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El precio del cordero en Chile


Daniel Claro Mimica
Ing. Agrónomo M. Agr. Sci, Lincoln University N.Z.
daniel@goldensheep.cl

La región de Magallanes, principal productora de corderos y única exportadora, en términos prácticos, basa sus precios en el mercado internacional. Hace 8 años el kilo vara FOB de cordero se exportaba a $US 2,0 Hoy día ese valor ha subido a $US 4,5.

En términos aproximados, el valor de 1 kg vara FOB es de $2.150 valor bruto. El costo aproximado de faenamiento llega a $3.500 por cordero. De esta forma, un cordero magallánico de 28 kg, con un rinde de 45% tendría un precio de $ 850/kg vivo y un valor de aprox. $23.500 por cordero.

En esta estimación no se ha considerado la utilidad de la planta faenadora, la que se vería reflejada en el valor FOB de la exportación y que por ende, habría que descontar de la base de cálculo para llegar al precio a productor.

Estos valores son atractivos para los productores magallánicos, que trabajan con un sistema extensivo de producción, con muy bajos costos y grandes volúmenes, obteniendo atractivas ganancias.

En el resto del país la situación es muy distinta. Se produce con un sistema muy ineficiente, a escalas muy pequeñas, casi de autoconsumo, para la gran mayoría de los productores (sobre el 70% de ellos con 10 ovejas de inventario). Los costos generalmente son superiores al valor de venta del mercado formal.

Los productores pequeños y medianos, han solucionado en una mínima forma su problema económico, comercializando su producción en el mismo predio, en el mercado informal, que paga hasta un 50% de sobreprecio por ventas al detalle. Sin embargo, sus costos son tan altos y volúmenes tan bajos, que con sus actuales estándares de producción necesitarían vender el kilo de cordero a más de $15.000 para obtener un negocio atractivo.

Este precio informal es imposible que pueda ser pagado por las plantas faenadoras, que tratan de exportar y de abrir el mercado formal, principalmente en supermercados. El consumo de carne ovina abastecido por el comercio formal, difícilmente llega a 0,3 kg per cápita al año, mientras que el de la carne equina se acerca a 1 kg.

El precio en supermercados es para mirar y no comprar, pues los cortes finos, como chuletas, lomo, sobrepasan los $15.000 por kilo y la pierna con hueso los $10.000. El precio top de los productos gourmet, es la chuleta francesa que sobrepasa los $29.000/kg.

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De esa forma, las ventas son insignificantes, aunque hay que reconocer que se ha avanzado bastante en los últimos 5 años, pues al menos hay oferta de carne de cordero todo el año.

El precio en feria es del orden de $1.000 por kilo vivo, que para corderos de 35 kg. retornan $35 000 brutos por cordero, a lo que hay que rebajar el 5% de comisión y 1.500 de flete. Así el precio, puesto predio, es del orden de $31.750. Este precio es el que reciben en promedio los medianos productores, siendo inferior en un 50% al de los pequeños, que venden informalmente en el predio.

Tanto el mercado de exportación como el local, no soportan como costo el valor del mercado informal, donde se comercializa sobre el 80% de los ovinos que no son magallánicos. Incluso los precios formales son similares al del mercado internacional, para corderos de 30 kg de peso vivo o 13 kg de canal en vara, que es el peso máximo con que pueden faenar hoy día los corderos en Chile, con las razas actualmente en uso. Sobre ese peso no se pueden exportar por exceso de grasa.

A manera de comparación los productores de Nueva Zelandia, reciben hoy día aproximadamente unos $ US100 por corderos de 38 a 40 kg. de peso vivo o 17,5 kg. vara, pero magros, que es lo que están produciendo con su actual genética. Este precio equivale a $1.175 por kilo vivo o aproximadamente un 20% superior al precio formal del mercado nacional.

En resumen, con el cambio adecuado de genética, no solo podemos aumentar en forma muy importante la eficiencia del negocio ovino de carne sino incluso mejorar en forma significativa el precio recibido por los productores.

Este análisis pretende establecer que el precio no es necesariamente  la mejor herramienta para aumentar la producción de carne ovina en Chile.

Afortunadamente, utilizando tecnología de punta, con sistemas intensivos de producción, se pueden obtener excelentes resultados económicos, con los precios del mercado formal, e incluso con precios ligeramente inferiores, como los de exportación.

Las mayores respuestas económicas del aporte de la tecnología se obtienen al utilizar praderas de excelencia, con manejo intensivo; tipo lechero de alto rendimiento y principalmente una genética, que produzca un aumento muy importante en la cantidad y calidad de los corderos.

La respuesta debe venir de los productores, para que cambiando de tecnología puedan rebajar notoriamente sus costos, aumentar en forma sustancial sus volúmenes y así tener un negocio muy rentable y formal.

Tecnología y Producción Ovina

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

Hoy día, en la mayor parte del país, salvo en  Magallanes, la producción ovina, ya no se puede sostener en base a tecnologías de manejo extensivo, con enormes superficies de terreno y muy bajas dotaciones de ganado por hectárea.

El aumento del valor de la tierra y de los costos de producción por un lado y la baja del precio de los productos por otro, ha hecho indispensable la intensificación del uso del suelo, utilizando fertilizantes, praderas sembradas y también el uso de ovejas muy eficientes, con muchos mellizos, alta producción de leche; carne magra y con masas musculares desarrolladas.

Se acabó el tiempo de la ovejería bucólica, con rutinas de manejo muy tranquilas, a paso lento, tecnologías  sencillas y de bajo costo. Muchos de los productores que no percibieron oportunamente el cambio de escenario ya han desaparecido. Los que no tomen medidas al respecto, lo harán en el corto plazo. Hoy día, el negocio ovino, es necesariamente una empresa y no una tradición.

QUÉ PRODUCIR

En el caso de Magallanes, la lana siempre va a tener un lugar importante en el balance de la oveja de doble  propósito: Carne-Lana. Desde mediados de los años 90, la carne ha aumentado, en forma muy significativa, su demanda mundial y precio. Hoy día sobre el 70% del ingreso, de la mayor parte de los productores magallánicos, proviene de la carne.

La gran ventaja de la producción de lana, es que se adapta mucho mejor que la carne a los climas áridos, con baja producción de forraje, pues el proceso productivo es menos exigente que las altas demandas nutricionales implicadas en la producción de carne.

La aparición en Australia, hace unos 15 años, de un fardo de lana ultra fina, dentro de un universo superior a 4 millones de fardos, causó gran expectación. Esta lana tenía una finura cercana a 14 micras, similar a la lana de vicuña. En el remate el precio fue cercano a los US$ 5.000 por kilo, unas 500 veces más cara que el kilo de lana merino tradicional.

Hoy día la lana ultrafina,  en base a la selección rigurosa en el Merino Saxon, alcanza hasta 11 micras de finura, siendo sin duda la lana más fina del mundo. Además del proceso de selección, se han desarrollado nuevas tecnologías de manejo, tales como, destinar a la producción sólo ovinos capones; encerrados en jaulas; dentro de galpones climatizados; cubiertos con capas protectoras del vellón y con nutrición diseñada especialmente para este fin.

La crianza de merinos para este propósito ha aumentado, pero no en forma explosiva, a pesar de la tentación del precio. Hay fuertes objeciones en contra de este manejo, que atenta contra  el bienestar animal. Además las inversiones en genética, instalaciones y manejo son muy elevadas y lo más importante, en la medida que aumenta la oferta de esta lana Premium, el precio baja. En la actualidad, el mejor fardo de 100 kilos con la lana más fina del mundo con 11,8 micras, se vendió a $ US 1.500 dólares por kilo. Las lanas de 14 micras se transan entre 150 y 300 dólares por kilo, precio muy  inferior a los 5.000 dólares originales.

A nivel nacional, no han faltado los entusiastas, que documentados vía internet, recomiendan que el futuro de la ovejería en la zona central y centro sur, debe ser la producción de lana, transformando los rebaños Suffolk en productores de lana ultra fina.

Este tipo de recomendaciones, sin fundamentos de peso, sólo sirven para desorientar aún más a los ya desorientados productores.

Entre las regiones V y XI (salvo la estepa de coironales de Aysén), la producción de lana sólo tiene un valor marginal, con menos del 5% del valor de los ingresos, particularmente en las explotaciones con producciones de sobre 500 kilos de cordero por hectárea.

Por rzaones económica; disponibilidad de tecnología; de genética y por las características de la producción de forraje en las Regiones mencionadas,donde incluso en los sectores menos favorables, hay al menos 4 meses de abundancia de forraje de alta calidad, siendo lo mínimo necesario para producir un buen cordero. Por ello, nos inclinamos con mucho entusiasmo por la PRODUCCION DE CARNE

PRODUCCION DE CARNE OVINA

La producción moderna  de corderos ha hecho muy rentable el negocio. En el proceso intervienen cientos de factores, que constituyen los detalles, cuyo conocimiento pleno, tanto en sus bases científicas como en sus aspectos prácticos, le dan la seguridad al sistema productivo, para evitar imprevistos y sorpresas, que pueden llevar a un fracaso.

En un sistema intensivo de producción, para maximizar los retornos y la productividad, se trabaja cerca del límite superior, por lo que cualquier error puede significar el fracaso de un año de trabajo, con grandes pérdidas económicas.  Es evidente que los riesgos son mayores que en los sistemas productivos antiguos, donde la intervención humana era mínima, comparada con la realidad actual.  Hoy día la actividad es muy dinámica, tanto en la producción de forraje y manejo de las praderas, como en el manejo de las ovejas, su alimentación, manejo sanitario y manejo reproductivo. Hay que estar siempre atentos, observando permanentemente el ganado y las praderas.

Por eso se requiere de un amplio conocimiento de todos los factores productivos, en profundidad, a fin de prevenir cualquier imprevisto y actuar en forma oportuna para corregir los errores que se puedan cometer en el transcurso de un año productivo. Sólo así el negocio es seguro y entrega altas rentabilidades.

Dentro de los numerosos  componentes que intervienen en un sistema moderno de producción de carne ovina, los que causan mayor impacto en los resultados económicos son dos: manejo de la nutrición y genética.

 

 

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En ambos aspectos el aporte de la tecnología generada por la investigación científica, en todo el mundo y también en Chile, ha sido enorme y constante. La ciencia no descansa y sigue trabajando para generar la tecnología del mañana.

NUTRICIÓN

La nutrición de la oveja se basa principalmente en el consumo de pasto, cosechado directamente por ella durante el pastoreo. La producción de forraje no es uniforme durante el año y su curva productiva depende de las características climáticas de la localidad, de la fertilidad del suelo y de las especies forrajeras dominantes en la pradera.  Hay periodos, generalmente en primavera,donde en solo dos meses se produce el 75% del volumen anual y otros, generalmente en invierno, donde no hay crecimiento.

La situación es aún mucho más extrema en los secanos de la zona central, donde todos los años hay al menos 7 meses de sequía, sin producción de pasto, en verano y otoño.

Por otra parte, la oveja tampoco tiene una demanda  uniforme de alimento. Sus requerimientos nutricionales son mínimos luego del destete y durante sus primeros 100 días de preñez y máximos en el pick de su lactancia, donde a los 80 días de edad, los corderos y su madre requieren 4 veces más alimento que una oveja seca.  Ver más información acá.

Una de las medidas básicas de manejo nutricional es darle a la oveja el alimento  que necesita, de acuerdo a su ciclo reproductivo. La forma más eficiente es ajustar la curva de requerimientos nutricionales con la curva de producción de forraje. Para ello, las dos herramientas utilizadas son: primero fijar la fecha de nacimiento de los corderos en las proximidades del inicio del crecimiento acelerado del forraje en primavera. Hoy día es un gran error fijar la fecha de nacimiento para tratar de obtener mejores precios en la venta de corderos. El precio en la actualidad es bastante estable durante todo el año. Por ello, lo más rentable es que los corderos nazcan cuando se inicia el crecimiento de la pradera en primavera, fecha que varía según la localidad y calidad de las praderas.

La otra herramienta es suplementar el ganado en los puntos críticos, generalmente invierno y en el secano preocuparse del nivel proteico en verano. Se utiliza la cosecha de excedente de forrajes, conservados como heno, ensilaje o cultivos forrajeros y ocasionalmente algún insumo comprado.

El forraje producido por las praderas es el insumo principal de la producción de carne ovina. El aporte de la tecnología ha sido enorme, tanto en su producción, como para mejorar la eficiencia de su utilización.

Con la fertilización de los suelos y la siembra de praderas, se ha aumentado considerablemente la producción de forraje.

En la zona sur, desde 2-3 toneladas de materia seca por hectárea, hasta más de 15 toneladas. Así  la capacidad potencial de sustentación o carga animal ha subido desde 3 a más de 20 ovejas por hectárea, con sus respectivas crías.

En el secano de la zona central y centro sur, el incremento ha sido desde 0,8-1 toneladas de materia seca por hectárea a 8-10 toneladas por hectárea, incrementando la capacidad de carga desde 0,8-1 oveja/ha a 6-8 ovejas /ha.

En resumen, la tecnología ha permitido aumentar potencialmente la productividad del suelo en al menos 5-7 veces en la zona sur y 10 veces en el secano. La inversión para lograr este salto productivo es significativa, principalmente en fertilizantes, pero muy inferior al valor de la tierra, por lo que se ha transformado en la forma más eficiente de aumentar el tamaño de las explotaciones ganaderas. Así, mejorando sus praderas,  un pequeño productor se puede transformar en un productor de tamaño mediano  y uno mediano en uno grande.

Otro aspecto fundamental, donde la tecnología ha hecho un aporte muy significativo, es en el manejo, utilización de praderas y conservación de forrajes.

Aquí sin duda la herramienta fundamental ha sido el uso del cerco eléctrico, que permite un apotreramiento  adecuado a bajo costo y le da una gran flexibilidad al manejo de praderas y ganado..

También ha sido muy importante el aporte de la tecnología de distribución de agua potable, por medio de mangueras o cañerías de bajo costo, para abastecer bebederos con flotadores y así mantener permanentemente al ganado bien abastecido de agua, en cada potrero, en los lugares estratégicos. Un adecuado abastecimiento de agua potable permite aumentar hasta en un 30% la eficiencia de utilización del forraje. El consumo de agua por parte de una oveja es muy fluctuante, dependiendo de que tipo de alimento consume y del clima. En invierno, al haber bajas temperaturas y disponer de alimento suculento, la oveja consume aproximadamente 0,5 lt. de agua diariamente, mientras que en verano con temperaturas altas, cerca de 30 grados y forraje totalmente seco, el consumo está sobre los 7 lt. por día.

La conservación de forrajes también ha tenido grandes avances con la introducción de cultivos forrajeros, ya sea para cosecha mecanizada o para consumo directo. En este tema es notable el avance hacia la zona sur de la alfalfa y del maíz, especies forrajeras ideales para conservar forraje. Hace no tanto tiempo atrás, dichos cultivos eran imposibles en el sur, al no disponer de la tecnología adecuada.  Recientemente se ha popularizado con gran rapidez el uso de ensilaje en bolsas de polietileno de tamaño mediano, que permiten cosechar el forraje sin necesidad de trasladarlo.

GENETICA

Ver más información acá.

Es el tema tecnológico que más discusiones ha generado y sigue generando, no sólo en Chile, sino también en países que están a la vanguardia en producción ovina.

El mejor ejemplo para ilustrar los errores que se cometen y el costo que ellos significan, es el caso de Nueva Zelandia, sin duda uno de los principales líderes mundiales en tecnología ovina.

Nueva Zelandia se destacó desde hace más de 100 años por la excelencia de sus praderas y de los adelantos tecnológicos,  desarrollados por ellos mismos, para su mejoramiento.  Por algo toda la ganadería de este país se basa en la utilización de praderas, siendo una ganadería netamente pastoríl. Gracias a su eficiencia y a pesar de ser un país pequeño, son los principales exportadores de carne ovina y de leche. Inventaron el cerco eléctrico y el uso de aviones para la aplicación de fertilizantes en los lomajes y  cerros.

Sin embargo, ya en los años 70 llegaron al techo, tanto en la producción como en la eficiencia de utilización de sus praderas. Allí empezaron los primeros problemas para muchos productores ovinos, que con la declinación de los precios no fueron capaces de obtener la  utilidad esperada. En ese entonces Nueva Zelandia tenía una población de 70 millones de ovinos. Más del 90% de las ovejas eran de la raza Romney, que  se cruzaban con carneros  South Down  para producir corderos de exportación. La producción por oveja era de 1 cordero destetado con 26 kilos de peso vivo. En las mejores praderas se mantenían 20 ovejas/ha, produciendo 520 kilos de peso vivo/ha.

El gran problema que no fue detectado por muchos años fue la utilización de genética de baja eficiencia productiva, que no permitía expresar en dinero la excelencia de las praderas y su manejo.

Los productores de punta tenían planteles de Pedigree, con registros genealógicos que se remontaban a casi 100 años. Sólo se registraba el parentesco, pero no los parámetros productivos. La selección se hacía por línea de Pedigree y por apariencia física, no por producciones medibles.

A mediados de los años 60, el Profesor Sir Ian Coop, comenzó su trabajo de cruzar el Romney con Border Leicester, junto con un estricto programa de selección, para aumentar la cantidad de mellizos producidos. Tuvo que luchar muchos años con los Planteles de Pedigree, que no valoraron  este nuevo avance tecnológico y despectivamente  catalogaron a la raza resultante como  ”mestiza.”

A pesar de haber detectado tempranamente, que el avance genético  incrementaba el porcentaje de corderos destetados, en sólo 0,5 anual, perseveró hasta que muchos años más tarde su trabajo se consolidó en la nueva raza COOPWORTH, denominada en su honor. Este Coopwoorth producía un 50% más de corderos destetados por oveja que el Romney, principalmente producto de 40 años de selección.

Un trabajo de mucho mayor impacto fue el realizado por el Dr. Jock Allison, a comienzo de los años 90, al introducir al conservador escenario racial de Nueva Zelandia, las razas Finnish Landrace, Texel y East Friesian. Sin embargo, lo más importante fue introducir el concepto de formación de nuevas razas o compuestos, basado en los descubrimientos de los norteamericanos en los años 80 en CLAY CENTER, Nebrasca.   Ahora quedaba claro que los registros genealógicos  basados en el Pedigree, sin antecedentes productivos, no tenían mayor valor.

La situación de los productores ovinos era tan mala, que el inventario nacional se había reducido a sólo 30 millones de ovejas y muchos cientos de productores habían vendido sus campos.

A pesar de la férrea oposición de los planteles de Pedigree productores de genética tradicional, preferentemente Romney, el esfuerzo del Dr. Allison fructificó y en sólo 15 años, el promedio nacional de las ovejas en Nueva Zelandia subió a 1,4  corderos destetados, con más de 37 kilos de peso vivo por cordero. Los productores con buenas praderas ahora producen  algo más de 1.000 kilos de cordero/ha.

Hoy día, gracias al cambio genético generalizado, Nueva Zelandia, con 30 millones de ovejas produce casi la misma cantidad de carne de cordero que cuando tenía 70 millones de ovejas. Lamentablemente para ellos, han llegado a un nuevo techo, pues en el corto plazo no hay tecnologías disponibles para seguir aumentando la eficiencia de sus ovejas, ni la producción de sus praderas. Tampoco hay nuevos terrenos de baja producción que mejorar. El aumento de los costos vuelve a transformarse en una amenaza para estos productores.

 

 

EN CHILE

El desconcierto sobre que raza utilizar es muy grande entre los profesionales y con mayor razón entre los productores que reciben de cada profesional una opinión distinta.

Se recomiendan razas sin haber definido primero cuales son los objetivos de mayor impacto para el productor.

Por ejemplo se recomienda mucho utilizar carneros Texel. Si el objetivo principal fuera mejorar la calidad del cordero con animales magros y de mejor conformación, la recomendación estaría correcta. Sin embargo, para el productor, lejos la primera prioridad, es aumentar el número de corderos destetados por oveja encastada. Esto no se logra con el Texel. Al contrario, la mayor parte de las líneas Texel  son utilizadas sólo, como cruzamiento terminal, donde todas las crías hembras van a matadero. La razón es su baja tasa de prolificidad, pues produce muy pocos mellizos. De esa forma es imposible aumentar la masa de un productor. Si dejara hembras de esta cruza para su reproducción, obtendría cada vez menos corderos, al ir reemplazando cada año una parte de su rebaño por un ganado poco prolífico.

Esta recomendación de usar Texel es muy buena para mejorar la calidad de los corderos, factor que en Chile casi no se valora ni paga. En nueva Zelandia la principal raza de carneros para cruzamientos terminales es el Texel.

Otro ejemplo es la recomendación de usar Suffolk, por su gran popularidad y rusticidad. Hoy día no es rentable producir carne ovina en base a rusticidad.

Se olvidan que en el país es una raza poco prolífica y que los corderos se engrasan a los 30 kilos de peso vivo. Si se utilizaran estas ovejas, aún en praderas de muy alta productividad, no sería un  negocio rentable, por la baja cantidad de corderos producidos y la limitación en su peso de faenamiento.

La recomendación más curiosa es utilizar el Dorset en la zona sur, para tener un ciclo sexual amplio y así producir 1,5 o dos partos al año. En primer lugar por la latitud geográfica, las razas de ciclo amplio, sólo expresan parcialmente esta característica. Adicionalmente no es recomendable pasar directamente de un manejo prácticamente extensivo, con un parto al año y un solo cordero destetado por oveja, a otro manejo muy intensivo, con más de un parto anual. Primero hay que dominar el manejo reproductivo y nutricional del rebaño, produciendo en un parto una proporción importante de mellizos. Sin la adecuada nutrición, el fracaso de tener partos frecuentes está garantizado.

Otros factores no considerados en esta recomendación es la poca prolificidad de los Dorset y su tendencia a engrasarse cuando sobrepasan los 30 kilos de peso vivo, por lo que su productividad es muy baja y no rentable.

Un factor muy importante, que recién se está teniendo en cuenta en el extranjero, es la precocidad sexual, donde con encastes a los 7 meses de edad las hembras producen un cordero cuando recién cumplen un año. Este es un cordero adicional en su vida productiva, no afecta su posterior desempeño y los corderos son muy similares a los de ovejas adultas. Como esta categoría de hembras representa la clase más numerosa del inventario, muchas veces sobre el 25%, el lograr en promedio un cordero significa aumentar el porcentaje de parición del predio en forma muy importante y prácticamente sin ningún costo adicional.

Rebaño de borregas Goldensheep de 12 meses de edad, al comenzar periodo de parición
Rebaño de borregas Goldensheep de 12 meses de edad, al comenzar periodo de parición

Borrega Goldensheep de 13 meses de edad con mellizos
Borrega Goldensheep de 13 meses de edad con mellizos

En resumen, antes de recomendar una determinada genética, es necesario definir lo que se quiere obtener y como dicha genética cumple con los resultados esperados.

Los principales requerimientos son:

  1. Alta prolificidad, con al menos 1,4 corderos destetados por oveja adulta.
  2. Precocidad sexual, que permita obtener al menos 1 cordero destetado en borregas, cuando cumplan 1 año de edad, con encastes a los 7-8 meses de edad.
  3. Calidad carnicera del cordero, donde lo más importante es que sea magro y permita faenarlo, al menos con 45 kilos de peso vivo.
  4. Carne tierna, sabrosa y suave.
  5. Buena proporción de músculos que den origen a chuletas grandes y piernas voluminosas.
  6. Tolerancia a las enfermedades de la pezuña.

 

Consideraciones generales:

Hay que tener presente que actualmente, no hay en el mercado chileno, donde comprar hembras que cumplan con estas características genéticas. Sólo se puede lograr llegar a ellas, a través de carneros o semen, que trasmitan estas propiedades, mediante un cruzamiento absorbente. Es un camino relativamente largo, pero es el único viable para tener un negocio altamente rentable.

Sin embargo, el problema ha sido bastante difícil de entender, particularmente para los productores. A nivel mundial no hay ninguna raza tradicional que tenga todos los atributos de excelencia que buscamos.

Hay razas muy prolíficas como la Finnish Landrace, pero sus características carniceras son malas. Otras como el Texel tienen excelentes características carniceras, pero malos índices de proliificidad. Así hay muchísimos otros ejemplos.

Otra dificultad es que por selección, a muy largo plazo, se podría mejorar una característica en particular, pero la mayor parte de ellas son antagónicas. Es decir, el avance en mejorar una característica, perjudica otras.

Por eso, al recomendar  el uso de una raza tradicional, por muy buena que sea en algunas características, su desempeño en otras es malo.

La solución es  utilizar nuevas razas compuestas, que han complementado, mediante cruzamientos de distintas razas, estas cualidades  y las han fijado para trasmitirla a sus descendientes.

A nivel mundial se utilizaron razas para que al complementarse entre ellas, realzaran las características maternas y por otro lado se trabajó de igual forma para las características paternas, que están muy ligadas a la calidad de la canal.  Para lograr el mejor resultado, es necesario hacer un cruzamiento terminal de ovejas de la línea materna, con carneros de la línea paterna, donde todos los corderos van a faenamiento.

Lo más avanzado hoy día es complementar en una sola raza las características maternas y paternas  para  evitar el cruzamiento terminal. Esa es una de las ventajas de Goldensheep.

 

 

 

 

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Entrenamiento de cachorros Gran Pirineo

Daniel Claro Mimica
Ingeniero Agrónomo M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

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En la mayor parte de las explotaciones ovinas, hoy día es indispensable contar con la protección de perros guardianes para la seguridad del rebaño, debido a los frecuentes ataques de perros vagos, depredadores y ladrones; que en muchos casos hacen imposible mantener una explotación ovina, por las enormes pérdidas económicas que ocasionan.

Una de las razas de perros guardianes de ganado más recomendada es la Gran Pirineo. Sin embargo, es muy difícil obtener perros entrenados y casi la única forma de contar con esta valiosa herramienta de trabajo, es mediante la adquisición de cachorros.

EL ENTRENAMIENTO DE LOS CACHORROS GRAN PIRINEO CONSISTE BASICAMENTE EN REFORZAR LO QUE YA TIENEN POR INSTINTO RACIAL, QUE ES SU APEGO A LAS OVEJAS; PARA CONVIVIR CON ELLAS Y PROTEGERLAS DE CUALQUIER PELIGRO: PERROS VAGOS, ZORROS, OTROS  PREDATORES; SERES HUMANOS INTRUSOS, ETC.


EL PERRO CONSIDERA A SUS OVEJAS PARTE DE SU FAMILIA.
 El PRINCIPAL OBJETIVO DE SU  VIDA ES DEFENDERLAS, DE TODO LO QUE ÉL CONSIDERA UN PELIGRO, AÚN ARRIESGANDO SU PROPIA VIDA.

 

 

LO IDEAL ES QUE SEAN  ENTRENADOS POR SU PROPIA MADRE, CUANDO ELLA ES UNA PERRA YA ADIESTRADA EN EL CUIDADO DE GANADO. En ese caso, es preferible que el parto se realice en el mismo potrero, donde la madre está cuidando un rebaño y con la presencia humana reducida a un mínimo.

Cuando los cachorros no tienen la posibilidad de recibir un entrenamiento por su propia madre, en ese caso se recomienda seguir el procedimiento descrito a continuación. También cuando los cachorros son trasladados a otro predio.

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PRIMERA ETAPA:

Al destete, A LOS 2 MESES DE EDAD, se deben encerrar en un corral, desde el que no se puedan salir y juntar con unas pocas ovejas  5 a 7, para que se acostumbren a convivir con ellas. Los primeros días se rechazan mutuamente, pero luego se juntan, juegan y duermen cerca de ellas.  Esta primera etapa se completa aproximadamente en un mes.

NO DESCUIDAR EL MANEJO SANITARIO DEL CACHORRO EN CUANTO A VACUNA OCTUPLE Y ANTIPARASITARIOS

Es importante evitar el exceso de presencia humana, para no distraer al cachorro, que fácilmente se acostumbra al hombre. El contacto con el hombre debe ser mínimo. Lo necesario para darles alimento. Si no se toma esta precaución, el cachorro termina en la casa cuidando al dueño.

Los pellets hay que dárselos en un recipiente, protegido del acceso de las ovejas, pues de otra forma las ovejas se los comen en muy poco tiempo y los perros quedan sin comida. De hecho, se construye una pequeña jaula de madera con una abertura donde cabe el perro, pero no las ovejas. El agua es común para las ovejas y perros.

SEGUNDA ETAPA:

Consiste en colocar al cachorro y ojala el mismo grupo de ovejas iniciales, en un potrerillo pequeño, de no más de una hectárea, con el cerco con varias hebras de alambre electrificado. Los primeros días se pasea al perro, con una cadena, para que recorra el perímetro del potrero y se lo obliga a que toque la cerca electrificada varias veces, para que aprenda que no debe acercarse al cerco y así permanecer dentro del potrerito. Luego se lo suelta con las ovejas con las que ha convivido.

TERCERA ETAPA:

Con las mismas ovejas, que ya son parte de su familia, se saca el cachorro a un potrero  de mayor tamaño, con más ovejas. El perro rápidamente también incorpora a estas nuevas ovejas a su familia.

 También se le da un paseo por el perímetro y se lo aproxima al cerco para recordarle que no debe acercarse  al alambrado. El perro ya con 6  a 8 meses de edad es capaz de defender SU REBAÑO.

 Cuando las ovejas se cambian de potrero, el perro las acompaña, pues lo que el se acostumbró a cuidar es el rebaño de ovejas y no el potrero.

La dificultad más grande es lograr que el perro permanezca en el potrero, pues la etapa de socializar con las ovejas es rápida y simple. Esta dificultad es mínima en potreros grandes, como en Aysén o Magallanes, pero puede ser complicada en propiedades pequeñas, donde el perro no sabe cuales son los límites del predio de su dueño. Én este último caso, es probable que el perro recorra todos los potreros donde hay ovejas, para hacer su trabajo de vigilancia y luego vuelva al potrero donde están “sus ovejas”.

Si el perro ha sido entrenado, al menos en la primera etapa o entrenamiento básico y es trasladado a  otro predio, HAY QUE REFRESCARLE EL ENTRENAMIENTO anterior.

Se repite la PRIMERA ETAPA, con un pequeño grupo de ovejas de su nuevo lugar de trabajo, en un corral. El cachorro adapta esta nueva familia aproximadamente en 2 a 3 semanas.

Luego por espacio de 1 mes se aplica la segunda etapa, al cabo de la cual el perro ya estará completamente ambientado en su nuevo hogar.

 

 

 

El potencial de la producción de carne ovina en la zona sur de Chile, regiones IX, X y XIV

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

SITUACION ACTUAL

El rubro ovino ha sido el “pariente pobre” de la ganadería del sur de Chile, estando asociado a los pequeños productores, que poseen más del 80% del inventario, con dotaciones promedio de 10 ovejas por explotación. La tecnología empleada es de muy bajo nivel, tanto en la base del sistema productivo ganadero, las praderas, como en la producción ovina propiamente tal.

Cuadro 1: INVENTARIO ACTUAL DEL RUBRO OVINO EN
EL SUR DE CHILE, REGIONES IX; X y XIV
       
 

IX

X

XIV

Cabezas

277.000

315.000

116.000

       

Los ovinos prácticamente no tienen acceso a las praderas sembradas y mejoradas. No hay estadísticas disponibles que indiquen la superficie que ocupan realmente, pues comparten el territorio con los bovinos. Utilizan casi exclusivamente praderas naturales degradadas, de muy baja productividad, con una dotación cercana a 3 ovejas por hectárea y con producciones de 0,8 a 1 cordero por oveja, que en el mejor de los casos producen 90 kilos de cordero vivo/ha.

Representa mayoritariamente un rubro de subsistencia, con muy poca participación en el mercado formal. Los corderos se venden principalmente al detalle, en dinero efectivo, en la puerta del predio. La calidad de los corderos es mala, principalmente porque se comercializan con un peso muy superior al recomendable para sus A pesar de ello, el precio es 25 a 30% superior al del mercado formal, representado principalmente por el que ofrece la planta faenadora, que fija el precio en base al mercado internacional.

Los productores pequeños, que poseen sobre el 80% del inventario ovino, ya tienen su propio mercado tradicional, que no exige calidad y paga muy por sobre el precio internacional. La demanda está estabilizada y difícilmente puede aumentar con las características actuales. Se produce entre diciembre y marzo, gracias a la masiva presencia de veraneantes que consumen el total de la producción.

Existen pocos productores medianos con sobre 500 ovinos, donde también, salvo muy pocas excepciones, la tecnología está muy atrasada. Este estrato vende su producción principalmente en el mercado formal. Por la baja eficiencia productiva, causada por el uso de tecnología obsoleta. El negocio es poco atractivo y en los últimos 30 años se ha reducido en más de un 50%, tanto el número de productores de este estrato, como la masa ganadera que ellos poseen.

Cuando la productividad y la eficiencia productiva es baja, la única esperanza de los productores es obtener un mejor precio, el que no siempre es posible de lograr, pues el techo lo impone el mercado internacional, al menos en el mercado formal

Recientemente entró en operación una moderna planta faenadora de ovinos en Osorno, FRIMA, de la empresa MAFRISUR, del consorcio Tattersall, con una capacidad instalada de 300.000 corderos por temporada.

El objetivo principal de la industria procesadora, es captar la producción de los medianos y grandes productores, cuyo acceso al mercado informal es limitado, por los volúmenes que manejan. La principal dificultad está en el precio que puede pagar el mercado formal y en las exigencias de calidad, factores que complican el abastecimiento actual de la industria procesadora.

Es natural que en la medida que el rubro sea atractivo para los productores, aumentará el inventario y la producción. El mercado informal está próximo a su saturación y el futuro del rubro radica en un aumento importante en el número de corderos producidos, de mejor calidad, a precios de mercado formal, pero con costos de producción mucho más bajos. Este incremento en la producción, necesariamente se canalizará en el mercado formal. Por eso es importante visualizar cual es el potencial productivo de los ovinos.

EL POTENCIAL DEL SUR

La base de los sistemas ganaderos eficientes y rentables, es contar con praderas de alta productividad forrajera y calidad nutricional. En el sur de Chile, la principal limitante para tener praderas de alto nivel, es la baja fertilidad de los suelos, asociada a un baja nivel de fósforo, con alta acidez y presencia de concentraciones de aluminio, que reduce la disponibilidad de fósforo para las plantas y en algunos casos problemas de mal drenaje.

Si el suelo no presenta las condiciones adecuadas, no es posible establecer y mantener praderas de calidad. Cuando se corrigen las deficiencias del suelo y se siembran praderas permanentes, de leguminosas y gramíneas, se logran producciones de sobre 15 toneladas de materia seca, similares a las mejores presentes en Nueva Zelandia y muy superiores a las praderas naturales que hoy día aportan entre 2 y 3 toneladas de materia seca al año.

En el cuadro 2 ,se aprecia que la mayor parte de las praderas sembradas y mejoradas, se concentra en las regiones X y XIV, que sustentan la producción de leche y carne bovina, convirtiendo a estas regiones en las principales productoras de carne bovina y leche del país.

Cuadro 2: INVENTARIO DE PRADERAS EN LA ZONA SUR DE CHILE, REGIONES IX; X y XIV
  Superficie en hectáreas

IX

X+XIV

PRADERAS NATURALES

827.000

671.000

PRADERAS MEJORADAS

138.000

525.000

PRADERAS SEMBRADAS

77.000

145.000

El recurso suelo de la zona sur puede ser asignado por los agricultores a diversos rubros, principalmente ganaderos y también cereales. Uno de los factores más determinantes en esta asignación es la rentabilidad que se obtiene en cada alternativa productiva.

Con las tecnologías empleadas hasta ahora, a nivel de campo, el rubro ovino no puede competir con la producción de leche o con las engordas de vacunos.

Sin embargo, las tecnologías disponibles para el rubro ovino, lo transforman en un competidor de primer nivel frente a las mejores explotaciones del rubro bovino, como se aprecia en el cuadro 3.

Las bases de este cambio tecnológico es intensificar la producción con el uso masivo de praderas sembradas de alta productividad, un aumento muy importante en la dotación ganadera y un cambio total de la actual genética ovina utilizada.

Para iniciar un programa de desarrollo, es necesario ir escalando gradualmente el nivel tecnológico y productivo, desde la base actual, con praderas naturales y muy baja productividad.

Aunque se cuente con el capital y los conocimientos tecnológicos, al tratarse de un modelo biológico, las respuestas demoran en expresarse; tanto en praderas, para aumentar su nivel productivo, como en la producción ganadera, donde el proceso es aún más complejo, pues requiere simultáneamente un cambio genético y aumento de dotación. Además, por tratarse de una forma totalmente diferente de trabajo, respecto al manejo tradicional, es necesario que el personal y los productores aprendan muchas tecnologías, totalmente nuevas para ellos, lo que requiere un periodo de tiempo.

El cambio genético se destaca por su alto impacto, al doblar la producción de kilos de cordero producidos por oveja

Utilizando la información disponible para sistemas productivos que emplean distintos grados de intensidad en el uso del recurso suelo, se simuló el resultado económico para un módulo de 33 hectáreas físicas, utilizando la tecnología recomendable para dicho nivel de desarrollo. Los resultados se indican en el cuadro 3.

Cuadro 3: POTENCIAL ECONOMICO PRODUCCIÓN OVINA ZONA SUR DE CHILE REGIONES IX; X y XIV, SEGÚN DESARROLLO TECNOLOGICO

CARGA


3 ovejas/ha

10 ovejas/ha

15 ovejas/ha

20 ovejas/ha

Pradera

natural

mejorada

sembrada

sembrada

M.Seca/ha (ton)

3

7

11

15

Carne/ha (kg)

98

471

705

939

Lana/ha (kg)

8

27

40

54

Ingresos/ha ($)

70.711

397.883

596.659

795181

Costos/ha($)

31.636

196.261

290.453

351.993

margen bruto /ha($)

39.075

201.621

306.205

443.188

margen/cabeza ($)

13.865

22.554

22.810

24.788

costo /kg. carne ($)

322

417

412

375

La situación actual está representada por la primera columna, con una carga de 3 ovejas/ha en praderas naturales. La producción apenas alcanza a 98 kilos de peso vivo por hectárea/año y el margen bruto operacional a sólo $31.000 por hectárea. Es fácil deducir porqué el rubro ovino está en franca declinación y sólo se mantiene a nivel de pequeños productores con rebaños de 10 ovejas, cumpliendo un rol de subsistencia. Los productores de mayor tamaño tienen resultados parecidos pues su mayor dotación de ganado sirve para financiar el costo adicional de la mano de obra contratada, generando excedentes muy bajos.

Al mejorar el nivel de la fertilidad de suelos y productividad de las praderas, se incrementa la carga animal, dotación del predio y también su productividad. Aquí se hace indispensable un cambio genético, para mejorar la cantidad de corderos producidos por oveja y su calidad,

Con praderas de buena calidad, sobre 11 toneladas de materia seca/ha, el margen bruto operacional sobrepasa los $300.000/ha/año, siendo muy competitivo con la ganadería bovina, incluso de leche y también con los cultivos.

Dada la situación actual es natural que los ovinos tengan asignadas las praderas de menor productividad, siendo que es una actividad poco rentable con la tecnología utilizada hoy día.

Existen varias ventajas estratégicas del rubro para fomentar su rápido desarrollo:

  • Los tratados de libre comercio, con importantes cuotas sin arancel que se utilizan sólo parcialmente.
  • La fortaleza del mercado internacional de la carne ovina, con creciente demanda y con oferta estancada.
  • La capacidad productiva de los principales exportadores a nivel mundial, que ha alcanzado un techo.
  • Dos nuevas plantas faenadoras muy sub-utilizadas actualmente. FRIMA y CARNES ÑUBLE.
  • Lo más importante, la disponibilidad de tecnologías de producción no utilizadas, que se reflejan en la simulación económica del cuadro 3, posibilitando que el rubro sea una alternativa productiva de muy alta conveniencia para los productores.

Asumiendo que existe la voluntad de aprovechar estas ventajas, es necesario proyectar el potencial del negocio para el país. Es razonable estimar que en el corto y mediano plazo, el desarrollo del rubro debe provenir del mejoramiento de las praderas naturales.

Si el negocio ovino es bueno para los productores, éstos van a incorporarse a él, en la medida que vean los resultados de sus vecinos. Podemos asumir que en el largo plazo, el 50% de la superficie de praderas naturales se asigna a la producción ovina, invirtiendo en la fertilización de los suelos, para lograr praderas de mediana productividad, con al menos 7 toneladas de materia seca de forraje/ha/año.

En consecuencia, la disponibilidad de praderas para los ovinos con este nivel de productividad, en el largo plazo sería de 750.000 hectáreas en las regiones del sur de Chile.

Cuadro 4: POTENCIAL PRADERAS MEJORADAS Y DOTACION VIENTRES OVINOS
  Regiones

IX

X+XIV

 
  Praderas (has.) mejoradas

413.500

336.000

 
  Vientres (cabezas)

4.135.000

3.336.000

 
  Inventario actual

277.000

431.000

 
  Número potenciaI incremento de vientres

3.860.000

2.905.000

 

Además de las praderas, el otro componente fundamental en un emprendimiento ovino exitoso es la genética. Todas las razas utilizadas comercialmente hoy día en Chile no sirven para una producción intensiva de carne ovina. Sus principales defectos son una muy baja eficiencia en producción de corderos, donde apenas logran 1 cordero por parto; madurez sexual tardía, que sólo les permite producir su primera cría a los dos años de edad y engrasamiento de los corderos a muy temprana edad y bajo peso, con un peso recomendado de faenamiento no mayor a 30 kilos de peso vivo.

Al disponer de la genética ovina moderna se logra producir 1,4 corderos por oveja; la primera cría se obtiene al año de edad y los corderos se pueden faenar con 45 kilos de peso vivo, sin problemas de engrasamiento. La combinación de estos factores hace que las nuevas ovejas produzcan más del doble de carne que las ovejas tradicionales.

Cuadro 5: POTENCIAL PRODUCCION INCREMENTAL CARNE OVINA
ZONA SUR DE CHILE REGIONES IX ;X y XIV  
  REGIONES

IX

X + XIV

 
  Ovejas incrementales

3.858.000

2.905.000

 
  Corderos/oveja

1,35

1,35

 
  Total corderos incrementales

5.208.300

3.921.750

 
  Peso corderos (kg.)

40

40

 
  Toneladas incrementales corderos vivos

208.332

156.870

 
  Toneladas carne cordero

93.749

70.592

 
  N° Ovejas incrementales faenadas

385.800

290.500

 
  Toneladas incrementales ovejas vivas faenadas

27.006

20.335

 
  Toneladas incrementales carne oveja

12.153

9.151

 

El potencial a largo plazo para la producción de carne ovina de la zona sur de Chile, al desarrollar el 50% de sus actuales praderas naturales, a un nivel intermedio de productividad de 7 toneladas de materia seca/ha/año, es enorme. Es sin lugar a dudas la zona geográfica del país que presenta el mayor potencial para esta actividad.

Otra forma de visualizar el impacto potencial de desarrollar este rubro se aprecia en el cuadro 6, con los valores FOB, a precios promedios actuales de la producción incremental exportable.

Cuadro 6: VALOR POTENCIAL PRODUCCION INCREMENTAL CARNE OVINA ZONA SUR DE CHILE REGIONES IX ;X y XIV
REGIONES

IX

X+XIV

TOTAL

 
Ton. carne cordero

93.749

70.592

165.119

 
US tonelada FOB

4.000

4.000

 

 
Ton carne oveja

12.153

9.151

21.404

 
US $ tonelada FOB

1.500

1.500

 

 
Valor FOB Corderos $US

374.997.600

282.366.000

657.363.600

 
valor FOB ovejas $US

18.229.050

13.726.125

31.955.175

 
Valor FOB carne ovina $US

393.226.650

296.092.125

689.318.775

 

El valor del potencial exportable de carne ovina en las regiones del sur de Chile es de gran magnitud, como también el desafío de los productores para lograrlo. Es un proceso de largo plazo pero que bien vale la pena emprender, particularmente cuando las expectativas de mercado pronostican una demanda crecientemente sostenida y una oferta estancada.

Exportación de corderos: oportunidades y desafíos

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

Christian Crempien L.
Médico Veterinario
ccrempien@manquehue.net

MAGALLANES: PIONERO Y LIDER ACTUAL

Desde el siglo XIX, con el masivo poblamiento de las extensas praderas naturales de la XII Región de Magallanes con ganado ovino, este rubro ha marcado la presencia chilena en los mercados internacionales. En los primeros años de la colonización austral, la lana fue el producto que se exportó masivamente, principalmente al mercado de Londres. El negocio produjo grandes ganancias que le dio prosperidad a la Región. De esta manera, que el puerto de Punta Arenas recibía innumerables veleros encargados del transporte de la lana, que casi en su totalidad, se vendía al exterior.

Ya a comienzos del siglo XX, las grandes compañías ganaderas que controlaban la explotación ovina construyeron modernos frigoríficos en Punta Arenas, Puerto Natales y Tierra del Fuego, con tecnología de punta para la época permitiendo exportar importantes cantidades de carne, principalmente borregos, capones y ovejas,  actividad que se sumó al auge económico de la  lana en la zona austral de Chile.

En la segunda mitad del siglo XX, las grandes compañías perdieron la concesión de las tierras fiscales que tenían en arrendamiento, o fueron expropiadas y  dejaron de existir. El Estado subdividió la propiedad, dando lugar a centenares de medianos propietarios, que continuaron la explotación de las antiguas “Estancias”, como se denominaron las  grandes extensiones pobladas con ovinos.

La isla de Tierra del Fuego, se ha especializado recientemente en la producción de carne orgánica certificada por una empresa alemana y destinada al mercado europeo. En el sector continental, que cuenta con praderas de mejor potencial, por su mayor pluviometría, se inició un ajuste tecnológico para adecuar su producción al mercado, que demanda corderos de mayor peso, sin aumento de la  cobertura de grasa. Es así como se están introduciendo razas más especializadas en la producción de carne, tales como el Suffolk, Dorset, Border y Texel, (INIA – Kampenaike), para producir este nuevo producto, mediante cruzamientos sobre las ovejas Corriedale que dominan los rebaños.

La producción de carne que comenzó siendo un subproducto del rubro principal, lana, hoy día está adquiriendo un gran impulso en Magallanes. Hace casi 20 años que Punta Arenas tuvo el primer frigorífico nacional autorizado para exportar ovinos a la Comunidad Europea.

El principal destino de la carne ovina exportada por Chile es Europa, con una creciente importancia de España y Francia. En el continente americano los grandes compradores son México y Brasil.

En los últimos tres años, las exportaciones aumentaron en 120% su valor medido en dólares y 33,4% en volumen. El gran aumento en valor, se debe en parte a que las exportaciones a Europa se transan en euros y luego se convierten en dólares, y durante este período,  el euro se ha valorado al menos 40% frente a la moneda norteamericana.

VENTAJAS ARANCELARIAS

El rubro ovino es sin lugar a dudas una de las actividades agropecuarias más favorecidas con los recientes tratados comerciales suscritos por Chile, y representa un desafío de magnitud para los productores nacionales. Esto podría significar un quiebre positivo en la tendencia, donde por más de 20 años ha disminuido el inventario nacional. Estas ventajas para exportar carne ovina, se aprecian en el Cuadro 1

Cuadro 1.-   Ventajas arancelarias para la carne ovina en los  nuevos tratados comerciales.

(Toneladas sin arancel)

Año  2002

Aumento por Tratado

Año 2003-2004

U.E.*

3.000

2.000 + 10% anual

5.000

USA**

0

SIN LIMITE

SIN LIMITE

TOTAL

3.000

200 ton/año

SIN LIMITE

* Tiene un incremento anual de 200 ton. a partir de 2004.

* * Considera que el Tratado entra en vigencia el año 2004.

COMO AUMENTAR LA PRODUCCION EXPORTABLE

Para aumentar la capacidad exportadora nacional, a primera vista, se podría pensar que la XII Región  sería la más indicada. Magallanes tiene hoy día los mercados; la mayor parte de la masa ovina nacional; excelente infraestructura y experiencia; pero su producción apenas alcanza para los  niveles de exportación previos a los nuevos tratados comerciales.

Con el fin de superar esta limitación, Magallanes tendría dos opciones: incrementar el peso de los corderos, que es lo que demanda el mercado y, aumentar el número de corderos producidos. Ambas iniciativas tienen un importante componente ambiental que las restringe, pues la capacidad de carga animal en sus praderas está copada y el cambio masivo de praderas naturales a las de siembra, es de un costo prohibitivo.

El incremento potencial de la producción de corderos por la vía del aumento de un 15 a 20% en el peso de faenamiento, mediante los cruzamientos con razas de carne utilizadas como cruza terminal en una parte del rebaño, sería de 300 toneladas, cifra muy pequeña frente a la nueva cuota del mercado europeo y a su incremento anual de 200 ton.

Los corderos más pesados consumen mayor cantidad de  alimento y requieren un mejor nivel nutritivo.  Si no se ajusta la carga animal o se produce un aumento de forraje, esta opción no es sustentable en el tiempo. Entonces sucederá que los corderos nuevamente disminuirán su peso, tal como ocurrió con los animales de raza Corriedale, cuyos corderos livianos actuales son la expresión del efecto de un ambiente nutricionalmente deprimido, a causa de la degradación de las praderas.

El aumento del número de corderos sería posible sólo a través de la obtención de  mellizos, que hoy en día son casi inexistentes, pues hay consenso que con las actuales praderas no es posible subir la dotación de vientres. Esta opción presenta grandes dificultades, pues requiere un cambio racial del rebaño de ovejas madres, que en una primera instancia difícilmente sería aceptado por los productores, pues implica necesariamente un perjuicio en la producción de lana, que  aún sigue siendo un rubro de gran importancia. Aún suponiendo un cambio racial masivo, el aumento en la producción de corderos sería relativamente bajo, no más de un 15%, debido a las restricciones que el medio ambiente impone a la producción y sobrevivencia de corderos mellizos. Ello, principalmente, por problemas de nutrición y clima adverso al momento del nacimiento. El mejoramiento de la nutrición de las ovejas madres sólo sería posible con el uso de recursos forrajeros suplementarios y praderas sembradas, que por su gran costo, difícilmente sean rentables de incorporar en Magallanes.

Con los antecedentes expuestos, podemos concluír que el aporte de la Región de Magallanes a un incremento en la exportación de carne ovina, sólo será marginal. Por consiguiente, la respuesta al desafío exportador, con todas las dificultades que ello involucra,  tiene sus mejores oportunidades en la XI Región; en los secanos de la zona central y en la zona sur. Estas tienen un gran potencial para la producción ovina, donde por falta de volumen productivo, calidad del cordero y de plantas faenadoras especializadas, no se ha producido la exportación de carne ovina. Ello a pesar de los excelentes resultados obtenidos por las entidades dedicadas a la investigación para mejorar los resultados productivos del rubro.

EL DESPEGUE DE AYSEN

En la XI Región, INIA – Tamelaike en la década de los 90, demostró el enorme potencial para el establecimiento de praderas, a costos razonables, en la zona húmeda, con producciones de sobre ocho toneladas de materia seca y su utilización con híbridos ovinos junto a una nueva genética. Esta genética se refiere a Border; Dorset; Romney y Suffolk, utilizados como carneros terminales y otras opciones para usar vientres híbridos. Existen en esta región sobre 500.000 hectáreas donde se podrían mantener 8 ovejas de alta productivad por hectárea si se invierte en el establecimiento de praderas de alta productividad.

En el corto plazo, la XI Región podría ser el próximo gran actor en el mercado exportador. Es así como en el año 2003  exportó 170 ton. y sobre US $650.000; pues su mercado más conveniente es el de exportación, dado el alto costo del flete a la zona central del país.

EL SUR TAMBIEN PUEDE

La zona sur es hoy día el corazón ganadero bovino del país y tiene la gran ventaja de contar con las características de clima y suelos que permiten desarrollar las mejores praderas del país, sin nada que envidiar a uno de los lideres mundiales, Nueva Zelandia.

El desarrollo de la ganadería sureña requiere praderas de excelencia; aumento acelerado de la masa ganadera y mercados amplios y atractivos. Para acceder a los mercados de exportación además de la calidad se requiere de un volumen importante, que sólo se logra incrementando la masa ganadera. Una producción ovina moderna tiene muchas ventajas en un programa de desarrollo. El aumento de masa puede ser muy acelerado cuando se dispone de la genética adecuada, caracterizada por la producción de al menos 1,5 corderos por parto y porque las hembras se pueden reproducir ya a los 8 meses de edad, cuando tienen la genética requerida y son bien manejadas. Existe una buena complementación entre ovinos y bovinos con el pastoreo mixto y el atractivo mercado de exportación que presentan los ovinos puede ser una buena opción para diversificar la producción pecuaria.

Estas ventajas han llamado la atención de consultores de Nueva Zelandia que ya están trabajando para desarrollar este rubro en Chile, aprovechando su tecnología que es aplicable en buena medida en la zona sur. Hay que recordar que también el país posee mucha tecnología para este fin  la que lamentablemente muchos agricultores desconocen.

EL POTENCIAL DEL SECANO CENTRAL

La otra zona de un buen potencial es el Secano de la Zona Central, donde los autores han trabajado por 30 años en el CE – Hidango de INIA. La VI Región en el pasado fue un importante enclave ovejero, pero por la baja del precio de la lana y no haber modernizado la tecnología productiva para adecuarse a los nuevos escenarios,  produjo una disminución de más del 50% de la dotación ovina regional. Es así como en la actualidad, los productores  enfrentan una grave situación económica, con permanentes pérdidas en sus resultados operacionales anuales.

Los resultados de la investigación en INIA- Hidango,  indican que es posible pasar de un 80-100% de producción de corderos por oveja encastada, a 140-160%, mediante la masiva producción de mellizos, originados en un cambio genético rápido de las razas ovinas actualmente en explotación. Este solo cambio permite incrementar en casi un 100% el margen económico actual de las explotaciones. Sin embargo, el mayor potencial de esta macro zona radica en la posibilidad de sustituir una parte importante de sus actuales praderas naturales, a un costo razonable, por praderas sembradas, apoyadas por cultivos forrajeros. Estas nuevas praderas incrementan en 8 a 10 veces el potencial de carga animal por hectárea. Ambos cambios tecnológicos se potencian entre sí y causan un impacto de gran magnitud en los resultados productivos, pasando desde una producción actual de 25 kg. de peso vivo por hectárea al año, hasta 530 kilos. De esta forma se mejora en 30 veces el margen económico que obtienen  por hectárea actualmente los productores, sin considerar ninguna mejoría en el precio de los corderos producidos.

En estas dos macrozonas, sur y central, es donde radican las mayores posibilidades de desarrollar una floreciente producción ovina, capaz de producir los animales requeridos por los nuevos tratados comerciales. Se necesita sí de una modernización de las explotaciones, invirtiendo en nuevas praderas de alta producción; generando un cambio racial e incorporando nuevas razas especializadas en carne tales como: Texel, Dorper, Arcot, Limousin y otras. El no contar con ellas afecta la calidad potencial del producto final. Hasta el momento, las importaciones de genética ovina han sido insuficientes y no se han acompañado por la multiplicación biotecnológica de estos valiosos animales.

En el corto plazo, mientras se produce el cambio en la producción primaria para incrementar el volumen de producción y se modernizan las plantas faenadoras para ajustarse a los requisitos de la exportación, el mercado nacional sigue siendo una excelente alternativa en estas regiones, pues el precio de la carne ovina es similar o superior al del mercado de exportación y superior a la carne de vacuno.

EL FUTURO

Para poder acceder a estas nuevas oportunidades comerciales, se debe producir una acción conjunta entre los productores que generan la materia prima, corderos; las plantas faenadoras que realizan el procesamiento industrial y comercialización de la carne y, el Estado, que además del aporte ya entregado para la investigación del rubro, debe hacer una acción de fomento entre los agricultores dedicados a la producción ovina de estas regiones con potencial exportador.

La cadena agroalimentaria es una realidad y hoy día es una de las prioridades del Ministerio de Agricultura.  Aveces  cada eslabón ve sólo su punto de vista, ignorando a los otros actores. Sólo si esta cadena funciona apropiadamente, en forma coordinada y con beneficios para todos, un rubro puede despegar, como ha sucedido con la industria avícola y porcina, donde todos los eslabones responden a la gestión de una empresa que coordina cada etapa del proceso.

Los productores deberán realizar un gran esfuerzo para mejorar su tecnología y aprovechar la abundante información disponible, producto de tantos años de investigación, concentrando  sus esfuerzos en el cambio racial y en la siembra de praderas, que en conjunto mejoran notablemente la eficiencia productiva.

Es indispensable el aporte del sector privado en la habilitación o construcción de plantas faenadoras modernas y eficientes que cumplan con los requisitos establecidos por los países importadores. Por ello los productores ovinos tienen la gran ventaja de que ya existen dos industrias que están en operación y con una ubicación estratégica privilegiada..

La pionera fue CARNES ÑUBLE, ubicada en Chillán y recientemente entró en operaciones  FRIMA, en Osorno, del holding Tattersall.

Los beneficios de la exportación deben compartirse entre todos los actores y evitar que se transforme en sólo una oportunidad para quienes hacen la comercialización. En dicho caso, al no haber un atractivo para los agricultores que producen la materia prima, se pone en riesgo la inversión en plantas faenadoras y en la apertura de mercados.

Finalmente, el Estado no puede  estar ajeno en esta tarea. Mediante un nuevo impulso a  la investigación destinada a generar los conocimientos tecnológicos que requerirá una ovejería totalmente distinta a la actual; fomento a la importación y multiplicación de nuevo material genético y  apoyo a los productores, para que realicen las inversiones indispensables para la modernización del rubro. Este esfuerzo debe constituir un proyecto con acciones planificadas, coordinadas y priorizadas, evitando los frecuentes errores de descoordinación entre los diversos actores que participan en la cadena investigación – difusión de conocimientos – producción – industrialización y comercialización. En este sentido, cada eslabón deberá modernizar y hacer eficiente su accionar, si se quiere cumplir con el desafío de hacer realidad la exportación de carne ovina a gran escala.

Los mercados internacionales están esperando la producción nacional de corderos, gracias al prestigio obtenido por casi 100 años de exportación desde Magallanes.  Generalmente, lo más difícil para exportar es precisamente, abrir los mercados. Aquí la situación es atípica. Hoy día está la demanda, los mercados están abiertos, pero no hay suficiente producción nacional. En suma, el destino de los productores nacionales depende en gran medida de sus propios esfuerzos por modernizar sus sistemas productivos y así poder aprovechar esta excelente oportunidad que muchos otros rubros envidian.

El mercado local y de exportación de la carne ovina chilena

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero Agrónomo, M. Agr. Sci.

La producción comercial de carne ovina tiene dos destinos principales. En la XII Región y crecientemente en la XI Región, se exporta principalmente al mercado europeo. Las exportaciones representan aproximadamente el 50% de la producción nacional. Una proporción de la producción de carne ovina se utiliza en el autoconsumo en las áreas rurales,  cifra muy difícil de cuantificar.

1.- El mercado de exportación:

La exportación de carne ovina ha sido tradicional en la Región de Magallanes desde el comienzo de la ganadería lanar, a fines del siglo XIX.- En años recientes, el aumento del precio internacional de la carne ovina, ha convertido a dicho rubro en un excelente negocio para los productores de  dicha Región.

Cuadro 1.-  Exportación de carne ovina por destino  año 2004  ($US FOB)

PAIS Ton. $US $US/Kg.
EUROPA 3.773,4 16.625,5 4,41
AMERICA 1.361,2 2.594,4 1,91
Otros 240,4 782,4 3,25
TOTAL 5.375,0 20.002,3 3,72

Fuente: Elaborado con  información de ODEPA.

El principal producto exportado es el cordero congelado, en forma de canales completas o medias canales y también trozado en cortes. El cordero exportado proviene en un 95% de la XII Región y el saldo de la XI Región. Se puede clasificar como de peso mediano a liviano, con canales de 12-13 kilos. Sin embargo; los mercados están exigiendo cada vez más, el tipo de cordero pesado pero magro, porque el consumidor rechaza la grasa y prefiere cortes con mayor superficie de músculo y menos hueso. En otras palabras, exige carne con un mayor porcentaje aprovechable para el consumo.

Cuadro 2.- Evolución de las Exportaciones Chilenas de Carne Ovina
               
  2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006  
Toneladas 3.828 4.818 4.269 5.106 5.375 5.586 5.677  
$US Miles 7.427 10.476 11.234 16.369 20.058 24.253 23.439  
$US/Kg. 1,94 2,17 2,63 3,21 3,73 4,34 4,13  
Fuente: Elaborado base información ODEPA      

Aproximadamente un 40% del aumento del precio, expresado en dólares americanos, se debió a la desvalorización de dicha moneda frente al Euro, mientras que el saldo del aumento, es un alza real en Europa, debido a la disminución de los subsidios para la producción europea.-

El incremento del precio internacional ha incentivado el aumento de las exportaciones, principalmente desde la Región de Magallanes, que prácticamente ya no abastece al mercado nacional, sino que desvió la totalidad de sus excedentes de carne ovina a la exportación.

A partir del año 2005 el incremento del volumen de las exportaciones es marginal, debido a que no ha aumentado significativamente la producción y el resto del país aún no comienza la exportación de carne ovina, a pesar de existir plantas faenadoras y la demanda internacional.

La XII Región tiene sólo un pequeño margen para aumentar la exportación de carne ovina, por estar cerca del límite de la capacidad de sustentación de ganado de sus praderas naturales y porque las características agroclimáticas y su sistema extensivo de producción, basado en grandes volúmenes y bajos costos, dificultan una intensificación masiva de la producción.

Los tratados comerciales  firmados por Chile en los años recientes, han abierto un mercado muy amplio para la carne ovina, el que no puede ser abastecido a plenitud por la actual producción nacional. El cupo libre de arancel para exportar a la Unión Europea fue de 5.400 toneladas para el año 2004, donde sólo se exportaron a dicho mercado 3.800 toneladas, con un precio promedio de $US 4,4 FOB por kilo vara, siendo casi exclusivamente carne de cordero.

Este cupo aumenta aproximadamente en 200 toneladas anuales, cifra que es mayor que el aumento de las exportaciones, por lo que queda un amplio margen para que otras zonas del país aprovechen este mercado.- La mayor parte del saldo exportado se destina principalmente a México y corresponde a la categoría de capón- oveja.

Entre los Censos de 1976 y 1996, se redujo el inventario nacional de ovinos en un 35%, donde las mayores bajas correspondieron a la V Región con una baja del 72% y a la XI Región con 55%. En años recientes se ha producido una estabilización en el inventario, como lo indicaría la producción de carne, medida por el beneficio de ganado que se indica en el Cuadro 3 .

Cuadro 3.- Beneficio anual de carne Ovina en Vara por Regiones; Exportación y     Consumo Interno (Toneladas).

REGION

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

V

97

94

52

60

22,4

19

23

27

27

25

RM

1.021

891

684

566

495,0

355

340

301

344

271

VI

202

63

95

108

149

105

138

147

142

198

VII

189

157

101

69

55

42

46

50

34

37

VIII

320

306

251

235

273

220

213

301

268

241

IX

248

301

310

307

319

258

325

232

232

172

X

226

273

265

266

262

272

263

217

147

207

XI

500

494

481

483

548

410

361

402

369

378

XII

7.174

5.971

7.394

9.114

10.547

9.375

9.077

8.049

7.897

7.841

TOTAL Nacional

10.288

8.789

9.811

11.335

12.752

11.141

10.884

9.857

9.625

9.539

Exportación

2.741

2.046

3.304

3.709

4.596

3.828

4.785

4.296

5.106

5.375

Consumo local

7.547

6.743

6.507

7.626

8.157

7.314

6.099

5.561

4.519

4.164

Fuente: Elaborado en base a  datos de  ODEPA.

En este cuadro también se observa que la producción total de carne en vara tiene una tendencia a mantener un nivel cercano a 10.000 toneladas anuales. Sin embargo, mientras la cantidad exportada tiende a subir, el saldo destinado al consumo local lo hace en forma proporcionalmente inversa, teniendo una importante disminución.

El nuevo desafío de aumentar la exportación de carne ovina está mayoritariamente en manos de los productores de las Regiones V a XI. Los mercados están abiertos y existe una buena demanda internacional. Este eslabón de la cadena exportadora, el comprador final, que  es lo más difícil de lograr, no sólo para la carne ovina sino, para cualquier negocio nuevo, afortunadamente ya existe.

El cordero puede ser todo un nuevo éxito exportador en los próximos años, para las regiones  V a la XI.  Esta oportunidad depende principalmente de los productores, que deberán hacer un gran esfuerzo modernizador en sus sistemas productivos para aumentar, no sólo la cantidad de su producción, sino también la calidad de los corderos.

En muy poco tiempo más estarán operando las modernas plantas faenadoras: Carnes Ñuble y Frima en Osorno, cuyas instalaciones están diseñadas para exportar a los mercados más exigentes. ¿Están los corderos para este nuevo negocio? Es evidente que no están, ni en cantidad, ni tampoco existe la calidad requerida para la exportación.

Una  parte importante de los corderos comercializados en la zona centro sur y sur se caracteriza por ser pesados, sobre 35 kilos de peso vivo, pero con un exceso de grasa y masas musculares reducidas; producto de la genética utilizada,  que no es la adecuada para la producción de corderos pesados; condición que limita seriamente su mercado externo. Estas características no son las de un cordero calidad de exportación y es lo primero que deben mejorar los productores locales.

El precio de exportación ha sido un gran estímulo para aumentar la producción en las Regiones Australes, cuyo acceso al mercado del resto del país era caro y difícil, por lo cual la exportación es lejos el mejor mercado para dichas regiones. El precio que ofrecerán las nuevas plantas de la zona centro sur y sur estará determinado por la calidad del producto y también por la gestión comercial y operativa que dichas plantas realicen.

El actual valor del cordero en el mercado internacional permitiría un precio adecuado para que el productor que abastezca a las nuevas plantas, pero la diferencias con el precio local actual, difícilmente  será de gran magnitud, como lo fue en la zona austral. A manera de ejemplo, el precio local para los corderos de exportación en Nueva Zelandia; Australia y Uruguay, fluctúan entre $US 1,2 y 1,4 por kilo vivo. Estos precios son muy similares a los precios obtenidos en el mercado nacional en la temporada de mayor demanda, Septiembre y Diciembre.-

Las Plantas Faenadoras deberán diseñar bien su estrategia de como promover la producción de corderos para la exportación, incentivando y fidelizando a los productores con asistencia técnica; genética; acceso a insumos y servicios, ya que el precio no será necesariamente el mayor estímulo.

Además el estímulo para los productores de estas regiones tiene que venir, más que por el precio, por la seguridad de un mercado de gran tamaño, que no se saturará con la producción nacional.

La modernización de los sistemas productivos es la gran apuesta para que el aumento en la eficiencia y productividad mejore la rentabilidad, los márgenes operacionales y el volumen del negocio de los productores ovinos. Ello se conseguirá al aumentar el tamaño de sus rebaños y la cantidad de corderos que producen  sus ovejas, reduciendo de esta forma los costos unitarios por kilo producido. De esta forma, al tener un mercado seguro, de gran tamaño,  con precios conocidos de antemano, será posible invertir en tecnología y genética, para que las Plantas Faenadoras tengan los corderos que necesitan para satisfacer el mercado de exportación y  así aprovechar los tratados de libre comercio.

Las nuevas Plantas, si quieren tener éxito en su aventura de exportar carne ovina de estas regiones, deberán guiar la modernización del sistema productivo de los productores, comenzando con mejorar la calidad del cordero y también la eficiencia productiva, para que los costos sean adecuados a los precios que el mercado pueda pagar.

2.- El mercado nacional:

El 50 % de la producción nacional se consume en el mercado local. El consumo oficial de carne ovina ha disminuido desde 2,5 kilos por habitante, en los años 60, a 0,6 kilos a fines de los 90 y más recientemente a 0,3 kilos por habitante.

Esta disminución es consecuencia del aumento explosivo de la exportación de carne ovina de Magallanes, cuya producción se ha restado al consumo nacional. De esta forma hoy día la carne ovina es prácticamente una carne exótica en la mesa de los consumidores nacionales en gran parte del territorio.-

A pesar de todos los problemas, este tipo de carne sigue siendo reconocida como la carne roja de mejor sabor y prestigio, manteniendo un precio en vara superior a la carne de vacuno y teniendo una gran aceptación en los restoranes de calidad.

El mercado local prefiere la carne fresca, cuya oferta tiene su máxima expresión en el período Septiembre –Marzo,  para casi desaparecer el resto del año. La falta de una oferta continua es uno de los principales factores del bajo consumo.

La calidad del cordero es bastante variable durante la temporada de oferta. El precio alcanza su mayor valor en septiembre y la calidad es buena, faenándose los corderos con un peso vivo de hasta 30 kilos y una adecuada cobertura de grasa. Con posterioridad, el precio baja significativamente y los agricultores contrarrestan esta baja reteniendo la venta y vendiéndolos mucho más pesados, con cerca de 40 kilos de peso vivo.

Esta sobreengorda no tiene un real costo para el agricultor, porque el pasto ya está disponible y no tiene otro destino. De esta forma, con un menor precio por kilo y el mayor peso logrado, obtienen un valor similar por cordero vendido que el que logran los productores que venden corderos más livianos en Septiembre. El verdadero costo está oculto y es el desprestigio de la carne de cordero por el exceso de grasa..

La genética utilizada para la producción ovina en las Regiones V a X con las razas, Merino Precoz, Suffolk; Hampshire o Romney,  puede producir corderos de buena calidad, sólo si se faenan con pesos bajo los 30 kilos, porque sobre dicha cifra, se acumula una gran cantidad de grasa que es rechazada por los consumidores.

El precio en vara representa en mejor forma el valor del cordero a través del tiempo, por lo reducido del volumen transado en Feria.  Para un promedio desde 1976 a la fecha, se observa un valor cercano a $ 1.300 por kilo vara y un máximo estacional promedio de        $ 1.500 en el mes de Septiembre, ambos expresados en moneda del 2005.

Al comparar los precios de la carne en vara de cordero con la de novillo, el precio promedio año de este último, era superior al del cordero hasta hace 10 años. Sin embargo, a partir de 1995, se ha producido un quiebre en la tendencia. Desde esa fecha el precio de la carne en vara de cordero, base Santiago, supera constantemente al novillo.

En el mercado local, hasta ahora no se registra importaciones masivas de carne ovina, como ocurre con el vacuno, que enfrenta una dura competencia con la carne importada desde los países del MERCOSUR; mientras que la carne de cordero sólo compite con las demás carnes y dicho factor puede explicar la sostenida baja del precio del novillo.

Cuadro 4.- Comparación precios promedios de corderos y novillos, en los últimos 15 años como carne en vara base Santiago, precio sin IVA ($ Marzo 2005)

  Cordero

Novillo

 

$/Kg.

$/Kg.

Promedio 1990-94

1.329

1.498

Promedio 1995-99

1.360

1.281

Promedio 2000-04

1.489

1.119

Fuente: Elaborado con datos de ODEPA.

El precio de la carne de cordero tiende a mantenerse, con una tendencia al alza en el último quinquenio, el novillo baja en forma muy significativa, acumulando una pérdida cercana al 25% en términos reales. Este quiebre de tendencia se aprecia en mejor forma en el Gráfico 1.

Grafico 1.-  Precio Vara de corderos y novillos ($/Kg sin IVA, marzo 2005)

La presentación del cordero en los puntos de venta ha sido por muchos años una barrera importante para que los consumidores lo adquieran. Era usual la venta de corderos presentados en medias canales, haciendo muy difícil el transporte al domicilio del comprador, como también su posterior trozado y almacenamiento en el hogar.

En años recientes se ha mejorado la presentación del producto, principalmente en los supermercados, siendo ahora posible obtener cortes específicos, en porciones adecuadas al tamaño del consumo familiar. Sin embargo, aún es posible mejorar más si se compara con la presentación de los cortes en países desarrollados. En las carnicerías de barrio no se encuentra trozado y la unidad de venta al por menor es ¼ de canal.

La exportación de corderos que en el futuro puedan realizar las nuevas Plantas Faenadoras, próximas a entrar en operación, sin duda que va a tonificar el mercado local y mejorar el estándar de calidad, no sólo para las regiones donde operarán dichas plantas, sino que también tendrán influencia en las regiones aledañas, para las cuales también pueden representar una buena posibilidad de comercialización de los corderos.

El manejo del rebaño ovino durante el periodo de paricion en explotaciones intensivas

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

La parición es el momento cumbre del ciclo productivo de la oveja. En explotaciones de carácter extensivo, es muy poco lo que el productor puede hacer para mejorar los resultados, una vez que se ha iniciado el periodo de pariciones. En dicho caso, sólo cabe preocuparse, previamente, de que el rebaño tenga una adecuada disponibilidad de forraje y que el potrero de parición sea el que tenga los mejores reparos naturales. Debido a la baja carga animal y al gran tamaño de los potreros, es muy difícil poder ayudar a tiempo a las ovejas que presenten algún problema durante el parto.

La gran ventaja de este sistema productivo es que las ovejas tienen su parición, sin que sean perturbadas por el hombre y con ello, el abandono de corderos o deshijamiento prematuro, es mínimo.

La situación en rebaños de manejo intensivo es totalmente diferente, pues la alta concentración del ganado y muchas veces la necesidad de suplementar por la baja disponibilidad de forraje, pueden dar origen a serios problemas de muerte de corderos por mal manejo.

Período pre-parto:
La primera medida preventiva es realizar el tratamiento sanitario correspondiente al pre-parto, un mes antes de la fecha estimada de la parición.  Es necesario vacunar a las ovejas contra enterotoxemia y administrar un antiparasitario gastro intestinal. Otra medida de manejo para esta etapa, es formar los rebaños por categorías, de acuerdo al destino final de los corderos. Por ejemplo, el rebaño comercial de algún cruzamiento terminal, donde todas las crías van a mercado, se separa del resto. Una vez comenzada la parición es casi imposible separar grupos de ovejas.

Es de especial importancia dejar en un rebaño separado a las ovejas primerizas, que son las que requieren de mayor atención durante el parto,pues  se deben supervisar al menos dos veces al día, a fin de detectar aquellas que pudieran tener dificultades en el parto. La otra razón para manejar esta categoría en forma separada, es que generalmente su instinto maternal está menos desarrollado que en las ovejas adultas, por lo que ocasionalmente, dejan abandonadas a sus crías al nacer o como ocurre con mayor frecuencia, ovejas adultas, con un excesivo instinto maternal, les roban los corderos, que mueren al no poder tomar leche.

La alimentación debe ser adecuada a las exigencias nutricionales en constante aumento durante el último mes de gestación.  Estos requerimientos están en función del tamaño de la oveja y de la cantidad de corderos que está gestando.  El período de 30 días antes del parto. marca el inicio de las mayores demandas anuales de alimento de la oveja, tanto en cantidad como en calidad.

Si estos requerimentos no se cumplen, ya sea con el consumo que obtiene la oveja de la pradera, o con el complemento de una suplementación forrajera, las consecuencias son bastante graves.  Pueden ocurrir varios problemas, tales como: toxemia de la preñez; enfermedad metabólica, causada por el rápido metabolismo de las grasas de reserva, cuando el nivel nutricional, previo al parto, es inadecuado, siendo más susceptibles las ovejas melliceras que llegaron al preparto en buen estado. Es generalmente mortal y la mejor solución es evitarla, con una adecuada nutrición, en el último mes de gestación.

Otro problema generado por la mala nutrición preparto, es el bajo peso de los corderos al nacer, que los hace muy susceptibles a condiciones adversas de clima, produciéndose altas tasas de mortalidad neonatal.  También se puede ver afectado el inicio de la lactancia, la cantidad de leche producida y el instinto maternal, factores que disminuyen en forma importante las posibilidades de sobrevivencia del cordero, particularmente de los mellizos que son más delicados.

Los requerimientos nutricionales de la oveja son muy variables durante su ciclo reproductivo, como se aprecia en el siguiente cuadro.

REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES DIARIOS DE OVEJAS DE 70- 80 KG PESO VIVO Y ALTA PROLIFICIDAD
Energia Metabolizable

Proteína Total

M.Cal

Kg.

Encaste

3,5

0,16

Post-encaste

2,84

0,13

30 dias anteparto

4,2

0,17

Parto inicio lactancia

4,7

0,25

Mitad-fin lactancia

6,7

2,65

Seca

2,8

0,13

Pre-encaste

3,5

0,16

El período de 30 días antes del parto marca el inicio de las mayores demandas anuales de alimento de la oveja, tanto en cantidad como en calidad.

En explotaciones intensivas con tecnología de punta se hace un examen con escanner, para separar las ovejas que gestan mellizos. De esa forma, es posible tener una alimentación diferenciada, cuando se está suplementando, lo que redunda en un aumento en la eficiencia del uso del forraje suplementario y evita sobrealimentar a las ovejas con un solo cordero (que pueden producir corderos excesivamente pesados,de 8 y más kg., con serios problemas al parto y alta mortalidad) o subalimentar a las ovejas con mellizos (que en dicho, caso producen corderos muy livianos, con menos de 3 kg., y altas tasas de mortalidad neonatal).

En este periodo es muy importante separar oportunamente aquellas ovejas que están en peor condición corporal (grado 1,5 a 2,0), pues no pueden competir con las ovejas en buen estado, al momento de recibir algún suplemento y cada vez se van adelgazando más. Lo correcto es manejarlas en un potrerillo especial y sobrealimentarlas para que alcancen a recuperar su condición antes de parir. Una vez producida su recuperación se pueden reincorporar a su respectivo rebaño.

Período de parición:

En las explotaciones intensivas, aún si el ganado se mantiene relativamente tranquilo, cuando no es necesario suplementarlo, porque la disponibilidad de forraje del potrero es adecuada; se pueden producir problemas de deshijamiento o abandono de corderos recién nacidos, por la alta concentración de ganado.

Las ovejas recién paridas se desorientan para cuidar a sus propios corderos si hay otros corderos y ovejas recién paridas cercanos. Esta situación es bastante frecuente cuando las ovejas son muy prolíficas y hay abundancia de mellizos. Si no se toman las medidas adecuadas, en esta confusión suelen quedar corderos deshijados, los que inevitablemente mueren por falta de alimento.

También se producen deshijamientos con bastante frecuencia cuando el parto es dificultoso o distócico, el que es muy prolongado. La oveja después de parir suele dejar a su o sus corderos para ir a tomar agua o alimentarse y a veces no vuelve a tiempo para amamantarlos. Otra causa de deshijamiento es cuando hay mellizos y uno de ellos es muy débil, por su bajo peso. No sigue a la madre y a su hermano en su desplazamiento por el potrero en los primeros días, quedando de esta forma abandonado.

Cuando, por falta de forraje, es necesario suplementar el ganado durante el periodo de parición, hay que extremar las medidas de precaución para evitar un deshijamiento masivo de corderos recién nacidos y altísimas mortalidades por mal manejo.

Las ovejas esperan la hora en que son alimentadas y al sentir el ruido del tractor, corren hacia los comederos dejando abandonados a sus corderos. Cuando éstos tienen sólo pocos días de vida, aún no se ha producido el vinculo madre-crías, por lo que les cuesta mucho a las ovejas, identificar a sus propias crías luego de haber saciado su apetito, con la suplementación en comederos. En esos casos la pérdida de un número importante de corderos recién nacidos es inevitable por el mal manejo, aún cuando sean corderos de buen peso y las condiciones climáticas sean excelentes.

Por ello, los neocelandeses diseñaron hace ya muchos años el manejo rotacional del ganado durante el parto o drift lambing, que consiste en retirar del rebaño diariamente y muchas veces dos veces al día a todas las ovejas recién paridas. El objetivo de esta medida es evitar el deshijamiento.

El proceso es bastante sencillo y consiste en caminar por el potrero de parición moviendo el ganado lentamente. Las ovejas preñadas se mueven y las recién paridas se van quedando atrás, al cuidado de sus crías. Las ovejas por parir se trasladan a un potrero contiguo. Al día siguiente se repite el movimiento en sentido inverso.

Las ovejas paridas se retiran son sus crías y se dejan transitoriamente por un periodo de 3-4 días en un potrerillo pequeño, en observación para vigilar que no queden corderos deshijados y que cada oveja amamante a sus crías. Este periodo es fundamental para que se produzca el vínculo oveja-corderos, el que ocurre durante los 3 primeros días de vida. Se reconocen mutuamente por el olor corporal y dura toda la vida útil del cordero. Incluso en este periodo es posible “pegar” un cordero huérfano a una oveja que tenga un solo cordero o que haya perdido sus crías.

Este manejo se puede mejorar aún más con una inversión muy baja, construyendo pequeños corrales semi techados y protegidos del viento dominante con plástico. Son de tamaño reducido para mantener 10-20 ovejas en confinamiento con sus crías por 3-4 días. Se dotan de comederos y agua de bebida. Son los corrales de ahijamiento.

CORRAL AHIJAMIENTO o SALA CUNA

Corral de ahijamiento o “sala cuna”

Es necesario vigilar el comportamiento de las ovejas recién ingresadas al corral para asegurar el ahijamiento de todos los corderos. En caso de ovejas difíciles, éstas se pueden amarrar al cerco, para inmovilizarlas por 1-2 días y facilitar al cordero su acceso a las ubres. Las ovejas que han cumplido su periodo de ahijamiento de dos o tres días, se van retirando y van a su potrero de lactancia. De esta forma se reduce en forma muy considerable la mortalidad por deshijamiento y  también por causa del mal tiempo.

Estos pequeños corrales de ahijamiento o “sala cuna”, por su bajo costo se pueden hacer en los mismos potreros de parición De esa forma no es necesario trasladar a las recién paridas por grandes distancias. Una vez completado el ahijamiento, se sacan las ovejas y sus crías a un potrero de lactancia. No sólo sirven para aumentar significativamente la sobrevivencia de los recién nacidos, sino que también permiten fácilmente la identificación, durante la estadía en el corral, para llevar un buen registro del rebaño.

El periodo de parición es el que demanda mayor supervisión en todo el calendario de manejo del rebaño ovino, pues es importante observar con atención a las ovejas, para detectar alguna que esté con problemas de parto por presentar un cordero demasiado grande o que viene mal colocado. La ayuda oportuna salva a los corderos y a la madre. Por ello este trabajo intensivo se justifique plenamente.

Nutrición de los ovinos en sistemas intensivos de producción

DANIEL CLARO MIMICA
Ingeniero  Agrónomo, M. Agr. Sci.
daniel@goldensheep.cl

El manejo intensivo requiere optimizar la producción y utilización del forraje y la producción de carne por oveja y por hectárea.

Hay épocas del año en que la pradera no aporta el alimento que una alta carga animal requiere y hace necesario suplementar el ganado. Lo importante es, obtener en el predio, forraje de calidad, conservado como heno, ensilaje o grano; para utilizarlo con el menor costo posible, cuando la pradera no aporta los altos requerimientos de una alta carga animal de animales muy exigentes. También existe la opción de utilizar el cultivo forrajero en pastoreo directo o cosecharlo como soiling.

Los requerimientos nutricionales de un vientre ovino son muy variables durante el año y están en directa relación con cada etapa de su ciclo reproductivo y con su nivel de productividad.

REQUERIMIENTO NUTRICIONAL DE LOS OVINOS:

El rebaño ovino está constituido mayoritariamente por vientres. Normalmente sobre el 75% de la masa son ovejas madres destinadas a la reproducción. Incluso, en predios con manejo intensivo, se reproducen las corderas de reemplazo; manejo que es muy exigente en el manejo nutricional, así casi el 100% de la masa está formada por vientres.

Los requerimientos de los vientres son muy fluctuantes durante su ciclo reproductivo. El manejo del ganado consiste en satisfacer los requerimientos nutricionales, utilizando principalmente el recurso pradera, que es la fuente más económica y natural.

En Nueva Zelandia, a comienzos de los años 60 el Dr.P. Mc. Meekan desarrolló un sistema de manejo para el rebaño lechero, que consistía en ajustar en la mejor forma posible la oferta de pasto proveniente de la pradera con el requerimiento del ganado. La clave para lograr el mejor ajuste era programar el nacimiento de las crías justo antes del inicio del crecimiento de las praderas. Las deficiencias que se producían eran suplidas mediante la conservación de forraje excedentario de primavera, que era trasladado como ensilaje o heno hacia la temporada invernal, para suplir la falta de crecimiento en dicha época. Estos conceptos fueron muy revolucionarios en su época y están contenidos en el libro “De pasto a leche”, que hasta el día de hoy es la base de la industria lechera de Nueva Zelandia, caracterizada por su producción estacional a un costo muy bajo.

Para el caso de los vientres ovinos adultos, existe un periodo donde los requerimientos son mínimos, sólo para el mantenimiento de peso, y corresponde a los primeros dos tercios de la gestación que tiene una duración de 100 días. Luego se produce un crecimiento acelerado del feto, con el consiguiente incremento de los requerimientos que suben en un 50 %. Ocurrido el parto, comienza la lactancia, con un incremento gradual de los requerimientos, a medida que va desarrollándose el cordero, alcanzando en la décima semana de lactancia un aumento de aproximadamente un   90 % sobre el de la oveja recién parida. ESTE ES EL PERIODO DE MAXIMAS EXIGENCIAS NUTRICIONALES y requiere la mejor alimentación de todo el año.

REQUERIMIENTO NUTRICIONAL DE UNA OVEJA MELLICERA DE 70 KG COMPARADA CON UNA OVEJA UNIPARA DE 60 KG DE PESO VIVO

tabla01

La parte superior del cuadro indica el requerimiento nutricional de la oveja mellicera y la parte inferior de una oveja que produce un solo cordero. La gran diferencia entre ambos casos se produce EN LOS DOS PRIMEROS MESES DE LACTANCIA. En el resto del año las diferencias son mínimas. Por eso la gran conveniencia de tener ovejas melliceras, pues el periodo de altas exigencias, 2 meses al año, compensa los resultados, produciendo dos corderos en vez de uno.

EL AJUSTE DE LOS REQUERIMIENTOS DEL GANADO CON LA OFERTA DE FORRAJE ES CLAVE PARA BAJAR EL COSTO DE LA ALIMENTACION:

El ajuste de la curva de requerimientos del ganado con la curva de producción de forraje se puede producir de varias maneras y es la forma más tradicional de manejar los requerimientos nutricionales en las explotaciones ovinas extensivas.

En el manejo extensivo los ovinos no reciben suplementación alimenticia, de modo que deben hacer frente a los periodos de mayor demanda con una pérdida de peso que conlleva una menor eficiencia productiva. Dentro de ciertos límites, se produce un ajuste en forma natural, cuyo costo oculto es la menor productividad y dependiendo de la severidad del ajuste, también un aumento importante en la mortalidad del ganado.

La forma más simple de manejar este ajuste es trabajar con una carga animal muy baja, de modo que, aún en el momento de menor disponibilidad haya suficiente cantidad de alimento para las necesidades del rebaño. Aún este simple método tiene dificultades, puesto que gran parte del excedente de primavera se descompone durante el verano y otoño por efecto de la acción del clima, hongos, insectos etc. Además pierde gran parte de su valor nutritivo. Los animales, en este tipo de manejo típicamente extensivo, entran muy gordos al período crítico, y suplen por medio de sus reservas corporales y mediante la pérdida de peso lo que no pueden obtener de la pradera.

Hay varios mecanismos de ajuste: el gran excedente de forraje como “heno en pie” (de muy mala calidad); la grasa acumulada en los animales; pérdida de peso y muchas veces también pérdida de producción. Muchos de estos mecanismos funcionan simultáneamente y ocurren en forma natural.

Otra manera de ajustarla demanda de forraje con su disponibilidad, es tratar de hacer coincidir el momento de mayores requerimientos, generalmente el parto, con el de mayor producción del pastizal. En el caso de los ovinos del Secano Central, implica que los partos ocurran a comienzos de Agosto. En la zona sur esto debería ocurrir a mediados o fin de Septiembre.

Muchos productores creen tener mejores resultados buscando el mejor precio del año, fiestas patrias en la zona central o fin de año en la zona sur. Lamentablemente se equivocan.

Para ello adelantan sus pariciones para Abril en el primer caso, o para comienzo de Agosto en el Sur. No forrajean sus ovejas; los partos y lactancia se producen en el peor momento de clima y en particular de FALTA DE FORRAJE.

Las pérdidas son enormes y no se compensan con los pocos corderos que se logran vender a buen precio. Además, no toman en cuenta que corderos nacidos hasta 1 mes más tarde, crecen mucho más rápido, cuando hay forraje en abundancia y le ganan a los corderos nacidos antes que reciben mucho menos leche.

Adicionalmente, hoy día el precio es muy parejo durante toda la temporada de ventas. Especialmente en el Sur, con el gran mercado de los turistas veraneantes y con la compra de corderos por parte de las Plantas Faenadoras, que tienen un solo precio de compra para todo el periodo de compras.

El uso de la conservación de forraje, a través de diversas técnicas, es un buen avance en mejorar la eficiencia, al lograr un mejor ajuste entre requerimientos y producción total de forraje. Sin embargo, es muy difícil conservar los excedentes del pastizal natural por los bajos volúmenes de producción por hectárea, lo que encarece en exceso el costo de cosecha para conservación. Por ello se recurre a la siembra de cultivos forrajeros. Se utiliza lo conservado para suplir el déficit del período crítico de la próxima temporada, con lo que es factible elevar la carga y transformar un mayor porcentaje del forraje producido en carne.

El reemplazo de parte del pastizal natural, en los sectores apropiados, por una pradera de siembra, permite también mejorar la distribución de la producción de forraje, lo que se acentúa mediante la fertilización. Esta estrategia disminuye la necesidad de conservación y permite aumentar la dotación de ganado. Muchas veces es más conveniente fertilizar algún potrero y rezagarlo que sembrar un cultivo forrajero. La decisión hay que estudiarla en cada caso particular.

El aumento de los costos de producción y la baja de los precios de la lana y del cordero, por un período bastante largo de tiempo, ha significado que el margen económico disponible para el productor sea insignificante y muchas veces negativo. Las perspectivas futuras serían similares, manteniéndose la disminución gradual del precio del cordero. Esto significa que la posible mejoría del negocio no será a través de mejores precios.

La tecnología ofrece buenas posibilidades para revertir esta situación, siendo muy promisoria la introducción masiva de una nueva genética ovina y el uso de praderas de siembra, reforzadas con cultivos forrajeros, factor clave para la conservación de alimento de calidad a bajo costo.

El nuevo sistema de manejo debería considerar un enfoque distinto al tradicional ajuste de los requerimientos del ganado con la curva de producción de forraje, que ha sido hasta ahora la gran herramienta de manejo. Por problemas de orden económico, este ajuste entre requerimientos del animal y la producción de las praderas ya no es suficiente.

Hasta ahora se ha usado a la oveja madre en un esquema de bajas exigencias obteniendo un parto al año y además con un solo cordero, lo que facilita mucho el ajuste en un esquema extensivo, donde sólo hace falta manejar la fecha de parto.

A futuro se debería pensar en intensificar el uso de la oveja al máximo de su potencialidad biológica. Ahora necesitamos que ojala un porcentaje muy alto de las ovejas destete MELLIZOS, lo que se logra principalmente con nueva genética.

En explotaciones mucho más intensivas aún se aprovecha la característica de algunas razas de tener un ciclo reproductivo abierto, que significa poder reproducirse durante la mayor parte del año.

Algunas razas con capaces de tener un parto cada 238 días, que es lo que dura el ciclo reproductivo completo de la oveja. Con un manejo y alimentación adecuados pueden comenzar otro ciclo de inmediato y de ese modo se obtienen tres partos en dos años o 1,5 partos por año.

Esto sólo resulta en ciertas latitudes geográficas más propias de la zona central. En el sur se pueden inducir celos fuera de temporada mediante el empleo de hormonas.

Esta intensificación extrema no es recomendable para las condiciones actuales del manejo ovino en nuestro país, pues es altamente complejo y sensible a errores. Mientras tanto debemos preocuparnos de manejar un parto al año pero aumentando mucho el número de corderos destetados en base a genética, manejo y nutrición.

Muchos productores se entusiasman con la idea de tener 1,5 partos al año, sin fijarse que hoy día tienen menos de 1 cordero por oveja por trabajar con muchas deficiencias en su manejo y tecnología.

Mientras más intensivo es el sistema productivo se dan varias realidades: EL MANEJO ES  MUCHO MÁS DIFICIL; PEQUEÑOS ERRORES CAUSAN GRANDES PERDIDAS; CADA DETALLE PASA A SER MUY IMPORTANTE Y SI SE EMPLEA BIEN LA TECNOLOGÍA, LOS RESULTADOS SON MUCHO MEJORES.

Indudablemente que este aumento en las exigencias nutricionales de la oveja debe acompañarse con la alimentación apropiada. En todo caso, el aumento del costo en alimentación es mucho menor que el aumento en el valor adicional de la producción, lo que se traduce en un cambio muy importante en los ingresos y en la rentabilidad.

Este nuevo enfoque implica utilizar la producción de la pradera para cubrir la mayor parte de los requerimientos de una oveja muy productiva y suplir el déficit con alimento conservado.  De allí la gran importancia de contar con praderas de la mejor calidad posible y muy bien manejadas.

La oveja en las producciones intensivas debe estar bien alimentada TODO EL AÑO.

El ajuste entre requerimientos de la oveja y la producción de la pradera, se debe manejar en base a praderas de excelencia más la suplementación, para así obtener una alta eficiencia productiva.

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