy raro el robo en camiones, por la dificultad de los ladrones en manejar un grupo de ovinos para llevarlos a cargadero en un camino cercano.

COMO PREVENIR EL ROBO DE OVINOS:

Para las explotaciones ovinas la principal amenaza, en casi todo Chile, es el ataque de perros y en algunas zonas precordilleranas, o de Aysén, el ataque de otros predatores protegidos por ley, como el puma y zorro culpeo.

Respecto al robo de ovinos, lejos la mejor defensa es contar con perros guardianes Gran Pirineo, que viven con los rebaños y no permiten la entrada de extraños, tanto humanos como también perros y predatores.

Para facilitar la labor de los perros, particularmente en predios de tamaño mediano, inferior a 2000 hectáreas, es muy útil tener un cerco perimetral electrificado, con sensores que indican en un monitor que sector del circuito ha sido interrumpido por el ingreso de ladrones. Este sistema de defensa también tiene alarmas sonoras, que al cortarse los alambres asustan generalmente a los ladrones.

Otra medida muy importante es tener un  inventario actualizado del ganado de cada potrero y proceder a su control al menos una vez al mes para detectar si se han producido robos.

También es muy útil la permanente revisión de los cercos de los potreros, pues siempre quedan rastros tanto de pisadas o motas de lana en los alambres.

Sin embargo, la mejor herramienta para evitar robo es confiar el cuidado del ganado a perros guardianes.

El precio del cordero en Chile

Daniel Claro Mimica
Ing. Agrónomo M. Agr. Sci, Lincoln University N.Z.
daniel@goldensheep.cl

La región de Magallanes, principal productora de corderos y única exportadora, en términos prácticos, basa sus precios en el mercado internacional. Hace 8 años el kilo vara FOB de cordero se exportaba a $US 2,0 Hoy día ese valor ha subido a $US 4,5.

En términos aproximados, el valor de 1 kg vara FOB es de $2.150 valor bruto. El costo aproximado de faenamiento llega a $3.500 por cordero. De esta forma, un cordero magallánico de 28 kg, con un rinde de 45% tendría un precio de $ 850/kg vivo y un valor de aprox. $23.500 por cordero.

En esta estimación no se ha considerado la utilidad de la planta faenadora, la que se vería reflejada en el valor FOB de la exportación y que por ende, habría que descontar de la base de cálculo para llegar al precio a productor.

Estos valores son atractivos para los productores magallánicos, que trabajan con un sistema extensivo de producción, con muy bajos costos y grandes volúmenes, obteniendo atractivas ganancias.

En el resto del país la situación es muy distinta. Se produce con un sistema muy ineficiente, a escalas muy pequeñas, casi de autoconsumo, para la gran mayoría de los productores (sobre el 70% de ellos con 10 ovejas de inventario). Los costos generalmente son superiores al valor de venta del mercado formal.

Los productores pequeños y medianos, han solucionado en una mínima forma su problema económico, comercializando su producción en el mismo predio, en el mercado informal, que paga hasta un 50% de sobreprecio por ventas al detalle. Sin embargo, sus costos son tan altos y volúmenes tan bajos, que con sus actuales estándares de producción necesitarían vender el kilo de cordero a más de $15.000 para obtener un negocio atractivo.

Este precio informal es imposible que pueda ser pagado por las plantas faenadoras, que tratan de exportar y de abrir el mercado formal, principalmente en supermercados. El consumo de carne ovina abastecido por el comercio formal, difícilmente llega a 0,3 kg per cápita al año, mientras que el de la carne equina se acerca a 1 kg.

El precio en supermercados es para mirar y no comprar, pues los cortes finos, como chuletas, lomo, sobrepasan los $15.000 por kilo y la pierna con hueso los $10.000. El precio top de los productos gourmet, es la chuleta francesa que sobrepasa los $29.000/kg.

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De esa forma, las ventas son insignificantes, aunque hay que reconocer que se ha avanzado bastante en los últimos 5 años, pues al menos hay oferta de carne de cordero todo el año.

El precio en feria es del orden de $1.000 por kilo vivo, que para corderos de 35 kg. retornan $35 000 brutos por cordero, a lo que hay que rebajar el 5% de comisión y 1.500 de flete. Así el precio, puesto predio, es del orden de $31.750. Este precio es el que reciben en promedio los medianos productores, siendo inferior en un 50% al de los pequeños, que venden informalmente en el predio.

Tanto el mercado de exportación como el local, no soportan como costo el valor del mercado informal, donde se comercializa sobre el 80% de los ovinos que no son magallánicos. Incluso los precios formales son similares al del mercado internacional, para corderos de 30 kg de peso vivo o 13 kg de canal en vara, que es el peso máximo con que pueden faenar hoy día los corderos en Chile, con las razas actualmente en uso. Sobre ese peso no se pueden exportar por exceso de grasa.

A manera de comparación los productores de Nueva Zelandia, reciben hoy día aproximadamente unos $ US100 por corderos de 38 a 40 kg. de peso vivo o 17,5 kg. vara, pero magros, que es lo que están produciendo con su actual genética. Este precio equivale a $1.175 por kilo vivo o aproximadamente un 20% superior al precio formal del mercado nacional.

En resumen, con el cambio adecuado de genética, no solo podemos aumentar en forma muy importante la eficiencia del negocio ovino de carne sino incluso mejorar en forma significativa el precio recibido por los productores.

Este análisis pretende establecer que el precio no es necesariamente  la mejor herramienta para aumentar la producción de carne ovina en Chile.

Afortunadamente, utilizando tecnología de punta, con sistemas intensivos de producción, se pueden obtener excelentes resultados económicos, con los precios del mercado formal, e incluso con precios ligeramente inferiores, como los de exportación.

Las mayores respuestas económicas del aporte de la tecnología se obtienen al utilizar praderas de excelencia, con manejo intensivo; tipo lechero de alto rendimiento y principalmente una genética, que produzca un aumento muy importante en la cantidad y calidad de los corderos.

La respuesta debe venir de los productores, para que cambiando de tecnología puedan rebajar notoriamente sus costos, aumentar en forma sustancial sus volúmenes y así tener un negocio muy rentable y formal.

Tecnología y Producción Ovina

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

Hoy día, en la mayor parte del país, salvo en  Magallanes, la producción ovina, ya no se puede sostener en base a tecnologías de manejo extensivo, con enormes superficies de terreno y muy bajas dotaciones de ganado por hectárea.

El aumento del valor de la tierra y de los costos de producción por un lado y la baja del precio de los productos por otro, ha hecho indispensable la intensificación del uso del suelo, utilizando fertilizantes, praderas sembradas y también el uso de ovejas muy eficientes, con muchos mellizos, alta producción de leche; carne magra y con masas musculares desarrolladas.

Se acabó el tiempo de la ovejería bucólica, con rutinas de manejo muy tranquilas, a paso lento, tecnologías  sencillas y de bajo costo. Muchos de los productores que no percibieron oportunamente el cambio de escenario ya han desaparecido. Los que no tomen medidas al respecto, lo harán en el corto plazo. Hoy día, el negocio ovino, es necesariamente una empresa y no una tradición.

QUÉ PRODUCIR

En el caso de Magallanes, la lana siempre va a tener un lugar importante en el balance de la oveja de doble  propósito: Carne-Lana. Desde mediados de los años 90, la carne ha aumentado, en forma muy significativa, su demanda mundial y precio. Hoy día sobre el 70% del ingreso, de la mayor parte de los productores magallánicos, proviene de la carne.

La gran ventaja de la producción de lana, es que se adapta mucho mejor que la carne a los climas áridos, con baja producción de forraje, pues el proceso productivo es menos exigente que las altas demandas nutricionales implicadas en la producción de carne.

La aparición en Australia, hace unos 15 años, de un fardo de lana ultra fina, dentro de un universo superior a 4 millones de fardos, causó gran expectación. Esta lana tenía una finura cercana a 14 micras, similar a la lana de vicuña. En el remate el precio fue cercano a los US$ 5.000 por kilo, unas 500 veces más cara que el kilo de lana merino tradicional.

Hoy día la lana ultrafina,  en base a la selección rigurosa en el Merino Saxon, alcanza hasta 11 micras de finura, siendo sin duda la lana más fina del mundo. Además del proceso de selección, se han desarrollado nuevas tecnologías de manejo, tales como, destinar a la producción sólo ovinos capones; encerrados en jaulas; dentro de galpones climatizados; cubiertos con capas protectoras del vellón y con nutrición diseñada especialmente para este fin.

La crianza de merinos para este propósito ha aumentado, pero no en forma explosiva, a pesar de la tentación del precio. Hay fuertes objeciones en contra de este manejo, que atenta contra  el bienestar animal. Además las inversiones en genética, instalaciones y manejo son muy elevadas y lo más importante, en la medida que aumenta la oferta de esta lana Premium, el precio baja. En la actualidad, el mejor fardo de 100 kilos con la lana más fina del mundo con 11,8 micras, se vendió a $ US 1.500 dólares por kilo. Las lanas de 14 micras se transan entre 150 y 300 dólares por kilo, precio muy  inferior a los 5.000 dólares originales.

A nivel nacional, no han faltado los entusiastas, que documentados vía internet, recomiendan que el futuro de la ovejería en la zona central y centro sur, debe ser la producción de lana, transformando los rebaños Suffolk en productores de lana ultra fina.

Este tipo de recomendaciones, sin fundamentos de peso, sólo sirven para desorientar aún más a los ya desorientados productores.

Entre las regiones V y XI (salvo la estepa de coironales de Aysén), la producción de lana sólo tiene un valor marginal, con menos del 5% del valor de los ingresos, particularmente en las explotaciones con producciones de sobre 500 kilos de cordero por hectárea.

Por rzaones económica; disponibilidad de tecnología; de genética y por las características de la producción de forraje en las Regiones mencionadas,donde incluso en los sectores menos favorables, hay al menos 4 meses de abundancia de forraje de alta calidad, siendo lo mínimo necesario para producir un buen cordero. Por ello, nos inclinamos con mucho entusiasmo por la PRODUCCION DE CARNE

PRODUCCION DE CARNE OVINA

La producción moderna  de corderos ha hecho muy rentable el negocio. En el proceso intervienen cientos de factores, que constituyen los detalles, cuyo conocimiento pleno, tanto en sus bases científicas como en sus aspectos prácticos, le dan la seguridad al sistema productivo, para evitar imprevistos y sorpresas, que pueden llevar a un fracaso.

En un sistema intensivo de producción, para maximizar los retornos y la productividad, se trabaja cerca del límite superior, por lo que cualquier error puede significar el fracaso de un año de trabajo, con grandes pérdidas económicas.  Es evidente que los riesgos son mayores que en los sistemas productivos antiguos, donde la intervención humana era mínima, comparada con la realidad actual.  Hoy día la actividad es muy dinámica, tanto en la producción de forraje y manejo de las praderas, como en el manejo de las ovejas, su alimentación, manejo sanitario y manejo reproductivo. Hay que estar siempre atentos, observando permanentemente el ganado y las praderas.

Por eso se requiere de un amplio conocimiento de todos los factores productivos, en profundidad, a fin de prevenir cualquier imprevisto y actuar en forma oportuna para corregir los errores que se puedan cometer en el transcurso de un año productivo. Sólo así el negocio es seguro y entrega altas rentabilidades.

Dentro de los numerosos  componentes que intervienen en un sistema moderno de producción de carne ovina, los que causan mayor impacto en los resultados económicos son dos: manejo de la nutrición y genética.

 

 

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En ambos aspectos el aporte de la tecnología generada por la investigación científica, en todo el mundo y también en Chile, ha sido enorme y constante. La ciencia no descansa y sigue trabajando para generar la tecnología del mañana.

NUTRICIÓN

La nutrición de la oveja se basa principalmente en el consumo de pasto, cosechado directamente por ella durante el pastoreo. La producción de forraje no es uniforme durante el año y su curva productiva depende de las características climáticas de la localidad, de la fertilidad del suelo y de las especies forrajeras dominantes en la pradera.  Hay periodos, generalmente en primavera,donde en solo dos meses se produce el 75% del volumen anual y otros, generalmente en invierno, donde no hay crecimiento.

La situación es aún mucho más extrema en los secanos de la zona central, donde todos los años hay al menos 7 meses de sequía, sin producción de pasto, en verano y otoño.

Por otra parte, la oveja tampoco tiene una demanda  uniforme de alimento. Sus requerimientos nutricionales son mínimos luego del destete y durante sus primeros 100 días de preñez y máximos en el pick de su lactancia, donde a los 80 días de edad, los corderos y su madre requieren 4 veces más alimento que una oveja seca.  Ver más información acá.

Una de las medidas básicas de manejo nutricional es darle a la oveja el alimento  que necesita, de acuerdo a su ciclo reproductivo. La forma más eficiente es ajustar la curva de requerimientos nutricionales con la curva de producción de forraje. Para ello, las dos herramientas utilizadas son: primero fijar la fecha de nacimiento de los corderos en las proximidades del inicio del crecimiento acelerado del forraje en primavera. Hoy día es un gran error fijar la fecha de nacimiento para tratar de obtener mejores precios en la venta de corderos. El precio en la actualidad es bastante estable durante todo el año. Por ello, lo más rentable es que los corderos nazcan cuando se inicia el crecimiento de la pradera en primavera, fecha que varía según la localidad y calidad de las praderas.

La otra herramienta es suplementar el ganado en los puntos críticos, generalmente invierno y en el secano preocuparse del nivel proteico en verano. Se utiliza la cosecha de excedente de forrajes, conservados como heno, ensilaje o cultivos forrajeros y ocasionalmente algún insumo comprado.

El forraje producido por las praderas es el insumo principal de la producción de carne ovina. El aporte de la tecnología ha sido enorme, tanto en su producción, como para mejorar la eficiencia de su utilización.

Con la fertilización de los suelos y la siembra de praderas, se ha aumentado considerablemente la producción de forraje.

En la zona sur, desde 2-3 toneladas de materia seca por hectárea, hasta más de 15 toneladas. Así  la capacidad potencial de sustentación o carga animal ha subido desde 3 a más de 20 ovejas por hectárea, con sus respectivas crías.

En el secano de la zona central y centro sur, el incremento ha sido desde 0,8-1 toneladas de materia seca por hectárea a 8-10 toneladas por hectárea, incrementando la capacidad de carga desde 0,8-1 oveja/ha a 6-8 ovejas /ha.

En resumen, la tecnología ha permitido aumentar potencialmente la productividad del suelo en al menos 5-7 veces en la zona sur y 10 veces en el secano. La inversión para lograr este salto productivo es significativa, principalmente en fertilizantes, pero muy inferior al valor de la tierra, por lo que se ha transformado en la forma más eficiente de aumentar el tamaño de las explotaciones ganaderas. Así, mejorando sus praderas,  un pequeño productor se puede transformar en un productor de tamaño mediano  y uno mediano en uno grande.

Otro aspecto fundamental, donde la tecnología ha hecho un aporte muy significativo, es en el manejo, utilización de praderas y conservación de forrajes.

Aquí sin duda la herramienta fundamental ha sido el uso del cerco eléctrico, que permite un apotreramiento  adecuado a bajo costo y le da una gran flexibilidad al manejo de praderas y ganado..

También ha sido muy importante el aporte de la tecnología de distribución de agua potable, por medio de mangueras o cañerías de bajo costo, para abastecer bebederos con flotadores y así mantener permanentemente al ganado bien abastecido de agua, en cada potrero, en los lugares estratégicos. Un adecuado abastecimiento de agua potable permite aumentar hasta en un 30% la eficiencia de utilización del forraje. El consumo de agua por parte de una oveja es muy fluctuante, dependiendo de que tipo de alimento consume y del clima. En invierno, al haber bajas temperaturas y disponer de alimento suculento, la oveja consume aproximadamente 0,5 lt. de agua diariamente, mientras que en verano con temperaturas altas, cerca de 30 grados y forraje totalmente seco, el consumo está sobre los 7 lt. por día.

La conservación de forrajes también ha tenido grandes avances con la introducción de cultivos forrajeros, ya sea para cosecha mecanizada o para consumo directo. En este tema es notable el avance hacia la zona sur de la alfalfa y del maíz, especies forrajeras ideales para conservar forraje. Hace no tanto tiempo atrás, dichos cultivos eran imposibles en el sur, al no disponer de la tecnología adecuada.  Recientemente se ha popularizado con gran rapidez el uso de ensilaje en bolsas de polietileno de tamaño mediano, que permiten cosechar el forraje sin necesidad de trasladarlo.

GENETICA

Ver más información acá.

Es el tema tecnológico que más discusiones ha generado y sigue generando, no sólo en Chile, sino también en países que están a la vanguardia en producción ovina.

El mejor ejemplo para ilustrar los errores que se cometen y el costo que ellos significan, es el caso de Nueva Zelandia, sin duda uno de los principales líderes mundiales en tecnología ovina.

Nueva Zelandia se destacó desde hace más de 100 años por la excelencia de sus praderas y de los adelantos tecnológicos,  desarrollados por ellos mismos, para su mejoramiento.  Por algo toda la ganadería de este país se basa en la utilización de praderas, siendo una ganadería netamente pastoríl. Gracias a su eficiencia y a pesar de ser un país pequeño, son los principales exportadores de carne ovina y de leche. Inventaron el cerco eléctrico y el uso de aviones para la aplicación de fertilizantes en los lomajes y  cerros.

Sin embargo, ya en los años 70 llegaron al techo, tanto en la producción como en la eficiencia de utilización de sus praderas. Allí empezaron los primeros problemas para muchos productores ovinos, que con la declinación de los precios no fueron capaces de obtener la  utilidad esperada. En ese entonces Nueva Zelandia tenía una población de 70 millones de ovinos. Más del 90% de las ovejas eran de la raza Romney, que  se cruzaban con carneros  South Down  para producir corderos de exportación. La producción por oveja era de 1 cordero destetado con 26 kilos de peso vivo. En las mejores praderas se mantenían 20 ovejas/ha, produciendo 520 kilos de peso vivo/ha.

El gran problema que no fue detectado por muchos años fue la utilización de genética de baja eficiencia productiva, que no permitía expresar en dinero la excelencia de las praderas y su manejo.

Los productores de punta tenían planteles de Pedigree, con registros genealógicos que se remontaban a casi 100 años. Sólo se registraba el parentesco, pero no los parámetros productivos. La selección se hacía por línea de Pedigree y por apariencia física, no por producciones medibles.

A mediados de los años 60, el Profesor Sir Ian Coop, comenzó su trabajo de cruzar el Romney con Border Leicester, junto con un estricto programa de selección, para aumentar la cantidad de mellizos producidos. Tuvo que luchar muchos años con los Planteles de Pedigree, que no valoraron  este nuevo avance tecnológico y despectivamente  catalogaron a la raza resultante como  ”mestiza.”

A pesar de haber detectado tempranamente, que el avance genético  incrementaba el porcentaje de corderos destetados, en sólo 0,5 anual, perseveró hasta que muchos años más tarde su trabajo se consolidó en la nueva raza COOPWORTH, denominada en su honor. Este Coopwoorth producía un 50% más de corderos destetados por oveja que el Romney, principalmente producto de 40 años de selección.

Un trabajo de mucho mayor impacto fue el realizado por el Dr. Jock Allison, a comienzo de los años 90, al introducir al conservador escenario racial de Nueva Zelandia, las razas Finnish Landrace, Texel y East Friesian. Sin embargo, lo más importante fue introducir el concepto de formación de nuevas razas o compuestos, basado en los descubrimientos de los norteamericanos en los años 80 en CLAY CENTER, Nebrasca.   Ahora quedaba claro que los registros genealógicos  basados en el Pedigree, sin antecedentes productivos, no tenían mayor valor.

La situación de los productores ovinos era tan mala, que el inventario nacional se había reducido a sólo 30 millones de ovejas y muchos cientos de productores habían vendido sus campos.

A pesar de la férrea oposición de los planteles de Pedigree productores de genética tradicional, preferentemente Romney, el esfuerzo del Dr. Allison fructificó y en sólo 15 años, el promedio nacional de las ovejas en Nueva Zelandia subió a 1,4  corderos destetados, con más de 37 kilos de peso vivo por cordero. Los productores con buenas praderas ahora producen  algo más de 1.000 kilos de cordero/ha.

Hoy día, gracias al cambio genético generalizado, Nueva Zelandia, con 30 millones de ovejas produce casi la misma cantidad de carne de cordero que cuando tenía 70 millones de ovejas. Lamentablemente para ellos, han llegado a un nuevo techo, pues en el corto plazo no hay tecnologías disponibles para seguir aumentando la eficiencia de sus ovejas, ni la producción de sus praderas. Tampoco hay nuevos terrenos de baja producción que mejorar. El aumento de los costos vuelve a transformarse en una amenaza para estos productores.

 

 

EN CHILE

El desconcierto sobre que raza utilizar es muy grande entre los profesionales y con mayor razón entre los productores que reciben de cada profesional una opinión distinta.

Se recomiendan razas sin haber definido primero cuales son los objetivos de mayor impacto para el productor.

Por ejemplo se recomienda mucho utilizar carneros Texel. Si el objetivo principal fuera mejorar la calidad del cordero con animales magros y de mejor conformación, la recomendación estaría correcta. Sin embargo, para el productor, lejos la primera prioridad, es aumentar el número de corderos destetados por oveja encastada. Esto no se logra con el Texel. Al contrario, la mayor parte de las líneas Texel  son utilizadas sólo, como cruzamiento terminal, donde todas las crías hembras van a matadero. La razón es su baja tasa de prolificidad, pues produce muy pocos mellizos. De esa forma es imposible aumentar la masa de un productor. Si dejara hembras de esta cruza para su reproducción, obtendría cada vez menos corderos, al ir reemplazando cada año una parte de su rebaño por un ganado poco prolífico.

Esta recomendación de usar Texel es muy buena para mejorar la calidad de los corderos, factor que en Chile casi no se valora ni paga. En nueva Zelandia la principal raza de carneros para cruzamientos terminales es el Texel.

Otro ejemplo es la recomendación de usar Suffolk, por su gran popularidad y rusticidad. Hoy día no es rentable producir carne ovina en base a rusticidad.

Se olvidan que en el país es una raza poco prolífica y que los corderos se engrasan a los 30 kilos de peso vivo. Si se utilizaran estas ovejas, aún en praderas de muy alta productividad, no sería un  negocio rentable, por la baja cantidad de corderos producidos y la limitación en su peso de faenamiento.

La recomendación más curiosa es utilizar el Dorset en la zona sur, para tener un ciclo sexual amplio y así producir 1,5 o dos partos al año. En primer lugar por la latitud geográfica, las razas de ciclo amplio, sólo expresan parcialmente esta característica. Adicionalmente no es recomendable pasar directamente de un manejo prácticamente extensivo, con un parto al año y un solo cordero destetado por oveja, a otro manejo muy intensivo, con más de un parto anual. Primero hay que dominar el manejo reproductivo y nutricional del rebaño, produciendo en un parto una proporción importante de mellizos. Sin la adecuada nutrición, el fracaso de tener partos frecuentes está garantizado.

Otros factores no considerados en esta recomendación es la poca prolificidad de los Dorset y su tendencia a engrasarse cuando sobrepasan los 30 kilos de peso vivo, por lo que su productividad es muy baja y no rentable.

Un factor muy importante, que recién se está teniendo en cuenta en el extranjero, es la precocidad sexual, donde con encastes a los 7 meses de edad las hembras producen un cordero cuando recién cumplen un año. Este es un cordero adicional en su vida productiva, no afecta su posterior desempeño y los corderos son muy similares a los de ovejas adultas. Como esta categoría de hembras representa la clase más numerosa del inventario, muchas veces sobre el 25%, el lograr en promedio un cordero significa aumentar el porcentaje de parición del predio en forma muy importante y prácticamente sin ningún costo adicional.

Rebaño de borregas Goldensheep de 12 meses de edad, al comenzar periodo de parición
Rebaño de borregas Goldensheep de 12 meses de edad, al comenzar periodo de parición

Borrega Goldensheep de 13 meses de edad con mellizos
Borrega Goldensheep de 13 meses de edad con mellizos

En resumen, antes de recomendar una determinada genética, es necesario definir lo que se quiere obtener y como dicha genética cumple con los resultados esperados.

Los principales requerimientos son:

  1. Alta prolificidad, con al menos 1,4 corderos destetados por oveja adulta.
  2. Precocidad sexual, que permita obtener al menos 1 cordero destetado en borregas, cuando cumplan 1 año de edad, con encastes a los 7-8 meses de edad.
  3. Calidad carnicera del cordero, donde lo más importante es que sea magro y permita faenarlo, al menos con 45 kilos de peso vivo.
  4. Carne tierna, sabrosa y suave.
  5. Buena proporción de músculos que den origen a chuletas grandes y piernas voluminosas.
  6. Tolerancia a las enfermedades de la pezuña.

 

Consideraciones generales:

Hay que tener presente que actualmente, no hay en el mercado chileno, donde comprar hembras que cumplan con estas características genéticas. Sólo se puede lograr llegar a ellas, a través de carneros o semen, que trasmitan estas propiedades, mediante un cruzamiento absorbente. Es un camino relativamente largo, pero es el único viable para tener un negocio altamente rentable.

Sin embargo, el problema ha sido bastante difícil de entender, particularmente para los productores. A nivel mundial no hay ninguna raza tradicional que tenga todos los atributos de excelencia que buscamos.

Hay razas muy prolíficas como la Finnish Landrace, pero sus características carniceras son malas. Otras como el Texel tienen excelentes características carniceras, pero malos índices de proliificidad. Así hay muchísimos otros ejemplos.

Otra dificultad es que por selección, a muy largo plazo, se podría mejorar una característica en particular, pero la mayor parte de ellas son antagónicas. Es decir, el avance en mejorar una característica, perjudica otras.

Por eso, al recomendar  el uso de una raza tradicional, por muy buena que sea en algunas características, su desempeño en otras es malo.

La solución es  utilizar nuevas razas compuestas, que han complementado, mediante cruzamientos de distintas razas, estas cualidades  y las han fijado para trasmitirla a sus descendientes.

A nivel mundial se utilizaron razas para que al complementarse entre ellas, realzaran las características maternas y por otro lado se trabajó de igual forma para las características paternas, que están muy ligadas a la calidad de la canal.  Para lograr el mejor resultado, es necesario hacer un cruzamiento terminal de ovejas de la línea materna, con carneros de la línea paterna, donde todos los corderos van a faenamiento.

Lo más avanzado hoy día es complementar en una sola raza las características maternas y paternas  para  evitar el cruzamiento terminal. Esa es una de las ventajas de Goldensheep.

 

 

 

 

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Los mataderos no tienen la culpa

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

La política implementada hace algunos años, para mejorar la calidad de los mataderos del país, se ha reflejado principalmente en el cierre de la gran mayoría de ellos, particularmente los más pequeños, que existían en casi todas las comunas rurales.

Es absolutamente real que dichos mataderos no contaban con las mínimas condiciones para cumplir con las normas de higiene y salubridad para faenar ganado para su posterior consumo. Efectivamente, ponían en riesgo la salud de la población. Sin embargo, eran conocidos y se podían fiscalizar. Un pequeño productor podía faenar un par de cerdos en el matadero local y al menos eran revisados por el médico veterinario, para fiscalizar si tenían triquina. Hoy día se mata en cualquier patio o galpón, sin ningún control veterinario, por lo que el riesgo es mucho mayor que antes..

La política de modernización de los mataderos se ha inspirado en la norma europea, donde en una sala de matanza sólo se puede sacrificar exclusivamente una especie animal, por ejemplo, vacunos.

Los pocos mataderos pequeños que han logrado mejorar sus instalaciones, hasta altísimos niveles de manejo, tanto en el bienestar animal como en higiene, al menos para el grado de desarrollo del país, han elegido en forma absoluta dedicarse solamente a los vacunos. Ninguno de ellos cumple con las normas de certificación para exportar a la Unión Europea .

 ¿Porqué vacunos y no especies menores? La razón es muy simple: No es fácil faenar vacunos en forma artesanal y el valor del servicio es muchísimo mayor. Es la única opción que pueden elegir los pequeños mataderos, al estar obligados a matar una sola especie en sus instalaciones.

 Muchos productores ovinos se han visto fuertemente afectados, pues cada día hay menos mataderos autorizados para el faenamiento oficial. Por ejemplo en la V Región se logró cerrar todos los mataderos que faenaban ovinos. Hoy día no hay ninguno.

Las distancias para llevar  a un matadero las pequeñas producciones de ovinos, que forman más del 70% del inventario de este ganado entre la V y X regiones, ahora es enorme. Generalmente los consumidores tampoco están donde funcionan los pocos pequeños mataderos autorizados para ovinos, por lo que es necesario un nuevo flete para comercializarlos.

Los mataderos que no cumplen con las normas ¿serán una tranca que frenan la industria de la carne? Cuesta mucho imaginárselo.

Lamentablemente el remedio ha resultado peor que la enfermedad. Estos pequeños mataderos comunales daban servicio al mundo rural de todo el país. Estaban localizados a una distancia razonable de los predios, por lo que el acceso a ellos, particularmente por los miles de pequeños productores, era factible. Adicionalmente en una pequeña sala de matanza podían sacrificar cerdos, vacunos, ovinos.

En el caso de los ovinos, los únicos beneficiados con esta política de mataderos, en el papel, pero no en la realidad, son las dos modernas plantas faenadoras de Osorno y Chillán, con estándares aprobados para la exportación a los mercados más exigentes. Tienen en conjunto una capacidad instalada para faenar sobre 500.000 cabezas de ovinos al año. Sin embargo, con suerte alcanzan a faenar 50.000 cabezas entre ambas. El cierre de la mayor parte de los pequeños mataderos para ovinos no ha aumentado el uso de dichos mataderos.

Las grandes  plantas faenadoras de carne se planificaron y construyeron para el mercado de exportación y por lo tanto, desde antes de construirlas, sus dueños sabían que debían cumplir con las normas de dichos mercados y asumir dichos costos.

No es efectivo que los pequeños mataderos que aún subsisten, aunque no cumplan con la norma europea,  representen una competencia desleal para las plantas exportadoras, pues la cantidad de ovinos que faenan es insignificante. Menos de 20.000 cabezas desde la VI a la X Región.

Al seguir exigiendo a los pequeños mataderos, de uso exclusivo para el mercado local estándares de calidad muy por sobre la realidad de desarrollo del país, solo se traducirá en el cierre de la mayoría de ellos y en poco tiempo quedarán exclusivamente los grandes, que hoy cumplen con las normas europeas. ¿somos europeos o chilenos?

Los ovinos no van a las dos modernas plantas faenadoras de la zona centro sur, no por la competencia desleal de los mataderos pequeños, que casi no existen. Las razones son otras y sobre el 90% de la producción de estas regiones no se faena en ningún matadero, ni grande ni pequeño. No van a las plantas por el enorme costo del transporte y menores precios de compra. Tampoco pueden ir a los chicos, porque ya casi no quedan.

Mientras tanto ¿donde podemos  mandar a faenamiento nuestra producción para no tener fletes de 500 o 1000 km de distancia?  ¿Dónde se pueden faenar los ovinos para el mercado nacional?

Un viejo refrán dice que en muchas cosas en Chile somos más papistas que el mismo Papa. También  que lo perfecto es enemigo de lo bueno. 

Modernicemos gradualmente los pequeños mataderos con estándares acorde con el desarrollo económico nuestro y rápidamente irá desapareciendo el faenamiento informal, que a nadie le conviene, pero que es utilizado al no haber otras opciones.

¿Porqué la producción de carne ovina en la zona centro sur de Chile no despega a pesar del excelente escenario del mercado internacional?

Daniel Claro Mimica

Ingeniero Agrónomo M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

El enorme potencial biológico para producir corderos, destinados al mercado de exportación, se concentra en las regiones del Centro Sur y Sur del país, entre las regiones VII y X, con énfasis en la zona sur.

A pesar del excelente escenario internacional para el comercio de la carne ovina de los últimos 6 años y de la instalación de dos Plantas Faenadoras de ovinos, por parte de empresas privadas, el país no ha incrementado la producción de corderos. Estas plantas que están destinadas a ser el motor del rubro, por la vía de la exportación de carne ovina, tienen una capacidad instalada conjunta, para faenar sobre 500.000 corderos al año.

A pesar del gran esfuerzo realizado para atraer a los productores para que les vendan sus corderos, sólo han podido utilizar una pequeña parte de la capacidad instalada.

Hay dos razones principales para explicar las enormes dificultades que presenta el despegue del rubro ovino de estas regiones.

La primera de ellas y quizá la más complicada, es la gran atomización del rubro, debido al reducido tamaño de los rebaños en todos los estratos. Esta situación hace muy difícil emprender programas de desarrollo, con asistencia técnica y financiera, pues el llegar a muchos miles de productores con rebaños tan pequeños, es extremadamente difícil y de alto costo.

Hay muy pocas organizaciones que agrupen a los productores, destacándose en este sentido la labor de INDAP; PRODESAL y algunos Municipios que aglutinan a pequeños productores del rubro.

Esta falta de organización, que es mucho más notoria en los medianos y grandes productores, limita el emprendimiento de programas de desarrollo, cuando el rubro está tan atomizado.

El otro factor es el mercado informal, que con sus aparentes ventajas de precios más altos y sin exigencias de calidad, ha limitado fuertemente el acceso de las plantas a los corderos de los productores.

En el cuadro 1 se indica la distribución del inventario de ovinos entre las regiones VII y X según el Censo del año 2007.

CUADRO1: REBAÑOS Y PRODUCTORES OVINOS DESDE VII A X REGIONES CENSO 2007


SUBSISTENCIA PEQUEÑOS MEDIANOS GRANDES

< 50 cabezas 51 a 200 cabezas 201 a 1000 cabezas > 1000 cabezas
REGIONES Número Propietarios Número Propietarios Número Propietarios Número Propietarios.
Maule 53.471 3.759 40.879 471 39.773 90 29.747 15
BioBio 125.007 10.907 35.197 471 14.159 40 3.613 3
Araucanía 236.669 22.332 33.557 343 12.787 31 5.244 4
Los Ríos 97.803 8.532 7.574 98 5.191 15 7.262 3
Los Lagos 244.615 18.66 42.484 577 11.410 28 23.822 9
TOTALES 757.565 64.190 159.691 1.960 83.320 204 69.698 34
TAMAÑO Número Propietarios % Inventario
SUBSISTENCIA 757.565 64.190 70
PEQUEÑOS 159.691 1.960 15
MEDIANOS 83.320 204 8
GRANDES 69.688 34 7
TOTALES 1.070.264 66.388

Fuente: Elaborado en base ODEPA

Se observa la gran dispersión de los rebaños, que en un altísimo porcentaje pertenecen a propietarios con menos de 15 cabezas, por lo que mayoritariamente hoy día el rubro es de subsistencia y no comercial.

El impacto del mercado informal se refleja en que del millón de ovinos de inventario, en el año 2008 sólo se faenaron en mataderos autorizados, 69.758 cabezas, cifra que indica claramente que la inmensa mayoría de la producción, no se comercializa por el mercado formal.

Los productores de subsistencia:

De acuerdo al análisis del Censo Agropecuario 2007, representan el 70% del inventario de ovinos del territorio comprendido entre las regiones VII y X., con un rebaño promedio de apenas 12 cabezas. Son casi 64.000 productores, por lo que debido a esta gran atomización, es una tarea bastante difícil realizar labores de fomento para mejorar su actual realidad productiva. Sin embargo, con la aplicación de tecnología, principalmente en el mejoramiento de sus praderas, tienen el potencial de aumentar su tamaño y convertirse en pequeños propietarios, para salir del nivel de subsistencia en el largo plazo.

Los pequeños productores:

Son casi 2.000 productores y representan el 15% del inventario ovino de este territorio. Poseen predios de superficies cercanas a 100 has, con un rebaño promedio de 80 cabezas. Mayoritariamente reciben el apoyo de INDAP y tienen todo el potencial para convertirse en medianos productores, incrementando el tamaño de sus rebaños, luego de mejorar sus praderas.

Los productores de subsistencia y los pequeños participan en el mercado, generalmente de manera informal. Los corderos ofrecidos, en su inmensa mayoría, sobrepasan largamente el peso óptimo para su consumo y presentan una gran cantidad de grasa. La época de comercialización corresponde principalmente al verano, comenzando con las festividades de fin de año y luego los principales clientes son los turistas, que veranean en dichas regiones.

Los corderos se venden vivos y son faenados por cuenta del comprador en su destino. El precio supera, en hasta un 50%, el que ofrecen las plantas faenadoras. Se cancelan en dinero efectivo, sin exigencias de calidad, por lo que el mercado formal no puede competir en dicho escenario.

El obtener un 50% de valor sobre el precio formal parecería ser algo muy positivo para los productores, sin embargo no lo es. La demanda informal de la temporada veraniega, no permite aumentar, en forma significativa la producción y  oferta de corderos, pues está totalmente abastecida y difícilmente puede crecer. Por ello, si sólo se accede a dicho mercado, la producción no puede incrementarse. El problema de rentabilidad e ingresos de los productores, no es a causa del precio recibido, sino a los bajísimos volúmenes de producción de cada productor y a su ineficiencia productiva.

Hoy día, a pesar de los altos precios, todos estos productores tienen rentabilidades negativas y el ingreso obtenido es muy pequeño, no alcanzando para la subsistencia familiar.

La mayor parte de estos pequeños productores podrían, en primer lugar, multiplicar al menos por 5 veces su dotación ganadera, si reemplazaran sus pastos naturales por praderas sembradas. Naturalmente que este cambio no es fácil, pues requiere una alta inversión y la aplicación de todo el paquete tecnológico necesario para establecer y manejar praderas de alta productividad.

Adicionalmente con un cambio genético deberían reemplazar la raza de sus actuales ovejas, por otras mucho más eficientes, que producen al menos el doble de kilos de cordero por oveja que las actuales.

Con estos dos grandes cambios, praderas y genética, la productividad de corderos se puede cambiar desde aproximadamente 70 kilos de cordero/ha a más de 600 kilos por hectárea. En este nuevo escenario la rentabilidad y los ingresos cambian en forma sustancial, debido a la mayor eficiencia productiva. Sin embargo, los nuevos volúmenes de corderos  así producidos hacen impensable la continuación y permanencia del actual sistema informal de comercialización.

No hay mercado informal para este aumento de volumen y necesariamente, el aumento deberá trasladarse al mercado formal, mayoritariamente hacia las Plantas Faenadoras, con otro standard de calidad, que exige carnes magras y de buen desarrollo muscular.

Además los precios deberán adecuarse a los que determina el mercado internacional, puesto que una parte importante de este aumento productivo deberá canalizarse hacia la exportación. El  desarrollo del mercado local, para recuperar los niveles de consumo per capita perdidos en los últimos 50 años, es un proceso lento, mientras que la demanda del mercado internacional, puede absorber en forma inmediata cualquier aumento de oferta en el corto y mediano plazo.

Medianos y grandes productores:

En conjunto representan cerca del 15 % del inventario ovino de las regiones del Centro Sur y Sur. Las tecnologías productivas que utilizan, son bastante similares a la de los pequeños.

En lo económico, su situación está muy complicada, pues casi no acceden a los altos precios del mercado informal, donde por sus mayores volúmenes de producción, deben recurrir al mercado formal. Además ocupan mano de obra contratada, que es uno de los ítems de mayor incidencia en sus gastos operacionales.

A diferencia de los pequeños, que están en una situación de subsistencia, a la cual se aferran, este estrato de productores, cuando la situación económica se hace insostenible, cambian de rubro, reduciendo o eliminando los ovinos por los malos resultados que obtienen.

También tienen un nivel muy bajo de productividad por hectárea, pero su potencial de crecimiento es grande, por disponer de superficies entre 100 y 300 hectáreas de terreno, que con praderas de alta calidad pueden sustentar rebaños de tamaño muy adecuado para hacer el negocio altamente atractivo.

Los medianos productores: tienen entre 200 y 1000 cabezas de ganado y los pocos grandes más de 1000.

Las plantas faenadoras de ovinos:

Tanto la que opera desde hace algunos años en Chillán, como la que comenzó durante el 2009 en Osorno, tienen muchas capacidades para ser los verdaderos motores del despegue del rubro ovino. Están muy bien ubicadas, en las regiones de mayor potencial de crecimiento del rubro; tienen modernas instalaciones y serán fundamentales en el proceso de abrir el mercado de exportación para la carne ovina de estas regiones.

El gran problema que presentan es que no cuentan con el abastecimiento necesario de corderos en el mercado formal, pues entre ambas tienen una capacidad instalada para faenar 500.000 corderos anuales y hoy día no alcanzan al 15% de esta cifra.

La tarea de obtener los corderos no es fácil, puesto que el mercado informal recibe la mayor parte de la producción y sin exigencias de calidad, paga precios superiores en un 30% a los que pueden ofrecer estas plantas.

El rubro actualmente no está creciendo o si lo hace, es a tasas muy pequeñas, por lo que en el corto y mediano plazo, no se producirán corderos incrementales que excedan la demanda del mercado informal, para liberarlos hacia las plantas.

El rubro no crece, no por malos precios, sino por la tecnología obsoleta que aplica, la que es tan ineficiente que deja pérdidas a los productores. Esta tecnología inadecuada, unida al reducido tamaño de los rebaños, hace inviable el negocio para muchísimos productores.

La estrategia comercial tradicional de “hacer negocio” comprando corderos para el faenamiento, no funciona, pues la competencia con el mercado informal es imposible. El costo financiero y de mantenimiento al tener sólo un pequeño porcentaje de la capacidad instalada utilizada, es enorme.

Los productores medianos y grandes están con problemas, pues si no aumentan significativamente el volumen de sus rebaños y la eficiencia productiva, corren el riesgo de tener que dejar el rubro, por la acumulación de pérdidas.

Por otra parte, las plantas faenadoras tampoco tienen una tarea fácil en el corto y mediano plazo, pues es muy difícil que con sus actuales estrategias comerciales, aumenten en forma importante la captación de corderos.

Los que están mejor preparados para continuar “subsistiendo” con el rubro ovino, son los pequeños productores, que no toman esta actividad como un negocio y cuentan con la generosa ayuda del Estado.

¿QUÉ CAMBIAR PARA SALIR DEL PROBLEMA DE FALTA DE CORDEROS?

El problema es muy urgente, pues a pesar de las inmejorables condiciones del mercado internacional y de las ventajas que otorgan los tratados de libre comercio, el país y los productores, no están aprovechando esta oportunidad, a pesar de contar con dos modernas plantas faenadoras de ovinos.

Si nada cambia, los pequeños seguirán produciendo corderos en su nivel de subsistencia y accediendo al mercado informal. Muchos de los productores medianos y grandes, al menos los de menor eficiencia y con menos recursos económicos, abandonarán el rubro, como ha ocurrido ya en los últimos 30 años.

La principal solución es que los PRODUCTORES aumenten, en forma importante, el número de corderos que venden y su calidad. Adicionalmente, deben mejorar su eficiencia productiva, para que logren utilidades importantes, que los incentiven a seguir en el negocio y a continuar creciendo. Si los productores, particularmente los medianos y grandes, no están conformes con la rentabilidad del rubro, es muy probable que lo abandonen.

Si el rubro se transforma en un negocio atractivo para los productores, éstos aumentarán sus volúmenes de producción y necesariamente deberán llegar al mercado formal, a precios algo menores a los que hoy día se obtienen en el mercado informal. Por ello, la lógica indica que las Plantas Faenadoras de Ovinos, que han hecho inversiones muy importantes para construir sus nuevas instalaciones, deberían ser las más interesadas en que a los productores les vaya muy bien y aumenten rápidamente su producción.

Los productores tradicionales no están preparados para enfrentar este desafío, luego de muchos años de sobrevivir en un mal negocio. Requieren la ayuda de las plantas faenadoras, las que urgentemente deberán diseñar esquemas de alianzas estratégicas con los productores, para así también proteger sus inversiones, que no podrán resistir muchos años trabajando a los actuales niveles de ocupación.

El camino más conocido para aumentar la producción de corderos, es el mejoramiento de las praderas, donde en la zona sur se puede pasar del promedio actual de 3 ovejas/ha., a cifras superiores a 15 e incluso 20 ovejas/ha., con un incremento gradual, en la medida que mejora la productividad y calidad de los suelos y de las praderas. Es un proceso que puede tomar varios años, aún contando con el financiamiento.

Un camino casi desconocido en Chile es  el impacto de la genética ovina en el aumento de la productividad. Este impacto suele ser mucho más importante que el aumento logrado con las praderas, donde se aumenta el volumen del negocio y se mejora la eficiencia del uso del suelo.

La nueva genética actúa por 3 vías para mejorar la eficiencia productiva de la oveja

  • Precocidad sexual, produciendo corderos de madres de 1 año de edad, aumentando de esta forma hasta en un 25% la producción de corderos del rebaño.
  • Aumentando la prolificidad, donde hasta un 50% de las hembras adultas producen mellizos
  • Mejorando la calidad del cordero, casi sin grasa  para faenarlos con 45-50 kg de peso vivo, un 50% mayor que lo recomendable con razas tradicionales

Los resultados de este impacto son enormes y se aprecian en el ejemplo del Cuadro 2

Cuadro 2 : PRODUCCION DE CORDEROS SEGÚN GENÉTICA ,  CON UN REBAÑO DE 100 HEMBRAS
     
  raza tradicional raza moderna
Ovejas

75

75

reemplazos

25

25

total inventario ovejas

100

100

corderos de ovejas

75

113

corderos de  hembras de reemplazo

0

27

 hembras :total corderos

75

140

peso corderos (kg)

30

45

Kg. cordero producidos

2.250

6.300

DIFERENCIA  

180%

La primera vía es que cuando la raza tiene el factor de precocidad sexual, permite obtener al menos 1,1 corderos por borrega de reemplazo, al año de edad, mientras que hoy día esa categoría del inventario, que representa el 25% de la población, no produce nada.

La segunda manera, es mediante un aumento importante en la prolificidad, donde al menos el 50% de los vientres produce mellizos. Con eso se logra aumentar de  1 cordero que se produce hoy día, a 1,5 corderos, en promedio por oveja.

Finalmente, al producir corderos magros, se aumenta el peso de faenamiento, desde los actuales 30 kilos de peso vivo, a 45 kg., obteniendo canales cercanas a los 20 kilos, en vez de los 12 o 14 kilos actuales, con carne magra y grandes masas musculares, que es lo que hoy día demanda el mercado internacional y también los restoranes nacionales.

La genética tiene aún un impacto mayor que el que se logra con el mejoramiento de las praderas y a un costo mucho menor. Estas dos herramientas, praderas y genética, se complementan entre sí y es necesario utilizar ambas, en forma simultánea, para optimizar el negocio ovino.

Hoy día en genética ovina para carne, hay un gran desconcierto en Chile, por falta de conocimientos en la materia, a nivel de productores y profesionales. A manera de ejemplo, se está recomendando, en esta etapa inicial del desarrollo del rubro, el uso de carneros Texel, sin tener en consideración que su uso actual está contraindicado. Si bien es cierto que el Texel mejora en forma notable la calidad de los corderos, también reduce en forma importante el número de corderos producidos, lo que atenta contra la rentabilidad de los productores y su urgente necesidad de multiplicar rápidamente el tamaño de sus rebaños. En varios años más, cuando los productores hayan copado el potencial de capacidad de dotación de sus campos, la situación podrá ser distinta.

La raza Texel, en los países desarrollados, se utiliza exclusivamente como raza terminal, donde toda la producción de corderos, tanto hembras como machos, va al matadero. En esos países ya tienen su inventario a máxima capacidad y destinan una parte de cada rebaño a estos cruzamientos. Definitivamente no es nuestro caso. Los productores que están utilizando esta genética en sus rebaños, a corto plazo, se van a dar cuenta del gran error al que han sido inducidos por consejos técnicos inapropiados.

Aún no hay conciencia de que la raza adecuada produce más del doble de carne de cordero que las actualmente en uso y adicionalmente de mucho mejor calidad.

 

 

 

 

 

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